Me gustaría iniciar con este algunos artículos sobre divulgación. No soy científico, ni me considero especialmente docto, pero mi interés por las materias científicas me han llevado a darme cuenta de lo poco que sé y de lo poquísimo que sabe la mayoría de la gente sobre ciencia y el mundo que nos rodea.

Lo que más me impresiona es que para mucha gente la ciencia es interesante de boquilla, es decir, que en las encuestas te dicen que cada vez más gente está interesada por los avances científicos, pero luego te das cuenta de que el interés por la ciencia real es mínimo. La gente, con razón, no quiere complicarse tanto la vida. Se dan cuenta de que la ciencia como tal es compleja, mucho, y que a veces nos dice cosas que chocan tanto con nuestra visión cultural de la realidad que nos negamos a admitir cuestiones que, siendo demostradas empíricamente (es decir, comprobadas y comprobables en el mundo real en distintas situaciones), son “demasiado para nosotros”, y claro está, no queremos confirmar algo que simplemente está ahí.

Hay tantas cuestiones distintas que, parece mentira lo que nos queda por saber del mundo en que vivimos. Uno de los problemas fundamentales es que a pesar de existir divulgadores realmente doctos y adecuados para transmitir estos conocimientos al vulgo (Carl Sagan, Stephen Hawking e Isaac Asimov son claros ejemplos), nos resistimos a continuar nuestro avance en el conocimiento en cuanto nos encontramos con una serie de dificultades relacionadas con la falta de educación científica que recibimos ya desde niños. Por eso probablemente hay que explicar las cosas como si fueran nuevas. Incluso conocimientos que son absorvidos en la niñez y la juventud han sido olvidados y se convierten en un obstáculo importante para entender el resto. Y mira que a veces nos lo dan mascado, pero no lo suficiente para entenderlo sin problemas.

No quiero ser presuntuoso y decir que lo voy a hacer mejor que mis antecesores, genios de la ciencia y el conocimiento, pero precisamente por no ser científico lo mismo tengo algo más de éxito. Y si de los tres gatos que van a leer esto consigo que alguno entienda lo que digo, ya me daré por satisfecho. Quiero dar a entender cosas poco obvias con un lenguaje sencillo que sea fácil de comprender por aquellos que no tienen conocimientos técnicos suficientes. ¿Imposible? No lo sé, hasta que no me ponga con ello no podré decirlo a ciencia cierta, pero quiero poner todo de mi parte para conseguirlo.

El mundo en que vivimos es muy complejo, extremadamente variado y conocerlo en su totalidad posiblemente sea imposible, pero menos mal que inventamos la división del trabajo, porque si no comprender la realidad se iba a convertir en una tarea poco menos que imposible. Desde lo más pequeños, desde el bosón más minúsculo hasta la estrella supermasiva más increible, todo se rige por unas reglas y unas leyes naturales que son las que son desde que ¿empezase? todo. Las reglas fundamentales de la naturaleza afectan tanto al nucleo de los soles como al metabolismo de una ameba o el vuelo de un colibrí. La historia de la vida no es menos compleja, desde sus inicios en la Tierra hasta la posibilidad de su existencia en las nubes de gases cósmicos. La discusión sobre si la vida es abundante en el Universo es algo que depende tanto de leyes como las de la termodinámica como de la suerte, y el que nosotros estemos aquí no es más que la demostración de que la evolución de la vida lleva a los extremos más insospechados. Somos la forma que tiene el Universo de pensar en si mismo. Nosotros estamos formados por el mismo polvo cósmico del que se forman las estrellas. Al final esa frase bíblica de “polvo eres y en polvo te convertirás” no podía ser más cierta.

Si alguno de ustedes consigue comprender algo de lo que les voy a decir de aquí en adelante, el esfuerzo habrá merecido la pena. Si alguna conciencia se remueve al descubrir la lógica y la razón de las cosas en el mundo real, también habrá sido un éxito. No se trata de convencer a nadie. Al final, las personas tenemos algo que compartimos todos: la capacidad de reflexionar sobre nosotros mismos y lo que nos rodea. Sólo que esa capacidad solemos dejarla en suspenso mientras nos dedicamos a sobrevivir en un mundo tan complicado como este. Entender que el colageno que nos venden en las cremas en realidad lo producen todos los seres vivos por el mero hecho de la existencia de oxigeno. Comprender que tenemos aparatos electrónicos por la capacidad de la materia de funcionar como ondas atravesando el resto de partículas. Saber cuanto tiempo tarda la luz en salir del nucleo del Sol hasta que llega a la tierra (por no dejar a nadie en ascuas, ese tiempo puede ser de cien mil años). Detalles que no entendemos pero que están en nuestra vida cotidiana y que vivimos con ellos igual que con nuestras mascotas. Hablando de mascotas, que poco conocemos sobre ellos y sin embargo cuanto les queremos. Sobre ellos también hay que hablar, porque son más inteligentes de lo que pensamos, y en nuestro trato con ellos somos nosotros los que finalmente nos terminamos comportando de forma estúpida, en comparación.

Hasta el próximo artículo.


  1. Eleison

    Saludos. Me gustaría oir vuestra opinión sobre este artículo de un islámico que me ha dejado con la boca abierta y que demuestra (según mi parecer) la existencia de una intención “inteligente” en la conformación de nuestro sistema solar. El artículo aparece en el blog de putoloco:

    http://aiwas.wordpress.com/2009/07/03/teoria/

    Saludos cordiales!!!

    • Otia… Mira, no soy físico ni matemático, mi amor por la ciencia es más como aficionado que como científico… No he comprendido el objetivo del artículo, pero bueno, da igual. Espero que a los que tengan los conocimientos suficientes les haya gustado.

  1. 1 Nueva serie: un poco de ciencia para todos « Meterse por meterse

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