El estado de las cosas

Como ya vaticinábamos hace tiempo, nuestro querido ZP tiene un nuevo plan, el plan definitivo para no perder votos. Cuando están apagándose los rescoldos del Plan-E (unos 85.000 parados más este mes pasado), el sistema sigue haciendo aguas y como ya estaba todo previsto, ahora toca la época de aguantar. No lo tienen previsto todo ni nada estos malandrines.

Pero voy a explicar bien todo esto, para el que todavía no está al tanto de las cosas. Cuando hace año y medio ZP nos decía que no había crisis, cuando para todos era evidente que había, la razón era clara: ganar las elecciones, aunque tuvieran que lidiar con una crisis monumental. ¿Por qué? Porque en realidad cuando digo “todos” quiero decir “unos cuantos que más o menos estaban enterados”, porque la inmensa mayoría de la población, normalmente en la inopia, no se había dado cuenta, gracias a que la crisis aún no había llegado aquí excepto por algunos problemas para las constructoras (ni siquiera ellas tenían un plan de contingencia). La cuestión es que cuando la crisis se hizo patente, se descubrió el pastel, ZP tuvo que bajar la cabeza y decir que sí había crisis, pero ya daba igual, puesto que había ganado las elecciones. Después, hasta prácticamente este año, nadie en el gobierno movió un dedo al respecto de este tema. De hecho aprobaron unos presupuestos ignorantes de la problemática crítica y sólo cuando la deflación (porque hay deflación, que les engañe nadie) ha comenzado a galopar cuál jinete del apocalipsis, se han dado cuenta de que tenían que empezar a actuar. Y apareció el esplendoroso Plan-E, una inventada de nuestro presi que ha colapsado las localidades españolas todo el verano prácticamente para nada en la mayoría de los casos. Dinero público al garete. Naturalmente, la intencionalidad de este plan era generar empleo precario durante el verano para que, ayudados por la previsible subida de puestos de trabajo habitual del verano, pareciera que la cosa iba mucho mejor. Sin embargo, como demostraron las elecciones europeas, la gente ya estaba empezando a no creérselo. Algunos a en su momento vaticinamos (como indicaba antes) que era pan para hoy y hambre para mañana, y que en otoño volvería a subir el paro (de hecho ha subido más de lo que ha bajado en tres meses), más acentuado por circunstancias como la entrada de más población al mercado laboral, etc. Volvemos a estar en niveles de abril-mayo pasados. Pero atención, porque nuestro amigo ZP aún tenía un as en la manga: los 420 euros.

El nuevo plan era sin duda brillante: damos 420 euros durante 6 meses a los que se hayan quedado en el paro después del 1 de agosto (al terminar muchas de las obras del Plan-E), y con eso, creando déficit o subiendo impuestos, tanto monta, monta tanto, y así aguantamos el tirón hasta el año que viene, esperando que las cosas vayan un poco mejor. Pero claro, hay que aprobar los presupuestos, así que sus amigos de izquierdas han dicho: “guay, pero o pones en el plan a todo dios desde el 1 de enero o va a aprobar los presupuestos tu madre”. Dicho y hecho. Ahora todo el que haya perdido su puesto de trabajo durante este año, más de 600.000 personas, tendrán derecho a este subsidio especial. Más dinero al garete, porque claro, de alguna forma hay que recuperarlo. Peligrosamente, nos han llegado a sugerir que lo mismo sube el IVA. Hasta aquí hemos llegado. No creo que se atrevan a hacerlo, pero si lo hacen, era la puntilla a una situación totalmente desproporcionada que les está superando. Aprobarán, seguramente, los presupuestos, pero después… ¿Qué?

El estado de las cosas es que vivimos en una España sin rumbo. Mientras que el resto de países de nuestro entorno están empezando a recuperarse poco a poco gracias a que han tomado medidas estrictas contra la crisis, España tardará muchos meses más en salir del agujero porque nuestro gobierno se está dedicando a hacer estupideces. El fundamento de una crisis financiera (insisto, no económica, esa viene como consecuencia de la primera) es que los bancos no dan crédito. Mientras eso no se solucione, no vamos absolutamente a ninguna parte. No se podrá generar más empleo, el que existe tiene visos de ser precario mientras no se solucione el problema principal, y la economía se deteriora como consecuencia de los “actos impuros” de nuestros gobernantes. Tendría que ser ilegal tener dirigentes tan poco preparados para solucionar los problemas. Como mínimo, es inmoral. Prepárense para un otoño e invierno de aupa. Hagan acopio de todas sus fuerzas porque, sin duda, van a ser tiempos duros para todos, y cuando digo “todos”, digo “todos los curritos que tenemos que sobrevivir para llegar a fin de mes”.

Anuncios


A %d blogueros les gusta esto: