Pues no ha sido para tanto…

Leo que en Madrid acudieron unas 10.000 personas a las manifas contra la ley del aborto. 400 en Valladolid. No es mucho, ¿no? Hablaban de medio millón de people quejándose (de vicio, mayormente) en un día glorioso para la causa, pero vamos, parece ser que el frío hizo quedarse en casa a mucha peña.

No les echo nada en cara, ni a los que fueron ni a los que no. Bueno, sí, a los que fueron especialmente no saber ni a lo que iban en su mayoría. Para que no parezca lo que no es, voy a explicar un par de temas de cara a reflexionar sobre lo que supone este tema. No pretendo tampoco, lógicamente, sentar cátedra sobre un tema tan complejo. Pero si no pensamos sobre ello, como con todos los demás temas, tenemos un serio problema.

En varias ocasiones he manifestado que no soy abortista. Considero que es una de las peores cosas que puede llevar a cabo un ser humano. Científicamente, tenemos a un ser humano en proyecto desde el mismo momento en que se produce la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Cuestionar esto, como hizo nuestra “querida menestra” de igualdad Bibiana Aído es como mínimo de una ignorancia científica bastante importante. Sus asesores deberían aconsejarle sobre sus declaraciones públicas bastante mejor de lo que lo hacen. A no ser, claro, que se dedique simplemente a confundir al personal, en general también de un nivel científico bastante bajo. Claro que los anti-abortistas tampoco son mucho mejores en este aspecto (me refiero a la masa, claro). Creo que el aborto debería ser la última opción, pero una opción. Lamentablemente la vida es muy, muy compleja. Usar el reduccionismo como hacen tanto unos como otros para explicar como debe actuarse en determinados casos es como mínimo estúpido. Bueno, cualquier reduccionismo es estúpido, por las consecuencias que suele tener, pero la mayoría de la gente, si no realiza ese ejercicio de mínima expresión no tiene capacidad para llegar a mucho más, así que es preferible a desarrollar más un pensamiento de por si bastante complejo. La mujer que aborta (quiero pensar que todas ellas, aunque tal y como es el mundo tenemos que establecer siempre excepciones) toma esa decisión tomando en consideración múltiples factores y no podemos, ni mucho menos, juzgar esas decisiones sin plantear todas las posibilidades. Como no hacemos un ejercicio de pensamiento complejo, los prejuicios nos ayudan a vivir sin pensar demasiado, y eso es lo que ocurre con el anti-abortismo.  Pero considero indecente que muchos abortistas simplemente estimen que existe el “derecho” a abortar por el hecho de ser mujer. Eso no es natural, ni lógico.

Precisamente la contienda proviene de ese afán por considerar un derecho algo que no lo es. Me explico. Abortar es un momento crítico de cualquier mujer. Sea por egoísmo o por necesidad, nadie pasa por algo así por gusto. Considero que los derechos han de ser constructivos, positivos, y nunca lo contrario. Un aborto no es algo ni constructivo ni positivo. Se está destruyendo una futura vida, y eso es algo que desde muchos puntos de vista (personal, social, cultural) no puede considerarse un derecho. Más bien estaríamos hablando de una excepción del derecho (a la vida). Considero que algunas mujeres, por su estatus de vida, sus necesidades personales o sociales y por sus circunstancias contrarias, no tienen otro remedio que abortar. Puede parecer paradójico que diga esto, pero no puedo estar en desacuerdo que se aborte siempre que se den unas condiciones específicas que den lugar a esa “excepción de derecho”. Malformaciones congénitas irreparables, peligro para la vida de la madre, e incluso violaciones en determinadas circunstancias, me parecen razones suficientes como para crear la excepción de derecho.

Aunque creo que debe existir una ley que permita abortar en condiciones como las mencionadas, creando la excepción de derecho de forma controlada, lo que tampoco puede ser es el circo que nos está mostrando el gobierno con su nueva ley. Tiene tantos defectos lógicos que sería interesante describirlos uno a uno, aunque el que más me ha llamado la atención siempre, creo que en esto estaremos de acuerdo la mayoría, es el tema de permitir el aborto a menores sin consentimiento paterno. No entiendo bien que se pretende con esto, pero la verdad es que cuando se piensa detenidamente en ello dan arcadas. Se considera, según el razonamiento del gobierno, que las jóvenes de 16 años son perfectamente capaces de madurar la idea de abortar considerando todas las consecuencias sin más, sin ser aconsejadas ni orientadas por quienes se supone que tienen que hacerlo, sus padres. Sí, las mismas que no tomaron las debidas precauciones para evitar el embarazo o que no tuvieron el “conejo” quieto para que no sucediera lo que dio lugar a la fecundación. Las mismas que gritan cuando ven a un famoso guaperas o que se mueren por ir a la última fiesta a ligar. Lo siento, pero no puedo comprenderlo. Que probablemente existan algunas chicas maduras de esa edad, no me cabe duda (siempre se te puede haber roto el condón a mitad de faena, que duda cabe), pero que la inmensa mayoría no puede decidir eso de una forma personal y meditada, estoy completamente seguro. Recientemente lo comentaba con un colega programador de 19 años y tampoco lo comprendía. Me comentó que de hecho tampoco veía que muchas chicas de su edad estuvieran suficientemente preparadas para tomar una decisión de ese tipo. Hasta algunos sectores de izquierdas han criticado esta medida como absurda y que refleja una ignorancia de la juventud bastante importante.

A ver, se trata de una mala decisión más de las que diariamente toma el gobierno de ZP. Es normal manifestar el descontento, lo entiendo perfectamente. De hecho lo tendríamos que hacer con tantas cosas que estaríamos todo el día en la calle. Sin embargo, mi impresión es que se ha hecho por motivos equivocados. Sí, creo que no se ha hecho para quejarse del aborto y la nueva ley, sino simplemente como una forma de pelearse con el gobierno socialista. Sí, el aborto, usado como excusa para montarle una mani al gobierno. Durante muchos años el aborto ha estado en nuestras vidas y a Aznar no se le montó tampoco ninguna mani, ni durante los anteriores cuatro años de Zapatero. Ni siquiera a Felipe González. ¿Qué ha cambiado? Que estamos en crisis y hay que aprovechar de alguna forma para desestabilizar de alguna forma al gobierno. Ojo, estoy de acuerdo con desestabilizar a este gobierno absurdo, pero al menos que no usen como excusa una cosa tan importante y grave como el aborto. Eso también me parece indecente.

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  1. El día más triste de mi vida fue cuando me dijeron que no podía tener hijos.
    Después de operarme tres veces del maldito mioma, me tocó en suerte una compañera de habitación que había tenido un aborto a consecuencia de una caída.
    Estaba contentísima. No quería el niño, porque tenía una niña y ya no querían tener más, y yo no lo entendía.
    Hoy, siendo yo madre de dos, sigo sin entenderlo.
    No entiendo que, por un error tuyo, mates una vida que no es tuya.
    La excusa esa de la violación es sólo eso, una excusa, porque el porcentaje es mínimo; la mayoría de las que abortan no lo hacen por eso, n por malformaciones, ni nada de eso. Simplemente, es más sencillo saber que me van a quitar el marrón de encima.
    El caso es que nadie te habla de las consecuencias psicológicas y a veces físicas, que quedan.
    En fin: Eso de “nosotras parimos, nosotras decidimos” me parece una tontería y una memez feminista, de las muchas que hay.
    Con la cantidad de medios que hay hoy en día para no quedarse embarazada (y yo, que no salgo demasiado, puedo nombrarte diez bares que tienen en el baño dispensadores de condones), el aborto no debería ser una opción.
    Lo de los 16 años… vamos, que si eres “madura” para quedarte embarazada, eres madura para abortar… Es que hay que ser imbécil. Hay que ser idiota para quedarse embarazada sin quererlo. Imbécil e inmadura.
    O sea que no puede votar porque es menor (y claaaaro, decidir la política de un país es muchísimo más importante que acostarse con un tío sin tomar precauciones), pero puede abortar porque es madura.
    A la tontalhaba esa de la Bibi deberían revisarle el cerebro. Mi sobrina tuvo su primera regla con diez años. Aunque su cuerpo esté preparado para ser madre, ella sigue siendo una niña.
    Y hay que ser idiota para no verlo.

    • Bueno, a las situaciones personales me refería en el post, y evidentemente no podemos (es imposible, más por la cantidad que por la calidad) imaginarnos todas ellas y las repercusiones que tienen nuestras acciones, sobre todo si son físicas. Aunque es lamentable que la menestra dijera que las chicas tenían derecho a abortar igual que a ponerse tetas, lamentablemente tengo que darle la razón después de pensarlo un poco: hoy día nosotros, los que podemos tener hijos de esa edad (de hecho yo podría y tengo 35 años) estamos regalando operaciones de cirugía estética como si fuera un coche o un viaje a Italia, como recompensa por aprobar el curso o cualquier otra cosa. Estamos relativizando todo de tal manera que es hasta lógico que un gobierno progre decida que alguien que ni siquiera puede viajar sin consentimiento de sus padres pueda “columpiárselos” en algo como un aborto. El otro día veía un capítulo de “Boston Legal” (por cierto, una gran serie) donde una chica de 17 años quería votar pero no le dejaban, y votó en las primarias, llevándola a juicio (que ganó). La excusa era que no podía votar por ser menor, pero a pesar de su madurez intelectual no tenía derecho cuando millones de descerebrados que no tienen ni la educación básica sí pueden. De esto se deriva que tenemos graves problemas en nuestra sociedad para decidir que cosas son importantes y cuales no.

      Los traumas son negativos sean como sean y vengan de donde vengan. A pesar de lo que comentas, al final has podido tener hijos, lo que para ti ha sido una bendición. Desde luego no defiendo que la gente aborte por motivos egoístas, como la piba que comentas. Lamentablemente por motivos egoístas hacemos cosas desde muy chorras hasta muy graves, pero no diferenciamos unas de otras. Simplemente optamos por lo que a nosotros nos viene mejor en un momento dado sin pensar en el futuro. Ayer precisamente leía a Punset sobre este tema: tenemos una incapacidad manifiesta para tomar decisiones a largo plazo porque mentalmente no estamos preparados para ello. Luego te encuentras a una cantidad nada despreciable de mujeres que han abortado que se lamentan de haberlo hecho. Y otras no (más egoístas, sin duda). Somos muy complicados y es difícil encontrar el punto medio, pero siempre he pensado que la actuación por el mero egoísmo de actuar de una determinada forma es lo que hace que seamos menos humanos. Es cierto que existen multitud de alternativas como la adopción y las ayudas, pero hay casos como los problemas médicos graves o mortales que son más complejos. ¿Podemos nosotros pensar lo que pueden sentir unos padres a los que les comunican que de nacer su hijo vivirá de por vida con una serie de malformaciones que posiblemente lo maten pronto, y que de no hacerlo lo dejarán fatalmente? Tenemos que pensar cosas así. Es posible que haya gente que pueda pensar que podrá con ello, pero hay que ponerse en la piel de la gente y considerar, ya no el egoísmo propio, sino el futuro del niño. Son preguntas que lanzo al aíre, que no sé si tienen contestación propiamente dicha, pero que creo que es importante tener en consideración para no reducir excesivamente el debate, cosa que he dicho que no me parece correcta.

    • loscirculosdeplomo

      Yo recomendaría vivamente leer el siguiente artículo antes de entrar a debatir el tema:

      http://loscirculosdeplomo.wordpress.com/2009/08/06/mentes-que-el-mundo-necesita/

      • Buffff… Tengo una gran admiración por Sagan y respeto sus opiniones porque son de gran alcance y serenidad, pero creo que en este artículo se ha metido en un berenjenal del que creo que tampoco supo salir al terminar de escribirlo. Básicamente creo intuir que su opción es por el respeto a la vida, sea esta cual sea, aunque al final parece tender a pensar que se pueden imponer unos límites al “derecho” como tal, lo que introduce su pensamiento en una vorágine distinta de la que quería darle. En un principio intenta abstraerse de las consideraciones extremistas, pero termina tomando partido (lo que no es malo, pero se lía demasiado para terminar diciendo lo que dice). Estoy plenamente de acuerdo que cualquier vida (sea o no humana) ha de ser respetada. Recientemente yo también tuve un par de pensamientos sobre el concepto que tenemos de asesinato y si podría alcanzar o no a los animales, pero no llegué a ninguna conclusión al respecto y deberíamos tener una opinión al respecto. Aquí Carl lo introduce como un contrapunto a nuestro comportamiento normal: la muerte animal es una constante en nuestras vidas aunque no lo admitamos. Es cierto que necesitamos de algunos animales para poder vivir, y como ya he dicho en otras ocasiones, esos animales están condenados a servirnos de alimentos (aunque creo que debe hacerse siempre respetándolos y no haciéndoles sufrir innecesariamente), pero en muchas ocasiones hacemos cosas nefastas de manera innecesaria, sólo para cubrir ciertas necesidades “innecesarias” y egoístas, como la caza por diversión o la matanza de focas, por poner dos casos. Carl compara esto con el aborto, y bueno, en cierta medida es algo equivalente, ya que esté formado totalmente o no, el feto es un ser vivo, aunque dependa de la madre para funcionar. Hace tiempo leí que había abortistas que lo consideraban un “órgano materno”, y que por lo tanto podía ser extirpado. Este es uno de los extremismos a los que hace referencia Sagan.

