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Serias dudas

Tengo serias dudas. Así, sin más. Ya saltará alguno para decir: “¿de qué?”. Pues miren ustedes, me asaltan dudas prácticamente de casi todo, a la altura de la vida que estamos.

Tengo serias dudas sobre estas cuestiones del aborto (no sobre el tema en si, sino por la parafernalia de alrededor). Ya hay un artículo sobre eso, así que aquí no voy a extenderme sobre el tema. Unos dicen que dos millones, otros que 250.000. Me inclino más por la segunda cifra simplemente por una razón: la beligerancia de los españoles es prácticamente nula. Ahora que además hay método para medir una manifa incluso pibe a pibe, estas disquisiciones se van a acabar. Pero es que además, tengo serias dudas sobre los objetivos, diversos y discordantes, de la manifestación: por un lado, es aprovechada por la derecha para defender sus intereses ideológicos y desestabilizar el gobierno. Pero fíjense: el gobierno usa estas manifestaciones para desviar, una vez más, la atención sobre temas mucho más importantes. Así, no se habla de los presupuestos, de los soldados que mandarán a Afganistán, de los recortes sobre I+D, etc… También el PP lo usa como cortina de humo: así tampoco se habla mucho del caso Gürtel. En fin, todos manipulan esta situación a su voluntad de forma maestra. Y vaya, consiguen su efecto, que narices. Porque al final, ni a unos les mueves de su sitio ni a los otros. No hay diálogo, no hay pensamiento crítico. Ahora estaría guay que el PSOE promoviese una manifa abortista, a ver que tal.

Tengo también serias dudas sobre la crisis. No por la crisis como tal, sino porque realmente parece ya algo virtual. Día sí y otro también, nos asaltan con que otro banco a vuelto a pagar multimillonarios pagarés a sus ejecutivos a pesar de que muchas de ellas han recibido ayuda estatal con el dinero de TODOS. Y todos tan contentos. No veo que nadie se lance a la calle por eso. Ni por eso, ni por nada (por eso no me creo lo de los dos millones, digo). El neoliberalismo nos ha metido en esto y no sabe salir, porque no tiene herramientas para ello. En 1934, Roosvelt firmó una serie de leyes para impedir que volviera a pasar lo del 29, leyes que Clinton retiró del mercado al llegar a la Casa Blanca. De ahí que, sorpresivamente, las empresas de Wall Street comenzasen a financiar a los demócratas, algo impensable hasta la fecha. Ninguna corporación es digna de admiración. Sólo se mueve por intereses egoístas. Pero con los políticos ocurre exactamente igual. Sólo sería digno de admiración el político humanista, interesado exclusivamente en el bien del pueblo, pero eso no existe. Así, ni crisis ni leches: el mundo está abocado al fracaso. ¿Contundente? Dejen pasar un poco el tiempo.

Tengo serias dudas. Principalmente en la especie humana. No termino de ver claro que seamos la especie inteligente del planeta. Potencial tenemos, eso seguro, pero parece que todavía no hemos empezado a usar ese poder. Los seres humanos somos como los mapas: no somos realmente humanos, sino representaciones de humanos. Hacemos que nos comportamos como tales, pero a los hechos me remito. Sí, parezco bastante pesimista, pero que haga alguien el favor de indicarme donde está los positivo del mundo en que vivimos, aparte de estar vivos, claro. Intuyo una ardua tarea para llegar al objetivo. Si llegan.

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Leo que en Madrid acudieron unas 10.000 personas a las manifas contra la ley del aborto. 400 en Valladolid. No es mucho, ¿no? Hablaban de medio millón de people quejándose (de vicio, mayormente) en un día glorioso para la causa, pero vamos, parece ser que el frío hizo quedarse en casa a mucha peña.

No les echo nada en cara, ni a los que fueron ni a los que no. Bueno, sí, a los que fueron especialmente no saber ni a lo que iban en su mayoría. Para que no parezca lo que no es, voy a explicar un par de temas de cara a reflexionar sobre lo que supone este tema. No pretendo tampoco, lógicamente, sentar cátedra sobre un tema tan complejo. Pero si no pensamos sobre ello, como con todos los demás temas, tenemos un serio problema.

