Economía democrática

Estaba viendo un dibujo de crítica que dice: “Las papeletas electorales son letras de cambio para empeñar el país”. Pensando en si podía tratarse de simple y pura demagogia, me sobrevino lo siguiente: ¿y si los votos son el dinero de la política? ¿Y si los políticos son los banqueros a los que damos nuestra opinión, que almacenan cuidadosamente y que durante cuatro años, cual depósito impertérrito, no podemos tocar de ninguna forma? Extraño pensamiento, ¿verdad?

El Sistema tiene múltiples caras, y sus bases son la política, la religión y el dinero. Son los pilares fundamentales sobre los que pivotan todas nuestras vidas. Los políticos, en una “democracia” (por llamarlo algo), luchan y se pegan por nuestros votos. Me recuerda a los días que hay grandes sorteos, como el de Navidad, y el afortunado que le tocan un millón de euros desaparece, a la espera de que los múltiples bancos de la zona se tiren encima suyo a la espera de que las pelas caigan en su caja. Los políticos no tienen vergüenza alguna. No dudan en ningún momento en exigirnos el voto, diciendo que sólo el suyo es “útil”, y que si no se lo damos los demonios más infernales caerán sobre nosotros. Para ellos, los votos son como el dinero para los banqueros. Necesitan cada vez más, y cuantos más reunen, menos capacidad de decisión tenemos los ciudadanos.

Nuestro voto es un bien precioso. Debemos conservarlo y cuidarlo, porque en el momento que lo damos, hemos vendido nuestra alma al mejor postor. Socialmente hablando, el voto es el espíritu individual. Y cada X tiempo “prestamos” ese espíritu, pero no recibimos nada a cambio. Recuerden esto cuando vayan a votar la próxima vez. Tal vez la utilidad del voto no sea que gane el mejor, sino que hemos entregado nuestra alma social a la idea que más creíble nos ha parecido. Aunque hasta eso sea mentira: todos buscan, necesitan, y persiguen perpetuar el Sistema, el mismo que nos roba nuestro espíritu social. Economía democrática.

Anuncios

  1. No tengo ninguna fe en el sistema. Tú votas y tu partido gana.
    Hasta aquí, todo vale. Pero resulta que no tienes mayoría absoluta, y el partido contrario se alía con un partiducho que nunca habría llegado al poder porque le han votado cuatro.
    Y ese partido, al que han votado cuatro, está en el poder.
    Nuestro voto no sirve para nada.
    Y también me gustaría saber porque unos señores (muy respetables, por otro lado) que viven todo el año en Argentina, tienen la facultad de decidir quien gobierna aquí, y no en Argentina.
    ¿Democracia? ¡JA! Oligarquía, y todos de la misma clase: L-A-D-R-O-N-E-S

  2. jeje, como siempre te explicas clara e inequivocamente… 😉

    Estoy a punto de escribir algo sobre el último pensamiento que me ha surgido inesperadamente… Que antisistema estoy últimamente…






A %d blogueros les gusta esto: