Autoreflexión: PP

Toca en esa ocasión poner a reflexionar a los conservadores. En general creo que es interesante recordar que la mayoría de las personas son, por definición, conservadoras. Lo que no significa que sean tontas: una cosa es querer que tu vida no cambie mucho y que por ejemplo se mantengan tradiciones, moral, etc., y otra muy distinta es que no se quiera avanzar en derechos y libertades. Porque al fin y al cabo, el conservadurismo tiene, por desgracia, unos ramalazos autocráticos históricos, que son realmente los elementos diferenciadores con los progresistas. Pero vamos por partes.

He hecho esta introducción porque realmente lo que se aprecia es que el PP es un partido sin rumbo fijo. Cierto que el PSOE tiene un rumbo sin rumbo (actualmente no es más que un conjunto de frases y clichés en muchas ocasiones muy mal hilvanados), pero en el caso del PP, tras la ascensión a los cielos de Rajoy, no se sabe en absoluto por donde va. Y vamos a centrarnos inicialmente en la cuestión principal: el resultado de las elecciones.

Sí, han ganado por 4 puntos y una buena cantidad de votantes. Han conseguido 2 escaños más que el PSOE y además cuentan con el espaldarazo de que los conservadores han ganado por goleada en el parlamento europeo. Hasta ahí todo correcto. Pero claro, como siempre las apariencias engañan. Han conseguido esos resultados por una razón muy clara: porque la base de votantes habituales del PSOE los ha dejado tirados. Política económica, social, cultural, etc., han sido las razones por las que los votantes socialistas han pasado en su gran mayoría de apoyar a su partido. Y el PP cuenta con una ventaja: haga frío o calor, sol o lluvia, tienen una cantera de votantes muy fieles que les votarán caiga quien caiga y este Rajoy, Aznar o San Pito Pato (aunque desde luego nadie duda que si Aznar siguiera como presidente el apoyo habría sido mucho mayor; Rajoy no despierta las mismas simpatías ni de lejos). Estas y no otras son las razones por las que el PP ha ganado esta embestida. Pero que nadie se llame a engaño, lo mismo le ha pasado a Merkel en Alemania, que ha ganado por la mínima, y también han ido bastante justos en Francia, Bélgica, con descenso de votos en Italia por ejemplo, etc… Es decir, que la derecha a ganado pero tampoco como para decir basta, y a cuenta de la subida espectacular de los radicales y los euroescépticos.

Ante este panorama, a pesar del alegrón que se ha dado Rajoy, que se ha visto refrendado en las urnas, las cosas no pintan nada bien. Como una especie de “efecto ZP 2” (recordemos que ZP ganó las últimas elecciones porque nadie se olía la crisis), Rajoy ha ganado a pesar de los casos de corrupción en su partido que ahora están floreciendo como florecillas campestres (notese la irónica semejanza con los “brotes verdes” socialistas), a pesar de las luchas internas (que las sigue habiendo, y que estas elecciones han vuelto a mostrar en todo su esplendor con una vieja guardia liderada por Mayor Oreja, que ahora se siente apoyado por los votos ante su idea de la “vieja escuela”), a pesar de la falta de ideario y programa claro que mostrar a los españoles (como los socialistas, y muestra de ello es que no han hablado casi de Europa, y de hecho lo poco que han hablado se lo han copiado a partidos como Ciudadanos y UPyD), y a pesar de que el propio Rajoy es un rey de paja que no se siente seguro ni en la poltrona de su despacho. Tanto él como Zapatero se han rodeado de la gente que necesitan y que les apoyan caiga quien caiga, y de momento eso le está salvando, pero realmente ni él sabe por cuanto tiempo. La incertidumbre es, en definitiva, lo que representa este partido en la actualidad.

En resumidas cuentas, sí, han ganado, pero como dirían por ahí, “de pura coña”, y porque realmente el enemigo se lo ha puesto en bandeja. Señor Rajoy, no se confíe usted en absoluto, que es muy dado a confiarse, y tenga preparada una estrategia, porque actualmente su partido no tiene miras de futuro, no tiene nada que ofrecer, y lo que es peor, no tiene ni de lejos la cuarta parte de carisma que tenía Aznar. Si Fraga levantara la cabeza… Ah, no, que el hombre todavía ronda por ahí… (¡increible!).

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  1. Sí, sí que sigue, y nos llevará a todos a la tumba.
    Yo creo que el PP ha ganado porque la gente está harta de Zapatero, no porque Rajoy lo merezca.
    Yo soy de derechas, pero eso no quiere decir que comulgue con todo lo que me quieren vender por ahí.
    Ya te contaré como vamos aquí con Feijoó, que tanto nos prometió con el puñetero gallego (y por eso ganó, que no se crea otra cosa) y que no da derogado el decreto.
    Nos mandó una encuesta para que los padres decidiesen si queremos el gallego o el castellano, y la encuesta era completamente anónima y sólo sobre las asignaturas troncales.
    Miedo me da el nuevo curso.

  2. Cosas como estas dan la medida de lo que sirve un político o un programa electoral. Ya te adelanto que dudo de la derogación. El PP es centro derecha reformista, así que como mucho la enmendarán. Ya lo demostraron en su día con Aznar, que bien se quejó de leyes de González pero prácticamente no se derogó ninguna ley del anterior mandato (como la ley de educación obligatoria, o el código Penal, que vaya trazas). Lo único que se hizo fue modificar cosas. Ahí pasará tres cuartos de lo mismo.






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