Archivo para enero, 2009

Fracaso escolar

Sólo quiero comentar en esta entrada un post del blog Dura lex dónde Juan Antonio García Amado hace una acertada crítica acerca de como la política institucional educativa es uno de los mayores peligros para garantizar el nivel educativo de nuestro país.

Baste decir que me parece acertadísimo y que recomiendo su lectura para entender, quien no esté muy al loro, como funciona la política estatal a nivel educativo. La mediocridad es la regla, es lo que vale, y eso implica necesariamente bajar el nivel para que lo políticamente correcto gane ante la realidad.

A raíz de una entrevista a Albert Serra, supuestamente director de cine (digo supuestamente porque ni lo había oído mencionar, y no me considero un inculto cinéfilo), me ha venido a la mente la denominación “ideológicamente impresentable”, y retrógrado de cojones debo añadir, para alguien que debería amar el P2P por ser precisamente un cineasta de autor y elitista. Claro que, contraproducentemente, eso le exige criticar al P2P. Pero uno ya empieza a estar un poco cansado de tanta chorrada y sandez con el tema. Recuerdo que en su día, en el miniblog que tenía en Barrapunto, escribí acerca de que la industria discográfica debería variar su política respecto a la compartición de la música (de esto estamos hablando de hace unos cuatro años), y que los propios artistas deberían considerar deshacerse de las cadenas de la industria y autoeditarse. Años más tarde las cosas siguen parecidas, aunque algunos ya han tomado la calle del medio y van a su bola, pero son una minoría. Por cierto, tengo que hablaros también algún día de un rifi-rafe que tuve con Ramoncín en la radio, también hace unos cuatro años, invitado a un debate en la cadena SER (localizaré el audio y lo publicaré por aquí, que aunque fue una intervención corta, se puede decir que tuve mis cinco minutos de gloria radiofónica).

Pero lo que yo me cuestiono ahora mismo es la necesidad de que la cultura deba seguir rigiéndose por los parámetros de la industria, o más bien, de que la industria deba seguir funcionando como hasta ahora. Las discográficas sobre todo no se percatan de que no van a ganar su guerra contra el P2P. Algunas ya se van haciendo a los tiempos y se adaptan a cosas como el iTunes, pero lo cierto es que siguen impertérritas, acosando a los ciudadanos que lo único que quieren es, principalmente, comparar y, a fin de cuentas, consumir responsablemente. Ahora mismo, si tú vas al cine o te compras un CD, no puedes probarlo antes de comprar: debes morir al palo de lo que te den, te guste o no. Prácticamente todo, desde una casa, un coche o un simple jersey, todo lo puedes probar antes de comprar. Si no, no compras, a no ser que sea algo que te interese mucho o que te hayan recomendado como bueno. En la cultura no puedes hacer eso. Y es algo que debe terminar. Los propios ciudadanos no podemos permitir de ninguna manera que se nos siga pisando de esta manera, y si para eso hay que seguir tocándoles las narices, debemos seguir haciéndolo.

No soy quien para darle recomendaciones a nadie, pero yo les diría una cosa a las discográficas: si no quereis desaparecer, reformaros. Mi consejo es que se conviertan en representantes de artistas, que dejen de publicar música en CD, porque en muy poco tiempo será un formato totalmente desfasado. Hoy día, que te puedes conectar desde el móvil para bajarte la música, y dentro de no mucho desde el MP3, los soportes físicos no tienen ya casi ningún sentido. Seguir persistiendo inmisericordes en una forma de pensar trasnochada y reaccionaria simplemente por unos beneficios que van a terminar siendo cero es absurdo. De que se den cuenta de ello dependerá de que los artistas tomen también conciencia de sus derechos y beneficios como tales. La sobreprotección de las discográficas, editoriales y organizaciones de derechos de autor ha creado una filosofía de esclavo en los artistas que no ha hecho más que perjudicarles desde el siglo pasado. Y ya vale. Ahora es posible la autoedición con calidad en Internet y la autopromoción. Que no dependemos de esta gente, concienciemonos.

Sólo una cosa más para terminar: usad P2P. No es ilegal, ni jurídica ni políticamente hablando. Que no os intenten convencer de lo contrario, ni el gobierno ni sus acólitos y mandamases (obviamente, la SGAE es el amo del PSOE, visto lo que le hace hacer al gobierno para defender sus intereses. Compartid, sed solidarios, y aportad algo al mundo, ya que ellos no lo hacen.

Desintonízate

Me he agregado a una nueva campaña popular contra telebasura: Desintonízate. Es sólo una portada, pero con un mensaje muy claro: eliminemos de nuestras televisiones los canales que no emiten más que zafiedad, asco y perturbación mental. Por lo menos TeleCinco y Antena 3. Y si os mola la campaña, podeis ponerla también en vuestros blogs para secundar con cuantos más links, mejor.

