Hombre y mujeres son menos iguales

Con noticias como esta cada día entiendo menos esta democracia. “El Constitucional avala que los hombres tengan más pena que las mujeres por un delito de maltrato” es lo último en discriminación positiva. El TC ha decidido confirmar la ley de violencia de género tal y como está, y se considera que cuando un hombre agrede es un delito y cuando lo hace una mujer, es una falta. Independientemente de lo que podamos pensar sobre la validez de esta afirmación, se intenta que sea más duro para los hombres que violentan a sus mujeres, novias, madres y hermanas, y para intentar que se reduzca el problema en la medida de lo posible. Pero hay algo que no huele bien en esto. Hay algo que no es correcto.

Aparte de lo que pienso sobre la violencia de género, que es de tolerancia cero, mi reacción a esto es que no tiene ningún sentido. La discriminación positiva está causando auténticos estragos en todos los países occidentales, y este es sólo un capítulo más del error. Estamos haciendo a las mujeres “menos iguales” cuando tomamos decisiones de este tipo, y ahora, el nuevo ministerio de la Igualdad deberá tomar cartas en el asunto, ya que cláramente es una violación de la igualdad entre hombre y mujer. Pero no lo harán, porque son gente como la que está en ese ministerio la que ha creado esta ley. Estamos tan obsesionados con hacer a las mujeres iguales que las estamos haciendo diferentes. Estamos generando muros de separación, y los detalles son, como en todo, lo más importante. Fíjense en la nueva composición del gobierno. Hay una mujer más que hombres. Esto, que no pasa de ser meramente anecdótico, en realidad incluye una oscura verdad. Necesitamos que haya una mujer más porque de esa forma acallamos la mala conciencia de los hombres que llevan el cotarro. Es todo falso. Si luego ves los equipos que forman cada ministerio, siguen siendo casi todo hombres, aunque cada vez haya más mujeres. Es todo pura fachada, como esta ley.

La cosa no mejora, con noticias como esta. Señoras y señoritas, les lanzo un guante: no permitan que les hagan diferentes. No dejen que con cada acción, cada ley y cada gesto las conviertan en seres diferentes. Tenemos que luchar contra la discriminación negativa, contra la auténtica discriminación, educando a nuestros hijos para que en las próximas generaciones el impacto de nuestras reglas básicas culturales sea menor. Porque todo esto es cultural, que no se equivoque nadie. Seguimos educando a nuestros hijos e hijas de forma diferente, y generando comportamientos diferentes y creando las diferencias por si mismas, continuando lo que nuestros padres, sus padres y sus padres llevan haciendo por siglos. Sólo entonces dejarán de existir las diferencias, y perdón por repetirme tanto, pero al final la cuestión es esta. Piénsenselo.

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