Archive for the ‘política’ Category

Vuelvo con otra trilogía, esta más sencilla que la anterior. Tengo que denunciar dos cosas. Pero vamos por partes.

Lo primero es que, vía La libertad y la ley, me he enterado de esta entrevista al juez Francisco Serrano, que está siendo acusado ahora mismo poco menos que de violador del ascensor por decir verdades como puños, pero que nuestra querida élite políticamente correcta no está dispuesta a admitir. Simplemente un discurso lúcido y razonable. Os lo recomiendo.

Y termino con otro tema. Debido a gente que no entiende Internet y lo que significa (aparte de ser muy cerrados y no entender bien la legislación), un importante blog de información independiente, Noticias ERB, está planteando cerrarse (si no es que la decisión está ya tomada) por amenazas contra la libertad de expresión. Y aquí no estamos hablando de una mera hipotética (e irreal) violación del derecho de cita, sino de un ataque en toda la regla contra la libertad de información libre e imparcial. Este es uno de los blogs de información alternativa más importantes en España, y el mero hecho de que simplemente se AMENACE impunemente a un bloguero con querellas y denuncias cuando hasta el amenazador sabe perfectamente que no ha pasado nada (yo a eso lo llamo puro egoísmo) nos debe revolver las tripas a todos los que entendemos que Internet no es un mero transmisor de información. Pero parece ser que hay gente que no lo entiende. Sinceramente espero que la cosa no llegue a concretarse con el cierre, pero aún así, me gustaría homenajear a los blogueros que tienen que aguantar semejantes tonterías a cambio de poder transmitirnos la tan necesaria información imparcial y real que necesitamos. Un saludo a ellos. Y libertad, como dice otro apreciado bloguero.

Actualización: la cosa ha llegado a Menéame. A ver si puede ser que sólo por la inercia o un “efecto Menéame” a alguno se le caiga la cara de vergüenza.

A estas alturas de la vida, ya no hay que plantearse quien ha removido los cimientos de la sociedad los últimos dos o tres años. Se llaman bancos. Estas entidades, existentes desde la edad media, son sin lugar a dudas, los más importantes causantes de problemas, dolores de cabeza y stress de nuestra sociedad. Naturalmente, las implicaciones son mayores y no es con lo que me voy a meter ahora (ya habrá oportunidad). Pero algo hay que hacer con esto. Como sociedad y como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de, no ya exigir (sabemos que no nos van a hacer caso), sino de obligar o precipitar la reforma o desaparición del sistema bancario.

Es curioso como hasta hace 400 años aproximadamente (un poco menos tal vez, las fechas son discutibles) era pecado prestar con interés. Se llama “usura”, y era un pecado tipificado por la Iglesia. De alguna forma, estos señores banqueros lograron saltarse este “problemilla” sin importancia y crearon el sistema fraccionario e inflacionario. Este sistema es el que hoy día está causando los principales problemas del mundo. Ahora, debido al que el sistema funciona como funciona, dependemos del crédito para vivir, porque en realidad, todo es crédito. Hace ya mogollón escribí sobre eso, y en realidad, a pesar de todo, la cuestión no es tan compleja, sólo que se nos ha ocultado con gran habilidad todo este tiempo. La usura fue el “primer gran pecado”, pero el siguiente fue crear los bancos centrales. Estas entidades son en realidad la agrupación de los bancos privados y entre otras cosas, tienen la habilidad de controlar la economía de un país y “crear dinero”. Para los que piensen que el dinero lo crea la Casa de la moneda, que vayan despertando de la pesadilla, porque no tiene nada que ver. De hecho, quien controla la Casa de la moneda es el Banco de España (aunque digan que es el ministerio de hacienda -MENTIRA COCHINA, ya que quien define realmente las políticas financieras de este país es el Banco de España, y por extensión, el Banco Central Europeo-). El presidente del banco central es elegido por el ejecutivo (por el presidente, más concretamente), y con la mera firma formal del Rey. Los bancos centrales europeos fueron los primeros en aparecer, y la cosa llegó a su punto álgido con la aparición de la Reserva Federal de los EEUU. La creación de este organismo tiene su miga. Se realizó un 22-23 de diciembre de 1913, a altas horas de la noche, con una aprobación mínima y sin oposición de ningún tipo (en esta época, justo en la que estamos ahora, la actividad de los congresistas es mínima y de hecho la mayoría están en sus respectivos estados). Así se creo la organización de control monetario más influyente del mundo. Esta entidad originó, puso en marcha y amartilló la crisis del 29. El Banco Mundial apareció tras la segunda guerra mundial ante la necesidad de controlar monetariamente el mundo entero.

¿Qué hacer con esto? Bueno, siguiendo la máxima “piensa en global, actua en local” tan de los globalistas, tal vez deberíamos hacer lo mismo: intentar destruir el poder global de los bancos actuando localmente en nuestros ámbitos particulares. No hay nada más dañino para el sistema económico-financiero mundial que no consumir más que lo imprescindible. Porque para que el sistema funcione es imprescindible que consumamos en exceso todo lo posible. Y claro, como todo es dinero, y el dinero está controlado por los bancos, esto les afecta de forma directa. El siguiente paso en la escalada financiera es reducir el dinero a dinero digital. Ya todos tenemos costumbre de usar dinero electrónico. Claro que sí, es más fácil, cómodo y “seguro”. Pero no es real. El 90% del dinero que usamos en nuestras transacciones habituales no existe, es puro humo. Sin embargo, todos hemos apostado por ese humo para nuestra vida social. Antes, el dinero tenía que apoyarse en algo existente y con valor, como el oro. Con Nixon, la Reserva Federal consiguió otro de sus grandes éxitos: desligó el dólar del oro, haciendo que la moneda fuera puramente referencial. Los jinetes de la inflación galoparon con fuerza desde entonces (ahora lo estamos sufriendo con las máximas consecuencias). Pero alguien se preguntará: ¿Ellos ya debían saber que ocurriría esto, no? Evidentemente, así es. Desde el keynesianismo sobre todo, las políticas de inflación y deflación se han venido sucediendo de forma totalmente imparable (el mismo Keynes debía ser un bicho de mucho cuidado, por lo que he podido constatar). El objetivo es que, dado que todo debe ser global (no sólo la economía, sino también los gobiernos y lo militar), la moneda también debe ser global. Por eso debe hacerse desaparecer el dólar de una forma u otra, y eso terminará ocurriendo en unos pocos años, siendo sustituida por una moneda gestionada por el Banco Mundial y que será de uso obligatorio por parte de todo el mundo. Esta moneda, paradójicamente, volverá a estar basada en el oro, con lo que su cantidad será infinitamente menor que la cantidad de moneda real existente hoy día. Así, las diferencias entre ricos y pobres será todavía mayor que hasta ahora. ¿Por qué creen ustedes que tantos países están amasando oro en los últimos meses (India, por ejemplo, ha estado comprando hasta 200 toneladas de oro)? ¿Por qué se nos está insistiendo tanto ahora en que vendamos nuestro oro (por supuesto a un precio irrisorio)? Creo que la razón es evidente: acumular todo el oro posible, que será lo único cambiable por moneda cuando esta sea establecida. Más fácil imposible.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer nosotros al respecto? Con razón, la mayoría de ustedes pensará que no gran cosa. Mientras supra-organizaciones como el Banco Mundial tengan el control del dinero, tendrán el control de los países, y por lo tanto, de todos nosotros. Mi idea es bien simple y sencilla de llevar a cabo: no consumir más que lo imprescindible. Es una idea simple, pero no sencilla de llevar a cabo: no porque no pueda llevarse a cabo de forma relativamente simple, sino porque exige que hagamos un examen de conciencia y nos demos cuenta de que somos consumidores compulsivos. Para eso, el marketing lleva haciendo un excelente trabajo desde hace décadas. No sólo nos han convertido en consumidores compulsivos: nos han convertido en adictos. Un adicto es, por definición, un consumidor compulsivo que requiere cantidades cada vez mayores de producto para poder vivir. El adicto es el consumidor perfecto para este sistema. En futuros artículos quiero explayarme más sobre esta cuestión, pero ahora simplemente quédense con la idea: ¿cuanto daño podemos hacer a los bancos y las corporaciones consumiendo lo imprescindible y de forma racional? Bueno, por si alguien tiene problemas para llegar a la respuesta, se la doy yo: herida de muerte.

Poco a poco, los lobbies van consiguendo victorias…

Sanción de 18.000 euros por alojar «www.putasgae.org» – Medios_Redes_Redes – Medios_Redes – ABC.es.

