Una de libertad

THOMAS_JEFFERSON“cuando la gente le teme al gobierno hay tiranía, cuando el gobierno le teme a la gente, hay libertad.”

Thomas Jefferson era un pensador potente, un verdadero lumbreras de su tiempo y los posteriores tiempos sobrevenidos (si obviamos lo de sus hijos ilegítimos con una esclava, lo que a mi entender además quiere decir que desde luego no era racista). Últimamente creo que su pensamiento (radical para la época, demasiado pertinaz ahora) se puede aplicar a una buena cantidad de situaciones modernas (hace poco recordaba otra suya sobre bancos que no puede ser más aplicable a la situación de crisis financiera actual, en la que los bancos son los que realmente rigen el mundo, más que nada porque si el mundo lo rigieran los políticos realmente, con independencia de los poderes fácticos, ni siquiera hubiera ocurrido).

Obviamente en determinadas situaciones se puede ver mucho más claramente, como las aparentes democracias al estilo Chavez que desgraciadamente cada día se multiplican más en latino-américa. No son democracias reales, son democracias aparentes que disfrazan un autoritarismo sin límite real. Ahora mismo están persiguiendo a un bloguero contrario a Chavez, por esa nueva ley que ahora mismo no sé si está aprobada o no por la que no se puede hablar mal del gobierno de ninguna forma. Pero esto no es muy diferente de la Patriot Act estadounidense o la ley que no permite realizar actos antipatrióticos en Gran Bretaña (ahora se pretende aprobar una ley que prácticamente expulsará a los inmigrantes que vayan a una manifestación contra la guerra, por ejemplo). Es decir, que hay una gran cantidad de democracias de las consideradas “de verdad” que están tomando estos tintes totalmente antitéticos, y bochornosos, añado. Con la excusa del terrorismo implantada por Bush y Blair, se están haciendo las barrabasadas más increíbles hace sólo 10 años. Nos encontramos en un momento de la Historia en la que se están definiendo dos bandos claramente enfrentados: los liberales, cuya pretensión natural es la de aportar la mayor libertad posible, y los neoconservadores, que se dedican a recortar derechos en pro de una supuesta “seguridad” aportada por una mayor vigilancia, cuando mayormente sus objetivos son mucho más complejos. Yo particularmente me considero liberal y socialdemócrata. Pero que nadie se confunda con los neocon: pueden ser tanto de derechas como de izquierdas, y si no miremos a Blair y su tercera vía, que está generando situaciones en Gran Bretaña que incluso aquí en época de Aznar se podían considerar filo-fascistas.

Siguiendo con la cita de Jefferson, cuando el pueblo teme a su gobierno y no a la inversa, no podemos hablar de democracia. Ahora mismo hay muchos países donde ese temor es obvio (la lista es larguísima), pero como digo también hay muchos países donde aparentemente es al reves, y no es así. USA, Gran Bretaña, Francia, Italia, y por supuesto España, entran en esa categoría. Aunque se nos haga creer constantemente que gozamos de altos niveles de libertad, lo cierto es que nos los van recortando incesantemente, unos de forma más obvia que otros, pero nuestro nivel de libertad es cada día más escaso. En España lo notamos menos porque somos unos pachorras de narices y nuestro talante siempre ha sido de pasar de todo, pero donde si son más conscientes de sus derechos, como en los países anglosajones, la queja y la bulla es más patente, lo que a su vez hace más visible la corrosión de esos derechos por parte de los gobiernos. Nuestros gobiernos no temen al pueblo. Lo manejan a voluntad. Nuestras democracias han mermado tanto nuestras facultades sociales que no vemos lo mal que estamos. Nuestros gobiernos se han convertido en “coleguitas” que dicen hacer todo por nuestro bien (al más puro estilo “despotismo ilustrado”), pero sin contar absolutamente con nosotros para nada. Vivimos una crisis democrática encubierta desde hace años, no sólo en España, sino prácticamente en todas las democracias “avanzadas”. Bajo el velo de los políticamente correcto, nuestros dirigentes nos dan “pan y toros” con un estilo tan poco fino que desgraciadamente es del gusto del personal.