        Sin embargo, también hay que considerar la perspectiva de Sagan en su sociedad. Aunque hace un remonte histórico, termina haciendo referencia a la sociedad estadounidense en la que vive, lo que es lógico, pero que no es un reflejo completo de la sociedad occidental, al menos en este tema. Yo soy de izquierdas y ateo, pero no soy abortista. Esto, lo dices en EEUU y te miran raro. Prácticamente, en los USA, ser abortista es ser de izquierdas y ateo, y ser antiabortista es ser cristiano. Para ello son dos ideas incompatibles. De ahí las continuas referencias que hace en el texto. Y creo que efectivamente así es. En España, como en muchos países europeos, el aborto no es una cuestión meramente religiosa. Aunque los cristianos por regla general suelen ser antiabortistas, no es realmente cierto en el 100% de los casos, y mucha gente socialdemócrata o de izquierdas en general cuestionamos el aborto desde muchos puntos de vista. Sagan intenta reducir la cuestión a un tema meramente científico, pero como digo en mi post, eso es un error importante. Hacer reduccionismo ayuda muchas veces a lograr una solución, pero este tema incluye cuestiones tan concretas y solapadas que intentar reducirlo a una mínima expresión, como mínimo, es falaz. Por eso personalmente estoy dispuesto a admitir el aborto bajo unas condiciones super controladas y limitadas, porque con el “siempre” o “nunca” no se soluciona nada en una cuestión como esta. La ley, por suerte o por desgracia, es un sistema bastante inmovilista, es decir, una vez que se dicta una ley, aunque se pueda modificar, esta nace con la cualidad de intentar ser lo más permanente posible, para como mínimo dar aspecto de solidez. Por eso muchas veces nos parece injusta, porque tiene que decantarse por algo. Ese algo nos puede gustar, pero también puede que no, con lo que nunca lloverá a gusto de todos. Por eso soy más partidario de una ley que intente aunar en la medida de lo posible los dos puntos confrontados: no al aborto como derecho (por norma, digamos), pero sí admitirlo en determinadas ocasiones, algunas de las cuales ya he expresado previamente en el post y otros comentarios. Además, esa ley debería acompañar de un sistema de asistencia a la mujer para impedir situaciones fuera de la ley o que potencialmente puedan ponerla fuera de la ley. Desde luego, en mi opinión, los abortos deberían realizarse de forma estrictamente controlada en centros hospitalarios públicos. Veo indecente que se pueda abortar en una clínica privada. Eso es mercadear con la vida. Además, deben existir alternativas reales. La ley dice que las hay, pero nada más. No parece haber intención de establecer un auténtico sistema alternativo al aborto mantenido por el estado, pero eso se explica desde el punto de vista económico.

        En definitiva, creo que Carl Sagan y señora hacen una aproximación demasiado desestructurada al tema aunque creo entender el objetivo final de su intención: la defensa a ultranza de la vida, sea humana o no, la consideremos humana o no. En eso, desde luego, estamos totalmente de acuerdo. Lo que ve más extraño es su forma de exponerla, pero como he dicho antes creo que es más un problema de circunstancias que otra cosa.

        • loscirculosdeplomo

          Cuando se debaten conceptos tan abstractos, relativos y/o ambiguos como “vida”, “natural”, “humano”, etc. lo más fácil es echar mano del dogmatismo, recurrir al blanco y al negro, y prescindir de la escala de grises. Según mi punto de vista, Sagan y Druyan, más que exponer una aproximación estructurada al problema, pretenden llamar la atención sobre el hecho de que en estos casos en los que se enfrentan posturas de base dogmática, primero hay que armarse de unos hechos aceptados por la mayoría de los litigantes y luego llegar a una solución intermedia que, evidentemente, no será del gusto de los extremistas y, posiblemente, de nadie. Pero una propiedad intrínseca de la sociedad humana es el consenso de los intereses enfrentados: sin él la primera no existiría.

          En este caso, Sagan y Druyan centran su exposición en aclarar que el tema de fondo del debate es la protección de la vida humana, del que se deriva la inevitable pregunta: qué características son inequívocamente humanas en el feto para todas las partes implicadas en el debate y en qué momento del embarazo aparecen. Ése debe ser el punto de encuentro de las partes.

          La exposición no es tanto una defensa de la vida sino una exhortación a hallar ese punto de encuentro al borde de la “pendiente resbaladiza”.

