España

Estaba leyendo un artículo, muy correctamente titulado “No es país para honrados“, y bueno, qué decir. Sin contar nada nuevo ni recóndito, nos dice claramente algo que por desgracia en realidad sabemos, pero que aparte de eso no llega mucho más lejos: que somos el país de la pandereta y picaresca, aunque desde luego no de ahora. Llevamos siglos predicando con el ejemplo. Una de las razones por las que España perdió todo lo ganado, nada menos que a lo largo de 4 siglos, es por esa capacidad de autoengañarnos y engañar a los demás que al parecer está grabada a fuego en nuestros genes. En el artículo se dan unos pocos ejemplos, pero hay tantos… ¿Pero saben qué? Que no todo es culpa nuestra.

Nuestros gobernantes nos han hecho así a lo largo de los siglos. Es sabido que Castilla era una tierra de prohombres (y de hecho llegó a convertirse en la cultura occidental más exitosa durante un cierto tiempo, sin desmerecer por supuesto al resto de reinos de la península, pero Castilla era el reino más grande y exitoso de su época, aunque Aragón no le iba a la zaga), pero terminó convirtiéndose en el hazmereir del mundo entero tan sólo dos siglos más tarde (ya convertida en España como tal), gracias a los pazguatos, impropios y desagradecidos gobernantes que teníamos,  y a una administración pública que hacía aguas por todos lados. Eso creo incontables generaciones de ciudadanos desagradecidos y timoratos, y así hemos llegado a nuestros días. Mientras que el resto de países iban convirtiéndose poco a poco en potencias mundiales, España se iba reduciendo a la mínima expresión, acentuando nuestra incapacidad para sacar adelante un país que ya habíamos dado por perdido tiempo antes.

Tenemos los líderes que nos merecemos, como ya hemos dicho otras veces. Esos líderes son reflejo exacto y completo de nosotros mismos. De hecho, no es que haya precisamente un clamor popular por el caso Gürtel, por decir algo. Es más, estoy plenamente convencido de que si esto no afecta demasiado negativamente a Camps, este sería capaz de volver a ganar en unas elecciones. Gente como Costa, incluso, tiene la mala baba de sacar pecho y, como poniéndose delante del toro, retar a todo el que se tercie ni siquiera a decirle ¡ladrón! En cualquier país de nuestro entorno, cosas como las que están pasando harían dimitir en manada a todos los implicados, sólo por la vergüenza pública que supone, pero como aquí ninguno tiene la más mínima vergüenza, simplemente se van de vacaciones, y vuelven frescos para capear de nuevo el temporal. Aquí paz y después gloria.

Esto es España, señoras y señores. Ni más ni menos, la que llevamos construyendo entre todos unos 500 años. Pero como digo, esto no escandaliza a nadie. Las cosas están bien así. No es necesario cambiar nada. ¿Para qué hacer tal esfuerzo? Eso sí, espero que todo aquel que se sienta satisfecho y orgulloso de saltarse las normas de tráfico, sortear a Hacienda de mil formas diferentes, racanear a los empleados hasta el rato del café, contratar inmigrantes ilegales, irse de los sitios sin pagar, engañar inflando los precios, ir de botellón, traficar con drogas, no hacer facturas para librarse del IVA, usar prefijos telefónicos para engañar a la gente, ensuciar las calles con todo tipo de basura, y un sinfín más de actividades que realizamos habitualmente en este país como una forma normal de comportamiento, no se les ocurra ni por un momento criticar al PP, ni al PSOE, ni a ningún corrupto. Somos todos los que hemos creado a esta basura de líderes. Vamos, no quiero oír ni una voz.

Actualización: Como de costumbre, Gabilondo diciendo lo que no dice nadie.

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  1. Pues a mi me da asco. Me da asco el dinero que se tira; la caradura de algunos gobernantes que venden a su madre por cuatro duros y luego lloran en su entierro para salir en la tv; me da asco la cutrez de la tv.
    Pero creo que no es el único país (ni me consuela tampoco). Inglaterra entera siguió en vivo y en directo un reality show de una ex gran hermano o algo así, que tenía cáncer de cuello de útero o algo así, y que salía con un preso.
    Patético.

    • No, claro que los defectos están en todos sitios. No vamos a ser los únicos en hacerlo todo mal, obviamente. Pero que este país tiene una lista infinita de defectos que otros países de nuestro entorno no tienen tan generalizados, eso es una verdad como un templo. Lo nuestro es endémico. Que hay listos y caraduras en todos sitios, eso es claro, pero como en este país, creo que no hay en Europa cosa semejante.

  2. hoysecumplen

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