Japón y yo

Me gustaría que esta fuese una breve disquisición sobre algo que llevo dentro de mi desde hace años. Digo disquisición porque a pesar de que Japón ha sido para mi desde hace mucho un referente vital, también hay que reconocer que con sus pros tiene sus contras, aunque a veces duelan y no gusten.

Entre las cosas positivas tengo que decir que su cultura, tradicional y secular, su ambición, su amor desmedido al trabajo, su amabilidad y su deseo de superación son objetivos o cuanto menos actitudes que ya quisieran muchos para si. Y sí, lo digo en el país donde menos gusta de trabajar de todo el mundo si exceptuamos tal vez Jamaica, Cuba o cualquier otra república bananera. Mi pasión por Japón comenzó al descubrir el manga (cómic) y la animación que tan buenos momentos me ha reportado desde hace 15 años. Y ya antes, al descubrir parte de su historia, sobre todo relacionada con la II Guerra Mundial, mi punto de partida que hizo a su vez que me enamorase de la Historia. He tenido el placer de conocer a japoneses y japonesas tanto en vivo y en directo como por Internet, y mi relación no ha podido ser más satisfactoria.

Por otro lado, están las cosas que no molan tanto. La caza de ballenas es uno de los puntos que más me fastidian. No soy ecologista radical, pero ese es un punto que no llevo demasiado bien. Sé que tienen sus razones, de tipo socio-económico-político, pero lo cierto es que no realizan ningún tipo de esfuerzo por conseguir dejar tal práctica asesina. El que tengan pena de muerte tampoco dice mucho a su favor, aunque lo cierto es que lo aplican en muy contadas ocasiones, con una diferencia abismal respecto a lo que son los colegas americanos. Y que decir tiene de algo de moralidad más que cuestionable pero que no sé hasta que punto no deberíamos bajar la cabeza, como es el Enjo-kosai. Por resumirlo, prostitución adolescente. Allí es algo tan generalizado que incluso se realizan campañas para concienciar a las jovencitas de que no lo hagan. Pero el que allí sea práctica de uso común no significa que aquí tampoco exista. No es una prostitución al estilo clásico, con chulos y esas cosas. Las chicas simplemente son “señorita de compañía” y aceptan regalos o dinero por estar con hombres. Es una forma de pagarse sus vicios. Aquí, como en otros países de nuestro entorno, también ocurre, y en realidad más de lo que pensamos, así que lo mismo no deberíamos gritar demasiado alto no sea que se nos oiga.

Podríamos seguir con los pros y contras, pero es un país con tantos contrastes que resulta complicado dar todas las razones por las que sigo pillado por él. Sólo espero que algún día pueda realizar un viaje como es debido al Sol Naciente y poder ver, al menos una vez, lo que se supone que me estoy perdiendo.

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  1. titaju

    Aunque soy fanática viajera, he de reconocer que Japón no se encuentra entre mis objetivos ni siquiera a largo plazo.
    Pero, hablando de ballenas, estamos intentando ir a Islandia en Octubre, y una de las excursiones es ir a ver a estos pedazo bichos en libertad, cosa que sí es uno de los objetivos a cumplir en mi vida.
    Ya te contaré.
    En cuanto a ver Japón, ojalá algún día puedas ir; todo el mundo debería poder ver cumplidos sus sueños.

  2. Yo es que tengo que reconocer que no soy viajero. Lo más lejos que he ido fue a Londres y un finde. Pero en cualquier caso es lo que querría hacer algún día, eso seguro.

    Ya dirás algo del viaje, y si pones fotos mejor… 🙂






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