Salud y educación

Aunque no son dos conceptos que suelan ir unidos, en este caso así es. Un padre y su hija con espina bífida se encadenan a las puertas del instituto de ella para exigir, como la ley indica claramente, que exista un educardor para personas con discapacidades. Lo peor es que es el instituto de referencia de la zona, carece del educador y 8 estudiantes lo requieren para recibir la educación a la que tienen derecho.

Lo indignante de este caso, como de muchos otros que ocurren diariamente, es que el conjunto de personas con discapacidades son las más susceptibles de ser condenadas al ostracismo académico. Es habitual que las personas con discapacidades tengan menor nivel educativo o cultural, ya que, al menos hasta hace relativamente poco, su acceso al sistema educativo ha sido mínimo, y no se ha potenciado debidamente ese acceso, y también a la cultura. Para una persona con discapacidades físicas, muchas veces incluso leer un libro es un reto. Los ordenadores e Internet se han convertido en la panacea en muchos casos, pero no es suficiente. Al sistema no le interesa ese acceso a la educación y a la cultura porque, sin comerlo ni beberlo, se encuentran con un grupo de población (que ronda ya el 10% de la población) con el que no necesitan hacer esfuerzos para dejarlos aislados y sentenciados a la muerte cultural. Sólo aquellos que se toman realmente el esfuerzo de aprender, muchas veces por su cuenta y con gran esfuerzo propio y muchas veces económico, logran salir de esa vorágine de ignorancia. Y tenemos que apoyar que todos puedan lograrlo, si queremos tener una sociedad justa, solidaria, libre e igual.

Anuncios

  1. En el instituto que estudié había un chico en silla de ruedas (te hablo de los 80). Como no había ascensor, todos los años se cambiaban las clases para que las de su curso estuviesen en la planta baja.
    Ahora es arquitecto.

  2. Supongo que tuvo suerte. Casi nadie ha contado con facilidades como esas. Hay que conseguir que todos los que quieran estudiar puedan hacerlo en las mejores condiciones sean cuales sean sus necesidades. Si no, el sistema educativo, ya malo de por si, pasa a ser una mierda pinchada en un palo.






A %d blogueros les gusta esto: