Las cosas están muy mal en el sudeste asiático. A lo de Myanmar tenemos que sumar ahora el terremoto de China. Pero en este segundo caso, con cabeza, los dirigentes chinos han aceptado la ayuda internacional y las cosas serán diferentes que en el primero. El gobierno militar está impidiendo y/o quedándose con las ayudas internacionales y Javier Solana ha comentado que tal vez la Unión Europea pida el uso de la fuerza para crear un corredor internacional en el páis. Y yo dejo claro que estoy de acuerdo con la idea.

Digo que lo dejo claro porque habitualmente no soy partidario de que otros países intervengan en uno concreto. La ética internacional no da lugar a este tipo de actuaciones. Pero cuando un gobierno militar de corte fascista, de dudosa credibilidad y autoridad está consiguiendo que cientos de miles de personas mueran por no permitir que se reciba adecuadamente la ayuda, tras un desastre natural como el que ha ocurrido, no puedo por más que estar de acuerdo con la intervención familiar. Si es la única manera de ayudar a esas personas (ya que al parecer las intervenciones diplomáticas han fracasado en todo momento), pues no es bienvenido, pero como mal necesario puede ser lo imprescindible. Espero que se normalicen las cosas antes, pero si no es así, habrá que intervenir.


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