Neocon: el nuevo preservativo liberal

Poster satrico sobre la columnista neocon Ann CoulterHoy día, por extraño que parezca, todos hemos escuchado o leído el término Neocon. Un neocon es un liberal conservador, pero a la nueva usanza. En realidad, la confusión de terminologías políticas es tal que es difícil entender que un socialista es un liberal progresista, o que un miembro de la derecha no es necesariamente un facha. Hemos trastocado muchos términos y simbologías, y es un problema importante en una sociedad donde la política ha dejado de tener importancia para tenerla un iPod o el último portatil ultraplano. Por eso me parece importante que entendamos este tipo de conceptos, ya que tienen una relevancia que no les damos, y eso nos perjudica.

Todos entendemos que significa la ideología conservadora. Básicamente, sus seguidores quieren que las cosas cambien lo menos posible, que se conserven y promocionen tradiciones y formas de vida que vienen de antiguo, y que sobre todo las ideas funcionales correspondan principalmente a conceptos basados en la tierra, la familia y la religión. El progresismo puede definirse como básicamente lo contrario: se quiere cambiar las cosas porque se considera que todo puede mejorarse. No hay un sistema preestablecido de valores, si no que este cambia con el tiempo y genera nuevas ideas que funcionalmente no pueden compararse con las anteriores. Pero el cambio asusta, y la riña conservadores/progresistas da lugar a una lucha tan enconada como la de la luz y la oscuridad, o Dios y el Demonio, básicamente.

El neoconservador es un conservador al nuevo estilo. Básicamente las ideas son las mismas, pero adaptadas al mundo actual. Se han dado cuenta de que es un mundo que cambia, e intentan aprovecharlo en la medida de lo posible. Aunque parezca raro decirlo, el primer neocon del que tenemos noticia es Tony Blair. Sí, se supone que es progresista, con lo que no puede entrar en este criterio, pero en realidad no es así. Sus políticas son neoconservadoras: se entiende que el cambio es necesario pero manteniendo las estructuras básicas lo más intactas posibles. La mejora se convierte en un mal necesario que es preciso administrar con cuentagotas. El giro a la derecha de Blair ha sido patente en materia de impuestos, seguridad social y empleo, así que ya poco puede decir en su favor en inglés. El aprendió de Clinton, pero Clinton no ha dejado de ser progresista, a la manera americana, por supuesto. Políticamente hablando, EEUU es un país muy complicado, porque funcionan dos partidos básicamente iguales pero que se enfrentan con argumentos diferentes. En un capítulo de Futurama se explicaba con sarcasmo, cuando se ve a dos candidatos que en realidad son clones del mismo, y uno dice que los impuesto son demasiados bajos, y el otro que los impuestos nunca han sido tan altos. Podemos decir que mientras que el partido republicano es ahora mismo un estandarte del neoconservadurismo, el demócrata es socialdemócrata tirando a la derecha. Sí, como dije, es muy raro, pero eso da para otro artículo.

A lo que vamos. Blair le ha pegado el virús a Bush y se lo pegó a Aznar. Rajoy, como no se sabe aún de que pie cojea, pues bueno, está decidiendose a ver que hace. Zapatero por su parte es bastante más de izquierdas de Blair, pero a ver lo que le dura. Es algo que se ha extendido por Europa y que practican Sarkozy y Merkel por igual. Berlusconi no es ni neocon ni nada. Eso es ser facha y ya está, no tiene otro nombre.

El neocon se agrupa en Think Tanks, que aunque no tienen necesariamente que tener orientación política, en muchas ocasiones así es. Se trata de agrupaciones de pensadores sobre determinados temas y que aconseja a universidades, empresas y otros organismos sobre lo que hacer, sobre todo en política, economía y ciencia. En USA no tienen reconocimiento de lobby, pero no nos engañemos, pueden actuar como tales.

Los neocon también han sido fundamentalmente los artífices de todo el tinglado tras el 11-S. Instigaron la invasión de Afganistan, de Irak y son los que están también detrás de las políticas exteriores de países como EEUU, Francia, Gran Bretaña y Alemania. El neocon se encuentra tambien en los negocios, tanto como profesional independiente como también en forma de empresario, de mayor o menor talante. Los grandes empresarios son, prácticamente todos, neocon, y han aprovechado las guerras en su justa medida para conseguir unos dividendos importantes en sus respectivos negocios. Algunos se dedican temporalmente a la política y luego vuelven a sus ocupaciones habituales.

Los neocon están en todas partes, y su importancia es creciente en España. Son gente como Botín, las Koplowitz y otros de la misma calaña los que están haciendo su función en nuestro país. Están fuera del control de los partidos conservadores y actuan torpedeando iniciativas de todo tipo, principalmente las gubernamentales, como ha podido apreciarse en los últimos escándalos de empresas públicas y privadas y los casos de opas fallidas. Como puede verse, es oro todo lo que reluce.

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