Pero a la gente no le entra. El personal sólo quiere tirar para adelante, salir del atolladero, y que le dejen en paz. Como nos proporcionan lo imprescindible para pensar que estamos bien, no le damos más vueltas. No se genera controversia social. No somos como los ingleses, que a la mínima que les quieren joder la manta se levantan (veáse también los franceses). Los estadounidenses y nosotros somos muy pachorras y nos cuelan las cosas sin rechistar como unos campeones. Así nos va. No importa cuanto nos puteen: siguen adelante sin ataduras, sin complejos.

Que tenga que venir a recordarnos un señor que murió hace 200 años algo tan básico, sinceramente me retuerce el espíritu, si es que eso existe…

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  1. Me gusta la gente que se queja y tiene sentido crítico. Del artículo, creo que habrá que hacer tabula rasa con la Patriot Act, Chávez & co. porque esto lo hacen todos los gobiernos.

    Creo que uno de los sentidos, aparte del control de la población -necesita ser controlada, obviamente-, es la de mantener la confianza en que las instituciones funcionan.

    Si uno se cachondea, y comienzan a nacer grupos de opinión que se cachondean del estado, instituciones, etc., y detrás de estos podría haber lobbys, etc., sería una situación peliaguda que podría cambiar el estado de las cosas.

    No digo que el estado de las cosas no DEBA cambiarse; digo que tiene su lógica, al igual que la puede tener que un dictador mande asesinar o encerrar a cadena perpetua a los miembros del régimen anterior.

    Por lo demás, el estado de apatía de estas décadas, donde no existen revoluciones ideológicas, le viene de perlas al estado de las cosas.

    Interesante blog.

    • Gracias por comentar. Aunque estoy de acuerdo en que las cosas son como son y evidentemente forman parte de una forma (no sé si llamarla “natural”) de las cosas que no ha variado mucho con los tiempos, eso no significa que deba ser así. Desde el renacimiento las sociedades son algo dinámico (como también lo eran antes de la caída del imperio romano), y el afán por ser controladas no implica que la población deba convertirse en un muñeco de nadie. Por bien mirado, estamos retrocediendo más de 250 años de reformas políticas y sociales que se habían obtenido por medio de revoluciones sangrientas y cambios de enorme importancia. Los políticos están rompiendo el contrato social: no están trabajando para el pueblo, trabajan para si mismos y para la acumulación de poder para ellos y sus “jefes”. Y eso no puede ser así. Que la mayoría trague no significa que los que estamos concienciados no debamos, como mínimo, quejarnos, y extender la queja lo más posible. Como en otros casos, podría decirse que el mal campa cuando los inocentes no hacen nada para evitarlo.

      • Estoy comenzando un artículo que me ha inspirado este tipo de artículos que son muy recurrentes en la red, y que es un tema que me apasiona -como me apasiona la sociología, la antropología, etc.-. Aunque hay que decir que el tuyo me ha gustado particularmente -por eso dejé comentario-.

        Trata de ese tema que citas del inmovilismo. El asunto, tal y como lo veo, requiere varios puntos, pero uno muy interesante es el individualismo de la sociedad actual -posmodernismo al canto- y la ausencia de la conciencia de clase.

        El individuo, al no tener esa conciencia, y no sentirse parte de ningún grupo social, como sucedía antes en las luchas burguesas -aspirar a las condiciones de vida de los nobles- o proletarias -mejoras laborales: abolición del esclavismo y reclamar derechos fundamentales-, donde sí se situaba.

        Ahora existe una amplia masa de clase media, donde se extienden masas de nuevos pobres por debajo, y por encima quedan exactamente las élites. La alta burguesía, creo, o caído en estas décadas a clase media o se ha situado en la élite. Por lo tanto, las distancias son mayores.

