La necesaria renovación de la industria cultural

No voy a hablar aquí de cánones, ministras ni P2P. Son temas ya muy manidos y muy tratados. Me gustaría referirme a un tema que se trata mucho menos y me parece más fundamental, porque en realidad, de ahí viene todo el problema. De ello deriva todo lo demás. Y es la renovación de la industria cultural. En la actualidad, esta industria no avanza, o lo hace sumamente despacio, porque ve como su sistema “infalible” para obtener beneficios de debajo de las piedras ya no funciona tan bien como antes. Hablo de esa industria que no debería ser una industria, pero que lo es: editorial, musical, fílmica, televisiva, etc…

Evidentemente no vamos a negar una verdad incuestionable: producir cultura cuesta dinero. Libros, películas, música… Producirlo, crear soportes, etc., cuesta dinero, y por lo tanto debe ser una empresa la que realice todas las gestiones para llevar a cabo un trabajo que un particular no podría hacer. Últimamente estoy muy interesado en el mundo editorial, y desde luego, publicar un libro no es moco de pavo. Desde que el autor crea el manuscrito hasta que vemos el libro en papel en una librería, hay todo un gran proceso que lógicamente debe llevar a cabo una empresa comercial. Y es cierto que los libros en concreto dejan márgenes muy estrechos (exceptuando las grandes tiradas de los grandes editores), con lo que muchas veces el precio de los libros, inevitablemente, se encarece aunque no queramos. Pero también hay una realidad patente: vivimos en la era de la tecnología digital y aún así, todo el mundo se sigue empeñando en editar en papel. Cierto que todavía no se han popularizado medios digitales adecuados para la lectura sin libro, pero podemos leer en el ordenador, el notebook, el netbook, y los actuales e-books digitales son cada día más baratos (aunque por desgracia no hacen más que meterles DRM y cosas similares, destruyendo la magia del libro). Este mercado necesita renovarse en ese sentido, y parece ser que casi nadie quiere hacerlo, lo que va a redundar en que sólo aquellos que den el paso van a estar preparados para lo que va a venir en los próximos (pocos) años. Y es que Internet, como volveré a repetir después, está democratizando la cultura, y es ubícuo, con lo que podemos disfrutar de uso prácticamente desde cualquier sitio (tarifas abusivas telefónicas mediante).

Pero eso son sólo los libros. Si nos vamos a la música, ya es de sobra conocido que el mercado necesita una renovación inmediata. Productos como iTunes o Spotify son la avanzadilla (Spotify en concreto es un consorcio de varias discográficas que intentan renovarse de la forma más correcta posible, y están consiguiendo un éxito más que adecuado). Pero la mayoría de las empresas del sector no terminan de ver que su futuro está, una vez más, en la Red. Son pertinaces en su persecución del “delito” y no se dan cuenta de que no pueden luchar contra los millones que día tras día se saltan todo lo saltable para conseguir la cultura que demandan. Y es que no puede ser que el mercado de CDs permita un beneficio de entre un 100% a un 200% por unidad, y para que luego el artista (la mayoría) no reciba más que un 2% a 5% del beneficio final (y es un cálculo muy optimista). Esto da lugar a que muchos grandes artistas cada día saquen menos CDs y hagan más giras, que es de donde más beneficios directos pueden conseguir, como es lógico. La industria musical pues tiene dos vertientes: las grandes empresas que siguen queriendo conseguir los grandes beneficios por la jeta, y el artista, que debería también reconvertirse y optar por vías alternativas, como vender su música por iTunes o Spotify, entre otros medios, de manera que pueda obtener un beneficio directo mucho mayor por su obra. Las discográficas están en proceso de desaparición o conversión y lo saben, pero tienen que morir matando, claro.