La problemática fundamental es que, aunque les ha costado, ha hecho valer su razón (y ahora nos puede sentar mejor o peor, pero no nos podemos quejar, un tribunal ha dado su fallo). Yo no recurriría, porque me parece un caso perdido, pero claro, hay que pagar la multa. Creo que entre todos los socios y muchos no socios pueden sacar adelante el dinero, porque la Asociación de Internautas es nuestro principal valedor, ya lo ha demostrado en varias ocasiones. Habrá que ir mirando lo que buenamente se puede aportar… Sin embargo, pongamos a la libertad de expresión o no como derecho inalienable, lo cierto es que ha sido muy poco afortunado tener hospedada una página que incluye la palabra “puta” en el nombre (se refiera a quien se refiera, no lo voy a mencionar no sea que me cierren el blog también… Ah, que ya lo he dicho arriba, leñe…) y donde no se ha controlado el contenido en absoluto. Te expones a esto, y sobre todo sabiendo como es esta gente. Espero que hayan aprendido la lección, cuanto menos. Pero lo cierto es que hay que apoyar a la Asociación, que nos representa ante los poderes públicos (no soy socios, por si alguien se lo pregunta, pero nos debe importar a todos, lo seamos o no).

Hace unos días publiqué un artículo sobre cuestiones relacionadas con el cambio climático y lo que a mi entender son falsedades que se están poniendo de manifiesto continuamente por parte de los líderes globales. Estas cuestiones, observadas aisladamente, son complejas, más que nada porque nosotros, como simples ciudadanos, estamos completamente “invalidados” para comprobar por nosotros mismos la veracidad de la información que se nos indica. Bueno, eso realmente nos pasa con casi todo lo que ocurre en el mundo, pero cuando se trata de ciencia, aún más. Tal vez es una de las razones por las que se insiste en que sepamos cada vez menos ciencia, y por lo que en vez de hablarnos de ciencia de verdad se nos meta por el cogote engendros como “El hormiguero”. También interesa crear confusión, de manera que no sepamos distinguir entre lo real y lo falso, y que lleguemos incluso a dudar unos de otros. Lamentablemente, es algo que consiguen de forma alarmantemente eficaz.

No contento con esto, decidí seguir mirando porque soy un fan de la ciencia “de verdad”, de la que no se habla tanto pero está desarrollada por científicos comprometidos y que sólo buscan aumentar el conocimiento humano (paradójicamente, los pro-globalización también se apoyan en esa ciencia, tergiversándola según sus fines, y convirtiéndola en ciencia falsaria, como se ha destapado por ejemplo con el caso ClimateGate). La cuestión es que, se mire por donde se mire, nosotros, como simples ciudadanos, estamos muy limitados para entender algunas cuestiones, bien por inacción, o bien por limitación, lo que constituye un problema e impide que nos formemos una opinión libre e independiente. Porque tanto los que siguen a los lobbies como los que no, terminan confundidos y se forma una indiferencia y despreocupación por las ideas alternativas que genera que nos tengan en sus manos. Fruto de esto me he encontrado con esto:

¿SABÍAS QUE quienes en los 70 defendían la teoría del Enfriamiento Global, son los mismos que hoy defienden la del Calentamiento? | ANTIMPERIALISTA.

Uno puede pensar de primeras que puede tratarse de una simple cuestión de revanchismo, pero como uno siempre es escéptico, investigué un poco más sobre el tal Stephen Schneider, y entre otras páginas, podemos ver su entrada en la Wikipedia (en inglés), donde se dice claramente que en los 70 defendió la idea del “enfriamiento global”, básicamente con las mismas características que el “calentamiento global”, sólo que cambiando el signo de la temperatura. Claro, si contamos con que este señor es uno de los más importantes defensores de la idea del calentamiento global, sólo hay dos conclusiones razonables: o el hombre es muy mal científico y no sabe por donde se anda (antes o después, dejo al lector juzgar el caso), o ha sido parte de la mentira, tanto antes como ahora. Sea como sea, el objetivo es meter miedo y crear confusión. Pero mientras que la idea del “enfriamiento global” se olvidó adecuadamente a partir de los 80, los que ahora dicen que el calentamiento global (que eran los defensores anteriores del enfriamiento global) lleva décadas produciéndose, parecen olvidarse de que los mismos “problemas” que indican para una cosa también producían la otra, pero con un efecto radicalmente contrario.