        Esto, junto a ese concepto posmodernista de la individualidad y la preocupación por el autoconocimiento aleja al individuo,junto a la pérdida de fe en el poder público, la justicia, etc., y lo más grave:

        la pérdida de ideales (que es de lo que va mi artículo). Es decir, ¿qué revolución ideológica existe? Ninguna.

        Para mí es la clave.

        ¡Un abrazo!

        • Coincido en que son temas en los que me gusta pensar y que considero que son altamente relevantes, aunque por desgracia tienen la apariencia de demasiado académicos (como le pasa a cualquier ciencia, en realidad).

          El inmovilismo, como dices, tiene una causas, pero creo que son relativamente recientes. Son de nuestra generación. Aunque en realidad, todas las generaciones han sido inmovilistas de alguna forma, pero se han producido en momentos dados grandes saltos cualitativos que han finalizado en un conjunto de cambios fundamentales que han retorcido la Historia y la sociedad. Uno de los problemas principales es que no se producen esos saltos cualitativos. Antes se producían porque había motivaciones psicológicas (supervivencia, fundamentalmente) para ello. Por supuesto, incluso esos grandes saltos se producían condicionados por algún tipo de poder, ya fuera político, económico, etc… La Historia ha demostrado que la población no se levanta espontaneamente (con muy pocas y claras excepciones) incluso cuando está jodida. La revolución francesa, por ejemplo, no se hubiera producido de ninguna manera de no ser por la burguesía. Porque hambrunas había vivido el pueblo francés anteriormente y ahí nadie decía nada. Así que ese inmovilismo que notamos actualmente es fruto de la comodidad: el sistema ha evolucionado de forma que la mayoría de la población tiene satisfechas sus necesidades primarias (a costa de mantenerte ocupado con el trabajo) y tiene la sensación de vivir en un estado de cosas con una serie de beneficios que a corto plazo se vislumbran como completos (libertad, igualdad -no siempre-, etc…). En este contexto, el individualismo, como dices, queda reflejado en esa concienciación de comodidad. Liberados de las necesidades básicas, tenemos tiempo para desarrollarnos como individuos (que no personas) y eso genera una distorsión enorme en la sociedad.

          La perdida de ideales que mencionas va por el mismo camino: antes la gente tenía algo por lo que luchar, porque se le negaban cosas fundamentales. Ahora no, con lo que los ideales han sido sustituidos por los propios, o en todo caso, por los de grupo o tribu, que son los que se imponen desde las fuentes de poder. La pérdida de ideales, en última instancia, es una consecuencia básica del establecimiento de la democracia. Cuando no hay democracia los valores son importantes. Los llamados valores democráticos han sido desarrollados para sustituir a los valores clásicos de supervivencia. De ahí se deriva que estos hayan desaparecido casi por completo.

          Por favor, cuando publiques el artículo háznoslo saber.

  2. Pffff macho…te has metido en un buen berenjenal con esta entrada…
    Lo que siempre me llama la atención de este tipo de casos (Chávez y demás) es que por muy populistas que sean, y por muy descarada que sea su demagogia, la cosa cuela, y ahí los tienes, no sé si por falta de alternativas, o por pucherazos, o por maneras mafiosas de hacerse con el poder.
    El juego de poderes es algo muy complejo sociológicamente hablando, y es muy difícil predecir lo que una sociedad en su conjunto hace o deja de hacer.

    • Bueno, vamos a ver. La cosa cuela porque estamos, dicho en roman paladino, AGILIPOLLADOS. Básicamente ya estamos tan acostumbrados y atontados con el sistema en general, que en un principio tuvo sus raíces en la liberación de la sociedad humana y que paulatinamente se ha ido convirtiendo en un instrumento de poder al más puro estilo fascista que nos retrotrae a los tiempos de Mussolini et al. Chavez no es más que un alumno aventajado de Bush y Blair, aventajado pero chapucero. Ahora mismo Venezuela, como otras de su proximidad, no es más que una república bananera que se está pasando los mínimos derechos y libertades adquiridos hasta ahora por el arco del triunfo (obtenidos, además, en el caso de sudamérica, con sangre, sudor y lágrimas a base de revoluciones). E insisto en que no es más que el alumno aventajado porque en realidad no hace más que seguir los pasos de sus tan “letales” enemigos los USA, de los que tanto ha aprendido (y recordemos que ya intentó una vez hacerse con el poder con un golpe de estado, en 1993). Porque EEUU y Gran Bretaña han sido los que han iniciado la actual corriente de corrupción de derechos y libertades que estamos viviendo. En el caso de USA se impone a base de leyes innegociables (ya se puede quejar el Pepe que da igual), y en el caso de GB es más complicado, ya que cuando sacan una ley generalmente todo el mundo suele estar en contra, así que van recortando hasta que nadie se queja; a la siguiente vez aumentan un poco más, y así sucesivamente. El caso de España es peculiar: Aznar ya nos la intentó colar varias veces, pero no le llegó a dar tiempo a hacer reformas estructurales importantes (está visto que aprobar una ley en este país es un aburrimiento). Zapatero, como no tiene dirección clara de ningún tipo, pues simplemente se dedica a aprobar leyes que molen a sus colegas y punto. Desde ese punto de vista, parece que no pasa nada, ¿no? Pues no. El tema del DNIe es un claro ejemplo de que se sigue avanzando en contra de la sociedad le pese a quien le pese, y como además aquí no sabemos otra cosa que seguir la corriente de los “hermanos mayores”, USA y GB, entre otros, pues incorporamos, de forma muy sucinta y sin queja, gran cantidad de disposiciones legales que nos van recortando cada día más. Aquí de momento la cosa no es excesivamente grave, pero es que en comparación con nuestro entorno nosotros siempre hemos ido por detrás. Recordemos que hace nada, por ejemplo, tuvo que enviar un representante el senado estadounidense a nuestro gobierno a decirnos que teníamos que endurecer las políticas anti “piratería” de derechos de autor. Y si no, te pego. No militarmente, claro, pero si dejaban a las claras que revisarían varias de su políticas con nosotros. Pues no son listos ni nada.

      Dices “El juego de poderes es algo muy complejo sociológicamente hablando”… ¿Pero qué juego de poderes? En nuestra sociedad no hay ningún juego de poder: nuestros gobernantes dicen lo que tenemos que hacer y nosotros obedecemos como corderitos. Habría un juego de poder si la base social popular tuviera algo que decirle a los gobernantes, pero no es así. A eso se refiere la cita de Jefferson: no son ellos los que nos temen a nosotros, si no al revés.

  3. Ciertamente tendríamos que cambiar el estado de las cosas, tendríamos que quejarnos más, luchar, y molestar al gobierno tanto como hiciera falta para que hiciera su trabajo y no se entrometiera en nuestras vidas ni en lo que decimos o pensamos.

    Yo por mi parte hace mucho que no escribo posts de esos en los que me enciendo por las injusticias del mundo, la corrupción, o asuntos parecidos, pero ya toca que me vuelva a quejar prontamente.

    Por otra parte… creo que deberíamos tener más presencia en la calle, hay muchas cosas de las que no se enteran los viejecitos (que cada vez son más en proporción) ya que no tienen acceso a internet.. y por otro lado (en mi caso que soy joven) cuando intentas hablar de política o cosas por el estilo la gente te mira raro, piensa que eres un friki y que probablemente los siguientes minutos resultarán un coñazo.. a uno se le quitan las ganas de explicar lo que está pasando en el mundo, hay poca gente que quiera escuchar, y de entre los que escuchan, pocos a quienes les importe lo que está pasando: muchos dirán: bueno, a mi la política no me importa, nunca seré disidente, no soy un criminal, ¿qué importa entonces que miren dentro de mi ordenador? … y cosas por el estilo..