Y que decir tiene la industria audiovisual. Aquí la discusión tiene muchas vertientes, sobre todo en un país como España donde, por algún motivo, a pesar de la gran creatividad que destilamos, sólo conseguimos sacar al mercado productos mediocres (en su inmensa mayoría, con excepciones, claro). Los que quieren llegar a algo se tienen que ir fuera necesariamente (véase Amenabar et al.), y es especialmente hiriente en el caso de la animación, por ejemplo. Lo primero de todo, en mi opinión, es eliminar las subvenciones, o en su defecto, orientarlas a los trabajos de calidad. No es de recibo que se subvencionen auténticos engendros tipo “Já, me maten” y cosas por el estilo. Entiendo que los señores políticos del ministerio de cultura no tienen porque saber apreciar de primeras una buena obra de arte, pero vamos, de ahí a eso otro hay un trecho muy, muy grande. Actualmente las subvenciones son sólo una forma de pagar a los amigos del gobierno para realizar películas inmundas que saben que no van a tener ninguna repercusión en el mercado ni local ni extranjero. Los pocos que se pueden autofinanciar, como Almodovar, van a su bola y lógicamente hacen lo que quieren. Pero ahí tenemos otro problema: el cine español está plagado de putas, yonkis, maricas y amas de casa jodidas. Espero que se me entienda bien: esa es la realidad y debe tener su sitio en el cine, desde luego. Pero no el 70% del mercado. La gente no va al cine para ver realidad: va al cine precisamente para desprenderse de esa realidad que le aturulla el 100% del año. Quieren evadirse, ver realidades alternativas, otras posibilidades que les hagan soñar. Por eso el cine americano triunfa y el nuestro no, tan simple como eso. De todas formas, este mercado también tiene otro problema: el producto lo realizas una vez, pero después puedes copiarlo y reproducirlo las veces que quieras, y aún así, siempre tiene el mismo coste. Entiendo que toda empresa se crea con el único objetivo real de conseguir beneficios, pero estas empresas, como los otros tipos que hemos mencionado antes, también se dedican a la cultura, con lo que deben poder compenetrar ambos aspectos de una forma coherente y sincera. En otros momentos ya he mencionado el tema televisivo así que no me voy a repetir aquí.

Hay un hecho evidente en estos momentos y es que estos mercados tienen que renovarse en la dirección correcta. El gran problema es que intentan que sea la demanda la que se adapte a ellos y no al revés, como es lo normal. En cualquier mercado libre, la oferta se ajusta a la demanda porque tiene que cubrir esa demanda. Lo que pretenden en la industria cultural es justamente lo contrario, que la demanda se adecue a su oferta y en las condiciones que ellos quieran, y las cosas no funcionan así. Siempre ha sido la oferta la que se ha tenido que adaptar a los tiempos, y ellos pretenden justo lo contrario. Quiero mencionar aquí el caso del streaming, la capacidad de ver y oír materiales audiovisuales sin descargar, desde cualquier sitio, sólo con una conexión a Internet. Es un medio que está ganando adeptos a diario porque es una forma sencilla y barata de conseguir conocimientos y cultura de una forma directa y sin ambages. La TV, la música y el cine van a tener, inevitablemente, que adaptarse a este tipo de forma de difusión, ya que va a ser la preferida incluso por encima de la descarga (normalmente, el streaming permite también la descarga una vez visto, cosa que hacemos todos si nos ha gustado algo, excepto casos como Spotify).

Como conclusión, decir que esto son sólo mis apreciaciones, pero son apreciaciones basadas en lo que veo a mi alrededor cotidianamente. No estamos hablando de un futuro alternativo de 25 años en adelante, estamos hablando del presente más rabioso. Pero ellos no quieren verlo, siguen ensimismados en su mundo de piruletas monetarias que saben muy buenas, y como los dulces, quieren más y más todo el tiempo, como un niño cuando descubre las chuches. Y piden chuches constantemente porque son adictos al azucar. Bien, pues estos adictos al dinero deberán reconvertirse o morir, igual que ha pasado a lo largo de toda la historia con todas las profesiones habidas y por haber. Ayudémosles un poquito y hagamos que todo sea más rápido: veamos más streaming, descarguemos más material que nos interese, leamos más en PDF o similares que en papel, etc… Que vean que las cosas van por ahí, inevitablemente. Al final, como no puede ser de otra forma, terminarán pasando por el aro. Otro remedio no les queda.