¿Qué tenemos que pensar los ciudadanos cuando vemos cosas de este calibre? ¿Tiene algún sentido todo esto? La finalidad, a poco que lo piensas, está clara: confundir y atemorizar. En el tiempo del enfriamiento global se quería potenciar la energía nuclear como la salvadora del mundo en detrimento de los combustibles fósiles. Resulta que tanto antes como ahora, el petroleo es el problema. ¿No es muy raro? En cualquier caso, como decimos en mi tierra, “ni frío ni calor”: ya no sabemos si van o vienen, si tenemos que ir en tanga o con albornoz, y una mentira tras otras, todos con el culo al aire. Y Copenhague, una vez más, no ha servido para nada. A partir del año que viene veremos más impuestos relacionados con el cambio climático (para el que no esté enterado de la vida, ya nos cobran un impuesto específico para el cambio climático en las gasolinas). Todo esto se irá haciendo paulatinamente y de manera que no nos demos mucha cuenta, hasta que encontremos que nos cobran hasta para respirar. Y mientras, aunque no nos enteremos porque ningún medio oficial hablará de ello, a nivel de naciones, habrá luchas intestinas para conseguir mayores cuotas de gases, los países en vías de desarrollo verán como son cada vez más pobres porque no podrán comprar cuotas necesarias para su desarrollo, y los más ricos podrán seguir polucionando a sus anchas sin mayores complicaciones. Y mientras, el ciudadano de a pie con complejo de culpa por usar el coche. Terrible.

Os presento un artículo que han modificado para incluir un comentario mío criticando una viñeta de El País. Sinceramente, el autor de esas viñetas debería plantearse cosas sobre lo que escribe, porque el seguidismo a los poderosos es patente:

¿La tierra solo puede mantener sin agobios a 2.000 millones de humanos? – Las Viñetas de ELPAÍS.com « NoticiasERB.

Los medios, ya los sabemos, los medios de desinformación masiva, tienen que ladrar cuando lo manda el amo. Pero espero de un dibujante de tira periodística que sea imparcial e incluso hiriente con los poderosos. Está claro que no es el caso. Recientemente he tenido que poner otro comentario por otra viñeta del mismo autor con otra falacia semejante. Y la verdad, empieza a cansar.

Hay dos verdades que quiero recalcar: no existe la superpoblación que tanto se cacarea, y que los países pobres lo son porque se evita su única forma de crecimiento: la alimentación. Si no nos damos cuenta de estas cosas, estamos condenados a no entender nunca el mundo tan complicado en el que vivimos.

Parece el título de una peli de medio con Robert de Niro, ¿no? Bueno, sí es una peli, y de miedo (más bien por lo que se dice y por como nos la han metido doblada), pero no sale nadie especialmente famoso. Son gente normal y corriente con una peculiaridad: son especialistas en lo que hablan. Médicos, periodistas, abogados… Todo ellos hablando de ¡¡¡¡¡¡¡LA GRAN PANDEMIA DEL SIGLO XXI!!!!!!! Esa que iba a provocar millones de muertes en cada país, que iba a diezmar a la población, que iba a colapsar los centros de salud… Si, esa enfermedad de la que no voy a repetir el nombre por cansancio. Os recomiendo su visionado aunque es un poco largo ya que es apasionante como además, esta gente normal pero experta explica de forma directa y sin populismos el problema real al que nos enfrentamos:

 

Es de agradecer que alguien se haya molestado en recabar estas opiniones de gente que sabe de verdad de lo que habla, más allá de lo que nos llega de los medios de desinformación y el gobierno. Para seguir ilustrando la cuestión, os dejo algunos enlaces (con más fuentes a medios conocidos) sobre uno de los problemas que se explican en el documental: el peligro de las vacunas, sobre todo si no están bien probadas:

Investigar-11S: Asciende el número de muertes y trastornos por efecto de la vacuna contra el virus H1N1.

Suiza investiga la muerte de 5 pacientes después de ser vacunados contra la gripe A – 20minutos.es « NoticiasERB.

Bolonia

Yo hasta ahora no estaba muy enterado del tema del Plan Bolonia, pero ahora lo estoy un poquito más (ambos dos son igual de informativos, pero el segundo se mete con el tema en más profundidad):

Vodpod videos no longer available. Vodpod videos no longer available.