En varias ocasiones he manifestado que no soy abortista. Considero que es una de las peores cosas que puede llevar a cabo un ser humano. Científicamente, tenemos a un ser humano en proyecto desde el mismo momento en que se produce la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Cuestionar esto, como hizo nuestra “querida menestra” de igualdad Bibiana Aído es como mínimo de una ignorancia científica bastante importante. Sus asesores deberían aconsejarle sobre sus declaraciones públicas bastante mejor de lo que lo hacen. A no ser, claro, que se dedique simplemente a confundir al personal, en general también de un nivel científico bastante bajo. Claro que los anti-abortistas tampoco son mucho mejores en este aspecto (me refiero a la masa, claro). Creo que el aborto debería ser la última opción, pero una opción. Lamentablemente la vida es muy, muy compleja. Usar el reduccionismo como hacen tanto unos como otros para explicar como debe actuarse en determinados casos es como mínimo estúpido. Bueno, cualquier reduccionismo es estúpido, por las consecuencias que suele tener, pero la mayoría de la gente, si no realiza ese ejercicio de mínima expresión no tiene capacidad para llegar a mucho más, así que es preferible a desarrollar más un pensamiento de por si bastante complejo. La mujer que aborta (quiero pensar que todas ellas, aunque tal y como es el mundo tenemos que establecer siempre excepciones) toma esa decisión tomando en consideración múltiples factores y no podemos, ni mucho menos, juzgar esas decisiones sin plantear todas las posibilidades. Como no hacemos un ejercicio de pensamiento complejo, los prejuicios nos ayudan a vivir sin pensar demasiado, y eso es lo que ocurre con el anti-abortismo.  Pero considero indecente que muchos abortistas simplemente estimen que existe el “derecho” a abortar por el hecho de ser mujer. Eso no es natural, ni lógico.

Precisamente la contienda proviene de ese afán por considerar un derecho algo que no lo es. Me explico. Abortar es un momento crítico de cualquier mujer. Sea por egoísmo o por necesidad, nadie pasa por algo así por gusto. Considero que los derechos han de ser constructivos, positivos, y nunca lo contrario. Un aborto no es algo ni constructivo ni positivo. Se está destruyendo una futura vida, y eso es algo que desde muchos puntos de vista (personal, social, cultural) no puede considerarse un derecho. Más bien estaríamos hablando de una excepción del derecho (a la vida). Considero que algunas mujeres, por su estatus de vida, sus necesidades personales o sociales y por sus circunstancias contrarias, no tienen otro remedio que abortar. Puede parecer paradójico que diga esto, pero no puedo estar en desacuerdo que se aborte siempre que se den unas condiciones específicas que den lugar a esa “excepción de derecho”. Malformaciones congénitas irreparables, peligro para la vida de la madre, e incluso violaciones en determinadas circunstancias, me parecen razones suficientes como para crear la excepción de derecho.

Aunque creo que debe existir una ley que permita abortar en condiciones como las mencionadas, creando la excepción de derecho de forma controlada, lo que tampoco puede ser es el circo que nos está mostrando el gobierno con su nueva ley. Tiene tantos defectos lógicos que sería interesante describirlos uno a uno, aunque el que más me ha llamado la atención siempre, creo que en esto estaremos de acuerdo la mayoría, es el tema de permitir el aborto a menores sin consentimiento paterno. No entiendo bien que se pretende con esto, pero la verdad es que cuando se piensa detenidamente en ello dan arcadas. Se considera, según el razonamiento del gobierno, que las jóvenes de 16 años son perfectamente capaces de madurar la idea de abortar considerando todas las consecuencias sin más, sin ser aconsejadas ni orientadas por quienes se supone que tienen que hacerlo, sus padres. Sí, las mismas que no tomaron las debidas precauciones para evitar el embarazo o que no tuvieron el “conejo” quieto para que no sucediera lo que dio lugar a la fecundación. Las mismas que gritan cuando ven a un famoso guaperas o que se mueren por ir a la última fiesta a ligar. Lo siento, pero no puedo comprenderlo. Que probablemente existan algunas chicas maduras de esa edad, no me cabe duda (siempre se te puede haber roto el condón a mitad de faena, que duda cabe), pero que la inmensa mayoría no puede decidir eso de una forma personal y meditada, estoy completamente seguro. Recientemente lo comentaba con un colega programador de 19 años y tampoco lo comprendía. Me comentó que de hecho tampoco veía que muchas chicas de su edad estuvieran suficientemente preparadas para tomar una decisión de ese tipo. Hasta algunos sectores de izquierdas han criticado esta medida como absurda y que refleja una ignorancia de la juventud bastante importante.

A ver, se trata de una mala decisión más de las que diariamente toma el gobierno de ZP. Es normal manifestar el descontento, lo entiendo perfectamente. De hecho lo tendríamos que hacer con tantas cosas que estaríamos todo el día en la calle. Sin embargo, mi impresión es que se ha hecho por motivos equivocados. Sí, creo que no se ha hecho para quejarse del aborto y la nueva ley, sino simplemente como una forma de pelearse con el gobierno socialista. Sí, el aborto, usado como excusa para montarle una mani al gobierno. Durante muchos años el aborto ha estado en nuestras vidas y a Aznar no se le montó tampoco ninguna mani, ni durante los anteriores cuatro años de Zapatero. Ni siquiera a Felipe González. ¿Qué ha cambiado? Que estamos en crisis y hay que aprovechar de alguna forma para desestabilizar de alguna forma al gobierno. Ojo, estoy de acuerdo con desestabilizar a este gobierno absurdo, pero al menos que no usen como excusa una cosa tan importante y grave como el aborto. Eso también me parece indecente.