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  1. Este es un tema polémico donde los haya en la red. Has hecho bien en diferencias estas tres grandes industrias, porque son casos totalmente distintos. La que yo creo que va a tener más problemas a medio y largo plazo es la editorial. Tal vez esto sorprenda, pero yo tengo esa opinión. Y lo baso en el siguiente razonamiento. En el momento en el que los dispositivos como el Amazon Kindle o los lectores de tinta electrónica en genera se popularizen (cosa que en mi opinión pasará más temprano que tarde), esta industria, o cuenta con el apoyo de los estados vía ley, o está condenada a desaparecer tal y como la conocemos hoy en día, y por la vía rápida además. La difusión de los libros será brutal, y los autores, si no se respetan sus derechos por la vía de la represión legal, jamás podrán vivir de publicar, porque la gente va a tender a bajarse los libros por la patilla, con el agravante de que un libro te lo bajas en 2 segundos por una red p2p. Y a mi no se me ocurre ninguna manera para que la industria editorial cambie su “modelo de negocio”. Aunque tal vez la haya, no digo yo que no.
    La industria discográfica, por mucho que digan algunos, está aceptando que tiene que renovarse o morir. Pero su supervivencia dependerá de que la gente esté dispuesta a pagar algo por la música, cosa que por ejemplo en España no pasa. Dices que los artistas cada vez tienden más a dar conciertos como medio para ganarse la vida. Creo que eso que dices puede ser cierto, ahora bien, sin una promoción fuerte por parte de una discográfica (y eso cuesta dinero) te aseguro que la mayoría de los artistas no podría aspirar ni a llenar un bar con 100 personas.
    El cine es otro caso, como bien apuntas, porque tiene la desventaja de que producir una película en condiciones vale un dineral, y como ese dineral no se recupere de alguna manera, nadie va a estar dispuesto a rodar algo para perder dinero. Luego habrá que buscar alternativas para “monetizar” la inversión. Creo que sin duda el futuro pasa por el streaming y las descargas (legales) bajo demanda a un precio aceptable para el consumidor. Yo tengo la creencia de que esta industria sobrevivirá si sabe adaptarse bien.

    • Es cierto que en el caso de los libros recuperar el dinero será más complicado… pero dado que ahora mismo los márgenes de beneficio con los libros de papel ya son bajísimos se podrían permitir precios bajísimos para los pdfs (o el formato que usen), de forma que no importe (y hasta siente bien) pagar por los libros que se leen. Yo si tengo que pagar 1 € por un buen libro lo hago con mucho gusto. Sí, no sólo están las editoriales, también están las librerías.. pero no se puede esperar que aquí se salve todo el mundo, que tampoco estamos hablando de ser hermanitas de la caridad… es como pretender ahora devolverle el trabajo a los que arreglaban máquinas de escribir.

      En cuanto a la música las soluciones viables están más que comentadas.. y respecto a lo que dices de la promoción.. que es cara y eso, puede ser en algunos casos.. pero no es del todo cierto. Internet es un medio fabuloso para promocionarse de forma prácticamente gratuíta y se llega a muchísima gente (siempre y cuando la música guste.. y si no es el caso no sé porqué deberíamos salvar al artista).

      Sobre las películas… bueno, los costes son altos sí, pero los sueldos son astronómicos para la mayoría de películas comerciales… incluso para las españoles que no venden nada :s . Que empiecen por normalizar los sueldos, que utilizen también los sistemas de streaming… ahora no es estrictamente necesario estrenar en un cine (a no ser que te haga mucha ilusión, pero eso es ya otra historia), y los cines.. como negocio a parte aunque relacionado.. se podrían dedicar a no sablear tanto a los clientes, estoy seguro de que los precios han tenido que subir en parte por el descenso de clientes… ¿pero es que nadie recuerda que el descenso de clientes también se debe a los precios abusivos? Eso sí, si les da por bajar los precios mejor que lo publiciten bien.. porque si nadie se pasa por allí nadie lo descubrirá y seguirán igual.. xD. Hay muchas vías para hacer las cosas bien, aumentar la justicia social y la viabilidad de los negocios.. pero el problema es que son los empresarios multimillonarios los que hablan en nombre de todos los demás representándolos (en realidad representando únicamente sus interteses… y camuflándolo penosamente).