Bueno, que cada uno saque sus propias conclusiones. La mía particular en realidad se divide en dos:

  • Todo esto forma parte de la industrialización mundial que llevamos sufriendo desde hace 20 años.
  • Más que el hecho de que puedan estudiar más o menos según recursos u otros criterios, el hecho patente es que se trata de una forma de crear una nueva élite dirigida por las corporaciones para la creación de una ciencia dirigida. Naturalmente, todo aquello que no proporcione un beneficio directo a las empresas (como las humanidades) serán borradas del mapa lo antes posible (como dice el segundo vídeo, la primera en caer o de las primeras será antropología, algo que ya de por si me ha alarmado sobremanera).

Es cierto que la titulitis actual ya no tiene sentido. Como dice el decano en el primer vídeo, las empresas ya no saben que hacer con exceso de licenciados, y el título ya no les sirve como criterio de contratación. Yo soy la viva imagen: no tengo ningún tipo de licenciatura ni diplomatura en informática y he trabajado en empresas punteras del sector en proyectos importantes. Las empresas ya tienen que romperse la cabeza buscando a gente valiosa sin guiarse por de donde vienen o de que están “aparentemente” (porque el título universitario sólo da eso, apariencia de que sabes) preparados para la tarea concreta.

Al final, todo este tinglado se está montando para tener la capacidad de comerciar con la educación. Básicamente se trata de imponer el sistema anglosajón: sólo pueden estudiar los que tienen dinero en materias muy específicas y los que no tienen dinero tienen que pagar prestamos a los estudios durante años, que les endeudan y les impiden desarrollarse a no ser que consigan buenos trabajos. Eso sí, los universitarios que consigan pasar todos los grados, masters y ostias en vinagre tendrán trabajo casi seguro. El resto, o estudia estudios inferiores (que casi será recomendable) o tendrán que estudiar de forma “clandestina”, por su cuenta, y serán unos “intocables” en el sentido más hindú posible. Si ya teníamos una educación cojonuda, la que nos viene encima…

Fuente: http://noticiaserb.wordpress.com/2009/12/10/plan-bolonia-explicado-sin-rodeos/

Internautas y gaseosa » El Blog de Enrique Dans.

Un tazón de realidad de parte de Enrique Dans. Y tiene toda la razón: aún no ha terminado todo esto. Que no quede en el olvido como quieren hacer con todo, crisis incluida. En nuestras manos queda.

Actualización: pregunta de Público y respuesta del parlamentario europeo por el Partido Pirata Christian Engström:

¿Logrará alguna ley acabar con las descargas de contenido con copyright?

Es imposible, son imparables aunque cierren internet. Una memoria de un terabyte (1024 gigabytes) puede costar hoy en día 100 euros. Siempre quedará la venta en cualquier esquina, alguien que le pase una película a un amigo para copiarla. Si las compañías de discos no pueden sobrevivir en una sociedad en la que cualquiera puede copiar cualquier cosa, no pueden sobrevivir. No hay nadie que pueda hacer nada contra eso.

Más claro el agua: o eliminamos, no Internet, sino la tecnología informática entera (volviendo a como estábamos antes de 1950), o esta gente no parará nunca (o mueren antes ellos, claro).

Como ya sabemos todos, hoy día todo es Global. Algo muy útil y práctico para los mercaderes “globales” sin duda. Ya sabemos que para nosotros, no tanto. Lo único “global” interesante para los ciudadanos hoy día es Internet, pero claro, es una globalización totalmente opuesta a la que buscan gobiernos y corporaciones. Es una globalización que les molesta, e incluso les infunde terror, como se ha demostrado esta semana pasada. Ahora el gobierno de España ha quedado, al menos formalmente, a la altura de China en lo que se refiere a defensa y promoción de los derechos fundamentales, y eso quita votos.

