¿Qué no se podía crackear?

Pues ya lo han hecho. 12 minutos les ha costado, y eso en inglés, así que el español tiene que ser un juego de niños. No sólo han crackado la tarjeta si no que han modificado los datos. Un exitazo.

Ya dijimos que esto podía pasar y ha pasado. Lo cierto es que probablemente no haya muchas diferencias entre el DNIe inglés y el español, así que como digo lo más probable es que un experto como el que ha hecho esto pueda hacerlo con el español sin muchos problemas.

Toda información hay que constrastarla, por supuesto, pero la fuente es fiable. Lo han hecho ellos mismos. Además, el campeón que ha realizado la proeza es nada menos que Adam Laurie, considerado un genio de la informática y que prácticamente te rompe casi cualquier cosa.

Insisto en una cosa que debemos tener todos presente: cualquier cosa en informática es rompible, al menos con la informática actual. No sé con la cuántica, se supone que es prácticamente imposible de romper, pero no estamos en la era cuántica, sino en la era del silicio, y mientras estemos ahí, estas cosas estarán al orden del día. Hace tres años Laurie clonó los pasaportes biométricos ingleses, y ahora monta este pollo.

Mi conclusión es que los gobiernos no se toman en serio las tecnologías, y por eso pasan estas cosas. Si es tan fácil leer esos datos (con un teléfono Nokia, parece ser) y además cambiarlos, pues ya me dirán lo que se puede hacer con un poco de imaginación. No sólo nos quieren tener controlados a tope sino que además son incapaces de hacerlo con un poco de estilo y seguridad. En fin, el pan nuestro de cada día. A vosotros, ¿qué os parece?

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