Archivo para diciembre, 2008

Si no lo cuento, reviento. Tengo que relatar lo que ha sido mi particular encontronazo con la crisis, vivido en primera persona, y cuyas consecuencias han sido una fuga de divisas. Seguramente la crisis me afectará de más formas, como a todos, pero esta me ha parecido especialmente peculiar, y por eso quiero compartirla con todos ustedes, para que juzguen por si mismos en donde nos encontramos.

La historia comienza con una llamada de teléfono. Un tal señor X me llama no hace mucho y me dice que para poder seguir haciendo domiciliaciones tenía que hablar con ellos. No me voy a cortar en decir el banco, ya que a ser posible me gustaría que perdieran algún cliente más aparte de mi: Banesto.

Me invitó a reunirme con él en la oficina central y yo acudí, risueño, con unos papeles que me había indicado que llevara. Como ya he mencionado en otras ocasiones, tengo una pequeña empresa y vivo de las facturas que mes a mes puedo ir haciendo, de no demasiada cantidad, puesto que muchas veces son trabajos pequeños. Algunas de esas facturas las cobro como domiciliaciones realizadas según la denominada Norma 19, un folleto técnico que describe como han de realizarse archivos electrónicos para la gestión de cobros entre cuentas bancarias (he tenido que realizar la implementación de esta norma en concreto, y más complicado no lo pueden hacer, porque no saben… Y que nadie piense que a algún lumbrera del Banco de España se le ha ocurrido que debía ser XML, que va… Eso ya era mucho para el susodicho). Realmente son pocas facturas las que cobro usando este método, y mi historial de cobros ha sido impecable en 8 años, no teniendo prácticamente devoluciones en todo ese tiempo, siempre con el mismo banco, repito: Banesto.

Bien, el señor X en cuestión me indica que para poder seguir haciendo las domiciliaciones tengo que morir al palo de realizar un contrato con ellos según el cual, si sufro devoluciones de mis recibos, tengo que sufrir las consecuencias pagando yo las costas. Me imponen un “seguro” que cubra las posibles incidencias que pudieran surgir. Esto me hizo sospechar, ya que como digo mi historial de cobros es perfecto. Me retraje y pregunté cual era el motivo por el que se me exigía esto ahora. El hombre, sorprendido por la pregunta, simplemente dijo que era la nueva política con la Norma 19 en el banco, y que estaban obligando a todos a pasar “por el aro”. Yo, claro está, lo dude mucho. Era sorprendente, por lo menos desde mi punto de vista, que a un tipo como yo, que realizaba pocos cobros de cantidades relativamente pequeñas le vigilaran hasta ese punto. Dado que le estaba dando a entender que lo que me decía no me molaba nada, añade: “bueno, la opción es que te retengamos 40 días todos los cobros que realices por Norma 19”. Esto, que pretendía ser una solución, lógicamente no lo era. Vivo de mi trabajo. No realizo transacciones millonarias. No hago gran cantidad de recibos y no tengo soporte financiero suficiente para aguantar que me retengan más de un mes los dineros que gano con mi trabajo. No me lo puedo permitir.

En estas circunstancias, decidí despedirme del buen señor indicándole que no pensaba realizar ninguna de las dos cosas. Tras una larga reflexión, decidí que lo único que podía hacer era, por mi propia salud económica y mental, mover mis dineros a otro sitio donde no me pusieran tantos inconvenientes para ganarme la vida. Y eso he hecho. Estoy en pleno proceso y con las fiestas lo tengo todo parado, pero a principios de año tendré pasadas las domiciliaciones que me cobran los proveedores habituales, y hala, a hacer nueva vida. Ya he podido hacer una nueva domiciliación en mi nueva entidad bancaria (no diré el nombre, pero es una caja de ahorros), con lo que vuelvo a ser feliz como una patata frita.