Yo no puedo porque uso cable y ahí ya están sintonizados, pero vamos, que tampoco los veo, así que da igual. Ayudad d la causa: no los veais.

Al final he caído…

En la tentación de Twitter. He abierto mi microblog, y gracias a una utilidad del Firefox puedo publicar en cualquier momento (no pienso usar el sistema de SMS, debe ser una maldita locura de gasto constante, porque dicen que esto es adictivo de narices).

No sé exactamente que uso le voy a dar. Aquí en la columna de la derecha he puesto el RSS, y si quereis podeis visitarlo para ver lo último que voy añadiendo. No sé lo que durará, pero veremos si esto de la revolución social de la web 2.0 sirve para algo o son las paparruchadas de siempre. Por lo menos hay que probarlo, ¿no?

https://twitter.com/lainon

Estaba llegando a casa y me sobrevino esta: hace 10 años vivíamos mejor que ahora. Sí, teníamos algunos avances menos y Fernando Alonso aún iba al colegio, pero vivíamos mejor, y voy a demostrarles por qué.

Hace 10 años era muy normal cobrar alrededor de 100.000 pesetas. Era un sueldo muy normal, muy estándar. Y se vivía con ese dinero. Pagabas la hipoteca, mantenías una familía y al abuelo, pagabas el coche y además salías por ahí, aunque no pudieras tampoco darte unas vacaciones como es debido. Pero vivías. Sin demasiadas preocupaciones. Las justas.

10 años después, vivimos peor, sin duda. 100.000 pesetas son ahora 600 euros, y con ese dinero no pagas ni la casa. Es difícil mantener una familia de 4 personas, sacas menos el coche porque la gasolina cuesta. Y las vacaciones… Eso sí, no dejamos de salir de copas ni que nos muramos, pero esa es otra historia (sólo es un indicador de la estupidez de nuestra cultura, nada más). Me he percatado de que las 100.000 pesetas de hace 10 años vienen a ser equivalentes, más o menos, a 1.200 euros o tal vez algo más de lo de ahora. El problema es que la equivalencia en pesetas es 200.000. El doble.

Cuando alguien ganaba 100.000 pesetas era lo que ahora llamamos un mileurista. Por una simple regla de tres, el coste de la vida ha aumentado un 40% aproximadamente desde que existe el euro. Es descorazonador. Se supone que ganamos el doble pero todo nos cuesta a su vez un 50% más, con lo que a resultas, perdemos poder adquisitivo a pasos agigantados. Y encima, lo más interesante de todo es que la culpa no es del euro como tal, si no de la avaricia y la desvergüenza.

Reconozco que en su momento fuí un defensor de la idea de una Europa unida. Claro, hasta que abrí los ojos y me di cuenta de como funcionan las cosas en la realidad. La Unión Europea es la forma que ha adoptado el Sistema para seguir sacando más de nosotros sin que de ello resulte un perjuicio para los poderosos. Fue un error. Ciertamente no perdimos el tren de Europa, pero si el de la libertad, la igualdad y la solidaridad. Es un momento triste darse cuenta de cosas así. Pero es mejor darse cuenta e intentar que las cosas sean mejores que vivir con el velo de la ignorancia y la oscuridad. Que deprimente es esto, leñe.

Economía democrática

Estaba viendo un dibujo de crítica que dice: “Las papeletas electorales son letras de cambio para empeñar el país”. Pensando en si podía tratarse de simple y pura demagogia, me sobrevino lo siguiente: ¿y si los votos son el dinero de la política? ¿Y si los políticos son los banqueros a los que damos nuestra opinión, que almacenan cuidadosamente y que durante cuatro años, cual depósito impertérrito, no podemos tocar de ninguna forma? Extraño pensamiento, ¿verdad?

El Sistema tiene múltiples caras, y sus bases son la política, la religión y el dinero. Son los pilares fundamentales sobre los que pivotan todas nuestras vidas. Los políticos, en una “democracia” (por llamarlo algo), luchan y se pegan por nuestros votos. Me recuerda a los días que hay grandes sorteos, como el de Navidad, y el afortunado que le tocan un millón de euros desaparece, a la espera de que los múltiples bancos de la zona se tiren encima suyo a la espera de que las pelas caigan en su caja. Los políticos no tienen vergüenza alguna. No dudan en ningún momento en exigirnos el voto, diciendo que sólo el suyo es “útil”, y que si no se lo damos los demonios más infernales caerán sobre nosotros. Para ellos, los votos son como el dinero para los banqueros. Necesitan cada vez más, y cuantos más reunen, menos capacidad de decisión tenemos los ciudadanos.

