El rey de la casa

Me entero de que el discurso anual de Juan Carlos de Borbón ha pasado a ser casi un soliloquio. Al parecer, este año ha tenido la peor audiencia de los últimos cuatro años. Y supongo que cada año será peor. A cada vez menos gente le empieza a interesar lo que tiene que decir una institución cada vez más caduca y que ya pinta realmente poco en la vida de los españoles. Ojo, no estoy diciendo que olvidemos su importancia personal en los acontecimientos de la historia reciente de nuestro país (y eso sí, a favor y en contra, porque menudas ha montado este también cuando creía que no le veían).

El jefe del Estado lo es porque nosotros dijimos en su día que lo fuera, que duda cabe. Pero si tanto ama la democracia y a su país, deberia “pedricar” con el ejemplo y decir adios con un poco de elegancia. Renunciar, vamos, que no abdicar. Porque a este le aguantamos porque al fin y al cabo meto la mano para que tengamos democracia y libertad, pero el que viene después, nuestro amigo Felipe, ni ha hecho ni hace nada para demostrar que vale para estar ahí, aunque sólo sea de figurín. Que además, junto con Leti, se van a montar un pisito chachi nada menos que en Mozambique para fardar con sus coleguis europeos de sangre azul. Ahí es nada. Venga, “pedricando” también, que es gerundio.

No, si tenemos lo que nos merecemos. En su día, ni el más listo del barrio se leyó lo que votaba, y en esas estamos: una monarquía, un sistema autonómico que hace aguas, los derechos fundamentales casi vírgenes, política bipartidista, nacionalismo galopante, y un largo etcétera que tenemos que agradecer a aquellos “padres de la patria” que con tanto dolor y sudores parieron esa Constitución de la que se han cumplido 30 años hace na. Claro, que mejor esto que lo que había, aunque como decía el procer: “antes esto no pasaba”.

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  1. La Monarquía es algo que debería pasar a la historia… con la lista de los reyes godos.
    Cada vez que pienso que yo sólo puedo tener dos o tres hijos para poder mantenerlos, y que tengo que mantener a toda una tribu de mangantes, se me pone la cena de corbata.
    El Felipito ya ha demostrado ser un calzonazos en manos de una lagarta de marca mayor, que está tan interesada por los problemas de la gente, que lo primero que hace es hacerse una cirugía.
    La pena es que no aprovechasen la ocasión para lobotomizarla.

  2. No hace falta lobotomizar a nadie, máxime cuando ya la ha atontado convertirse en princesa. Eso tiene que hacer daño necesariamente. Eso tiene que trastornar a la gente. Porque cuando es de nacimiento, bueno, va con el puesto, pero cuando te viene de nuevas…

    Ay, la de cosas que podríamos contar. Yo sólo espero poder morirme viendo una república, al menos para poder ser yo quien diga qué papanatas va a decirle “Porque no te callas” al Chavez de turno. Pero no sé yo si lo verán mis ojos antes de que los conviertan en carbonilla…






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