      Hace falta un cambio de modelo, o tres cambios de modelo.. pero también hacen falta gobiernos que escuchen al pueblo, que tomen decisiones objetivas, que busquen el bien común (y eso no significa hacer gratis todo para todos, para los radicalos pro-copyright que ya estén buscando por donde atacar mis argumentos, aunque pueda parecer el bien común.. pues desaparecería la producción de gran parte de la producción “cultural” del país.. aunque yo lo llamaría producción de entretenimiento, que es algo diferente.)

      • Estoy plenamente de acuerdo con tu apreciación sobre el mundo del libro. Creo que la gente comprará libros por un precio que será pequeño y que al mismo tiempo dará más beneficios que hasta ahora. Las editoriales pequeñas deberán ser las primeras en dar el paso, y las grandes se darán cuenta de que están perdiendo el tiempo editando en papel, cosa que será inevitable de momento, pero que será imposible dentro de unos pocos años (menos de 10). Obviamente, será complicado que todo el mundo haga negocio como hasta ahora, pero hay que mirarlo desde la otra perspectiva: todos aquellos que hasta ahora no podía publicar, no por falta de talento, sino porque el mercado no da de si, podrán hacerlo por libre. Sitios como Bubok.com permiten hacerlo directamente, sin intermediarios.

        Sinceramente te lo digo, soy cinéfilo y me gusta ir al cine, pero hablando claro, no son las salas de cine lo que me preocupa. No son el problema de la industria, al menos en España. Y si desaparecieran, tampoco pasará realmente nada. Todos tenemos comprobado que se ve una película en casa mejor que en el cine: paras cuando quieres, comes lo que te da la gana, estás en buena compañía si quieres y sin tener que aguantar a tanto energúmeno y los niños de marras, lo de los precios es de todos conocido, etc… Los retos de la industria cinematográfica están relacionados con su forma de distribuirse. Las grandes corporaciones deberían unificarse o al menos sacar sus propios sistemas de streaming de pago. Mira, en Megavideo puedes ver prácticamente casi de todo por 80 euros al año, además de descargártelo y verlo en tu tele. El futuro del cine (y la televisión) pasa por ahí. Si por eso tiene que desaparecer el sector de las salas de cine, bueno, que le vamos a hacer.

        Considerar que un político toma decisiones objetivas es utópico, pero bueno, tocas un tema importante, la diferencia entre producción cultural y la de entretenimiento, que muchas veces se hace indistinguible. ¿GI JOE es cultura o entretenimiento? Bueno, para mi ninguna de las dos cosas, porque me pareció aburrida de narices, pero bueno, la cuestión es que la creación cultural también tiene que ver con como es la cultura en un momento dado de la historia social. Un documental de Canal de Historia es cultura y al tiempo a mi me resulta entretenido, pero para otro es posible que no. Pero creo que hay que distinguir bien lo que consideramos un producto cultural y un producto de simple disfrute hedonista. Porque se nos está metiendo entre pecho y espalda constantemente productos vanos y simples que no pasan de ser simples artículos de consumo para disfrute del personal y que no tienen mayor transcendencia, mientras que el producto realmente cultural (sea libro, música o cualquier otro) es relegado a un segundo plano porque te hace pensar, cosa que a nivel general al sistema no le interesa. Si al sistema le interesara que accediéramos a la cultura libremente no pondría cánones ni promocionaría artistas basura, etc…

    • Bueno, como ha comentado Andreu, en realidad la industria editorial sí tiene salidas. Es lo mismo que ahora, en realidad. Yo puedo dejarle un libro a alguien y considerar que la editorial ha perdido una venta, pero también es posible que a la otra persona le haya gustado el libro y lo compre. Creo que si se ponen los productos al precio adecuado, la gente comprará en lugar de copiar.

