Darwin, darwinismo social y el gen egoísta

Comentando en el blog La libertad y la ley acerca de la familia, se me ha venido de repente que quiero hablar de una cosa hace mogollón y nunca me sale en el momento. Hace nada he terminado de leer “El gen egoísta” de Richard Dawkins, conocido biólogo y ateo (fue el que tuvo la feliz idea del “bus ateo“), donde expresa de forma “más o menos” amena (digo “más o menos” porque si no se tienen unos pocos conocimientos previos de biología resulta un poco pesado) como la evolución, al contrario de lo que nos han enseñado hasta ahora, tiene poco que ver con lo que hace 150 años expresó Darwin en su “El origen de las especies”. Y quiero compartir aquí un poco de esto porque lo llevo guardando un tiempo, y no es bueno guardarse las cosas mucho…

Básicamente, la idea es que sí, existe la evolución (de hecho Dawkins les da por saco a los creacionistas de una forma muy elegante, como indicaré luego), pero no exactamente como la expresó Darwin. Según Darwin, evoluciona el más adaptado al medio. Y punto. Ahí se quedó la cosa. Naturalmente, no dijo sólo eso, pero podemos resumir sin miedo a equivocarnos que se puede condensar en esas 6 palabras. Sin embargo, eso no es del todo cierto. Un gran ejemplo son los cetáceos: mamíferos que viven en el agua y que tienen que salir constantemente para respirar. No es muy práctico. O que decir de los pingüinos, aves que no vuelan. Sí, se han adaptado al medio donde viven, pero no parece que esas adaptaciones sean muy eficaces. Darwin se detuvo en el hecho de que esas meras adaptaciones eran suficientes para la supervivencia de la especie, ya que gracias a ellas vivían. Pero no tuvo en cuenta un factor determinante: los genes. Claro que por aquella época ese tema tampoco se estilaba mucho, pero en la teoría ortodoxa de la evolución sigue sin incluirse este factor. Es decir, la evolución darwiniana es exógena. Al contrario, la teoría del gen egoísta nos dice todo lo contrario: la evolución existe, sí, pero es endógena. Son los genes los que dictan como va a evolucionar, no ya una especie, sino un individuo en si mismo. Si se dan cuenta, en los estudios básicos y medios casi no se menciona a los genes. Son como algo molesto para los biólogos y los evolucionistas. Son algo que está ahí diciéndoles: “hola, soy un gen, y te estoy mordiendo el culo”. En realidad, se les reduce a mero papel de “transmisores de información”. Básicamente, esta teoría viene a decir que son los genes quienes se reproducen y sobreviven generación tras generación, no los individuos, que como tales son meras “máquinas de supervivencia” para los genes. Primero fueron las células, luego los pluricelulados más pequeños y luego los más grandes, como nosotros. De hecho, esta teoría demuestra que incluso los genes de un ser vivo pueden usar a los genes de otro ser vivo (lo que Dawkins llama efecto fenotípico) para su supervivencia. Naturalmente, no es que diga que los genes piensan y actúan conscientemente para reproducirse a costa de su anfitrión: lo que se quiere decir es que a lo largo de la historia natural de la Tierra, los genes han sido seleccionados según las cualidades que han transmitido a sus “máquinas de supervivencia”, de forma que los genes mejor seleccionados han resultado sobrevivir y han transmitido su información en cada generación subsiguiente. Eso no implica, en absoluto, que estos genes creen mejores, más altos, fuertes y rápidos anfitriones, sino que simplemente los usan como su “casa” para seguir multiplicándose en adelante. De hecho, como demuestra el ejemplo del pavo real, los genes no están especialmente interesados en la supervivencia del individuo como tal, sino en continuar replicándose la siguiente generación (en referencia al penacho de plumas de la cola, que les permite reproducirse más a costa de estar en permanente peligro de ser comidos por un depredador). Y ahí está el bicho, sigue existiendo desde hace miles de años (si no millones). Concluyendo: no son las características del individuo lo que le hace sobrevivir y evolucionar, sino el dictado que sus genes le imponen generación tras generación. Esto, además explica muchas cosas que no hace el darwinismo, y por lo que incluso entre los científicos ateos como Dawkins es una teoría criticada de forma tan insultantemente eficaz (no sólo los creacionistas son anti-darwinistas: hay una cantidad muy importante de científicos serios que tienen muchos problemas para encajar el darwinismo en el mundo real).

