Ser escéptico es un duro trabajo en el mundo en que vivimos. Pensar por uno mismo y no arrepentirse de ello porque los demás no lo hagan es un problema, al menos para los demás. Cuando no sigues la corriente, cuando no eres uno más, es complicado cuajar en el mundo. El criticismo no está en decadencia pero tampoco está de moda. Cuando criticas, sorprendentemente, te miran mal, porque no eres políticamente correcto. Cuando dices cosas que no gustan a la mayoría, no te responden con otras posibles razones, y cuanto menos se limitan a reprobarte, si no directamente a insultarte y la agresión física, si ello es posible. Si te quejas de algo, te atacan los de ese algo; si criticas lo contrario, lo mismo, y encima los anteriores también te critican porque has criticado a los de su gremio, aunque sean la competencia. Que duro es ser escéptico.
Pero sin escepticismo y crítica racional el mundo no avanzaría. Ahora entiendo lo mal que lo han debido pasar los que durante siglos han hecho avanzar a la humanidad a base de genialidades que nadie supo comprender en su momento. No, no estoy diciendo que yo sea ni parecido, pero ellos en un momento dado pensaron de forma diferente para lograr un avance concreto, y gracias a eso ahora tenemos lo que tenemos. Puede que algunos aspectos de nuestra vida pueda resultar detestable, pero nadie quiere volver a la situación de la edad media, por decir algo. Todos amamos nuestros televisores, móviles, lavadoras, microondas, coches, aviones… No queremos prescindir de ello, y tenemos todas estas cosas gracias a los avances científicos que gente que no pensaba igual que los demás consiguieron, a veces con su propia sangre como precio a pagar.
Desde el Renacimiento, teniendo a Galileo como paradigma del escéptico originario, tanto la ciencia como la política, la sociedad, la economía, el arte y todo lo demás han generado un nuevo mundo que no hubiera sido posible si todavía siguieramos pensando como hace 600 años. Si sólo hubiera las tres clases del medievo, la Iglesia siguiera teniendo la importancia que tenía y los reyes y emperadores siguieran conservando su poder absoluto, seguiríamos viviendo en chabolas, algunos en ciudades y unos pocos en sus propios castillos con sus propios ejercitos. Lo que no quita que no pueda volver a pasar. Una cosa es que hayamos avanzado y otra diferente es que el tiempo, que dicen que es cíclico, no pueda volverse contra nosotros de nuevo, terminando con el estilo de vida que conocemos. Los avances conseguidos hasta ahora se han basado en el librepensamiento, en la capacidad de algunos de generar nuevas ideas contra lo que pensaran los demás. Pero eso no nos salvará si no continuamos la dinámica. Si nos acomodamos, no postergamos en nuestra propia autocomplacencia, otros aprovecharán para sumirnos en un mundo dominado por ellos y sus cuestionamientos de poder. Ser escéptico, ser crítico supone ir contracorriente, también del poder, y si eso no ocurre, les dejaremos vía libre para que campen a sus anchas y nos agredan incesantemente. Recuerden: piensen por ustedes mismos. Eso no conseguirá quitárselo nadie, a no ser que usted se deje.






22 de Junio, 2008 at 6:48 pm
Hay que tener en cuenta que precisamente el ser librepensador supone, por lo general, ir a contracorriente (en los tiempos actuales y pasados, no afirmo nada acerca del futuro)… pero decir eso supone decir que existe tal corriente, por lo tanto, suponiendo que sea cierto que existe tal corriente, tal inercia social (de la que ya no sólo podríamos afirmar que existió en el pasado, sino que, con sus pequeños cambios en el tiempo, perdurará largo y tendido debido a nuestra genética), se deduce claramente que la situación seguirá así por lo siglos de los siglos, los librepensadores nunca encajarán en la sociedad que los vio y verá nacer.
Personalmente, a mi me encantaría que el mundo fuera un lugar en el que todo el mundo fuera capaz de aportar ideas nuevas, y cuestionar las cosas antes de interiorizarlas y creerlas como hechos verdaderos, entonces los librepensadores ya no irían a contracorriente… pero es dudoso que lleguemos algún día a ese extremo.
Por cierto… no sé si fue en tu blog (me da pereza mirarlo :p, la memoria no es mi fuerte) o en mailkenais (creo que en este último, pero podría ser otro) donde vi una referencia a un artículo científico en el que se demostraba que la innovación tecnológica en algunas especies de primates era arrasada por la inercia social (no sé si utilizaron esos términos ahora mismo, pero me han venido a la cabeza y por eso los he utilizado en el comentario). Si encuentro la fuente ya la comentaré :p .
23 de Junio, 2008 at 9:51 am
Larga vida al librepensamiento!!!
24 de Junio, 2008 at 12:35 am
Castarco, aquí que yo recuerdo no he publicado eso, es más probable que fuera en el Maikelnai’s…
Pero sí, no tiene porque ser un fenómeno exclusivamente humano. Y si en nuestra cultura hacemos lo que hacemos, no te quiero contar en sociedades más cerradas y menos libres intelectualmente.