Ahora, ¿que tiene que ver esto con la crisis? Pues mucho. Tras hablarlo con gente que sabe más que yo de dineros y estudiar la situación concreta, la conclusión a la que he podido llegar es la siguiente: Banesto tiene serios problemas de liquidez. Zapatero dice que nuestra banca es firme, que aguanta, pero en realidad está haciendo aguas por todos sitios. Están teniendo que hacerse cargo de los pisos hipotecados que la gente no paga (se están convirtiendo, sin preverlo, en inmobiliarias). Ayer mismo me entero de que el Santander ha perdido este año mucho más de la mitad de su valor. ¿Por qué creo que Banesto hace aguas? Porque de otra forma no tiene sentido que exija a un pequeño cliente como yo todo un papeleo para “atarme” para que ellos no pierdan dinero cuando durante 8 años (recordemos, la vacas gordas) nunca han tenido ningún problema en ese sentido. Y estoy más que seguro de que a las empresas más grandes, las que les reportan realmente dinero a la caja, no les han molestado lo más mínimo. Este miedo a que se devuelvan los recibos tiene un porqué: si se devuelve un recibo, y por ejemplo mi cuenta se queda sin liquidez (números rojos, se entiende), ese descubierto lo tienen que cubrir ellos, ya que es dinero que pierden, y no pueden generar más deuda si no hay dinero sobre el que generar deuda. Claro, si esto le pasa a muchos miles a la vez, en mi misma situación, esto les crearía un agujero descomunal, que por sus políticas de crédito (se unieron a la moda de los créditos blandos bombardeandome constantemente con publicidad, intentando que cayese en un crédito de 6.000 euros en un abrir y cerrar de ojos), se barruntaba desde hace tiempo. No se explica tampoco que te regalen pantallas de plasma y playstation 3 por domiciliar tu nómina y dos recibos, por ejemplo. Están tan DESESPERADOS por conseguir liquidez que tienen que presionar a sus buenos clientes para que no pierdan esa liquidez. En resumidas cuentas, están muy jodidos. Pero claro, eso no lo sabemos porque nadie lo dice. Hasta que alguien como yo llega y cuenta una como esta. No se entera todo Cristo, pero algunos sí, y eso es lo que importa.

El resumen de todo esto es: primero, no vayan a Banesto a pedir sus créditos e hipotecas, seguramente porque no se los darán, y porque además las condiciones serán tan draconianas que serán casi insuperables; segundo, en general podemos decir que muchos bancos y cajas de ahorros estan en situaciones parecidas (Bancaja, por ejemplo, ha tenido que fusionarse hace poco con la CAM para poder ajustar sus perdidas mutuamente). Hay cajas de ahorros que han realizado una mejor política de créditos e hipotecas y andan más saneadas, pero habrá que ver lo que aguantan este año que viene, cuando todo esté realmente jodido. Así que ya ven, una forma particular de pasar la crisis, que a todos nos toca, o tocará, si aún ha tenido la suerte de no pasarle nada a alguno de ustedes.

¡Feliz año!

Actualización 11/08/2016: Como sabemos a estas alturas, mucho no me equivocaba. Los saneamientos que realizó Zapatero primero fueron los inicios de una debacle bancaria que Rajoy no dejó de apuntalar con varios rescates y una presión fiscal intolerable.

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¿Qué ocurre en Gaza?

Generalmente en todos los conflictos es difícil saber quienes son los buenos y los malos. A veces sí, puede entenderse quien es quien y el papel que juega, pero en casos como el conflicto árabe-israelí, los buenos y los malos están tan marcados que parece un melodrama al más puro estilo años 20. Y en este caso hay varios malos, para más inri, y como siempre, los buenos son los desamparados, los que no tienen más que piedras, pero también lo es la población israelí que se opone a la guerra y a que continue este terrible problema en Gaza y demás territorios ocupados. La sinrazón envalentona y da fuerzas, pero sin percatarse de que quita toda credibilidad y posibilidad de redención a quien la esgrime.

Gaza ya es un caos, e Israel hasta ataca comboys con ayuda humanitaria. ¿Y el por qué de todo esto? ¿A qué venía ahora montar todo este tinglado? Barak de mis amores, con lo bien que pintabas cuando eras primer ministro, las que lías. Que sí, que Hamas son muy muy malos y que hay que dar caña… ¡Pero dales caña a ellos, leches, no al resto de la gente que no pincha ni corta! Hamas es una organización cuya persecución de objetivos por medio de la violencia hace de ellos una entidad terrible. Son los otros malos de esta película. Alguien que persigue sus objetivos de esta manera merece su disolución inmediata, pero, ¿para ello es necesario asesinar a civiles inocentes en medio de la refriega? Es más, ¿Israel realmente pretende acabar con Hamas o sólo intimidar aún más a los palestinos? ¿Es matar por matar o hay otro objetivo más claro? Como en tantas cosas en esta vida, es posible que no lo sepamos nunca, pero hay una cosa evidente: esto no puede continuar así de ninguna manera. Debemos retirar nuestro apoyo a una nación que sin miramientos es capaz de cometer semejante genocidio. Es algo que sin duda alguna no podemos consentir.

Me entero de que el discurso anual de Juan Carlos de Borbón ha pasado a ser casi un soliloquio. Al parecer, este año ha tenido la peor audiencia de los últimos cuatro años. Y supongo que cada año será peor. A cada vez menos gente le empieza a interesar lo que tiene que decir una institución cada vez más caduca y que ya pinta realmente poco en la vida de los españoles. Ojo, no estoy diciendo que olvidemos su importancia personal en los acontecimientos de la historia reciente de nuestro país (y eso sí, a favor y en contra, porque menudas ha montado este también cuando creía que no le veían).

