Claridad de pensamiento

Estaba llegando a casa y me sobrevino esta: hace 10 años vivíamos mejor que ahora. Sí, teníamos algunos avances menos y Fernando Alonso aún iba al colegio, pero vivíamos mejor, y voy a demostrarles por qué.

Hace 10 años era muy normal cobrar alrededor de 100.000 pesetas. Era un sueldo muy normal, muy estándar. Y se vivía con ese dinero. Pagabas la hipoteca, mantenías una familía y al abuelo, pagabas el coche y además salías por ahí, aunque no pudieras tampoco darte unas vacaciones como es debido. Pero vivías. Sin demasiadas preocupaciones. Las justas.

10 años después, vivimos peor, sin duda. 100.000 pesetas son ahora 600 euros, y con ese dinero no pagas ni la casa. Es difícil mantener una familia de 4 personas, sacas menos el coche porque la gasolina cuesta. Y las vacaciones… Eso sí, no dejamos de salir de copas ni que nos muramos, pero esa es otra historia (sólo es un indicador de la estupidez de nuestra cultura, nada más). Me he percatado de que las 100.000 pesetas de hace 10 años vienen a ser equivalentes, más o menos, a 1.200 euros o tal vez algo más de lo de ahora. El problema es que la equivalencia en pesetas es 200.000. El doble.

Cuando alguien ganaba 100.000 pesetas era lo que ahora llamamos un mileurista. Por una simple regla de tres, el coste de la vida ha aumentado un 40% aproximadamente desde que existe el euro. Es descorazonador. Se supone que ganamos el doble pero todo nos cuesta a su vez un 50% más, con lo que a resultas, perdemos poder adquisitivo a pasos agigantados. Y encima, lo más interesante de todo es que la culpa no es del euro como tal, si no de la avaricia y la desvergüenza.

Reconozco que en su momento fuí un defensor de la idea de una Europa unida. Claro, hasta que abrí los ojos y me di cuenta de como funcionan las cosas en la realidad. La Unión Europea es la forma que ha adoptado el Sistema para seguir sacando más de nosotros sin que de ello resulte un perjuicio para los poderosos. Fue un error. Ciertamente no perdimos el tren de Europa, pero si el de la libertad, la igualdad y la solidaridad. Es un momento triste darse cuenta de cosas así. Pero es mejor darse cuenta e intentar que las cosas sean mejores que vivir con el velo de la ignorancia y la oscuridad. Que deprimente es esto, leñe.

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  1. Yo pienso que aunque la entrada en la Unión Europea haya tenido algo que ver en todo esto.. ha tenido tanto (o menos) que ver como lo han tenido las diferentes sucesiones de presidentes en los estados que la conforman… vamos, que es simplemente una causa más, y no LA CAUSA… LA CAUSA tiene mucho más que ver con nuestra patente incompetencia generalizada en materias ajenas al ladrillo o el turismo :p

  2. He estado tres veces en Italia. Las dos primeras, con el cambio de moneda, todo me parecía prohibitivo, hasta el punto de que muchas veces comprábamos comida en supermercados para poder tirar (y estábamos en la misma situación que ahora de sueldo, pero sin niñas).
    Este año volví a Italia, y nos pareció barata. Y hablando con el personal del hotel y del barco (como fui doncella de habitaciones en mi juventud para pagarme la carrera, suelo hacer buenas migas con el personal de los hoteles), nos comentaban que ellos no notaron la subida de los precios con el euro.
    Portugal tampoco (hablo del norte, lo que yo visito regularmente porque nos queda a tiro de piedra) ha subido precios de forma indiscriminada.
    ¿Y España? Un ejemplito: Yo compraba pimientos de lata marca “Cidacos” a 53 pts el bote. Con la entrada del euro, y dos días después, costaba el mismo bote, 0.53 céntimos de euro.
    ¿Es lo mismo? Yo creo que no.
    Pero yo no le echaría la culpa a Europa. Aquí, como siempre y aprovechando que teníamos que hacer números para pasar de pesetas a euros, se tiraron de la moto.
    1 café= 100 ptas
    1 café= 1 euro (166 ptas). Dime Lainon, ¿estoy exagerando? porque en la Coruña la subida de los precios ha sido ésa.

