La necesaria renovación de la cultura

A raíz de una entrevista a Albert Serra, supuestamente director de cine (digo supuestamente porque ni lo había oído mencionar, y no me considero un inculto cinéfilo), me ha venido a la mente la denominación “ideológicamente impresentable”, y retrógrado de cojones debo añadir, para alguien que debería amar el P2P por ser precisamente un cineasta de autor y elitista. Claro que, contraproducentemente, eso le exige criticar al P2P. Pero uno ya empieza a estar un poco cansado de tanta chorrada y sandez con el tema. Recuerdo que en su día, en el miniblog que tenía en Barrapunto, escribí acerca de que la industria discográfica debería variar su política respecto a la compartición de la música (de esto estamos hablando de hace unos cuatro años), y que los propios artistas deberían considerar deshacerse de las cadenas de la industria y autoeditarse. Años más tarde las cosas siguen parecidas, aunque algunos ya han tomado la calle del medio y van a su bola, pero son una minoría. Por cierto, tengo que hablaros también algún día de un rifi-rafe que tuve con Ramoncín en la radio, también hace unos cuatro años, invitado a un debate en la cadena SER (localizaré el audio y lo publicaré por aquí, que aunque fue una intervención corta, se puede decir que tuve mis cinco minutos de gloria radiofónica).

Pero lo que yo me cuestiono ahora mismo es la necesidad de que la cultura deba seguir rigiéndose por los parámetros de la industria, o más bien, de que la industria deba seguir funcionando como hasta ahora. Las discográficas sobre todo no se percatan de que no van a ganar su guerra contra el P2P. Algunas ya se van haciendo a los tiempos y se adaptan a cosas como el iTunes, pero lo cierto es que siguen impertérritas, acosando a los ciudadanos que lo único que quieren es, principalmente, comparar y, a fin de cuentas, consumir responsablemente. Ahora mismo, si tú vas al cine o te compras un CD, no puedes probarlo antes de comprar: debes morir al palo de lo que te den, te guste o no. Prácticamente todo, desde una casa, un coche o un simple jersey, todo lo puedes probar antes de comprar. Si no, no compras, a no ser que sea algo que te interese mucho o que te hayan recomendado como bueno. En la cultura no puedes hacer eso. Y es algo que debe terminar. Los propios ciudadanos no podemos permitir de ninguna manera que se nos siga pisando de esta manera, y si para eso hay que seguir tocándoles las narices, debemos seguir haciéndolo.

No soy quien para darle recomendaciones a nadie, pero yo les diría una cosa a las discográficas: si no quereis desaparecer, reformaros. Mi consejo es que se conviertan en representantes de artistas, que dejen de publicar música en CD, porque en muy poco tiempo será un formato totalmente desfasado. Hoy día, que te puedes conectar desde el móvil para bajarte la música, y dentro de no mucho desde el MP3, los soportes físicos no tienen ya casi ningún sentido. Seguir persistiendo inmisericordes en una forma de pensar trasnochada y reaccionaria simplemente por unos beneficios que van a terminar siendo cero es absurdo. De que se den cuenta de ello dependerá de que los artistas tomen también conciencia de sus derechos y beneficios como tales. La sobreprotección de las discográficas, editoriales y organizaciones de derechos de autor ha creado una filosofía de esclavo en los artistas que no ha hecho más que perjudicarles desde el siglo pasado. Y ya vale. Ahora es posible la autoedición con calidad en Internet y la autopromoción. Que no dependemos de esta gente, concienciemonos.

Sólo una cosa más para terminar: usad P2P. No es ilegal, ni jurídica ni políticamente hablando. Que no os intenten convencer de lo contrario, ni el gobierno ni sus acólitos y mandamases (obviamente, la SGAE es el amo del PSOE, visto lo que le hace hacer al gobierno para defender sus intereses. Compartid, sed solidarios, y aportad algo al mundo, ya que ellos no lo hacen.