    ¿Cómo hacerlo? No lo sé, pero a veces pienso que los pocos convencidos deberían organizarse.. almenos entorno al pequeño conjunto de ideas comunes que comparten.. porque ésta es otra.. los que piensan más acostumbran a estar mas en desacuerdo y siempre por pequeños detalles, todos son independientes de todos, sin ser fieles a ningún partido o ideología política, de opiniones cambiantes según van avanzando sus vidas, no se quedan con la primera impresión que tuvieron.. en definitiva, son personas complejas a las que les cuesta asociarse para luchar contra la homogeneidad que quieren imponer los políticos en nuestras mentes.

    • Entiendo tu desazón. La comparto. De hecho, veo que el intentar agruparse dentro del sistema es prácticamente imposible. Recientemente pensé en afiliarme a Ciudadanos, pero los partidos pequeños sin ayuda de los medios son insignificantes. Y los medios no van a actuar contra el sistema, ya que se alimentan de él.

      La apatía que destacas en la gente es de sobra conocida por todos nosotros. Ha sido uno de los grandes éxitos de nuestra clase política: conseguir que a la gente le importe un comino la vida social y pública. Lo han logrado, sin duda alguna. Y en unos 20 años, todo un tiempo record (en otros países ha costado mucho más, y aun les cuesta). ¿Qué podemos hacer contra eso? Posiblemente nada. ¿Qué deberíamos agruparnos? Pues sí, sin duda. ¿Qué es difícil hacerlo? También es verdad. Pero mira, aunque por ejemplo un partido como Ciudadanos no consiga salir adelante con garantías, son un ejemplo a seguir y al fin y al cabo, hay vías alternativas. No es necesario formar un partido político, sino que el mero hecho de organizarse en Internet ayudará. En un futuro muy próximo casi todo el mundo estará conectado a la Red, y llegar a ellos será relativamente sencillo. Parafraseando a Kennedy, se diría que hay que hacerlo, no porque sea fácil, sino porque es necesario. Porque dices que sería difícil ponerse de acuerdo, pero tenemos muchas más cosas en común que diferencias, y eso es lo que hay que potenciar. Las relaciones entre las personas ayudan a pensar como organizarse: realzando los puntos comunes y minimizando los desencuentros.

  4. No recuerdo el autor de esta frase:

    “Al pueblo dale pan y quitale la libertad y no pasa nada. Pero quitale el pan y tendrás una revolución”

    Ya lo sabian los romanos: Panem et circenses, si hubieran querido decir libertad y pan o libertad y circo, lo hubieran dicho. Pero hasta que la gente no este realmente ‘educada’ en el sentido Aristotélico (sin educación no hay ética, el criminal no es más que un ignorante ético) no hay nada que hacer, seremos borregos. La educación es el mayor enemigo del Fascismo y esto lo sabia Mussolini que fue maestro de escuela …

    ¿Y que ocurre cuando el gobierno y el pueblo se temen mutuamente?

    • El que dijo esa frase era español casi seguro :). Pero es lo que andamos comentando: al pueblo en general sólo le preocupa alcanzar sus objetivos a corto plazo más urgentes, que son los de la supervivencia. La única razón por la que el pueblo generalmente suele rebelarse es porque no se cumplen esos objetivos de supervivencia. Sólo hay que recordar que Europa se pasó casi mil años en la oscuridad más absoluta, sin que nadie dijera que esta boca es mía, básicamente por la falta de educación (como bien indicas) y la supremacía religiosa, que prácticamente llenaba la vida de todos, especialmente los campesinos. Pero recordemos también que la llegada de las ideas ilustradas a Europa llegó fundamentalmente de la mano de los mercaderes, que plenos de sus necesidades básicas, decidieron reivindicar que eran tan bueno para mandar como los aristócratas. Y que mejor manera de hacer esa reivindicación que el pueblo. Las sucesivas revoluciones (empezando por la francesa y terminando por la bolchevique) tienen este carácter.