Pero no voy a reincidir en el tema del Manifiesto, polémica de la que hay que seguir haciendo un seguimiento constante, si no de uno que me parece más preocupante e insidioso, que es nuestro querido “calentamiento global”. Soy consciente de que las opiniones que se vierten al respecto alegran y ofenden por igual a grupos contrarios. Pero al contrario que en asuntos como el aborto, que es un tema meramente moral y por lo tanto opinable por propio conocimiento-desconocimiento de causa, este otro tinglado es muy más complejo, porque… ¿Cuántos investigadores del clima hay en la audiencia? (ya, vale, que este blog no es El País, pero bueno, por probar suerte…). Quiero decir con esto que nosotros, simples mortales, sólo sabemos lo que nos cuentan, no tenemos acceso a nada más. Lo que nos cuentan los ecologistas, los políticos, los mass media, los científicos… ¡Pero es que cada uno nos dice una cosa! Y claro, a uno, que es escéptico hasta la médula, le da por pensar de todo y claro, la única conclusión a la que llego es que simple y llanamente, esto no es más que una “guerra global” (como la médica, la política, la económica, la propagandística, etc., a las que nos vemos sometidos a diario y que se han convertido en la nueva “guerra fría” de nuestra época) donde los distintos lobbies se dedican a intentar convencernos incesantemente de que su posición es la correcta. Pero… ¿Quienes son los lobbies? Los lobbies son los ejércitos de los poderes fácticos, los que se pelean lo que sus amos les dicen que hagan. Si el interés es hacer creer que hay un calentamiento global, pues Greenpeace entre otros se lo pelea para convencernos a todos de que es así; si es todo lo contrario, pues lo mismo (lo siento, sinceramente ahora no conozco ningún lobby al respecto y no tengo ganas de buscar). Luego están los científicos, que no se ponen de acuerdo ni hartos de vino malo. Unos que sí, otros que no, otros que todo lo contrario… Así llegamos a un status quo caótico que se resumen en que miremos donde miremos, alguien tiene una opinión “confrontada” con hechos “científicos” (recordemos la espantada de los últimos días sobre esos “correos de la infamia” que falseaban datos a favor del calentamiento) que al ciudadano de a pie no le soluciona nada y que lleva de una forma sistemática a engaño. A eso, hablando en claro, se le llama Desinformación. Mientras los ciudadanos estamos confusos sobre lo que pasa, ellos, tanto unos como otros, se buscan la vida para sacar tajada de donde sea. La última tajada interesante es la del mercado de CO2, auténtico hito en el procedimiento de “meter la mano en la saca”. Kyoto fue grande en ese aspecto, permitiendo el mercadeo de gases de efecto invernadero. Si alguien se preguntaba si alguna vez las corporaciones comerciarían con el aire, que sepa que lleva ocurriendo ya una década.

Que nadie se lleve a engaño. El hecho constatado (eso lo podemos apreciar todos por inspección directa sin necesidad de datos científicos) es que nuestra acción industrial fundamentalmente (añadiendo los transportes y algunas cosas más) es nociva, tanto para nosotros como para el planeta. Es de cajón y me da igual las cifras que se saquen por ahí al respecto: es un hecho empírico. Ahora bien, nosotros llevamos aquí dos días como quien dice (y “poniendo en peligro” al planeta, menos de dos siglos), y la Tierra ha tenido que enfrentarse a cataclismos mucho más impresionantes que la emisión masiva de gases invernadero (de hecho, así ha sido en varios episodios no consecutivos en estos 4.600 millones de años de vida del planeta, por lo que sabemos gracias a la geología), y hasta ahora hemos vivido en un remanso de paz respecto a lo que ha sido la vida planetaria en todo este tiempo. En este tiempo, la tierra se ha secado, congelado, inundado, arrasado por volcanes y terremotos, separados sus continentes y creado desiertos y selvas por igual de forma incesante. Los seres vivos han tenido que sufrir esto durante miles de millones de años (aunque los pluricelulados como tales sólo tengamos unos 800 millones de años). La vida ha afectado a la Tierra de innumerables maneras. Por ejemplo, si hoy día tenemos oxígeno es porque la cianofíceas se dignaron en empezar a hacer la fotosíntesis, consumiendo el dióxido de carbono para producir energía. El oxígeno es un veneno para la vida, eso ya lo sabemos: genera radicales libres y oxida las células, acelerando su muerte. Pero lo necesitamos para vivir. Si esas bacterias primigenias no hubieran causado el primer desastre biológico de la historia terráquea, ahora no estaríamos aquí, puesto que es el oxígeno lo que permite la creación de colágeno y por lo tanto la formación de seres pluricelulados. Y alguno se estará preguntando: ¿a donde va el Lainon con todo esto? Pues a lo siguiente.