  3. Primero me gustaría decir una cosa: mi arremetida contra la UE no es sólo por el tema monetario, no quiero confundir a nadie. Es una desazón más profunda, en muchos más aspectos. Pero la cuestión monetaria también entra. Cierto que no podemos hablar por otros países (bueno, Titaju, tú sí, pero es que tienes mucho mundo :)), pero a mi, hablando sinceramente, lo que ahora más me importa es lo que ocurre aquí. Y aquí hemos hecho la gran cagada sin duda alguna.

    Andreu, los presidentes de los estados son iguales en todos los sitios y funcionan de la misma manera sin distinción ideológica. La Unión Europea es simplemente una forma de conseguir más de lo que se conseguía antes separados. El único objetivo del Sistema es seguir consiguiendo riqueza para unos pocos mientras la ciudadanía sigue cada vez más jodida. Haciéndolo todos juntos, se consigue hacerlo mucho mejor que antes. ¿Qué ocurre? Que otros países están, de siempre, mucho más saneados y avanzados que el nuestro, de ahí la diferencia. Pero no nos engañemos. España tenía que entrar en la UE por ser un país importante de la zona. De hecho nos dieron de paso cuatro condiciones de entrada porque no las cumplíamos ni de coña, en su momento. Ahora que no hay fronteras ni para el dinero, el Sistema tampoco las tiene, y campa a sus anchas. Simplemente en nuestro país somos idiotas y así nos va.

    Titaju: en La Coruña y en todos los sitios. Somos unos jodidos avariciosos, pero ¿sabes cuál es el problema fundamental? Que nosotros seguimos permitiendo que esto ocurra. Si lo que ocurre con los precios aquí hubiera sucedido en Francia, se hubiera montado la de Dios es Cristo. Pero aquí no pasa nada. Somos unos borregos de campeonato. Yo ya no he vuelto a tomar un café (excepto en momentos dados) en una cafetería, por este motivo. Me hago mi café en casita y listo. Pero el café es sólo la punta del iceberg, el cabeza de turco. Yo pongo otro ejemplo: el botellón. Antes de la convergencia monetaria, ¿cuanto botellón había? ¿Los medios se hacían eco? Claro que había botellón, pero en comparación con lo que hay ahora era testimonial, porque la gente podía pagarse las copichuelas en los garitos y estaban dentro en vez de fuera. Yo recuerdo que en mis años mozos podía irme de chupitos y gastarme 1000 pesetas una noche y beberme alrededor de 8 chupitos. Haz eso ahora. Con 6 euros ya no llegas a 3 o 4 y si llegas. Pero todo lo que sea diversión, leña al mono. Eso sí, cuando toca comprar el pan nos quejamos todos. Tenemos una idea muy rara de lo que supone usar inteligentemente el dinero, la verdad.

  4. Hice una cena con las amigotas antes de Navidad. La cenita, (bacalao con pimientos, zorza con patatas, pulpo, croquetas de marisco, chipirones, tortilla, y tarta, chupitos, cafés, vivos y cocacolas para las once chicas); nos salió a 20 euros por persona.
    Pusieron el grito en el cielo. ¡Qué caro, qué timo!
    Acto seguido, salimos de copas. Un whisky con cocacola, 6 euros, y eso les parecía normal.
    Hace tiempo que no entiendo nada de nada. ¿A ti te parece cara la cena? Porque ya sólo por el bacalao, en mi casa me dejo el doble, y somos cuatro.
    Menos mal que no bebo.

  5. En algo estaremos de acuerdo Titaju 🙂

  6. No hay nada que entender. Por alguna razón que todavía hay que estudiar en profundidad, el común de la humanidad no tiene reparos en gastar en ocio más que en cosas imprescindibles para la vida. Es lo que comentábamos del café y el pan. El café no dejamos de tomarlo, pero nos jode pagar 5 céntimos más por el pan.

    Creo que la única solución posible a este problema es que individualmente tomemos la iniciativa y transmitamos a otros el pensamiento de que el dinero hay que saber usarlo adecuadamente. Pero en este país tenemos una mentalidad muy extraña, muy rara. No sé hasta que punto puede cambiarse, pero luego no nos podemos quejar. Mucha gente lleva un tren de vida que es inadmisible, y es normal que haya subido un tercio el número de personas que van pidiendo ropa o comida en los sitios comunales. Cuando ha llegado la crisis, los menos preparados (los derrochadores) son los que están sufriendo principalmente las consecuencias.






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