Nuestro voto es un bien precioso. Debemos conservarlo y cuidarlo, porque en el momento que lo damos, hemos vendido nuestra alma al mejor postor. Socialmente hablando, el voto es el espíritu individual. Y cada X tiempo “prestamos” ese espíritu, pero no recibimos nada a cambio. Recuerden esto cuando vayan a votar la próxima vez. Tal vez la utilidad del voto no sea que gane el mejor, sino que hemos entregado nuestra alma social a la idea que más creíble nos ha parecido. Aunque hasta eso sea mentira: todos buscan, necesitan, y persiguen perpetuar el Sistema, el mismo que nos roba nuestro espíritu social. Economía democrática.

Esta frase la conocemos, desgraciadamente, porque a nuestro presi le dio por decirla varias veces en las últimas elecciones. Es una frase de Edward R. Murrow que popularizó George Clooney en su película del 2005 (muy buena, por cierto). Ahora, mirando retrospectivamente, me doy cuenta de que la decía con todo el sentido y responsabilidad. Nos estaba deseando buena suerte de verdad. Lo decía sinceramente. Porque sabía que las ibamos a pasar tan putas que lo mejor es que al menos nos sintiéramos reconfortados con sus amables palabras.

Está claro que los socialistas ya sabían de la crisis antes de las elecciones, y como los populares con el 11-M, se callaron como putas, obviamente para no perder votos. Y les salió bien. Esto es evidente ahora, pero es que cuando terminaros las elecciones y comenzó a avistarse la crisis, algunos ya lo dijimos, pero como siempre, la gente sólo oía lo que quería oír. Y ahora estamos como estamos.

¿Hasta cuando, señor Zapatero? ¿Hasta cuando? Pues aún nos quedan unos tres años de aguantar marea. Claro que tan malos son estos como los otros, así que en un sistema cada vez más bipartidista como este pocas esperanzas nos quedan, si es que teníamos alguna. Buena suerte, amigos míos, que la vamos a necesitar. Todos.

Lean éste artículo de SEAT sobre un prototipo de vehículo eléctrico que se quiere lanzar para el 2014. Una auténtica vergüenza. Hace 19 años General Motors sacó adelante el primer vehículo eléctrico viable (el EV1), que se convirtió siete años más tarde en el Toyota RAV4-EV, con capacidad de correr a cerca de 130 km/h, con una autonomía de casi 200 km, cuando este supuesto prototipo no puede ir a más de 100 km/h con una autonomía de 50 km, y encima necesita de un motor de combustible normal para poder seguir tirando. Insisto, es vergonzoso.

Que 12 años más tarde en nuestro país aún sólo seamos capaces de producir esto es para producir calambres cerebrales. Así, no es de extrañar el retraso que llevamos respecto al resto de países desarrollados. Esto es producido por lo que ya sabemos: no sólo por nuestro atraso tecnológico, si no por nuestro nulo I+D, y que el sistema basado en combustibles fósiles aún nos afecta más que a otras naciones. Mientras que otras marcas ya han sacado al mercado sus vehículos eléctricos viables comercialmente, nosotros aún tendremos que esperar otros 5 años y a ver en que condiciones. Infumable.

En un país donde sólo se innova en la tortilla de patatas, los que tenemos claro que las cosas van mal lo seguimos viendo aún más claro, mientras el resto, aborregado, se conforma con ver como Zapa se queja de lo malos que han sido los capitalistas, siendo que ellos mismos lo han permitido y auspiciado (recordemos la famosas ayudas a la banca). En fin, que pena de país.

Una pequeña entrada para descubrir un nuevo sitio de carga y descarga de archivos que he encontrado. Ya sé que hay un montón de estos por ahí, pero este es particularmente interesante:

  • Gratis hasta 500 MB por archivo.
  • Puedes descargarlos eternamente (sólo te lo borran si no se lo ha descargado nadie en 60 días).
  • Puedes borrarlo cuando quieras.
  • Puedes usarlo como reservorio de archivos o simplemente para compartir algo con alguien.
  • Puedes subir cualquier tipo de archivos.
  • No exije registrarte: subes el archivo y ya está.

