Al final lo he hecho. Me he suscrito a un seguro médico. Aparte de las cosas típicas de informático, tengo problemas de insomnio, alergia (que ya toca) y de garganta. Estoy hecho un cromo, vamos. Después de dejar el nido familiar no había vuelto a un médico privado. Tras pasarme años intentando que algún médico público me hiciera caso y siquiera me mirase para ver que me pasaba, he tirado la toalla. He desistido porque me he dado cuenta de que es imposible luchar contra el sistema. El sistema público de salud está realizado expresamente para dar el servicio más mediocre posible a la mayor cantidad posible de personas. Ahora echemos cuentas.
Yo soy autónomo y pago el mínimo, unos 230 euros al mes. Se supone que con ese dinero cubro mi parte de la seguridad social, pago el paro a más de un vago (y también, hay que reconocerlo, a los pocos que no lo son) y las pensiones a los jubilados. Vale, es lo que toca. Ahora me he hecho un seguro de 530 euros más o menos al año. Tengo la inmensa mayoría de las cosas que necesito cubiertas y en caso de percances me pagan parte del tiempo de baja hospitalizada. No está mal. Como por suerte lo más chungo que he tenido en mi vida ha sido la varicela, van a salir ganando conmigo. Ahora bien:
12 x 230 = 2760 euracos al año
530 / 12 = 44,17 euracos al mes
No salen las cuentas. Vale, soy muy egoísta y no pienso en los jubilados. Ya, pero el problema es que si los supuestos médicos de la SS (que mal suena…) se dedicasen a hacer su trabajo, no tendría que gastarme otros 530 en conseguir la atención que necesito. La primera consulta que hice al médico privado me tuvo en observación media hora y fue verme la faringe para saber que tenía una inflamación de caballo. Hoy casi lo tengo curado. Y el insomnio y los nervios han desaparecido. Me encuentro mejor que nunca.
¿Efecto placebo? Lo dudo, porque ya dura un tiempo. Ese señor, que considero que sí está capacitado para ejercer la medicina, ha encontrado la solución a mis problemas, y otros 6 u 8 anteriores no. Para mi la elección no es muy dudosa. Aunque sea por egoísmo, tengo que decirlo: nos están engañando vilmente. Si no pueden dar un servicio de calidad, que dejen de cobrarnos lo que nos cobran por la parte médica y nos hacemos un seguro privado. El problema es que entonces… ¡Oh! Ya no tendría sentido seguir cobrándonos. Nadie quiere pagar los sueldos de los jubilados y los parados, pero si la posibilidad de curar sus enfermedades. Al final, la SS sólo sirve para conseguir recetas baratas y que los ancianos con Munchausen se droguen y hagan largas colas de espera. El sistema no vale. Y no estoy diciendo que lo privaticen, que sería todavía peor. Estoy diciendo que nos den la opción, como parece ser que ocurre en Chile, de poder elegir entre seguridad pública o privada. Porque por lo que he podido comprobar la cuestión es clara. Si por 44 euros consigo la atención que necesito, me fastidia pagarlos, pero terminas haciéndolo a gusto porque consigues tus objetivos. Al final, lo tienes que hacer.






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