      Y la pregunta que haces no tiene respuesta, al menos no obvia. No puede darse que ambos a la vez se teman, porque entonces llegamos a un desgobierno: el poder tiene que fluir de alguna forma. Si ambos grupos se quedan estancados habría un enorme vacío de poder, sería la inacción total y completa. La situación contraria lleva a una guerra abierta entre ambos frentes. La voluntad de poder siempre tiene que estar de uno de los dos lados, para que exista el debido equilibrio. Ahora mismo quien tiene la voluntad de poder es la clase política, subyugada a la económica. Nos la han quitado a nosotros, y eso nos hace débiles, y nos debilita cada día más. Pero que te voy a contar que no te haya contado ya el amigo Nietzsche… 🙂

  5. Lo que quería decir, es que esos juegos de poder son complejos, en el caso de que existan (que puede que no sea el caso de España). Por muy de baja intensidad que sean, siempre hay alguno (patronal-sindicatos, legislativo-ejecutivo, pueblo-ejecutivo…). La cosa es que en España, después de la transición se optó por un modelo en el que al final los partidos políticos son los que acumulan una cantidad desmesurada de poder (al final son el ejecutivo y el legislativo a la vez, y gran parte del judicial, a base de designar jueces en el Supremo y el Constitucional, en el CGPJ y en la Fiscalía del Estado). Así que todo pasa por los partidos, y ese poder es el que se debería repartir entre los demás agentes sociales para intentar evitar los abusos que se están dando. Lo que pasa es que la solución es compleja, sobre todo porque el ser humano, tiende a abusar del poder cuando que se le deja lo más mínimo. Como incluso se comprobó empíricamente en el famoso experimento de la cárcel de Standford:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_la_cárcel_de_Stanford

    En fin, que lo de siempre…la naturaleza humana.

    • Como indicas, y como hemos dicho ya, tiene que haber juegos. Pero no los hay. Como le acabo de decir a Javier, ahora mismo el único que juega con el poder es el político y el gran empresario (empezando por los bancos y terminando por cualquiera de los que entrarían en el particular Fortune 500 español). Políticamente hablando, en nuestro país no hay representatividad alguna. Cada X años nos engañan con “la fiesta de la democracia” diciéndonos que nuestro voto decide algo cuando realmente no decide nada. El sistema está creado para que sean pocos grupos los que tengan la mayoría política. Como bien dices, los partidos tienen un poder desmesurado (concretamente los dos que conocemos), mientras que el resto de opciones son, en el mejor de los casos, simples partidos bisagra y en el peor, pequeños bultos que están para dar apariencia de que hay diversidad. Y esto ya se preocuparon los partidos nacionales de hacerlo así al escribir la Constitución: les dieron a los nacionalismos sus correspondientes terruños, y a cambio su representatividad al cabo de las décadas a nivel nacional sería la predominante, que es en lo que estamos ahora mismo. No nos engañemos. Los que se llaman “agentes sociales” no tienen función alguna. Los sindicatos sólo sirven como arma política cuando la derecha está en el poder y de muleta social cuando está la izquierda. Y la patronal, obviamente siempre irá a lo que va, totalmente por libre (pero es su juego, que no es la política, sino simple y llanamente el dinero). Quien debería estar plantando cara al gobierno es la ciudadanía, pero eso es prácticamente imposible de hacer, por el control ejercido y porque los medios impiden que cualquier forma de protesta quede rápidamente apagada.