      En cuanto a la música, no hace falta una fuerte promoción de una discográfica para que un grupo sea conocido. Hay casos de grupos que han hecho giras por otros países sólo promocionándose por Internet. Lo que hay que hacer es potenciar eso y sitios como myspace son cruciales para que ocurran esos movimientos. La propia Internet da soluciones para los “problemas” que genera.

      En general todas las industrias relacionadas con la cultura tienen que entender que su futuro pasa por lo digital, cada una de una manera y a su estilo, no hay soluciones mágicas. Ahora, a cada cual le va a costar un riñón adaptarse. A la que menos a la músical, y a la que más a la editorial. Todo pasa por tener a perspectiva correcta y saber dar los pequeños pasos que sean necesarios.

  2. Lo siento pero no acabo de estar de acuerdo. Recordad que si se permiten las descargas ilegales, el precio con el que tienen que competir las legales es de 0. Así que no habrá incentivo alguno para bajarselos pagando (a menos que la gente esté concienciada acerca de lo que suponen los derechos de autor), porque las copias serán idénticas a los originales. Respecto a lo de que la promoción por Internet es fácil y barata…pues también discrepo…Los que tenemos blogs sabemos lo difícil que es posicionarse dentro de la inmensidad de la red. Con un disco es lo mismo…puede estar accesible teóricamente a mucha gente, pero que esa promoción llegue a su público es muchísimo más complicado.

    • Naturalmente estamos hablando de gente que ama la lectura, gente que sí está dispuesta a pagar por la lectura si ese precio es adecuado. Pero bueno, supongo que para entenderlo te tiene que gustar realmente leer, no como una simple distracción, sino como algo más importante y enriquecedor. Creeme, y se ha demostrado con otros productos, incluso música y cine: si se ponen las cosas al precio adecuado, la gente responde. ¿Qué seguirá habiendo desalmados? Claro. Pero tal vez ese público no interesa. Es una cuestión de apreciaciones.

    • Vuelvo a no estar de acuerdo, xD.

      Posicionarse en internet es complicado si se tiene un blog, pero la música, el cine y todo lo relacionado con la “industria cultural” tienen mucho más tirón. Siempre puede haber sitios de internet que faciliten ese posicionamiento.

      Y en cuanto a las descargas de pago sí puede haber incentivos, se puede hacer streaming (con lo que no se pagaría por un fichero que se pueda compartir… sino por un flujo de información… que también puede ser “pirateado”, pero eso ya supone un esfuerzo añadido y no tiene tanta gracia). En el caso de los ficheros individuales… está el incentivo de obtener la canción lo antes posible, en un principio no se tiene la certeza de poder obtener lo mismo en las redes P2P porque no ha dado tiempo de que llegue allí, y hay antecedentes claros de que grupos como radiohead o nine inch nails han conseguido mucho dinero con las descargas por internet.

      Los libros.. los puñeteros libros.. eso es otra historia, en todo caso sigue existiendo el incentivo de la primicia, además, siempre se podría dejar una marca en los pdfs (de forma automatizada) que indicara quien se ha comprado el libro para identificar quien lo ha difundido. Sí, habría herramientas para eliminar esas marcas pero otra vez habría poca gente que las usara.. y no existiría el problema del DRM, pues se podrían prestar a amigos, conocidos.. como se ha hecho siempre pero sin hacerlo a gran escala (porque llegaría a detectarse al final), que es lo que tanto jode a la industria. Sí, al final se filtrará a gran escala, pero tardará y como siempre habrá quien compre, no se tiene que presuponer que nadie va a agradecer al autor el haber creado el libro.

      También se podrían crear plataformas de lectura online en las que no se descargara nada… pero para eso deberemos ver aumentar el ancho de banda y aumentar la conectividad.. cosa a la que paradójicamente se oponen los adalides de la cultura enclaustrada.






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