Ley de dependencia

Como me toca cerca, quiero comentar una cuestión a la que no prestamos atención en general pero que incumbre a muchos miles de personas en nuestro país. Vivir con una minusvalía del tipo que sea es difícil, tanto para la propia persona como para los que están a su alrededor, pero todo depende del individuo y de los suyos. Algunos viven con ello y reciben el apoyo de la familia y los amigos, y en otros casos no ocurre tanto así. Pero si a la minusvalía como tal le sumamos los problemas económicos y sociales ocasionados directa o indirectamente por la minusvalía, la cosa es mucho más compleja para todos. Según el tipo y la gravedad, en ocasiones es imprescindible que la persona y la familia reciban algún tipo de ayuda que les permita vivir dignamente. Y para eso se supone que existe la ley de dependencia. Pero esta ley, al parecer, en muchos puntos de nuestra geografía es totalmente invisible. No existe. En comunidades como Madrid prácticamente nadie ha recibido las ayudas previstas, mientras que en otras se exigen mejoras al aplicar la ley, como en Valencia, Castilla y León o Canarias. En muchos casos las familias ni siquiera saben que exista una ley, y las que lo saben, lo han pedido y no han recibido ni los buenos días.

Los que no tenemos problemas físicos o psíquicos (o que lo parezcamos, que es otra cosa) muchas veces no entendemos hasta que punto es importante que esto se materialice. Porque hay familias con posibles, pero la mayoría de los españolitos no tenemos esa suerte, y si en tu familia tienes algún miembro con alguna deficiencia del tipo que sea, se convierte en una carga económica que en ocasiones es difícil de sobrellevar. Y bueno, que decir si eres el cabeza de familia y sufres un accidente que te deja, por poner, en una silla de ruedas (ahora que hablamos tanto de las motos). El impacto en los tuyos es brutal.

Al final, todo se queda en buenas palabras y en una “política social de compromiso” que no vale para nada. Una ley vacía, vamos. No se aplica de forma concreta en muchos lugares, las asignaciones presupuestarias dependen de la Comunidad y la información es escasa por no decir nula. Teniendo en cuenta que es una ley de hace dos años, lo sorprendente es encontrar personas que todavía no tengan idea de que existe. Debemos ser conscientes de que estas personas tienen problemas que no son sólo los propios de su minusvalía, sino otros añadidos que hacen su vida mucho más complicada y sufrida. Ayudemos a que sus condiciones de vida mejoren y puedan llevar una existencia más feliz. Todos nos merecemos eso.

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  1. titaju

    ¿Te cuento un caso práctico?
    Tengo un hermano esquizofrénico. Le han diagnosticado la enfermedad hace muy pocos años (cuatro o cinco, ya no recuerdo), y él tiene 47.
    Hasta que se puso a tratamiento, fue una auténtica tortura tenerlo cerca. Tanto es así, que algunos de los de la familia cortaron su relación con él. Pero claro, ¿cómo va a tener tratamiento una persona que no está diagnosticada?
    Pero ahora viene lo peor. Cada primavera le da el bajón y lo atiborran de pastillas. Coge la baja obligatoria, y cobra una 400 euros (es funcionario de correos, concretamente cartero). De esos 400, le quitan ciento y pico para su hija, que vive con su ex, y ahora le quieren jubilar porque está mucho de baja. Su paga será de 400 euros escasos.
    No recibe ayudas de ningún tipo (salvo las de la familia), y a veces come de la beneficencia (cuando yo no me entero, pero me lo dice la asistente social). Además, tiene cáncer de piel, y la mayor parte de las cremas que tiene que usar son carísimas y no las cubre la S.Social, pero no las puede dejar de poner porque le va la vida en ello.
    ¿Minusvalías? ¿ayudas?
    ¿Qué es eso?

  2. La verdad es que se las han dado todas juntas al pobre hombre, pero no es un caso aparte. Existen muchos tipos de minusvalías y cada una requiere una ayuda diferente, y aunque sea comprensible su complejidad de aplicación, no obsta para que se cumpla la ley que se supone que existe para estos casos. Yo también tengo familia con minusvalía muy severa (física, en este caso), y aunque tiene la suerte de vivir con una cierta comodidad, no es así en la inmensa mayoría de los casos. Hay que luchar porque se apliquen las medidas legales y porque llegue a la mayor cantidad posible de población, sobre todo a la más necesitada y que más carencias tiene.






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