¿Más cine español?

Leyendo este post y sus comentarios acerca de la necesidad de subvenciones al cine español, uno se pregunta hasta que punto estamos actuando con la cabeza a la hora pensar en las necesidades o posibilidades de una industria muy mermada y con pocas cabezas visibles y sobre todo, rentables. Siempre podemos hacer la comparación con la muy manida excusa del sistema americano, pero es que, y que no lo dude nadie, saldremos perdiendo siempre.

El primero defecto fundamental que tenemos es este país es que hay mucha gente que sigue pensando, por algún motivo romántico y especial que no comprendo muy bien, que el cine es arte (y sólo arte). La gente se lleva a engaño de formas muy diversas, y esa puede ser la causa por la que no salimos del agujero nunca. Hay quien hace comparaciones con el el teatro, los museos o las bibliotecas. Claro, como que tuviera que ver una cosa con otra. Los museos y las bibliotecas, amigos, son expendedores de cultura, no negocios. El cine es una forma artística (eso nadie lo duda) que se basa en la transacción económica para sobrevivir, ya que es un negocio. Si no tenemos presente esto desde un principio, se evidencia que nuestra forma de pensamiento es, como mínimo, irracional. Una película cuesta mucho dinero. En comparación con un libro, por ejemplo, una película es infinitamente más cara de producir. Yo por ejemplo escribo en mis ratos libres. Tardo mucho en producir un escrito, pero no he gastado más que unos cientos de euros en alimentación que me permiten seguir respirando para escribir. Un película cuesta cientos de miles de euros cuanto menos (aunque hay quien consigue hacerlo por menos, con nefastos resultados). Dado lo que cuesta producir un filme, es obvio que hay que recuperar esa inversión de alguna manera, y es por medio de la venta de entradas, y más recientemente, por lo derechos televisivos y los DVD (aunque ahora también se esté poniendo de moda -o quiera ponerse- la descarga “legal” de Internet). En definitiva, hay que retornar la inversión. Por eso es un negocio.

Y como todos los negocios, tiene que dar beneficios. En los negocios, cuando algo no da beneficios se abandona o se cierra. Incomprensiblemente, el cine español ni se abandona ni se cierra. Se mantiene artificialmente por medio de subvenciones, es decir, dinero pagado por todos los españoles que cae habitualmente en saco roto porque, por múltiples razones, nadie va a ver esas películas. Es un saco sin fondo. Y ahora quieren dar aún más subvenciones. No importa que tu producto sea malo o que por los motivos que sea no llegue al público. Seguirás recibiendo dinero público aunque lo que haces no interese. Y en vez de potenciarse a nuevas promesas, una y otra vez los mismos siguen recibiendo patadas de dinero, y en tiempos de crisis.

¿Razones y motivaciones para esto? Pues básicamente lo achaco a que tenemos un gobierno que prima a los artistas aunque lo que tengan que hacer o decir sea poco o nada interesante. El gobierno, por algún oscuro y misterioso motivo, sigue apoyando a un artisterío inapetente e incapaz de salir de su propio agujero de inmundicia cultural. Y los espectadores, el público, nos damos cuenta de eso. Se dice que dirigen nuestros gustos desde la industria extranjera, y tal vez sea cierto. Pero los que reducen la falta de interés del público a eso son unos miopes de mucho cuidado. Yo sólo puedo hablar por mi, y como mucho por mi novia, con la que no coincido en gustos pero sí en que no nos gusta el 95% de la producción nacional. Y vemos, muy selectivamente, cine español. Muy selectivamente porque cada vez que miramos la cartelera del cine o de la tele, no vemos más que movidas, problemas sociales, las mismas historias sin contenido que intentan parecer un thriller y terminan siempre en meros guiños esporádicos… Un ejemplo reciente que he presenciado es “Los crímenes de Oxford”, de Alex de la Iglesia. Juro que no pasamos de los primero 15 minutos. Infumable. Y eso que tenía figuras de renombre mundial como mi admirado John Hurt, pero todo fatalmente mal dirigido y producido. Si pensamos esto de una película con una clara vocación internacional, que decir de la producción nacional a secas que no sale de nuestras fronteras. ¿De verdad nos consideran tan estúpidos como para pensar que vamos a ir a ver “Desde que amanece apetece” o “Já, me maten”? Si realmente eso es lo que piensan, es claro que viven en los mundos de las piruletas, porque en el real pisan poco. Si esa es la visión que tienen del ciudadano de la calle, me apena enormemente. Para mi es poco menos que un insulto.

Quisiera terminar diciendo que no creo que todo el cine español sea malo, si no que en algunas ocasiones adolece de no recibir la atención necesaria por parte de los medios y no se promociona debidamente. Pero miren, el caso es que el teatro suele llenarse cada vez más, y prácticamente sólo se promociona por medio de carteles y oportunos anuncios en los medios escritos. Y es que el boca a boca hace mucho. Si alguien te dice que Concha Velasco está estupenda en su último papel, o que los cómicos de la Paramount Comedy van a estar en tal ciudad tal día (y llenan), y cuando alguien te dice que “Alatriste” es una mierda pinchada en un palo, no te lo piensas mucho. El boca a boca es fundamental, y hace mucho a la hora de elegir lo que vas a ver en el cine, sobre todo en estos tiempos en que ponen todo carísimo, por otro lado. Aprendan, señores subvencionables: la gente no vamos a ver sus películas porque no nos da la gana, no por culpa de Internet, el Top Manta o el cine americano.

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  1. Buffffff! ¡Mucho me tienen que sobornar para que yo vaya al cine a ver una peli española!
    El verano pasado fui al cine con mi marido, y la chica que recogía las entradas estaba con una cara de perros que tiraba para atrás.
    Como no puedo estar callada, le pregunté que le pasaba y me dijo que el gobierno estaba pensando en obligar (a un negocio privado en un estado democrático) a los dueños de los cines a que dedicasen una sala al cine español.
    Ella era dueña, y me decía que el negocio del cine está muy mal, pero que nadie iba a ver una película española. Eso significaba cerrar una sala.
    LAs películas españolas son malas, malas de caerse, con honrosas excepciones.
    Pero es su negocio, y yo no tengo porque mantenérselo.

  2. Ciertamente, se están tomando decisiones en estas areas y en otras que sinceramente dan miedo. Al PSOE, y especialmente a ZP, no les tiembla el pulso para intervenir en todas las areas posibles, aunque luego van de neocon y no intervienen en economía, ¿sabes?

    Así está la situación. No sé si aguantaremos 3 años más con este pibe en La Moncloa. De momento ya le están haciendo huelgas sectoriales. Espero que la general no tarde mucho.






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