          • Pues ya me disculparás pero no veo que se busque ese punto de encuentro. Aunque Sagan tiene fama de ser muy conciliador, no veo en sus palabras (no quiero dejar de lado a Druyan, pero es lo de siempre, los acompañantes palidecen al lado del genio) la búsqueda de un entendimiento como tal. Creo que el hincapié que hace (una defensa a ultranza) de la vida es el punto central del artículo. Expone demasiadas afirmaciones que, siendo realísticamente ciertas, no contentan a nadie. Y es que, desgraciadamente, en un debate como este no se puede contentar a nadie. No vas a conseguir, por mucho que lo intentes (y la pena es que lo intentan en el artículo, en mi opinión sin éxito), conciliar de ninguna forma a ambas partes. Por eso decía en mi comentario anterior que como mucho se puede intentar una ley de mínimos, pero nada más. En esta cuestión hay en juego elementos ancestrales como la vida, la supervivencia, la libertad, y por mucho que nos empeñemos las diferencias son radicales. Por ejemplo, la demagogia del gobierno en este debate es apabullante. Cada vez que sale un ministro o la Pajín hablando, no pueden evitar mencionar que si los pro-vida quieren que las mujeres vayan a la carcel por abortar, cuando por activa y por pasiva los pro-vida ya han dejado claro que no son las mujeres, sino los abortistas los que deben sufrir penas por lo que consideran un delito. Pero igual de radical veo que el líder de las asociaciones pro-vida (no recuerdo ahora como se llama) diga que las madres deben tener sus hijos sí o sí (claro, que es la misma gente que dice que los gays no pueden adoptar, pero ese es otro tema chungo de narices y no viene al caso, pero lo pongo a modo ilustrativo). Es decir, que mientras no centremos nuestra atención en que se trata de un debate de radicalidades, no avanzaremos nada. Intentar aclarar cuestiones está bien cuando hablamos de un tema lógico y racional, pero cuando hablamos de algo que tenemos tan metido en subconsciente, la gente no está dispuesta a hacer juicios lógicos y racionales. Se mueven por impulsos. Esto no significa que no haya una solución, pero que no podemos acudir a la lógica como ha hecho Sagan, también es cierto. Al final, para poner de acuerdo a todas las partes lo único que se puede hacer es una ley de mínimos, donde todos perderán algo, desde luego, pero si no, tendrá que imponerse una norma lógica y racional que no terminará de gustar a nadie. Y es el problema que llevamos teniendo desde que se aprobó la primera ley del aborto en los ochenta.

            • loscirculosdeplomo

              ¿Y no es esa norma lógica y racional la que se defiende a lo largo del artículo? A la ley de mínimos, ¿no se llega mediante la lógica, ya que no es posible utilizar lo subsconciente sin socavar los derechos de toda una parte? No es la gente la que decide el contenido de las leyes –no todo el mundo es jurista ni esta pseudo-democracia llega a tanto–, son los políticos, nos guste o no.

              Si no acudiésemos a la lógica habría que abogar por una de las dos partes: los que opinan que el ser humano lo es a partir de la concepción –concepto de alma incluido–, quieren impedir el aborto en cualquier circunstancia. Los que afirman que el ser humano sólo se materializa como tal al nacer pretenden poder abortar en cualquier etapa del embarazo.

              Sagan recurre al punto medio: ya que nadie ha demostrado la existencia del alma sólo queda recurrir a la característica que todas las partes reconocen cono humana: el pensamiento.

              Aún así, Sagan reconoce, ya desde la cita que encabeza el artículo, que es una decisión compleja pero, al menos, equilibrada:

              “La humanidad gusta de pensar en términos de extremos opuestos. Está acostumbrada a formular sus creencias bajo la for­ma de «o esto o lo otro», entre los que no reconoce posibilidades intermedias. Cuando se la fuerza a reconocer que no cabe optar por los extremos, todavía sigue inclinada a mantener que son váli­dos en teoría, pero que en las cuestiones prácticas las circunstan­cias nos obligan a llegar a un compromiso.”

              John Dewey, Experience and Education, I, 1938

            • Sí, pero es que no puedo estar de acuerdo con esa argumentación. Por eso pongo en duda la conclusión de Sagan. Si vamos a recurrir al pensamiento como elemento de decisión para identificar a un humano del que no lo es, por esa regla de tres tendríamos por ejemplo que hacer una eutanasia masiva a todos los que están vegetales en los hospitales, por ejemplo. Sé lo que quieres decir, pero la misma argumentación termina siendo falaz: por un lado se dice que hay que usar la lógica para unir conceptos, pero por otro lado se da una receta que soluciona poco o nada para nadie. Nadie va a admitir “la capacidad de pensamiento” como elemento de decisión a favor o en contra. Los “pro” porque lo que quieren es libertad para decidir (el feto no pinta nada en todo el asunto), y los “contra” porque para ellos el ser humano existe desde el mismo momento de la fecundación. La explicación de Sagan no le sirve a nadie. A lo más, crea una tercera vía que se añade a la discusión junto a las otras dos. Es decir, más caldo a la sopa.

              Insisto en que creo que la solución pasa porque todo el mundo ceda algo. Una ley no se puede basar en algo etereo como la “capacidad de pensamiento” para conceder o no la posibilidad de abortar. Tiene que basarse en algo tangible, real, como el tiempo y las características físicas. Ni siquiera la ciencia tiene claro lo que significa “pensar”. De momento lo único que sabemos sobre nuestro cerebro es que funciona intercambiando flujos eléctricos. Punto. Cuando se descubran los mecanismo por los cuales esos flujos se convierten en pensamientos, podremos intentar usarlo como herramienta legal, pero hasta entonces no podemos ni intentar pensar en usarlo.

