Una de Reverte

Vía El simposio me entero de esta del amigo Reverte (nada menos que de hace dos años). Por favor, leedlo con tranquilidad y sosiego y luego volvéis:

Permitidme tutearos, imbéciles

¿Ya? Bueno, pues entenderéis que os diga que tiene toda mi admiración. Aunque siempre he sido algo escéptico con su obra, no puedo negar que sin duda tiene una pluma envidiable. Al nivel de Quevedo, Reverte saca a relucir, con las palabras justas y adecuadas, lo que cada vez más gente pensamos de nuestro país y de nuestros gobernantes. Menos mal que hay señores que pueden permitirse el lujo de hacer esto, aunque sean pocos y muchas veces cobardes. Pero aquí el hombre ha dicho: que narices, para que me voy a callar; y pone a cada uno en su sitio, como tiene que ser.

Alguno pensará que usar un lenguaje duro y descarnado. Sí, y es precisamente el que tiene que usar. Porque no se puede denominar de otra manera la situación actual española y los que nos han abocado a ella. Es sin duda una descripción completa y perfecta (si es ello posible) de nuestra realidad. ¿Que puede dañar la vista? Puede, pero oiga, si es usted un tanto sensible como para reconocer la realidad que le rodea, pues oiga, métase en casa y recójase como un ovillo en su ignominia. Si quiere vivir en sociedad, tendrá que acostumbrarse a entender que las cosas son de determinadas maneras, y hay que expresarlas de alguna forma. Ya que lo políticamente correcto no funciona (no ha funcionado nunca), hay que usar el desparpajo. Y además, el insulto, bien dirigido, es un arma lingüística de carácter imprescindible en ocasiones como esta.

Y sinceramente, espero que alguno de los aludidos se moleste de verdad. Que sienta vergüenza. Que se haya sentido lastimado en su espíritu, porque eso significa que sabe que Reverte tiene razón. Me atrevo a apostillar al señor académico para, continuando su conclusión, decir que: nunca subestimes la capacidad de un imbécil para el mal. Queda dicho.

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  1. He tenido que cambiar el título porque mirándolo bien, he visto que era de hace dos años… Ya por entonces la cosa estaba jodida, pero se adapta como un guante a lo de hoy día…

  2. ¡Uf! Yo ya lo había leído en su día; a mi me gusta mucho y lo sigo con asiduidad (esto es, cuando voy a casa de mis suegros y leo los diez mil “Semanales” que tienen guardados.






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