Ayer comentaba sobre los microblogs y de su, aparentemente al menos, inutilidad. Son una consecuencia de la llamada “Web 2.0″, y se trata de una consecuencia, como todas las demás, puramente comercial y económica.
No nos engañemos. La Web 2.0 es un puro engaño mercantil orientado a reflotar lo que se intentó en la primera burbuja del 2000 y que fue un quiero y no puedo. Sólo que entonces no se tenía claro lo que se quería hacer. Se quería hacer negocio de la forma tradicional con aspecto HTML. Y eso es posible pero si actuas localmente y piensas globalmente. Esto que acabo de decir ha sido muy repetido pero hay que pensarlo un par de veces antes de continuar. Vender por Internet es como cualquier otro negocio: cuesta mucho, hay que currarlo y finalmente consigues que los clientes acudan a ti. A veces se consigue y a veces no. Lo que ocurre es que en ese momento no se jugó la baza social. Y eso es lo que se está haciendo ahora, ni más ni menos.
Tim Berners-Lee, creador de la Web, siempre ha deseado una Web inteligente, y para que eso ocurra, como puede entenderse, es preciso que la Web sea social, porque la Web sólo puede crecer en información (y por lo tanto en inteligencia) si se aporta esa información de alguna forma. Hasta hace relativamente poco, para aportar esa información tenías que generarla y publicarla tú mismo. Era un proceso solitario, y lento. A no ser que contases con un grupo de amigos o colaboradores, desarrollar poco más que una página personal era imposible. Luego, lógicamente, estaban las empresas, pero no dan acceso libre a su información, así que no aportan inteligencia real a la Web.
La “Web 1.0″ no aprovechaba esa inteligencia, y por lo tanto quedó obsoleta. En realidad, la Web social ya se hacía mucho antes de que los de la sección de marketing le pusieran esa etiqueta. Sitios como Slashdot, Barrapunto y Blogger ya existían desde hacía años y eran eso mismo, Web social. Cualquier foro también podía ser considerado como Web social, pero de una forma muy cerrada. Así, alguien se dio cuenta de que la Web social, con el crecimiento de los blogs, podía tomar cuerpo como un negocio, y así lo hicieron. Todo aquello que suene a colaboracionismo, ha sido tomado a las bravas como un serio negocio y ahora ya no venden las grandes webs de ropa, zapatos o complementos para mascotas, sino sitios como Digg, Menéame, Wikipedia y otros. Algunos como la Wikipedia son, al menos teóricamente, sin ánimo de lucro, pero otros casos no son así. Casos como Delicious, Digg, Meneame, Facebook, Twitter, y un largo etc., son negocios encubiertos de colegueo y buen rollo. Te hacen trabajar a ti para que ellos ganen dinero. Son negocios en los que tu piensas que eres un usuario que interactua y eres libre en forma y pensamiento, y consiguen que no te des cuenta de que no es así. Te dedicas a intercambiar información, a crearla constantemente, a valorarla para ellos, y ellos simplemente no hacen nada por ti. Sólo ponen en marcha un software (que muchas veces ni han hecho ellos), y a vivir. No hace mucho se supo de que Facebook en castellano había sido obra prácticamente de los usuarios, ¡no habían movido un dedo! Tienen su software traducido gratis. Tanto es el ansia y el interés por tener algo que se hace lo que sea, hasta gratis, por conseguirlo.
¿Esto durará? No lo sé a ciencia cierta. Sé que las cosas como las conocemos no durarán mucho, pero serán substituidas por otras. Esta vez, el negocio no está en salir a bolsa, sino en que otro más grande te compre y forrarte. Pero atención: eso es lo que se hizo también en la vez anterior. ¿Recordais aquellas compras multimillonarias de finales de los noventa por parte de los portales? Una que me llamó la atención en su momento fue la de “El rincón del vago”, que fue comprada por un superportal de los de entonces (menos mal que ya no se llevan) y que ahora pertenece a Orange. El efecto es el mismo. Ahora va Google, compra Blogger, y se hace con un suculento negocio de blogs. Ahora va Microsoft, compra Farecast, algo parecido a un simulador de precios de viajes, y una porción de Facebook. Y bueno, el más sonado sin duda: YouTube. Ahí Google se las dio de sobrado.
¿Estamos o no en una segunda burbuja? Pues según mi humilde opinión, así es. ¿Cuando explotará? Cuando la gente se aburra de la Web social. Voy a dar una razón de peso por la que es posible que esto no pase: la gente necesita interactuar constantemente, y la Web 2.0 le aporta eso. Por eso trinfan los móviles y los chats, porque la gente necesita comunicarse e intercambiar información. Eso es lo que nos hace humanos. Desde luego, los negocios decaerán, y pero serán substituidos por otros. Tal vez esta burbuja no tenga fin, o tal vez sí, quien sabe…






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