            • loscirculosdeplomo

              El tema de la eutanasia es interesante y casi la otra cara del aborto, pero requeriría un debate aparte.

              La pregunta es: ¿en qué y de qué manera deben ceder las partes según tu punto de vista? Porque toda cesión disgusta y a los fanáticos no les sirve.

            • A ver, esta es la típica discusión de “es mío; no, es mío; no, es mío…”. Ya sé que a los extremistas les da igual todo, así que por ahí no puedes ir. Sólo puedes contar con los moderados. En democracia todo el mundo tiene que ceder algo. Si no se está dispuesto a ceder, entonces los únicos que tienen voz y voto son los que deciden, y en este caso, va a ser el gobierno. No es democrático, pero de eso nos estamos quejando permanentemente. En anteriores comentarios ya he explicado como debería ser esa ley de mínimos y en que afectaría a unos y otros, así que no me voy a repetir. En cualquier caso, entiendo también que un tema como este no se soluciona con consenso, porque como ya he comentado afecta a cuestiones tan arraigadas en nuestra memoria ancestral y animal que no se arreglan con buenas palabras. Si estuviéramos hablando, yo que sé, de sueldos, sí, porque es algo inventado por nosotros y es negociable. Aquí estamos hablando de algo tan profundo como la vida misma. A decir verdad al escribir el post y mis comentarios no intento convencer a nadie, porque la mayoría ya tendrán una opinión más o menos formada (la mayor parte de la gente menos formada, porque en realidad se rigen por cuestiones como la religión o lo que dictan los líderes políticos). Hay pocos indecisos en un tema como este. Si mi opinión le sirve de algo a alguien, pues bien, pero no tiene mayores pretensiones. Lamentablemente nuestra opinión también sirve más bien de poco ya que la lee poca gente y menos la tendrán en cuenta. Pero ahí queda dicho, que nos quiten lo bailao como se suele decir.

    • loscirculosdeplomo

      Entiendo tu frustración, pero también entiendo que existen mujeres a las que no les llama la más mínima atención la maternidad. Puede que se trate de una simple cuestión hormonal, psicológica, una combinación de ambas… Sé de una famosa periodista que afirmó que no tenía la intención de volver a ser madre ya que la experiencia no le había supuesto nada especial.

      Me llama la atención tu duda: “No entiendo que, por un error tuyo, mates una vida que no es tuya.”. Te explico:

      Traemos (o no) a los hijos a este mundo sin su consentimiento, los educamos a nuestra imagen y semejanza, les inculcamos nuestra religión, nuestra ideología, puede que nuestros gustos y aficiones y que sigan la senda que les trazamos. Según este perfil, habitual en la inmensa mayoría de las familias con hijos, ¿es coherente afirmar que esa vida –la de tus hijos– no te pertenece?

      • Evidentemente, si la maternidad es una opción (aunque excepto que seas estéril, realmente no es una opción, ya que eres fértil, con lo que entonces lo hemos convertido en una opción gracias a la ciencia), entonces las mujeres que elijan no tener hijos deberán tomar las precauciones necesarias para no ser madres. Es como querer comer chocolate sin querer que se te vaya a las cartucheras. No tiene sentido. Esas mujeres no quieren tener hijos pero no toman las medidas pertinentes (y no digo que se abstengan, sino que acudan a los profilácticos, pastillitas varias y demás), con lo que es un quiero y no puedo. Abortar por decir que no te mola no sólo es egoísta, sino además moral y éticamente muy borroso y poco edificante. Claro que los humanos estamos hartos de comportarnos así, pero: ¿deberíamos hacerlo? Yo creo que no.

        Y desde luego que la vida de nuestros hijos no nos pertenece. No nos pertenece ninguna vida. Por mucho que los humanos tengamos un sentido de la propiedad exacerbado, no significa que por el hecho de sentir algo como nuestro lo sea. La Patria Potestad, como figura moderna del derecho, no inviste al padre de un derecho de propiedad sobre los hijos. Que lo haya sido en el pasado no significa que lo sea ahora. De hecho en mi fuero interno no creo ni que tengamos la propiedad de nuestros animales, a los que hemos cosificado por practicidad, pero a los que seguimos dando la cualidad de seres vivos, y por lo tanto, seres libres. Si respetamos los acuerdos internacionales y los principios de derecho que rigen desde la revolución francesa, tu afirmación nos lleva a un pensamiento esclavista totalmente fuera de lugar en el mundo de hoy día. Otra cuestión es que debas cuidar, educar, formar, y hasta cierto punto condicionar a tus hijos, pero eso no implica de ninguna de las maneras que sean de tu propiedad (y no nos perdamos en la semántica, estás hablando de pertenencia de una vida, lo que es equivalente a pertenencia del individuo).

