Un reciente estudio (otro) indica que los videojuegos no son malos para nuestros hijos (y para nosotros, tampoco). Es uno de los ya innumerables trabajos al respecto que indican que efectivamente, contra la opinión de los intolerantes y los que sufren de un cierto retraso cultural y social, los videojuegos no sólo no son negativos, sino que aportan unos elementos sociales y personales de desarrollo que de otra forma no serían posibles. Pero parece que estamos descubriendo la pólvora y no es así ni mucho menos.

Ahora una de etología. Los mamiferos somos los únicos animales que jugamos, junto con las aves. Esto es debido a nuestro desarrollo cerebral, que permite que por medio de juegos podamos aprender y no limitarnos a nuestros conocimientos genéticamente heredados. Gracias a los juegos aprendemos actitudes, aptitudes y conocimientos, además de a relacionarnos con nuestros congeneres. Los juegos también limitan los problemas dentro del grupo social, porque permiten solucionar problemas de forma lúdica. Y todo esto, si lo hacen los animales teóricamente “inferiores”, pues imaginaros nosotros. Siempre hemos jugado. Incluso creamos juegos que no son necesariamente lúdicos. Incluso creamos juegos específicamente para desarrollar enfrentamientos. Y cada época tiene sus juegos. Hace cien años se jugaba con chapas (bueno, y hace treinta también), pero ahora vivimos en otro mundo, y los juegos también cambian.

En el mundo tecnológico en el que vivimos, los videojuegos son los que nos permiten desarrollar nuestras capacidades lúdicas. A veces en solitario, a veces junto a compañeros, y a veces con personas al otro lado del mundo. Internet nos permite jugar con personas de todo el mundo, sin tener que tenerlas en el salón de casa. Hay muchos que se quejan de que los videojuegos son violentos y que hacen que los que los juegan sean violentos. Nada más lejos de la verdad. Los juegos, incluso los violentos, permiten reducir la adrenalina que todos acumulamos durante el día y bajar la agresividad. Los juegos, como en el resto de animales que los practican, dan lugar a que el grupo social sea más tranquilo y genere menos tensiones. De hecho, hace no mucho leía que se asociaba a los juegos la reducción de los niveles de criminalidad en algunos estados de los USA. Los niños que juegan son menos violentos y más capaces de darse cuenta de que lo que hacen en peligroso o violento. La violencia es una expresión humana mucho más complicada que todo esto como para asociarlo exclusivamente a los videojuegos, en el caso de los chavales, y hay que ser más responsable a la hora de acusar a un sector tecnológico que nos hace más bien que mal. Pero los intereses son como siempre, los que empujan a hacerlo todo.


  1. titaju

    Pero eso es como todo. Recuerdo cuando mi hermano le dijo a mi madre que jugaba a juegos de rol, ¡jo! Parecía que le hubiera dicho que había asaltado un banco.
    Cuando no distingues realidad de la ficción, entonces jugar es malo, pero no es culpa del juego, sino del jugador. Pero es que en este mundo la gente no tiene otra cosa que hacer que analizar psicológicamente absolutamente todo lo que se le pone a tiro.
    ¿Sabías que quisieron llevar al oso Winnie de Pooh a juicio, porque decían que inducía a tener ansiedad; Y que acusaban a un Teletubbie (por Dios) de ser homosexual?
    Si es que es hablar por hablar.
    Y qué decir del aceite de oliva, tan malo antes, tan bueno ahora; así como el pescado azul… he perdido la cuenta de la cantidad de cosas que se analizan no se sabe muy bien para qué. ¡Ah, sí!, para que los analistas tengan puestos de trabajo.

  2. lainon

    Eso me ha recordado a una coña que tengo con Antena 3. En una ocasión, hace ya tiempo, llegué a medir lo que duraban las secciones del informativo y me di cuenta de las que más duraban eran las de deportes y las de reportajes tipo “cuantas hortalizas comen nuestros hijos en el colegio”, o el clásico “último estudio sobre el sexo en el mundo”, que ese es todos los años.

    Vivimos en el mundo del rumor, de la histora ficticia que vende. Nos surmerjen en ese mundo para tener la capacidad de vendernos la nueva moto que se inventen a diario. Los juegos es sólo algo que sobresale, pero pasa hasta con la crema de baba de caracol, y así todo.

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