Ha ocurrido lo que pocos esperaban: Rajoy ha puesto a Gallardón en un puesto directivo del PP, dejando a Aguirre y compañías con dos palmos de narices. De Mariano pueden decirse muchas cosas, pero entre ellas no está que no tiene narices el tío. Y vaya narices. Después de jugar al gato y al ratón con unos y con otros nos viene con estas. Creo que Gallardón nunca fue uno de los chicos de Aznar, y esto afianza la postura que está teniendo Mariano con sus nuevos cargos. Está buscando a gente que le pueda ayudar a subir puestos, y está claro que mientras que Gallardón puede ayudarle a escalar posiciones a nivel nacional, Aguirre no, y esto creo que ha sido la causa principal de este espaldarazo.
Ahora a ver que les cuenta a los demás. Las milongas se le acaban y con la brecha abierta en el partido, las cosas son cada vez más complicadas. Mientras, siguen sin hacer oposición y la poca que hacen es de seguidismo al gobierno. Está claro que la nueva estrategia es evitar la confrontación, ser justo al revés que los últimos cuatro años. Y eso conllevará indudablemente problemas de diversa índole con sus opositores en el partido. Como podría decirse, estamos en el Retorno de Jedi tras el contraataque imperial. Vayan a por palomitas que esto promete ser divertido.






23 de Mayo, 2008 at 10:29 am
Mariano siempre ha sido un títere. Lo esta demostrando ahora después de las últimas elecciones. Ahora al fin intenta apartar al PP de la extrema derecha en la que se encontraba atrapado.
Que después de las elecciones y de cuatro años pretenda cambiar el rumbo del partido no demuestra su fuerza, sino su ineptitud. Alguién con verdadera fuerza no hubiera hecho los cambios ahora, sino ya hace cuatro años.
Personalmente espero que el PP se escinda en dos. Uno, el PP de los últimos cuatro años, el PP de la extrema derecha y otro, un PP de centro derecha moderada y moderna.
Mejor para todos, mejor para el estado, mejor para país.
23 de Mayo, 2008 at 2:27 pm
Lo que dices tiene implicaciones profundas. Por un lado, es posible que Mariano haya sido un anti-lider durante estos cuatro años pero es precisamente lo que está intentando remediar ahora. Tarde, claro, pero la herencia de Aznar ha pesado muchísimo, y él mismo era parte de esa herencia, y no ha podido sustraerse de ninguna forma, al menos hasta ahora.
Y otra cuestión es la escisión del PP. Al menos internamente desde luego que se va a producir, lo comentaba yo también en un post hace unos días. Es posible que de hecho miembros descontentos se separen, no es una cuestión nada despreciable, y existen muchas posibilidades de que ocurra. Pero vamos, en cualquier caso este cambio ya está ocurriendo dentro del partido. Sólo nos queda esperar que se materialice fuera también.
Y gracias por escribir