Nos están acoquinando entre unos y otros con memeces de calibre máximo. Sí, la responsabilidad de la especie humana, siguiendo al Dr. Dawkins, es salvaguardar nuestro acervo genético, y eso implica, egoístamente hablando, que debemos salvaguardar el medio ambiente en el que vivimos. ¿Pero cómo vamos a hacerlo si constantemente nos bombardean con datos contradictorios y nunca definitivos? No existe ningún tipo de acuerdo en la comunidad científica sobre el problema, si es que lo hay, y por supuesto, de los políticos y los lobbies no te puedes fiar por definición. Y por supuesto tampoco de las corporaciones, pero tanto de las “contaminantes” como de las “ecológicas”. Recordemos que, sea cual sea el mercado en el que se mueva una corporación, su objetivo último e incuestionable es conseguir el mayor beneficio trimestral posible. Las corporaciones defensoras de las “energías limpias” son ahora mismo el negocio más en auge, y sus lobbies son poderosos. Las corporaciones “contaminantes” siguen peleándose su sitio y van a por todas en lo que se refiere a mantener su predominio energético, aunque sepan (porque lo saben) que debido a su propia esencia (energías no renovables, excepto las provenientes de biomasa), tienen que desaparecer en un cierto plazo aún no definido.

Mi conclusión es que, sintiéndolo mucho, no me caso con nadie. Entre unos y otros consiguen el objetivo final de todo este asunto: confundir a la población para que no seamos capaces de pensar racionalmente sobre la cuestión. Si a eso le sumamos la más que generalizada ignorancia científica de la población, conseguimos lo que los poderes fácticos quieren: que dejemos de pensar en los problemas y nos centremos, post-modernisticamente hablando, en nosotros mismos, y no le demos importancia a nada más. Además, la ciencia está quedando en entredicho porque no está sabiendo posicionarse correctamente en el problema, no sabiendo aportar los datos y pruebas fehacientes necesarias para que la población sea capaz de articular una opinión al respecto. Mientras este caos continúe, seguiremos enganchados al marasmo mediático proveniente de los lobbies, los soldados de fortuna de los gobiernos y corporaciones. Mientras, en Copenhague, nuestros jefecillos y sus acólitos se dedican a mercadear con nuestro aire (porque tengámoslo muy claro: su objetivo final no es solucionar el supuesto calentamiento global, sino simplemente comprar y vender CO2) a golpe de talonario y con unos canapés de caviar entre pecho y espalda, unas limusinas de la ostia y tomándose unas vacaciones pagadas por los ciudadanos y los nuevos impuestos ecológicos. Claro que, quien a estas alturas crea que nos representan de alguna manera, debería volver a la escuela y estudiar lógica, asignatura de la que parece que todo el mundo pasaba como de la m. en el instituto. Así nos va, claro.

Actualización:

ClimateGate: El Secuestro del Movimiento Ecologista y su Reconquista.

Actualización: interesante vídeo y artículo sobre como se captan a los “pro-ecologistas” (aunque esto en realidad vale para los pro-loquesea, simplemente en este vídeo se muestra como se capta a supuestos pro-ecologistas, con un sueldo anual bastante elevado, para hacer causa pública y en Internet). Esto hace preguntarte cuanta gente no hay pagada para promocionar determinados productos o ideas. En un reportaje sobre el tema vi hace tiempo que actualmente este tipo de marketing directo se está imponiendo a marchas forzadas. Lo que hace la necesidad…

Actualización: Artículo de The Guardian donde se especula con la posibilidad de que el mercadeo de gases de efecto invernadero sea dos veces superior al actual del petroleo en una década. A eso yo le llamo COMERCIAR CON EL AIRE.

Actualización: el biodiesel y semejantes tampoco son la solución. Bueno, ya lo sabíamos, contaminan tanto como el petroleo y además eliminan zonas de cultivo enteras (si es de primera mano, pero también lo han intentado con aceite de cocina y tampoco). En fin, ¿este fracaso, de quién es culpa? Yo ya paso de entenderlo…

Siguiendo la noticia de Me quedo más ancho que la hoja de un pino, he firmado la petición que se ha abierto para apoyar el manifiesto que durante estos días hemos estado defendiendo a capa y espada. Son ya casi 5.000 los firmantes y tenemos que ser muchos más. Animaros y poned vuestro granito de arena, igual que lo hemos hecho estos días atrás:

En defensa de los derechos fundamentales en internet Petition.





A %d blogueros les gusta esto: