Ya llegan, ya vienen…

… las famosas vacunas. Hoy empieza la campaña de vacunación (dicen que voluntaria, ahora veremos porque creo que no es así), y comienza otra vez el miedo y la perturbación. Dicen que sólo distribuyen cuatro millones de vacunas, para los grupos de riesgo (aunque luego, realmente, ni siquiera estos grupos de riesgo pueden ponérsela, siempre desde directrices ministeriales), y los que tienen una cierta autoridad en todo esto, que son los médicos, ni siquiera se ponen de acuerdo entre si: unos dicen que sí, otros que no… Y mientras, un solazo (en Zaragoza), que lo flipas (cosa que además les está jodiendo).

Primer asunto: comienza la campaña, y oye, de repente son 90 muertos (no hay informaciones oficiales sobre quien, en qué circunstancias, etc…), y ya están alarmados porque dicen que si dos niñas sin “síntomas previos” (la expresión del año) han fallecido y alguna que otra barbaridad. Que casualidad. No sabemos nada del tema desde agosto, pero de repente cuando lanzan las vacunas, se vuelve a morir gente. La leche, que suerte. Y mientras, un periodista en Cuatro diciendo que la ha tenido hace dos semanas, que le duró 36 horas y la pasó a base de paracetamol. Vamos, lo que venimos diciendo desde hace meses. Claro, que nadie lo había dicho por la tele. Bendita tele.

Segundo asunto: vacunación voluntaria. Dicen que sí, voluntaria, pero que sepamos algunos grupos como policía, prisiones y algunos otros dicen ser “obligatorios”. Salía en las noticias un mozalbete de la policía de algún sitio diciendo que era “su obligación”. Ay, cuanto te han lavado el cerebro, pequeñín. Mientras, a los abuelos los convencen rápido de que tienen que vacunarse. Sólo había que ver el reportaje de “Noticias Cuatro”, donde se veía a ancianitas desorientadas recibiendo la vacuna sin más. A cuantos van a engañar así, no lo sé. Pero que no digan que es voluntaria cuando están engañando al personal para que se la ponga. Precisamente los más mayores son los que menos probabilidades tienen de sufrir la dichosa gripe. Y suma y sigue.

Tercer asunto: falta absoluta de transparencia e información veraz. Desde el ministerio no nos dicen la cifra total de hipotéticos “infectados” y curados, pero rápidamente dan la de muertos (o supuestos muertos). Se lanzan las alarmas por cualquier cosa y la gente, con la crisis, no está para rosas. Se nos dice que no tiene efectos secundarios (mentira), cuando el primer efecto secundario es que si hay efectos secundarios, uno no se podrá quejar ni al Estado ni a las farmacéuticas. Eso es lo que no se le cuenta a la gente. Cuando en varios lugares ya se han detectado casos de Guillain-Barré tras la imposición de la vacuna, no nos pueden decir que no puede haber efectos secundarios. Cuando nos dicen que la gente se tiene que vacunar si están en grupos de riesgo, pero no pueden porque tienen que esperar a una vacuna menos potente (¿por qué tiene que haber una vacuna menos potente? ¿es que la normal es peligrosa?), igual que los grupos indicados antes como policía, médicos, etc… Cuando una cantidad muy importante de profesiones de la salud no quiere ponerse la vacuna, por algo será.

Amigos, ante todo tranquilidad. No corran a por la vacuna, no es necesaria en casi todos los casos (si usted o sus familiares están sanos, no vayan a ponérsela), y sólo en casos muy específicos puede ser interesante, siempre y cuando se lo recete su médico de cabecera (no otra persona), y asegúrese de que es la menos potente, por si acaso. Son las médidas mínimas que nos dicta el sentido común en casos como este. ¡Cuidense!

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