      De todas formas, no aprendemos. Veía antes las noticias y salía otra movida respecto a lo de la memoria histórica. Y me di cuenta de un detalle que ya había pensado antes pero que había olvidado completamente: al final, lo que se está haciendo es un revanchismo “blanco” contra el régimen anterior. Exactito lo mismo que hizo Franco en cuanto ganó la guerra, sólo que sin matar a nadie. Esto de la memoria histórica se está convirtiendo en una caza de brujas, y sinceramente, yo no quiero una democracia donde se culpe a los demás de algo que pasó hace 60 años. Si van a venir los demócratas estos de las narices ahora a revisionar la historia como les da la gana, vamos a tener serios problemas y eso va a crear más quiebra social y discusión inútil de lo que muchos se piensan. Decisiones totalmente estúpidas como cambiarle los nombres a las calles o retirar monumentos por haber sido puestos en su día por el antiguo régimen. Este ánimo de revancha, tan de ZP y compañía, al menos no era un talante tan visible cuando estaba Felipe González, que te puedo asegurar que eran socialistas mucho más radicales que los zopencos estos que están ahora. Esto, que parece tan tonto a nivel general, es una imposición que nos están haciendo para crear una separación segmentada mucho más fuerte de lo que parece. Cuando habíamos superado la separación en bandos, y cuando la guerra estaba en nuestros recuerdos pero no en nuestras intenciones, ahora nos vienen con estas gaitas, ¿para qué, me pregunto yo?

      La centralidad del poder nos está llevando a límites insospechados en nuestra capacidad de aguante ético y moral. Si hubiera una auténtica lucha de poder lo veríamos claramente. Las exigencias del pueblo serían atendidas, pero no es así. Y mientras se dedican a imponernos sus dogmas, en muchas ocasiones sin ningún disimulo, de forma que la gente se acostumbre a que se le hagan imposiciones sin pedir nada a cambio. El que en otros países sean más reivindicativos no me consuela, porque donde nos están metiendo el gol es aquí.

  6. Estaba metido en el ajo de escribir el artículo, y buscando información encuentro éste: Posmodernidad, crisis de representación y democracia electrónica
    http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n22/22_bmartino.html

    Espectacular. Resume parte de las ideas que expongo y mejora notablemente mi discurso. Así que dejo el artículo pendiente para, quizás, otro momento, porque aquí se recoge un análisis brillante, a mi humilde juicio.

    He aquí un par de añadidos para completar el comentario que no aparecen en este precioso ensayo, creo:

    Conciencia de clase.
    La conciencia de clase se ha perdido: es un hecho. Hoy, ningún grupo social parece portador de intereses generales; no existe apelación a principios globales de legitimidad. No tener conciencia de clase implica diluirse aún más y no encontrar el lugar desde el cual plantearse la posición en el mundo. Fue la conciencia de clase la que inauguró una nueva era moderna.

    Clases sociales.
    En la estructura de las clases sociales del posmodernismo, no sólo encontramos una fusión -alta burguesía y el pequeño burgués-, sino que hay traslación de masas de un lugar a otro de la pirámide. Nuevos ricos, antes alto burgueses; alto burgueses reconvertidos en clase media o pequeñoburgués; clase media que se convierte en nuevos pobres que tuvieron antes un nivel de vida aceptable.
    Así, veo que aumenta la distancia entre los muy ricos, luego se produce un salto hacia la clase media, que se extiende de forma exponencial -ausente la alta burguesía-, y por último los pobres. La clase media es la que sustenta las economías, para fortalecer a los ricos. No ha cambiado nada el sistema social.

    Y poco más. Tu artículo, insisto, inspirador. Volveremos para otro debate.

    ¡Un saludo!

    • El artículo que enlazas es complejo y requiere un análisis profundo, aunque puedo hacer la crítica de que aunque enumera las posibles causas de la situación actual, no llega a explicar sus orígenes y las razones que llevan de un estado a otro. De todas formas es una interesante lectura. Otra cuestión a resaltar es el tema de la democracia electrónica, que creo que se trata desde una perspectiva puramente automática (la posibilidad de votar por Internet como único medio de expresión), cuando en realidad no es necesariamente cierto. El problema es que tal vez nos distanciamos del problema real y sólo vemos un aspecto puramente político de la cuestión. Para mi, el hecho de que existan representantes de los ciudadanos no es necesariamente un problema. El problema es que esa representación es realizada de forma cicatera y mayormente termina convirtiéndose no en una representación sino en una obra de teatro donde todos los actores dicen un texto aprendido de memoria. No son auténticos representantes sociales, sino que sólo representan intereses políticos. Y ese es el primero punto que deberíamos fijar. Las listas cerradas generan un sistema partidario que lógicamente interesa a los grandes partidos y a las ideologías fuertes, pero sin base social. El ciudadano es una máquina de expedir votos, exclusivamente, para la obtención de la cuota de poder. Las listas abiertas exigirían a los partidos una calidad representativa para la que no están preparados.