El jefe del Estado lo es porque nosotros dijimos en su día que lo fuera, que duda cabe. Pero si tanto ama la democracia y a su país, deberia “pedricar” con el ejemplo y decir adios con un poco de elegancia. Renunciar, vamos, que no abdicar. Porque a este le aguantamos porque al fin y al cabo meto la mano para que tengamos democracia y libertad, pero el que viene después, nuestro amigo Felipe, ni ha hecho ni hace nada para demostrar que vale para estar ahí, aunque sólo sea de figurín. Que además, junto con Leti, se van a montar un pisito chachi nada menos que en Mozambique para fardar con sus coleguis europeos de sangre azul. Ahí es nada. Venga, “pedricando” también, que es gerundio.

No, si tenemos lo que nos merecemos. En su día, ni el más listo del barrio se leyó lo que votaba, y en esas estamos: una monarquía, un sistema autonómico que hace aguas, los derechos fundamentales casi vírgenes, política bipartidista, nacionalismo galopante, y un largo etcétera que tenemos que agradecer a aquellos “padres de la patria” que con tanto dolor y sudores parieron esa Constitución de la que se han cumplido 30 años hace na. Claro, que mejor esto que lo que había, aunque como decía el procer: “antes esto no pasaba”.

Se acaba esto

Ya termina 2008, hemos pasado el solsticio de invierno y nos tenemos que preparar para un nuevo año. Lo cierto es que pasar un nuevo periodo de tiempo es siempre inquietante, pero 2009 es un año kinder-sorpresa del que ya sabemos la sorpresa. Por lo menos sabemos que este año vamos a tener unos movidones alucinantes. Que las vamos a pasar superchungas y que vamos a ser nosotros, los de a pie, los que vamos a pagar todos los platos rotos, que son muchos. Mientras que los que se han aprovechado de nuestro dinero se aprovechan cada día más y se lo siguen permitiendo, nosotros vamos a tener que aprender a retener todo lo que podamos, intentar evitar que el barco se hunda y salir lo más indemnes posible de ello. En otra ocasión contaré de que particular manera me ha afectado la crisis (muy inesperada, tengo que reconocerlo).

De todas formas no aprendemos ni a leches. A pesar de la crisis, de que tenemos menos dinero, de que la cosas no van a mejorar, nosotros seguimos haciendo el idiota en fiestas. Para otra cosa no, pero cuando se trata de pasarlo bien no escatimamos en nada. Dicen, porque no pueden decir otra cosa, que la gente gasta menos, que se escatima en regalos, etc… Pero nada más lejos de la verdad. Nos seguimos comportando de la misma manera, gastado lo mismo tanto en comida como en regalos, la gente no deja las fiestas de lado y de hecho ha vuelto a superarse el record en lo que a lotería se refiere. Y digo yo: ¿tan retrasados somos? ¿Es que no terminamos de evolucionar de una puñetera vez y usamos el cerebro para algo más que hacer el imbécil? Yo por mi parte he rebajado mis gastos todo lo posible, intentando cumplir todo lo posible sin pasarme de la raya. Pero ahora también vienen esos gastos tan guays como los seguros y mandangas similares, con las que desgraciadamente hay que cumplir.

Bueno, sólo les deseo que no lo pasen demasiado mal el año que viene, que al menos tenemos Internet para consolarnos. Bueno, que por suerte al menos Internet se libra del canon, aunque sólo sea porque no les interesa gravarlo.

¡Feliz año nuevo!

A la saca!!!

No aprendemos. Cada día peor. Vaya escabechinas nos están montando los sociatas estos. Primero a salvar a una banca teoricamente saneada, juntando un canon digital que no hay por donde cogerlo y ahora el impuesto sobre el patrimonio. A esto se le llama porculizar, en toda la extensión de la palabra.

Lo que antes pagaban los que podían ahora lo vamos a pagar entre todos. En vez de ayudar a que la gente tenga mayor liquidez, lo único que van a conseguir es incrementar una presión fiscal ya de por si bastante alta. Medidas como esta, que sólo benefician a la clase media-alta… ¿A que parecían propias de los peperos? Pues va a ser que no. Nuestro amigo Zapa nos la vuelve a jugar como si fuera un Aznar cualquiera. No nos mandará a la guerra, pero nos mete unas ostias que nos deja tiritando…

Tímido regreso

Hace mucho que no paso por aquí. Distintas circunstancias me han impedido regresar, bien infortunadamente o de manera intencionada, pero la cuestión es que el criminal, al final, siempre vuelve al lugar del crimen. En mis circunstancias nunca se sabe cuando va a suceder el regreso, pero al menos este blog quiero conservarlo vivo, que para eso lo hice.

Todos nos hacemos buenos propósitos para el año nuevo, y el mío es sólo volver a escribir en el blog. No con la intensidad de antaño, que duda cabe, pero volver a conectar también es interesante, de cara sobre todo a no quedarte sin palabras, inarticulado. Esperemos que esta vez sea por mucho, mucho tiempo.





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