La paz social

Dicen el gobierno y los sindicatos que la patronal ha roto el diálogo social. Que tíos. Seguro que ellos no han tenido nada que ver. Porque aparte de poner como excusa el paro, nadie explica realmente quien y porqué se ha roto ese diálogo social. Llevamos ya dos días de rotura sin que nadie haya puesto una triste escayola al tema. A lo mejor es porque no se quieren poner de acuerdo, ¿no les parece? Los sindicatos ahora tienen al gobierno de su lado. Algo que no les pasaba prácticamente desde los primeros tiempos de Felipe González, porque ya sabemos que luego se les acabó el chollo (y vaya huelgas generales montaban los campeones). Como ya he explicado en otros artículos, tenemos un gobierno títere que es manejado por distintas instituciones públicas y privadas a su antojo. Ayer mismo se sabía que González-Sinde se había librado de una buena cuando la Oficina de Conflictos de Intereses ha desestimado la demanda de la Asociación de Internautas porque esta señora, ahí donde la ven, es una vendida de la SGAE y demás organizaciones (privadas, recordemos) que son otro lobby que está manejando los hilos culturales del gobierno desde que Zapatero llegó a Moncloa, y sobre todo este último año. Pues los sindicatos, más o menos tres cuartos de lo mismo. Llegados a un punto en que el Gobierno, verdadera autoridad de la nación, está comandada no por los representantes elegidos democráticamente, sino por señores que priman sus intereses (económicos, fundamentalmente) por encima de los generales, la paz social realmente se ha roto, pero no por quien dicen que lo ha hecho, sino por ellos mismos.

La cuestión aquí no es el abaratamiento del paro. Que no se equivoque nadie: lo que los sindicatos no quieren es perder un ápice de poder en las empresas, que es lo que vino ocurriendo desde Aznar hasta ahora. Las problemáticas de los empresarios son unas cosas (y lo sé porque lo vivo), y el hecho de que se pueda despedir o no con libertad es otra. No estoy a favor del despido libre. La empresa, al menos como yo la entiendo, es una entidad de acción social. Da empleo, lo que permite que las personas puedan ser productivas para que el sistema funcione. Si no, estaríamos en un estado estalinista en el que es el Gobierno quien garantiza el empleo. No habría empresa privada. Lo que no sé si es necesariamente bueno o malo, pero las cosas no funcionan así en un sistema capitalista. Los señores de los sindicatos se aposentan en una empresa (he visto indirectamente como ocurría en un cliente y me parece increíble como ocurren estas cosas, razón por la cuál probablemente no tendré nunca una empresa que supere las 20 personas) y se dedican a chupar de tarro, curiosamente sin molestar demasiado. Una vez que el sindicato ha penetrado en la empresa, se dedica básicamente a poner límites sin ofrecer nada a cambio, pero sin hacer ruido (salvo causa mayor como una bancarrota o un ERE). Así, tienen a uno o varios señores y señoras colocados en un puesto del que no les pueden mover bajo ninguna circunstancia (es un puesto de trabajo “congelado”), y que normalmente termina derivando en un cuasi-funcionariado que no aporta nada. Mientras, el resto de trabajadores realmente no pueden contar con el apoyo del sindicato, porque encima te exigen estar afiliado para recibir apoyo “real”. Si no estás con ellos, sí, te oyen, pero nada más. Tú paga la cuota y luego hablamos. Esa es básicamente la máxima del sindicato español.

A principios de año tuviemos que no renovar el contrato de una persona que llevaba dos años en la empresa porque andabamos ahogados. Ahora la cosa va mejor y hemos podido coger a otra para ese puesto. El sistema funciona así. Sé que parece un poco ley de la selva, pero lamentablemente estamos en un sistema que nos obliga a actuar así, estés del lado que estés. El sistema funciona porque la oferta y la demanda confluyen en un cierto punto de equilibrio. Y cuando se distorsiona ese equilibrio, aparecen grietas. La paz social no se sustenta en que los sindicatos tengan razón. Se han abrogado el derecho a ser garantes de esa paz social pero eso es una falsedad. La paz social existe porque todos los que funcionan en el sistema lo hacer armónicamente, bajo una serie de reglas claras. Por supuesto que los trabajadores tienen que estar protegidos, porque ciertamente hay cada explotador hijoputa de cuidado (recordemos por ejemplo ese desgraciado caso del inmigrante ilegal al que dejaron tirado en la calle después de un accidente laboral), pero vivimos en una sociedad que ha evolucionado mucho desde hace 200 años. ¿Qué hay casos terribles? Sí, pero cada vez menos, y peor vistos por la sociedad (aunque esto daría para otro detalle: está mal visto que se construyan fábricas en asia donde se explota a los niños, pero la gente sigue comprando ropa de marca). Las reglas de protección son más que suficientes, pero si se ahoga a los empresarios, que son los que al fin y al cabo mueven el país con la producción de sus empresas (desarrollado, claro está, por los trabajadores), al final lo que terminará ocurriendo es que esa paz social se irá desquebrajando hasta límites insospechados. Ahora mismo ni siquiera se recibe crédito de los bancos, lo que ha llevado a miles de pequeños empresarios a cerrar, dejando a la gente en la calle (sin contar a los autónomos que han tenido que cesar su actividad). Cuando termine el verano, toda la gente que hay ahora en el paro no encontrará trabajo, y la que tiene trabajo temporal ahora irá a ese paro. Vaticino que en octubre superaremos los cinco millones de parados con creces. Eso es romper la paz social. En vez de ayudar a que se abra crédito, sólo se ayuda a los bancos a seguir quedándose con todo a costa de lo contribuyentes. Eso es romper la paz social. En vez de crear verdaderas reformas para ayudar a crear empleo, sólo se ponen parches temporales para pasar el tirón. Eso es romper la paz social. Y se romperá tanto que terminará creando un verdadero problema nacional. Ya nos vienen avisando desde hace tiempo que a España le afectará la crisis mucho más que a otros países de nuestro entorno (aún no estamos notando todos los efectos), y que nos costará mucho más levantarnos. Y este gobierno títere sigue sin hacer su trabajo, manejado como está por los intereses particulares de unos pocos. Ya veremos en que queda la paz social cuando a nuestro amigo ZP no se le ocurran más “brillantes” ideas como el Plan-E. Pónganse los cascos porque nos viene una buena.

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  1. Sí que nos viene sí, y algunos aún no se lo creen.
    Esto todavía no ha tocado fondo. Veremos a la vuelta de vacaciones lo que hay: tenemos el paro aumentando, la gripe A que nos quieren meter a presión porque la gente no se lo acaba de creer, y ahora a ETA dando por todos lados, por eso de que llevaban tiempo calladitos y no vaya a ser que nos olvidemos de ellos.
    Podían todos morirse de gripe A, por ejemplo. O no cobrar paro (y hablo de políticos, sindicalistas, etarras y SGAES, y no por ese orden).






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