Archivos para mayo, 2009

Acabo de ver un documental sobre populismo y sinceramente me ha preocupado. Bueno, es una tendencia política que siempre me ha producido resquemor, pero después  de ver el tema desde una perspectiva europea, sinceramente me ha dejado tieso. Los radicalismos y los nacionalismos están aprovechando las crisis (locales y mundiales) para sacar tajada política a costa, como siempre, de los bienpensantes ciudadanos.

Pero vámonos al lado contrario, a los tecnócratas. Los que piensan para el pueblo, pero sin el pueblo. Nuestro mayor exponente hoy día es ZP, que desde que salió elegido el año pasado ha sido un desproposito con patas permanente. Pensándolo detenidamente, se ha convertido en un tecnócrata populista, si es que es posible semejante cosa. Se dedica, las 24 horas del día, a lanzar eslóganes y soflamas chorras que el ciudadano de a pie se traga porque son políticamente correctas. Pero ninguna de esas frases vacías significa realmente nada. No cumple sus promesas, como ha quedado patente en el último debate del estado de la nación (acto que por otro lado no vale para nada, se lo inventó en España Felipe con la sana intención de revalidar cada año su mandato haciendo, como nuestro coleguita, promesas vacías que no iban a ninguna parte). En vez de pensar en soluciones y ponerlas en práctica, lo único que estamos presenciando es un teatro del absurdo en el que los políticos se alejan cada vez más del pueblo, pero engañándonos, haciéndonos creer que efectivamente piensan en nosotros. Las elecciones europeas ya son la risa. No dicen absolutamente nada sobre Europa, sólo se atacan entre ellos y manipulan hábilmente a los indecisos. No hay que pensar en Europa, esa es su idea general. Luego les extraña que haya tanta abstención. Los únicos partidos que están hablando realmente de europa, como Ciudadanos, son silenciados sistemáticamente en los medios de comunicación, y es realmente costoso que se les vea o se les oíga porque, simplemente, deben desaparecer de la vista de los grandes partidos. A Rajoy no me refiero porque tiene tan poco carisma que prácticamente sólo convence a los que ya están convencidos, o sea, que llueve sobre mojado.

En conclusión, tan malo es ser populista como tecnócrata. Los primeros porque intentan convencerte con banales esperanzas y subterfugios, y los segundos porque el pueblo no les interesa un carajo. Y que nadie se confunda. A los populistas radicales no les importa el pueblo. Simplemente se aprovechan de él para conseguir sus prebendas políticas. Por suerte hay vías intermedias pero poco conocidas. Decid no a unos y otros, votad puramente en conciencia y si no veis alternativas reales a vuestras necesidades, votad en blanco. Al cabo del tiempo me he dado cuenta de que abstención lo único que hace es beneficiar a los de siempre. Si no quieres votarles, al menos castígales. Diles que no en su cara.

Lo prometido es deuda. Os presento el primer cuento de los que quiero ir publicando poco a poco. No es ni mucho menos mi primer cuento. Este lo escribí para un concurso que nos montamos unos cuantos en Barrapunto hace unos años, donde había que presentar relatos ultra-cortos relacionados con las tecnologías. No gané, pero recibió muy buenas críticas. Espero que os guste a vosotros también.

Cuento: Te quiero.

Fragmento literario

A continuación quiero incluir un pequeño fragmento de la última novela que tengo por acabar. Está aún por rematar. Si algún día consigo terminarla, sereis los primeros en saberlo… 😉

Al encontrarse a unos pasos de la casa, se notaba su vejez y mal aspecto por los cuatro costados. Estaba a punto de caerse bajo sus propios huesos triturados, si es que tenía. Se fijó también en que una luz temblequeaba escapando por una ventana sin cristales, y con mayor interés y también temor, se acercó despacio, intentando inconscientemente no ser descubierta. Deformación profesional, una vez más. Su mentalidad militar influía en cada situación de su vida, pero a veces pensaba que era un comportamiento un poco tonto en muchas ocasiones. Eficaz, le gustaba pensar. Al ir acercándose, escuchó una especie de melodía, canturreada muy bajo, como si se intentara susurrar a un niño dormido. Parecía una voz joven, delicada, lo que le hizo temer que no fuera ella. Los temores se fueron convirtiendo en certezas, y descorazonada, pero con ánimo, decidió entrar, apartando despacio la puerta y dando un solo paso dentro de la casa. Al mirar dentro, se encontró con algo inesperado. Dentro de un moisés yacía un crío, de unos meses de edad, balanceado suavemente por una nana[1]. La nana se giró y vio sorprendida a Sabrina, que estaba ante ella. Sólo la luz de una vela iluminaba la estancia, y las sombras que proyectaba se difuminaban demasiado para poder apreciar los detalles. Sin embargo, Sabrina pudo apreciar que la nana no estaba uniformada como era habitual, algo que de hecho era un delito. Los cyborgs que estaban programados para tareas específicas debían llevar uniformes que se correspondieran con su labor. Pero este no parecía el caso. A no ser, claro está, que no fuera una nana. Cuando fue a preguntarle, la mujer se levantó y dio un paso hacia ella.

-Señora, siento que nos haya descubierto. La señora no ha venido aún, y lleva mucho tiempo fuera.

La impresión que le dio es que efectivamente sabía quien era. Eso asustó a Sabrina, que no entedía lo que pasaba.

-¿Quién eres? ¿Por qué me conoces?

-Soy Sandra, y soy nana. Ahora mismo estoy cuidando del pequeño Morgan, por orden de su madre. Ella me dijo que tal vez usted vendría, pero… La verdad, me ha sorprendido. Estamos listas para marcharnos, pero la señora aún no ha aparecido y estoy preocupada.

-¿Quién es Morgan?-preguntó Sabrina desconcertada.

-Es el hijo de una mujer del barrio. Ella le pidió el favor a la señora de que lo cuidase, ya que fuera de la ciudad ella estaba sola y no podría hacerse cargo. Su madre, que es una buena mujer, aceptó. Y ahora espero a que venga, pero no debería tardar mucho.

-Vas a tener que explicarme algunas cosas, Sandra. Todo este tema me está fastidiando de verdad y algunas cosas no logro entenderlas.

-Me va a perdonar la señora, pero yo tampoco conozco los detalles. Sólo sé que mañana lo más tardar deberemos estar fuera de Novania, yendo a las colonias. No puedo decirle mucho más.

Estaba claro que su madre sabía que iría y no aparecería hasta que se marchase. Ante esta situación, no sabía que decisión tomar. Tenía que comprender lo que estaba pasando y sabía que su madre era una pieza del puzzle que le podría dar las indicaciones correctas. Ahora ya tenía la convicción de que algo malo iba a pasar, pero no entendía el qué, como y cuando. El donde estaba claro. Novania iba a ser víctima de un desastre… ¿Pero cuál? Apretó los dientes y gruñó y se desgañito durante unos segundos atenazada por el miedo y la sospecha. La nana, que no entendía lo que pasaba, se volvió hacia el niño e intentó que no se despertase. El viaje iba a ser duro y debía intentar que descansase todo lo posible.


[1] En Philonia, una nana es un cyborg programado para cuidar niños. Desde hacía mucho tiempo no se contrataban personas para esos menesteres, una vez que los robots tuvieron un desarrollo suficiente para esas tareas.





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