Second life: la otra vida

Vi ayer un documental sobre los juegos virtuales online y centraban especialmente la atención en Second Life, el famoso juego en el que eres otra persona en un mundo virtual que se encuentra alojado en más de seis mil servidores en Silicon Valley (y otras partes del mundo). Se trata de generar una personalidad o avatar diferente para interactuar con otros avatares (la mayoría son dirigidos por personas reales pero otros son lo que se llaman PNJ (Personaje No Jugador, avatares controlados por el software), de manera que incluso puedes tener tu propio dinero virtual (intercambiable por dinero real), puedes pagar por tener más cosas, construir casas u objetos, etc… Es decir, es un mundo completo no sólo en lo que contiene si no en lo que puedes hacer.

Aparte de que sea algo más o menos interesante (para mi no lo es en absoluto, pero esto es una cuestión de opiniones, claro), da lugar a una serie de consideraciones, como el concepto de persona, personalidad, conciencia, etc. Aunque todo se dé en un mundo virtual, inexistente, la cuestión es que la persona se vuelca sobre el avatar. Podemos generar personalidades individuales e independientes que no tienen que ser necesariamente la que desplegamos en el mundo real. Además, al poder tener varios usuarios, puedes tener varias personalidades virtuales. Un hombre puede ser una mujer en este mundo virtual, y por lo tanto trucar su personalidad completamente. El concepto de persona deja de tener sentido y contenido en los mundos virtuales, con lo que al final, lo que te encuentras cuando entras en un mundo de este tipo es algo realmente vacío de contenido, puesto que no puedes asegurar que lo que tienes delante sea realmente lo que tienes delante y lo que se te demuestra como tal. En ese sentido, es un mundo de mentira, no porque sea virtual, sino porque lo que ocurre en él es falso en su propia esencia. No es confiable y por lo tanto, estar en él se reduce a un simple divertimento. O eso debería ser.

Eso debería ser porque lo cierto es que miles de personas en todo el mundo usan Second Life para vivir. Incluso realizan transacciones financieras, tienen sus propias empresas en ese mundo y hasta los políticos han hecho campaña en Second Life (lamentable fue el caso de Llamazares, cuando nadie fue a un mitin que dió con su avatar virtual). Hay muchas personas que, ante una vida real lamentable y fracasada, deciden volcar todas sus expectativas en los mundos virtuales. Estas personas no tienen una vida propia real plena, y al no poder disfrutar de esa “primera vida” real, prefieren la “segunda vida” que le aporta Internet y este tipo de juegos virtuales. Un dato significativo es que el propio creador del juego, Philip Roseadle, ha reconocido que de cada 6 jugadores que se dan de alta, 5 no pasan de la primera semana de juego. Es normal que la gente que tiene una vida normal no quiera perder tiempo en un mundo virtual. Eso sí, después queda ese 1 que se queda, y luego algunos vuelven al cabo de meses, para volver a quedarse poco tiempo. Esos que se quedan tienen un serio problema cuando se tiran horas y horas de juego. Deberían hacérselo mirar lo antes posible. Como dice una jugadora famosa (tiene propiedades virtuales en Second Life que dicen que están estimadas en más de 600.000 euros) que al final no se podrá distinguir entre lo real y lo virtual, y que todos querremos estar en un mundo virtual para vivir. Yo no soy tan optimista desde luego. Además tiene un punto en contra: estar sentado todo el día es malo para el pompis. Lo que hay que oir.

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  1. titaju

    Es que tener varias personalidades tiene que ser agotador. Yo acabo loca, sólo con la mía propia ¡como para inventarme otra!

  2. Ahí está! Como no tienen una propia se tienen que inventar otra. Por eso la gente normal no jugamos a estas cosas, porque con aguantarnos a nosotros mismos ya tenemos bastante… XDDDD

  3. lo maximo en tecnologia

  1. 1 Serial Experiments Lain III « Meterse por meterse

    […] puede ser el mundo del mañana y en lo que nos podemos llegar a convertir. Que se lo digan a los de Second Life… 2 […]






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