Google y el aborto

Me entero de que Google prohibe los anuncios de clínicas abortistas. Dicen que lo hacen por ser neutrales y porque haya más “justicia” en este tema en la Red. Pero permiten anuncios de organizaciones antiabortistas. Si este es el concepto de justicia de Google, bien vamos. Yahoo, sin embargo, sigue emitiendo anuncios de todos los tipos.

¿Este es el concepto de neutralidad en la red y de libertad de expresión que preconiza el gigante de Mountain View? Porque si es así, empezamos a ver como su monopolio comienza a tener efectos. Es decir, no se puede vender aborto pero si anti-aborto. Chachi. ¿Qué será lo siguiente de lo que no se podrá hablar o vender? Pues menos mal que estamos en un mercado libre, mercado libre del que se sustenta la propia Google.

No soy abortista. Creo que una cosa así sólo es factible en casos muy particulares y que se deben estudiar de forma concreta o específica. Pero no estoy de acuerdo en absoluto en que se cierre la boca a todo un sector porque “no mole”. Están apoyando a una tendencia en detrimento de otra, y eso es proselitismo. Google, simpáticos, ¿dónde está aquel “don’t evil” al que tanta fanfarria dabais? ¿Desde cuando ser “neutral” significa prohibir cosas para apoyar otras? Empezais a dar un poquito de asquito, coleguitas…

Las tetas de la ministra

Nuestra “querida” Bibiana Aído volvió a calzarse el mundo a su manera el otro día y por supuesto sin rectificación alguna. Sé que la noticia no es nueva, pero como hoy han vuelto a referirse a ello en el mismo programa (Las mañanas de Cuatro), pues he pensado que sería interesante reflexionar sobre eso. Básicamente, lo que vino a decir la buena mujer es que “abortar es lo mismo que ponerse tetas” (es más, lo dijo con estas mismas palabras). Independientemente de que consideremos que una ministra no debería pronunciar la palabra “tetas” en público (la política es el arte de las formas, querida), el debate real es que una representante de máximo nivel de los españoles piensa que abortar viene a ser lo mismo que cualquier otra operación rutinaria que una mujer pueda realizarse a lo largo de su vida.

Esto me parece muy grave. Apartándonos por un momento de la cuestión sobre el aborto (tema que ya plantee hace un año), el hecho de que una mujer ministra trivialice de esta manera con un asunto tan transcendente para las mujeres es, como mínimo, de mal gusto. Soy un hombre, y por lo tanto hay cosas que probablemente no lograré comprender nunca, pero sí entiendo que siendo el embarazo un momento fundamental en la vida de una mujer, un aborto lo es, como mínimo, en igual medida. No creo, ni por asomo, que ninguna mujer que haya abortado lo haya hecho a gusto y de la misma manera que, por ejemplo, se hace una apendectomía. Y menos una lipo o aumentar el pecho. Me da igual que se crea o no en el aborto. Como digo, no es la cuestión que se discute, sino la relevancia que sin duda tiene pasar por el quirófano para eliminar la vida de un futuro hijo. Si el nacimiento, según quienes lo describen, es algo maravilloso, un aborto debe ser lo que está en el lado contrario del espectro, algo asqueroso y que deja un mal cuerpo durante semanas, meses o incluso años (y eso haciendolo con todas las garantías, que no pensemos cuando se hace de forma clandestina).

Bibiana, te has pasado veinte pueblos y como ya hiciste con tus “miembras”, no sólo no rectificas si no que obligas a otros miembros del gabinete a salir del paso cuando se les pregunta sobre la anécdota (como ha pasado con la ministra de sanidad esta mañana, que la pobre no sabía como responder a los ataques que unos y otros le propinaban). Que sepas que los españoles en general no entendemos qué pintas aquí, con tu Ministerio de Igualdad, que no hace nada importante ni interesante y que simplemente está como una excusa partidista de ZP. Dimite ya, Aído, ya que no eres más que la viva imagen del desastre que es el gobierno de Zapatero en plena crisis.

La decisión de vivir

El aborto es sin duda un tema complicado en exceso y de muy difícil solución para quien tiene que tomar la decisión ética y moral de hacerlo o no. Esto me ha venido a la memoria tras volver a ver uno de los capítulos más cáusticos de la serie House M.D., que sigo habitualmente y que incluso visiono sus repeticiones con placer. En el capítulo “Posición fetal”, House tiene que operar a una embarazada para intentar salvarla mientras de alguna manera pretendía conservar la vida también del feto en sus entrañas. Hasta esa operación, House llama al feto como lo que es, por feo y purulento que suene, un feto. Pero después comienza a llamarlo bebé. Este es el momento mágico donde ocurre todo (es una pena que no tenga audio, pero ahí va):

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