La necesidad de Internet

Recientemente hablábamos de la joven que se suicidó por culpa de un “amigo” de Internet. Lo cierto es que independientemente de casos como este, hay personas que tienen una necesidad de Internet que roza el absurdo, y en ocasiones, la adicción.

La mayoría de las personas usa Internet para leer el correo, buscar alguna información, chatear y poco más. Muchos lo usan para jugar online con personas de todo el mundo. Gente como yo lo usamos para trabajar, para contactar con nuestros clientes y desarrollar nuestros productos. También lo usamos para hacer blogs, ya lo sé, lo iba a decir… Pero nos encontramos con casos en los que, por razones muy diversas y generalmente de tipo psicológico, requieren de tener Internet a toda costa para cubrir casi todas las parcelas de su vida. Hay gente que se hace la compra por Internet, que se compra incluso la ropa, que se prepara los viajes exclusivamente por la Red y que incluso las denuncias las pone vía teclado. Estas personas tienen un serio problema y, a pesar de lo que ellas mismas puedan pensar, el problema es suyo, no de Internet.

Internet es un medio, una forma de conseguir otras cosas. Estas personas convierten Internet en un fin en si mismo. Es casi su única forma de contactar con el mundo. Pueden tirarse horas simplemente viendo páginas aleatoriamente, sólo porque no entienden que puedan hacer otra cosa. Chatean interminablemente con gente a la que creen conocer en cualquier otra parte cuando en realidad no saben nada de ellos. Compran impulsivamente como si comprasen en tiendas normales, convirtiendo a la Red en una especie de Carrefour gigantesco que les ofrece todo lo que nunca hubieran podido desear. En otras palabras, han sustituido el mundo real por uno imaginario, que se parece al real, pero que no lo es.

Cuando hablo con un cliente sobre poner una tienda online, siempre le digo que tiene que pensar en la tienda como si fuera un negocio real, una tienda física, pero que no lo es. No tienes que pagar luz, ni agua, ni hacer una obra. El escaparate es dinámico y mostrará productos incluso según la persona que entre, será capaz de atender a sus clientes en varios idiomas y además, no tiene que cerrarla en ningún momento. Funciona todo el día. A la gente le cuesta imaginar esto, pero le cuesta porque no es real. No existen cosas semejantes en el mundo real. En el mundo imaginario de Internet estas cosas son posibles. El cliente sólo tiene que asociar la tienda virtual con un negocio real, algo que le aportará unos beneficios igual que una tienda física en la calle. Eso lo entienden perfectamente. Pero distinguen una cosa de la otra.

Los adictos no, no son capaces. No ya una tienda online, sino cualquier otra cuestión que les presentes. Para ellos, chatear con un extraño en un chat es como entablar una conversación con alguien en un bar, comentando algo que han visto en la TV. O hablar con un conocido es como quedar con alguien en una cafetería y charlar tomándose un capuchino. Nada ni nadie puede sustituir esa interacción real, pero ellos lo hacen porque no pueden sustraerse a ello. Pueden ser problemas de sociabilidad, incapacidad para mantener relaciones personales, etc. Las causas pueden ser muy diversas, pero existen, están ahí. Detectar estos casos y resolverlos lo antes posible es fundamental para evitar que esas personas pierdan definitivamente el contacto con el mundo real, el único que realmente existe y que nos podemos permitir. Internet es sólo un medio, una forma de conseguir otras cosas. Convertirlo en un fin es destructivo para la persona, y por ende, para su realidad.

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  1. crisfdezn

    Yo que he vivido en las dos caras de esta luna llamada internet, y no soy una adolescente precisamente, debo darte la razón en tus apreciaciones sobre la forma en que en ocasiones “actuamos” los que nos ponemos a diario delante del ordenador y navegamos por este mundo lleno de conocimientos y despropositos. Quizás un día, si te pasas de nuevo por mis “dominios” te sueltes unas carcajadas a costa de mis andanzas por el lado oscuro de internet (si me decido) . Hasta entonces un saludo y gracias por tu comentario en manda webs.

  2. No hay de qué. Cuando llegamos a ciertas edades ya nos vamos dando cuenta de estas cosas… 🙂

    Saludos.






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