Hacen falta reformas YA

Ahora nos sale Zapatero con que quiere cambiar media España. Se van a poner a reformar hasta (según se dice) cuatro artículos de la sacrosanta Constitución. Sí, esa norma fundamental que tenemos en este país y que es poco menos que inmutable. Además, cambios en la legislación electoral (serán mínimos, se ve venir), y el que más me ha llamado la atención y más me interesa: cambios en la legislación sobre confesionalidad y laicidad del estado. Vamos, que va a ser cierto eso de la “segunda transición“…

Ahí va nada menos que el listado de leyes que se van a (pretender) modificar:

  • Constitución.
  • Régimen Electoral General.
  • Libertad Religiosa.
  • Financiación Autonómica.
  • Ley de Asociaciones.
  • Memoria Histórica.
  • Igualdad de Trato (nueva).
  • Contra la Discriminación (nueva).
  • General Audiovisual.

Nada menos. La más interesante de todas, sin duda, será la de Libertad Religiosa. Se ha anunciado que se busca hacer un estado más laico, menos ligado a las instituciones religiosas (especialmente la Católica), y de ello que me alegro. Se supone que este país es un estado laico, pero la Iglesia sigue pidiendo la “X” en la declaración de la renta para su “saca”. Como ya dije en su día, os pido que marqueis la casilla de proyectos sociales, que ayudarán a quien realmente lo necesita y no llenará las sacas de la jerarquía obispal.

Estos cambios, espero que para mejor, contrastan con el mutismo del gobierno hasta ahora. ¿Por qué tan de repente montar este pollo? ¿Por qué no se dijo nada durante la investidura? ¿Tanto miedo tenía a que le crucificasen en ese momento? Aprovechando que la oposición no ejerce de tal, meten de todo a ver si cuela. Yo, desde luego, me alegraré de los cambios siempre que sean útiles, y especialmente en lo que a religión se refiere. Espero el día en que la religión se enseñe en las parroquías, que es donde debe estar, y no en las escuelas, donde nuestros hijos deberían aprender sobre el mundo que les rodea, no sobre seres sobrenaturales y cuentos de fantasía.

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  1. titaju

    Soy catequista en un colegio religioso. No se habla sólo de “seres de fantasía” en la catequesis; se habla de solidaridad, de amistad, de amor al prójimo y respeto. Se habla de muchas cosas.
    Esos “cuentos de fantasía”, como tú los llamas, ayudan a mucha gente. Y quiera Dios, o mejor, Dios no lo permita, que tu vida tenga un serio revés y no lo necesites.
    Y si algún día preguntas por El, acuérdate de que está ahí, en cada trocito de vida, en cada pedacito de amor.
    Y si te fijas en el mandamiento de Jesús (amaos los unos a los otros, como yo os he amado), no es ni más ni menos que el principio de toda libertad, y el principio de nuestras leyes.
    No se pide más.
    Y yo sí quiero que mis hijas tengan una educación religiosa.
    Y mi opinión, y la de otros muchos, es tan válida como la tuya. Siempre se puede elegir ¿no? Colegios laicos, y colegios religiosos. En este mundo hay cabida para todos.

  2. Soy tremendamente respetuoso por una razón: yo también he sido creyente. Pero me lo fui dejando y al final dejé de verle sentido. No critico, ni mucho menos, a los que tienen una firme creencia, porque es algo tan inherente al ser humano que es insoslayable. La única cuestión que se plantea aquí, y no es ningún ataque contra los cristianos, es que vivimos en un estado laico, y en un estado laico no hay cabida para la religión, y menos para UNA religión. Vivimos en un país donde cohabitamos gentes de muy diversas culturas, religiones y formas de ver la vida y de pensar. Dar prioridad a unos sobre otros (cuando sabemos que además, la mayoría de la gente es practicante “de boquilla”, que se dice) es injusto, viola la igualdad de todos y además impide la libertad de culto de los demás, ya que sólo puede aprenderse una religión, y ninguna otra más. Las soluciones no son sencillas, pero hay una más que las demás, que al menos en los colegios públicos no se enseñe ninguna religión. Considero que la religión debe ser enseñada en los centros de culto, como ocurre con otras religiones (y si nos vamos fuera de España, son raros los países donde se enseña religión en los centros escolares publicos y concertados). En los centros privados, que duda cabe que tienen una libertad de cátedra, pero de lo que hablamos es del Estado. Y a nivel estatal no es admisible, por una simple lógica de razón práctica.

    Gracias por escribir, titaju, y hasta la próxima.

  3. titaju

    Totalmente de acuerdo contigo. Yo soy católica, soy “semipracticante” y quiero que mis hijas reciban esa religión, como opción mía.
    Pero también considero justo que las demás religiones tengan su cabida, y la “no religión”, también. Tú optas por las enseñanzas del niño.
    En cuanto a los colegios del Estado, tengo conocidos y amigos que quieren religión, pero por motivos económicos y de cercanías, han optado por la enseñanza pública.
    Y tengo amigos y conocidos, que teniendo a los hijos en colegios concertados religiosos, ponen el grito en el cielo cuando se habla de catecismo.
    ¿Tú entiendes algo?
    Yo nada de nada.
    Y hablando de nadas, de nada. Me verás por aquí cuando el artículo me interese, pero ya has pasado a formar parte de mis habituales.

  4. Jaja, gracias. En realidad llevo sólo unos días, espero que lo que escribo os interese.

    Creo que vienes a expresar una cuestión que es clara pero que no terminamos de entender bien: como solucionar un problema que no es baladí. Como reza el principio de solución más sencilla (esto tan dicho de “La navaja de Ockham”), tal vez en este caso la solución más sencilla sea la de, como se ha hecho en otros países de nuestro entorno cultural, dejar que sean las autoridades religiosas las que se encarguen de este tipo de educación, y que las escuelas se ocupen del resto de materias educativas. Yo creo al menos que esto facilitaría enormemente el problema. Pero para gustos, los colores.






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