        • loscirculosdeplomo

          ¿Por qué abortar (de forma legal ) es “egoista” y “moral y éticamente muy borroso y poco edificante”? Esos son términos muy relativos, dependientes de según qué moral se siga y no menos borrosos. Una vez cometido el fallo –no entro en las múltiples causas y perfiles que pudieran haber desembocado en el mismo–, ¿acaso es preferible que la madre tenga un hijo que no desea para que vuelque sus frustraciones sobre él? Y sí, sé que existen opciones como darlo en adopción, etc. pero que también pueden dar origen a otras frustraciones no sólo para la madre biológica sino también para el hijo.

          Por otro lado, ni estoy afirmando que los hijos nos pertenezcan ni me pierdo en la semántica, hago una pregunta basada en la observación de los hechos:

          1) Somos nosotros los que decidimos si queremos tener un hijo o no, y en esa decisión es obvio que no cuenta la voluntad del hijo que, según sus circunstancias vitales, podría echarnos en cara el haberle traído al mundo.

          2) Somos nosotros los que decidimos qué religión o moral inculcar a nuestros hijos (no esperamos a que sean mayores para que elijan). Eso puede condicionar de manera extrema el modo de vida del hijo.

          3) Somos nosotros los que decidimos qué ideología política, educativa, patriótica, etc. inculcamos a nuestros hijos.

          En base a estos puntos, mi pregunta es si los mismos no equivalen ya a una apropiación –virtual, si quieres– de la persona, puesto que, cuando el individuo adquiere la mayoría de edad, ya se vé condicionado por todos esos factores.

          • Bueno, cuando me refiero a egoísta, creo que se entiende perfectamente que la situación es egoísta, ¿no? Una mujer es fecundada y decide que como no le mola por H o por B (trabajo, relaciones, o simplemente porque no le da la gana), ¿no es egoísta? Vamos, yo creo que sí, pero lo mismo es que he olvidado lo que significa la palabra “egoísmo”… Segundo, si la mujer tiene un trauma por dar en adopción, lo mismo por abortar. Es la decisión que toma. Ya que no tomó las medidas para evitar ser fecundada, deberá ser valiente y asumir las consecuencias de sus actos. Si decide abortar, tendrá que asumir esa responsabilidad, y si decide dar en adopción, también. En mi opinión el niño no sufre demasiado las consecuencias ya que los recién nacidos no son prácticamente conscientes de su entorno. Cuando crezca, de hecho, si no le dicen que es adoptado, ese niño vivirá sus circunstancias igual que si no lo fuera. Y de hecho muchos saben que lo son y viven sus vidas normalmente (ya, otros se rasgan las vestiduras, pero creo que son los menos).

            En cuanto a la cuestión de la propiedad, insisto en que el hecho de educar, formar, cuidar, etc…, no da derecho alguno sobre la progenie. Si así fuera, uno cumplidos los 18 años no podría liberarse de la patria potestad y no podría formar su vida personal y familiar de manera independiente. Sé que ha sido así en el pasado, pero ahora no, y es lo que demanda la sociedad. Que haya gente que lo quiera así no significa que sea el sentimiento de la ciudadanía en general.

            • loscirculosdeplomo

              No discrepo sobre el significado de la palabra “egoísta” sino del uso que le das en el contexto: dices que la mujer es egoísta cuando decide abortar. En cambio no dices que también sea egoísta cuando decide parir. En ambos casos toma una decisión basada en cuestiones exclusivamente personales, ya que el hecho de respetar la vida del feto no le exime de la exclusividad de dicha decisión. Quizá argumentes que el respetar la vida es un atenuante, pero eso no es cierto en muchos casos.

              Por ejemplo, en otro artículo de mi bitácora cito de pasada el caso de una madre asfixiada económicamente que aún así decidió tener cinco hijos simplemente “porque me gustan los niños”. ¿No es esa una acción mucho más egoísta –pensando en las posibles consecuencias sobre la prole– que el haberse limitado a tener uno o dos, incluso que haber abortado?

              Por otro lado, acompañas la palabra “egoísta” –coincidimos en su significado, no en su uso contextual– con una expresión –“moral y éticamente muy borroso y poco edificante”– en la que ya ejerces un juicio de valor completamente relativo que no acabas de explicar. A eso me refería.

              No me entiendes en cuanto a lo de la “propiedad” de los hijos. Nadie posee a sus hijos de manera “contractual” ni legal, faltaría más. Pero sí suele ejercerse una posesión “virtual” a través de la educación a nuestra imagen y semejanza. Y ya desde la decisión de tenerlos (o no) se les está sometiendo a nuestra voluntad de querer que vengan a este mundo (o no). Por eso me resulta chocante que se use la no posesión de los hijos como argumento en contra del aborto cuando ya la decisión de tenerlos es un forma de posesión. Una imposición, si quieres.