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  1. Lo que les pasa a los “creadores de cultura” (por llamarlos de alguna manera, porque ya me dirás que tienen en común el Ramoncín ese y U2, pongo por caso) es que se han pasado años de su vida y toda la mía extorsionando al personal, y quieren seguir viviendo a cuerpo de rey con el mínimo esfuerzo, sino, ya me contarás a que viene eso de la sgae (con minúsculas).
    A principio de verano fui a comprarle a mi hija un cuaderno de matemáticas, con tan mala suerte que el padre le cogió el mismo en otro lado. Al llegar a casa, volví a Carrefour a cambiarlo (está enfrente de mi casa y no había pasado ni una hora) y no pude hacerlo, y eso que se veía claramente que no se había tocado.
    ¿Eso es para proteger la propiedad intelectual? No se lo creen ni ellos.
    En cuanto al Ramoncín, ése tiene de intelectual y creador de cultura lo que yo de nacionalista, lo mismo que Miguel Bosé que lo único que hace es vivir de rentas cantando la misma canción mil veces pero cambiando de miembro familiar.
    Y me han comentado que otro de la sgae es el tal Tete Montoliu, también muy culto, y me han dicho que con el dinero recaudado con tan honorable misión se han comprado una islita tamaño respetable, que debe ser para meter tanto cd del top manta y no crear así más basura en el mundo.
    Claro que decir, se dicen muchas cosas.
    A saber si es verdad. A lo mejor resulta que con el dinero recaudado están haciendo un fondo, para que los creadores de cultura se puedan jubilar con toda dignidad y no tengan que trabajar, ni ir a fiestas, ni vender exclusivas en lo que les quede de vida.
    Sí, debe ser eso.

  2. Tenemos que diferenciar a los artistas. Yo siempre he sido crítico con el artisterío, pero lo cierto es que hay creadores de verdad que generan arte y cultura de calidad pero que no van dando tanto el cante por ahí ni defendiendo lo indefendible. Ramoncín es sólo un despistado del arte, como Alejandro Sanz y mucha de esta caterva. Son gente que hicieron dos cosas bien y ahora mismo no hacen otra cosa que vivir del cuento. Y como ellos, muchos, aunque no tantos como los que intentan ganarse la vida con su trabajo artístico, que son la inmensa mayoría, y que por cierto no reciben ni un ápice de esos llamados “derechos de autor” que se supone cobra la sgae.

    La cultura es un derecho de los ciudadanos en una sociedad avanzada como la nuestra. Debe ser promocionada por el estado y debe ser distribuida o gratis o a su precio justo a los ciudadanos. Esta gente, como bien dices, sólo quiere vivir del cuento, no dar un palo al agua, y no crean nada, sólo polémica, porque les conviene. De esa forma están vivos y se les puede reconocer. Pero no crean. Son los parásitos, las ratas de la cultura, pero como son los que más ruido hacen, pues hala, ahí están. Hay que potenciar a los que realmente crean cultura real, y permitirles que su obra se de a conocer lo más posible. Y eso no es posible si todo se reduce a una industria. Industria además encosertada en cánones y tradicionalismos que los van a traicionar tarde o temprano, y lo veremos nosotros.

    Y sobre todo denunciemos intentos provenientes de las instituciones de hacernos creer lo contrario como lo del “Si eres legal, eres legal”. Que con mi dinero se promocione esta estupidez supina me pone de los nervios. Habría que crear una plataforma anti-estupidez estatal y ponerles en su sitio. Esto es inaguantable.

  3. ¿Plataforma anti-estupidez?
    Vale.
    ¿Y dónde encontramos un planeta lo bastante grande y alejado para desterrarlos a todos?

  4. Para qué, mujer, si debajo de tierra están todos estupendos. Los encerramos en búnkeres y ya verás tú que bien nos va a partir de ese momento… Joer, pues no hay imbéciles para enterar ni nada, no terminaríamos en la vida.






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