El miedo a la Iglesia

Me llamó ayer la atención este comentario de Don Gregorio Peces-Barba sobre el miedo a la Iglesia, incluso por la izquierda. Y tengo que darle la razón. La Iglesia ha tenido tradicionalmente tanta influencia y poder en nuestro país (y desde sus primeros tiempos, tengo que añadir) que parece el auténtico cuarto poder, con permiso de los media. Mientras que en otros países de nuestro entorno, más avanzados política, económica y socialmente, la Iglesia es una institución totalmente alejada de lo civil y se dedica única y exclusivamente a sus fieles, en España es tan representativa que hasta la izquierda le tiene miedo, temor reverencial, digamos.

Es terrible que un gobierno socialista no se decida a realizar iniciativas legales por temor a lo que pueda decir la Conferencia Episcopal. Las va metiendo poco a poco como quien no quiere la cosa, pero en cuanto algo llega algo a conocimiento público, se hacen los tontos y como si no fuera con ellos. Es por cosas como esta por las que es imposible que lleguemos a un estado realmente laico, y es terrible que sea porque no hay redaños para decir las cosas claras y por no ofender al establishment religioso. Ya no es un problema de si los símbolos religiosos deberían presidir o no los actos oficiales (que no deberían, pero eso es otra discusión), sino de todos los aspectos de la vida pública civil (la res pública, vamos). El rey debería, por iniciativa propia, eliminar esos símbolos de los juramentos oficiales, pero ese es otro problema a tratar en otro momento).

Lo que yo espero es que por fin el gobierno teoricamente laico empiece a funcionar como tal y nos dejemos de tantas gaitas. En política hay demasiados pusilánimes que no ven más allá de la próxima votación, y es lo único que les preocupa. Es lo que la profesionalización de la política tiene, que sólo se vive para ganar la próxima vez, y no para hacer el trabajo que tiene que hacer el político, que es conseguir que el sitio donde vive sea mejor, más competitivo e importante, y que los ciudadanos vivan bien y satisfechos. No vale con hacerlo todo de tapadillo. En democracia las cosas se hacen públicamente y no con nocturnidad y alevosía. Eso es lo que debe hacer un buen gobierno.

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  1. Alexa Cohen

    Bueno, verás, es que no tenemos un buen gobierno.

    Satisfacer a los ciudadanos para este gobierno consiste en repartir 2000 euros por bebé y no sé que aotra chorrada que aparece en mi nómina “400 euros-chupachups porque el gobierno es así de chulo”.

    Claro que me quitarán el chupachups apenas le de una chupadita (no sé si te habrás fijado, pero ese dinerito extra está sujeto a unos impuestos del copón).

    Oh, ah, me había olvidado de que ahora también pagan los alquileres a los “jóvenes” a los que no les llega el sueldo.

    Reparten dinero a espuertas. Ah, que no es suyo, sino de todos los españoles. Pues por eso lo reparten, porque no es suyo.

    Pero ese puñetero dinero, nuestro dinero, debería ser utilizado en mejorar la enseñanza – que la Uni ahora mismo da asco – mejorar la seguridad social, unas carreteras sin baches, broadband para todo el país, y agua y electricidad, investigación en nuevas energías, reciclaje de basuras, conservación del patrimonio histórico y natural, modificar las leyes injustas.

    Lo de la Iglesia yo creo que es lo de menos.

  2. Es cierto que hay problemas más fundamentales, pero este es otro más. Desde luego el gobierno se está cubriendo de gloria en una mayoría de temas, y están rompiendo la paz social de una manera que casi parece intencionada. Esto no lo arregla ni el futbol, la tirita nacional junto con los toros (esto era más antes, ahora poco arregla, como decían los del 98 y que refrendaba Ortega y Gasset).

  3. Alexa Cohen

    Tú verás, si para arreglarlo se dedican a poner imágenes milagrosas como alcaldesas, es para echarse a temblar.

  4. Fíjate que eso es lo que se hace en los pueblos menos desarrollados culturalmente, pedir a los dioses que solucionen los problemas humanos. En pleno siglo XXI tenemos todavía estos resquicios de infantilidad cultural que todos pensaríamos que habíamos dejado atrás hace siglos (bueno, en España no tanto, porque somos así), pero que claramente subsisten. Que esto lo hagan los bantús, pues bueno, me parece normal, pero que lo hagamos aquí, ya tiene guasa. No quiero que se entienda esto como eurocentrismo tópico. Mi crítica no va dirigida a los bantús, sino a nosotros mismos, que somos capaces de andar todavía con sandeces de este calibre en los tiempos que corren.






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