Amaral y la hipotenusa creativa

Leo desde la Wikipedia: Hipotenusa es el lado de mayor longitud de un triángulo rectángulo y el lado opuesto al ángulo recto. Según esta definición, la hipotenusa creativa en música se corresponde con aquello más popular y corriente, es decir, la música pop decadente, los ritmos desfasados que una y otra vez se remozan con electrónica para darles un nuevo aspecto y que no tienen nada realmente que decir. Justo en el lado opuesto se encuentra el ángulo recto, la esquina que se resiste que pasar por los cánones impuesto desde una industria en decadencia que da sus últimos coletazos tal y como la conocemos actualmente.

No lo niego, soy fan de Amaral. Desde sus inicios, cuando el menda recorría Madrid a media tarde buscando una tasca de menú a 1.000 pelas para llenar el buche antes de volver a currar (por cierto, tengo una anécdota divertidísima, no precisamente con Amaral, ya quisiera, sino con nada menos que Tamara y su mamá, sentadas justo a mi lado en una tasca de esas que digo, todo un espectáculo), me gustaba escuchar su música. Disfruto de melodías roqueras y otras más sentimentales, pero sobre todo, me deleito con la letra de las canciones. Aunque hay más artistas y grupos como este, este es el que después de tanto tiempo me sigue llegando disco a disco. Ahora han presentado uno doble, que también está bastante bien, aunque reconozco que escucho los viejos una y otra vez, y me sirven de inspiración para escribir, por ejemplo.

La cuestión es que aunque Amaral es un grupo sumergido en el sistema discográfico, aún se resisten a hacer la música que ellos quieren. Siguen sacando verdaderas joyitas musicales con las que me deleito, porque tienen algo que decir. La mayoría de los artistas hoy por hoy no sólo no tienen nada que decir sino que además se dedican a decir lo mismo una y otra vez, sucedaneo tras sucedaneo de canción, música creada por un ordenador que las quinceañeras repiten como un mantra desastrado y poco lujoso. Yo no sé lo que puede durar un grupo como este, pero espero que sea mucho, porque si siguen en las mismas condiciones tienen mucho que dar. Son el ángulo recto en un mundo musical copado por la mediocridad, la zafiedad y el fanatismo.

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  1. titaju

    Pues yo no soporto a Amaral. La voz de la chica me saca de quicio.






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