En general parece una idea interesante y una alternativa a los sitios al uso donde tienes que registrarte, pagar por casi todo o que tienen limitado el acceso o el número de descargas. Se puede subir hasta un 1 GB si pagas, pero para la mayoría de los casos 500 MB son suficientes. Además, si es demasiado grande siempre puedes partirlo en trozos y subirlos independientemente. Eso sí, en la descarga hay publicidad, pero bueno, no es algo demasiado relevante teniendo en cuenta la falta de limitaciones. No sé cuanto puede llegar a durar algo así, pero bueno, mientras lo haga…

No soy el único que considera que en el estado actual de la sociedad se están cumpliendo todas las condiciones que indican que la evolución social y cultural se está frenando hasta que llegue a un punto en que se pare totalmente, debido a la propia inacción social por parte de los propios ciudadanos. Es algo que algunos llevan diciendo desde hace años, pero que sin duda más estamos empezando a notar en un momento como el actual, un momento de crisis. Hasta el más tonto se da cuenta de que la crisis que vivimos es debida fundamentalmente a que el sistema está fallando. Y ese sistema, todos lo sabemos, es un sistema que se basa en la democracia para sustentar su credibilidad.

La democracia es, ya lo dijo Churchill, de todos los sistemas, el menos malo que se ha probado. Yo me quedo con lo de “menos malo”, indicando claramente que malo, lo que es malo, lo es. Es el sistema ideal para el capitalismo, ya que da una falsa sensación de libertad e igualdad que permite que los ciudadanos sigan adelante sin hacer muchas preguntas. Es un sistema que aporta seguridad, comodidad, sensación de amplitud de miras, y aunque sea una falsa meritocracia (no es cierto que los mejor preparados sean los que consiguen las mejores posibilidades), todos apuestan por el sistema que les permita vivir de forma acorde a su naturaleza sin sentir que son controlados y maniatados cultural y políticamente.

Sin embargo, la democracia, tal y como la entendemos hoy en día es una entelequia basada en conceptos trasnochados que, desde luego, para el ciudadano de a pie parecen insuperables. En eso confían los poderes fácticos para mantener su poder. Es como los bancos: los banqueros confían (bueno, más bien saben a ciencia cierta), que la gente no va a sacar sus ahorros del banco todo de una vez, con lo que pueden seguir alimentando su sistema de dinero-deuda indefinidamente (aunque ahora estemos viendo que hasta lo que parecía imposible ocurra, como que esté dejando de haber dinero-deuda suficiente para seguir sustentando esa deuda). Mientras el sistema siga silenciando las mentes de las personas con seguridad y confianza, el sistema seguirá sirviendo a los intereses de los poderosos. La democracia es probablemente una droga tan potente como la religion, ya que adormece las mentes. La confianza crea una falsa realidad que impide a los buenos y correctos ciudadanos entender que se les está manipulando de formas aún más insidiosas que en una dictadura. Porque cuando se tiene la sensación directa de manipulación, la mente se mantiene alerta y esto ayuda a que exista una rebelíon social necesaria para que las cosas evolucionen a un estado más avanzado y profundo. Se dice que “el sueño americano” se llama así porque para vivirlo hay que estar dormido. Es sin duda la forma más interesante que he encontrado de describir la democracia.

Porque recordemos que en el actual sistema no es el pueblo quien tiene el poder, como nos quieren hacer creer. Cuando la democracia era directa (y recordemos que eso sólo ha ocurrido una vez, en la Grecia clásica), eran los ciudadanos los que directamente decidían lo que debía ocurrir. Obviamente no acertaban siempre, pero les permitía tener la posibilidad de decidir sobre sus propias vidas en común con sus conciudadanos. Después alguien pensó que los ciudadanos no podían, objetivamente, decidir adecuadamente acerca de los distintos temas, y que sería imposible sacar adelante ninguna decisión importante si se tiene que contar con ellos. Y hasta ahora. Se nos hace creer que unas elecciones cada cuatro años son suficientes como para que todo funcione, y que con ello hemos decidido como queremos que sean las cosas. Pero sabemos que no es cierto. Bueno, no todos, desgraciadamente. La mayoría sigue pensando que al votar están decidiendo el destino de sus vidas, cuando lo único que están haciendo es perpetuando la continuidad de un sistema caduco e ineficiente, ya que los “ismos” son irrelevantes. Todas las ideologías, en democracia, persiguen lo mismo, que es el mantenimiento de los poderes fácticos más allá de cualquier otra consideración.

Para terminar, un aviso para navegantes: las cosas no van a cambiar de ninguna forma. Se nos ha hecho creer que todos esos poderes luchan por encontrar una alternativa que no provoque crisis pero no es cierto. Esta crisis financiera ha sido simplemente la consecuencia de la inacción de los poderes políticos, dejando que los especuladores poderosos camparan a sus anchas por doquier. Va a haber cambios, eso sí, pero sólo para evitar que esto vuelva a ocurrir en un tiempo razonable. Me gustará escribir algunos artículos más respecto al tema, pero tiempo al tiempo, aunque ojalá no fuera necesario hacerlo porque todos fueramos conscientes del mundo real en el que vivimos.





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