      Sobre la quiebra del sistema social, decir que en realidad era esperable (aunque para eso tuviéramos que hacer prospectiva inversa). Recordemos que era la burguesía la que inicio los movimientos sociales en Europa, y su afán principal era la de alcanzar las cuotas de poder que tradicionalmente habían estado ligadas a la nobleza. Alcanzado ese objetivo, lo único que queda por hacer es continuar ascendiendo. Bajo la vaga promesa de mejor posición social y económica, la burguesía moderna ha “esclavizado” al resto de clases sociales para propio beneficio. Supongo que en este punto es donde confluye tu idea de posmodernismo: la gente ya está cansada de pertenecer a una clase, porque si no es por unos es por otros, al final el desarrollo social y económico resulta refrenado en beneficio de las clases altas. Ahora mismo nos encontramos en un punto (al menos en España) en que es prácticamente imposible llegar a nada en la vida si no eres familia, amigo o conocido de alguien con poder. Las relaciones sociales no están nada equilibradas, y los que estamos en la clase media convencional nos vemos inmovilizados para poder escalar posiciones. De múltiples maneras, los que están arriba corrigen la situación a su favor y estabilizan un status quo en el que tenemos una clase baja cada vez más empobrecida económica y culturalmente, una clase media que es el animal de carga del sistema y que tira de él, y la clase alta, cada vez más “ennoblecida” que dirige el cotarro.

      Otro aspecto interesante del artículo es el tema de la democracia directa, donde se hace incapie en la cuestión de la democracia decisoria y la democracia del conocimiento. El problema fundamental que veo es que a base de quitarnos participación en el sistema (ya ni siquiera la tenemos a nivel local), se ha eliminado la posibilidad de participar en las grandes decisiones del sistema. Por ejemplo, tenemos nuestra Iniciativa Legislativa Popular que no es más que un residuo mal puesto en la Constitución de lo que si son realmente iniciativas populares en otros países de nuestro entorno y que representan una democracia más directa. Aquí, necesitas 500.000 firmas, más luego pasar todo un conjunto de trámites parlamentarios, pasar por varios filtros hasta que finalmente llega a un pleno del congreso donde finalmente no se aprueba. Es prácticamente imposible llevar adelante reformas o peticiones legales de ningún tipo de esta manera. Esta figura legal está simplemente por estar, no tiene validez alguna. La democracia directa ha de ser eso, inmediata, decisión justificada de la legitimidad de la soberanía popular. Nuestros dirigentes no quieren que nosotros tomemos decisiones, esa es la verdad. Se ha de conseguir de alguna manera que se nos pueda escuchar, ya que si ellos no nos dan las fórmulas adecuadas, nos las vamos a tener que inventar nosotros. Para eso por ejemplo podemos usar Internet. Yo estoy pensando en un proyecto web que permita a cualquiera que se registre opinar sobre el asunto que quiera, y discutir después con el resto esa opinión para llegar a un consenso. Ya que directamente nos han quitado la voz, vamos a devolvérnosla nosotros mismos. Desde luego nuestros “amigos” del sistema no nos van a echar un cable en esto. Tenemos que ser nosotros los que actuemos si queremos conseguir algo en claro.

  1. 1 El fin de la historia « El camello, el Leon y el niño. O la evolución del perro al lobo

    […] Pasaros y dejar un comentario, que creo que se puede poner interesante.: Una de Libertad. […]






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