Cine: Teknolust

El otro día me vi esta peli del 2002, cine de autor existencialista mezclado con ciencia ficción que, sin ser tampoco supermaravillosa se deja ver. Como suelen ser este tipo de películas, su estructura es más bien inexistente, mezclándose temas diversos de forma en ocasiones incongruente. Se introducen temas éticos relacionados con la genética, la robótica y la forma de usar la tecnología, y las razones. A lo mejor con la sinopsis nos aclaramos un poco más.

Rosetta Stone es una científica prominente del campo de la nanorobótica. Está llevando a cabo un experimento que ella siempre dice que es teórico pero que en realidad ha conseguido llevar al mundo real de forma exitosa. Ha conseguido recrear a tres mujeres físicamente iguales a ella, pero que en realidad son replicantes. Necesitan inyectarse (no es coña) semen humano para vivir, ya que esta sustancia contiene los nutrientes necesarios para la vida de estos replicantes. Para ello, uno de los replicantes, Ruby, sale todas las noches en busca de hombres con los que practicar sexo y conseguir su semen, que posteriormente inyectará a sus “hermanas” para que las tres sigan viviendo. Estas replicantes tienen características y personalidades propias e independientes, y van evolucionando según van consiguiendo nuevas experiencias.

Todo parece funcionar de forma normal hasta que empiezan a surgir casos de hombres que sufren una especie de irritación que tiene como añadido una características curiosa: la irritación, en la frente, tiene un código de barras. Al parecer se trata de un extraño virus que afecta sólo a hombres que, curiosamente, han tenido relaciones sexuales recientemente con extrañas con protección. La policía comienza a moverse y van cerrando el cerco, ya que todos los hombres hacen un retrato robot idéntico: una mujer joven, atractiva y morena, vestida de rojo ha sido la que se ha acostado con todos ellos en las últimas semanas. Además, al mismo tiempo que eran infectados, los discos duros de sus ordenadores se rompían sin ningún motivo. En todos los casos.

Rosseta avisa a Ruby que andan tras ella y que no debe salir más veces. Sin embargo, las tres replicantes necesitan su alimento, así que Rosseta les proporciona un sucedaneo artificial. Sin embargo no les gusta, no lo quieren, y Ruby sigue saliendo e infectando a más hombres con su particular virus. Rosseta, que no sabe como evitar el problema, decide entregarse a la policía como si hubiera sido ella quien ha contagiado a los hombres. Mientras, Ruby conoce a Sandy, un muchacho extraño que no tiene más que a su madre en la vida y un triste trabajo de fotocopista. El flechazo entre los dos es inmediato, y así Ruby conoce el amor. Mientras, Marinne, otra de los replicantes, está harta estar encerrada permanentemente y empuja a Olive, su hermana, a salir al mundo exterior, y de paso descubre la manera como Rosseta las ha creado a ellas. En un movimiento final, Olive, harta de que unos y otros hagan lo que les da la gana, decide limpiar el sistema de virus, y todos los hombres se recuperan de la enfermedad mágicamente, y por lo tanto Rosseta ya no es culpable y puede volver con ellas. Finalmente, Ruby se queda a vivir con Sandy e incluso tienen un hijo, y hasta Rosseta descubre el amor con el policía que ha llevado la investigación.

Película de corte extraño, con momentos un tanto delirantes y que en ocasiones no parece demasiado comprensible, sin embargo es agradable de ver, aunque el argumento haya que encajarlo a ratos según como les da a los personajes. Aunque se nota que al final el encuentro entre Sandy y la replicante era inevitable, el desarrollo es acompasado, los saltos son salvables y en general, como digo, se deja ver. No es una película para cualquiera, hay que tener la vista entrenada en el género y no es recomendable si no se es un poco experto en ciencia ficción y cine de autor, pero aún así no dejo de recomendarla a quien quiera pasar hora y media a gusto.

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