El darwinismo tiene muchos problemas de diversa índole, pero el más importante es que no explica “por qué” ocurren los cambios y la evolución. Se limita a decir que ocurre. Lo que no está mal, claro, pero es muy básico y limitado. El ejemplo de los pinzones es muy claro: Darwin decía que los pinzones tenían picos distintos según el tipo de alimento que consumían. Bien, eso es correcto. Pero no se preocupó por entender “por qué” eso era así. Se limitó a describirlo. Es como Newton con la gravedad: le parecía algo demasiado bizarro y simplemente no lo tuvo en consideración. Lamentablemente, es una actitud muy común con los investigadores más dogmáticos, y por desgracia, los dogmáticos son los que consiguen deslumbrar más a la gente con su grandilocuencia. En física, astronomía, biología y tantas y tantas disciplinas científicas hay que aguantar esto, y durante décadas o siglos. Un ejemplo que estoy descubriendo recientemente y que comentaré más adelante es el tema de Egipto y las pirámides. Los egiptólogos, cuando no les ha cuadrado algo, simplemente lo han ocultado o lo han hecho de menos porque simplemente no entraba en sus teorías establecidas. Los darwinistas dicen que con cada descubrimiento se va completando la teoría, pero la teoría, a pesar de todo, sigue siendo la misma de hace 150 años. La teoría del gen egoísta se auto-completa y comprende todos los puntos para entender la evolución de las entidades biológicas en el planeta. Dawkins (que no ha creado la teoría pero la ha perfeccionado hasta el punto actual) incluso se permite el lujo de replicar a los creacionistas negadores de la evolución con un argumento lógico y sumamente elegante, y que sobre todo, usa el sentido común. Los creacionistas dicen (incluso dando cifras astronómicas de imposibilidad) que no es posible la evolución porque los miles de miles de billones de combinaciones que harían falta para crear moléculas tan complejas como el ARN o el ADN son imposibles en la naturaleza. A partir de la teoría del caldo primigenio (demostrada por Miller y Urey en los cincuenta, creando en laboratorio aminoácidos a partir de moléculas inorgánicas simples en horas), Dawkins nos habla de que no hizo falta que ocurrieran esos miles y miles de billones de combinaciones posibles, ni siquiera que hiciera falta que aparecieran varias moléculas complejas a la vez: simplemente hizo falta que apareciera el primer replicador, una molécula, que no tenía porque ser especialmente complicada, que fuera capaz de auto-copiarse a si misma, generando una nueva molécula, en principio, igual a ella. Sólo una. No hicieron falta miles de millones de años para que ocurriera. En el caldo primordial, donde los aminoácidos pululaban por doquier, la mera aparición de esa primera molécula llevaría a la aparición de otras moléculas iguales a ella, o parecidas, que seguirían replicándose, produciendo cambios (evolución) y de esta manera, en muy poco tiempo habría una cantidad enorme de estas moléculas, que se unirían a otras y se harían más fuertes y duraderas (el verdadero objetivo de la evolución). Después se recubrieron de otras substancias como proteínas para protegerse de la radiación (el ADN es especialmente sensible a la radiación) y cuando se acabaron los aminoácidos, continuaron con la invención de la caza. Me extendería más, pero quiero pasar a otra cuestión, que quiero resaltar extensamente. Sólo quería dejar claro que efectivamente, la teoría darwinista ha sido ampliamente superada por el gen egoísta, y que por lo tanto, su estudio debería ser reemplazado en las escuelas por esta otra, más realista y comprehensiva de la realidad.

La otra cuestión que quería tratar es el darwinismo social. La evolución darwiniana fue, sorprendentemente para muchos en su época, esplendidamente acogida por la élite social victoriana. Y es lógico: es lo que llevaban esperando años; una teoría que les legitimase para ser la élite, mejores que los demás. Una derivación de “sobrevive el mejor adaptado” es “sobrevive el más fuerte”. En el darwinismo siempre es “más” (más alto, mas fuerte, más rápido, etc…), aunque cualquier biólogo sabe que muchas veces “menos” es mucho más importante para sobrevivir (como también demuestra el gen egoísta, porque lo importante no es el individuo en si, sino sus genes). Por tanto, el darwinismo se convirtió en la ley para las élites: ellos eran seres superiores porque habían conseguido llegar a lo más alto en la escalada evolucionista humana, lo que les legitimaba para tener el poder, mientras los demás servían a sus intereses. Es una interpretación totalmente parcial y sesgada, por supuesto, pero eso hizo que intelectualmente naciera la eugenesia tal y como la conocemos, que eventualmente se vino abajo al ver lo que hicieron los nazis con ella, pero que básicamente lo único que hicieron fue llevarla a la práctica. De hecho es sabido que los médicos nazis eugenistas recibieron gran ayuda y colaboración de los eugenistas británicos y estadounidenses, principalmente, para apoyar sus teorías antisemitas y otras. Henry Ford fue un conocido eugenista y antisemita, pero no es recordado por ello, sino por crear la cadena de montaje en masa. Somos un poco desmemoriados para lo que nos da la gana…

En conclusión, si Darwin se hubiera esmerado al crear un teoría, hubiera indagado en la genética (como por aquel entonces ya había hecho Mendel) y hubiera explicado más universalmente la evolución, no como mera sobrevivencia de los individuos sino como sistema de replicación génica, tal vez no hubiera aparecido la eugenesia y no hubiéramos tenido que sufrir el genocidio y a la actual élite (todos ellos eugenistas). Esta es la prueba de que cuando hay intereses de por medio, la ciencia es usada para los intereses de los mismos listos de toda la vida: antes eran banqueros y trileros, y ahora son banqueros y políticos, nada más. Como indicaba en un comentario en el primer post al que hago referencia, la eugenesia va a ser con toda probabilidad una realidad a la que la sociedad civil va a tener que enfrentarse en poco tiempo. Y pensándolo bien, es lo mismo que un genocidio, sólo que más lento, y además aceptado por todos. Un desastre, vamos.


  1. Te recomiendo, también de Dawkins, “Evolución. El mayor espectáculo sobre la tierra”.

  2. A ver si leo algo de Dawkins en 2010!






Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.