Autocrítica

Acaban de pasar las elecciones europeas y quiero hacer autocrítica. Y además de hacer autocrítica, quiero que los demás la hagan también. Han sido unas elecciones bochornosas, en muchos sentidos: los partidos en general (con algunas excepciones) han sido totalmente inadecuados tanto en la forma como en el contexto. La gente está totalmente desinteresada por Europa y lo han demostrado con creces. Y los que tenían algo que ofrecer simplemente están desaparecidos. Quiero escribir varios artículos en los próximos días dando a cada uno lo suyo, y voy a empezar por mi, que es bueno dar ejemplo.

Sí, yo no me presentaba a las elecciones, pero me tengo que poner en mi sitio. Mi voto ha ido por la coalición Libertas-Ciudadanos de España, y así lo estuve recomendando días atrás. Pero claramente no ha sido suficiente. No me arrepiento de mi decisión, pero tras los resultados, me planteo cuales han sido los problemas, y es algo en lo que me extenderé pronto en los próximos artículos.

De alguna forma, el partido de Rosa Díez, UPyD, ha conseguido una cantidad de votos enorme (al menos en Madrid), como para lograr un escaño. Lo más sobresaliente de la cuestión es que es un partido infimo, cuatro gatos se diría, pero que por algún motivo tiene predicamento en fuentes como El mundo, que le han hecho una publicidad preciosa, mientras que otros partidos bastante más interesantes, como Ciudadanos, han sido denostrados por esos mismos medios en pro de la ex-socialista. Las varas de medir, extrañamente, no son las mismas, ya que ideológicamente son partidos muy parecidos, y además, no les pega nada a esos mismos medios, tradicionalmente afines a los conservadores.

Mi creencia es que he votado correctamente, pero, llamémosle suerte o como queramos, la cosa no ha acompañado. Ni siquiera teniendo a alguien como Miguel Durán en cabeza de lista. No ha tenido la proyección mediática debida, y extraña incluso, teniendo en cuenta que se trata de un conocido empresario que ha manejado medios de comunicación, entre otras cosas. Me ha parecido una candidatura abierta, sincera y entregada, aunque muchos la han criticado por efectista, fundamentalmente. En mi opinión creo que ha sido desmerecido desde el principio, fundamentalmente por los contrarios, fundamentalmente seguidores de UPyD y compañía. Y la coalición con Libertas creo que también ha sido un detonante negativo para mucha gente, que no lo ha visto con buenos ojos. Pero esto lo comentaré en un próximo artículo.

En definitiva, creo que estas elecciones han sido sucias, estúpidas y decadentes. Nuestros dirigentes han presentado su peor cara, y han enviado al electorado al ostracismo más recalcitrante. Esto seguro de que mucha gente ni siquiera sabía de que eran las elecciones, si es que sabían que había elecciones. Y teniendo en cuenta que en Europa se decide todo lo importante que ocurre en nuestro país y entorno, creo que el desprestigio que día a día se van ganando nuestros políticos está llegando a límites insospechados. Tiempo al tiempo.

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  1. Yo confieso: No voté. Primero porque hacía un día de perros, segundo porque tuve la feliz ocurrencia de ir con mi marido en el coche a llevar a Claudia a las mil comuniones que ha tenido, y se me dio por oír la radio (cosa que no hago nunca).
    Asquito me dio este país. Vaya propaganda rastrera, asquerosa y casposa nos han dejado en prenda. Me dieron asco todos, absolutamente todos.
    No vi nada constructivo; sólo insultos y el infantil “y tú más” que ya va siendo hora de cambiar.
    Y no voté, claro. Me he ganado la bronca de mi madre, que sigue creyendo en la democracia firmemente (claro que también cree que la Virgen era virgen) y sigue pensando que me va a poder educar.
    En fin. Estoy harta de política.

    • Y como tú, la mayoría, desgraciadamente. Pero se lo han ganado a pulso. Este es el resultado de la inanición ética y moral a la que nos están sometiendo de manera inmisericorde ya desde hace años. Estamos ante una verdadera crisis de la democracia, como se ha manifestado en toda Europa, y sinceramente no le veo una solución a corto plazo. Vamos a ver cosas peores en el futuro, porque no hemos tocado fondo. Así pasó lo que pasó con los nazis en su día. Estamos condenados a repetir la historia una y otra vez.






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