            • Bueno, hay una cierta metafísica en esta discusión, lo admito, pero creo que no debemos irnos por páramos más allá de la temática como tal. Soy naturalista, filosóficamente hablando, y eso me empuja a pensar que el trayecto natural de las cosas, el discurso “normal” de los acontecimientos es el que debe ser. Cuando se fecunda a una mujer, lo normal es que se desarrolle un embrión, un feto y después un bebé. Para mi eso es lo normal, y al cortar el ciclo de alguna forma, estamos impidiendo ese transcurso normal. Por eso me parece egoísta cortar ese transcurso natural por razones puramente individualistas (como el decir “no me siento preparada” -¿quien está preparado para ser padre? ¡nadie!-), y no me parece egoísta seguir el trasunto natural hasta llegar a su consecución en el parto y el nacimiento. No quiero centrar la discusión en el egoísmo, porque te voy a ser sincero: tengo todo un tratado personal sobre el tema y no quiero liarme. Si quieres montamos otro post sobre el tema y lo discutimos allí :). Lo que sí te diré es que cuando una mujer dice “no voy a tenerlo porque no me da la gana”, pues creo que encaja perfectamente en la definición de egoísta, y además en la definición de “moral y éticamente borroso y poco edificante”. Claro está, esto depende de la moral que tenga cada uno (la ética es social, y aquí entraríamos en otra discusión que estaría fuera de tema). No sé exactamente qué tengo que explicar, pero en cualquier caso creo que se entiende bien: desde el punto en que alguien pone su propio interés por encima del de su progenie, desde luego no puede ser buen padre y yo al menos le quitaba el carnet para ejercer de tal de por vida. Ya sea con nacidos o no nacidos.

              Y en cuanto a la propiedad, ha habido épocas en la Historia en la que tanto la mujer como los hijos sí eran propiedad del padre. Propiedad real. Y de hecho soy consciente de que hoy día, aunque no legalmente, muchos padres siguen sintiendo que efectivamente existe esa propiedad (bueno, en unas cuantas partes del mundo eso sigue pasando, así que…). Es posible que no te hayas dado cuenta, pero pocos padres buscan tener hijos conscientemente. En la mayoría de las ocasiones simplemente pasa, no es planificado. Y bueno, no entiendo donde se ha dicho aquello de la posesión para no abortar y tal como comentas, en cualquier caso es una idea a la que no le veo mucho sentido, la verdad sea dicha. El hecho de dar a luz a un niño no implica nada a nivel real. Sí, los padres le educan, les imponen creencias e ideologías, etc… Pero el niño sigue siendo un ser independiente e individual. Al final ese niño se convertirá en un adulto y pasará a ser legalmente independiente, aunque realmente lo haya sido desde el nacimiento. El hecho de que los padres tengan la capacidad de imponerle cosas desde que nace no implica que deba ser así. De hecho es tremendamente habitual que a los críos los termine educando sus abuelos u otros familiares, o incluso otras personas. De hecho, hoy por hoy, muchos padres delegan las tareas educativas prácticamente en los centros educativos (mal, como ya he dicho varias veces).

              No sé, en cualquier caso creo que estamos saliéndonos bastante del tema. Podemos centrarnos mejor en el tema como tal para no dispersar la cuestión.

            • loscirculosdeplomo

              Personalmente tengo una visión diferente sobre el naturalismo y sobre la independencia –¿libertad?– que generalmente se le atribuye a los seres humanos, pero tienes razón: es una cuestión metafísica que daría para muchos debates y, sin duda, se sale demasiado del tema.

  2. Por cierto. Si mi hija de 16 años llega a casa diciendo que está embarazada, la que va a la cárcel por malos tratos soy yo porque le meto un viaje . Y si del viaje que le meto pierde el bebé, ha cometido un asesinato. Pero si aborta, no es asesinato. Me lo expliquen.

    • Yo creo que no haría nada de particular. Sí, probablemente me enfadaría, pero no haría nada más. Lo hecho, hecho está, y encabronarse con la cría por eso no conduce a nada. Lo que sí tengo claro es que le obligaría a tenerlo y ser madre, como castigo por haber cometido semejante estupidez (aunque bueno, lo mismo fue sólo un accidente, son cosas que no pueden preverse a no ser que conscientemente no te pusiera condón, claro), aunque no se lo haría ver como un castigo, porque eso sólo le afectaría negativamente y por ende, al bebé.

  1. 1 Pues-no-ha-sido-para-tanto : Sysmaya

    […] Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya Leo que en Madrid acudieron unas 10.000 personas a las manifas contra la ley del aborto. 400 en Valladolid. No es mucho, ¿no Hablaban de medio millón de people quejándose (de vicio, mayormente) en un día glorioso para la causa, pero v Leo que en Mad .. […]






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