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¿Qué es la Cultura?

Hay un artículo que me ha hecho reflexionar sobre una cuestión tan en boca de todos estos días: la Cultura.

Lady Gaga no es cultura | iGeorge’s.

Como dice el autor, hay cosas que son cultura y otras que no lo son. Pero claro: ¿qué es la cultura y qué no lo es? ¿Qué criterios hay para definir algo como cultura? En sus ejemplos, el autor del post dice que Lady Gaga no es cultura (cosa que comparto), pero que Los Beatles sí (cosa que también comparto). ¿Por qué uno sí y otro no? Esta es la cuestión interesante de analizar.

Cuando nacieron Los Beatles, muchos dijeron que eran bazofia, que no eran Cultura. Eran algo tan radicalmente nuevo como el rock en su momento, y para las mentes conservadoras de su época no tenía mucho sentido que unos supuestos artistas se dedicasen a una música tan extraña y a letras tan endiabladamente fuera del sistema. Pero han pasado a la historia como grandes artistas y creadores de un género musical, el Pop, que por otro lado se ha convertido en el género de masas por excelencia. El Pop de ahora no se parece mucho al de entonces, la verdad (con excepción de algunos grupos, especialmente algunos británicos, que han mantenido la tradición en cuanto a melodías y letras), y lo llamamos Pop por llamarlo algo, pero ellos fueron los creadores. Son Cultura con mayúsculas porque más de 40 años después de formación como grupo siguen siendo considerados los reyes del Pop y genios musicales.

Ahora bien, ¿qué ha creado Lady Gaga? Que sepamos, nada. Su estilo musical es una especie de pop mezclado con tecno bailable muy manido y que no aporta nada de particular. Como ella existen una gran variedad de artistas que hacen básicamente lo mismo una y otra vez. Varían un poco la melodía, otro poco las letras, y ya está, tienen una nueva canción. En mi opinión (yo también me considero artista, puesto que escribo libros y cuentos), eso no es crear cultura. Ahí va mi opinión al respecto: creo que crear Cultura es crear algo tan diferente y nuevo que se distinga del resto de forma y manera que pueda considerarse un nuevo paradigma. Y no sólo en arte, sino también en ciencia, política, religión, etc… Porque la cultura, según la definición de Wikipedia: “La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias”. Es decir, la Cultura es lo que rige la vida de las personas en un momento dado de la historia y en un modelo cultural concreto. Se trata de un modelo de vida creado a lo largo de la historia de esa sociedad y que trasluce en un momento concreto de una determinada forma. Pero para que se forme esa cultura, han tenido que ocurrir momentos, circunstancias y avances que lo hayan hecho posible. Es decir, han tenido que ocurrir descubrimientos de nuevos paradigmas que han modelado la sociedad de una determinada manera. Los Beatles, por ejemplo, crearon el Pop. ¿Qué ha inventado Lady Gaga? Que yo sepa, nada. Su música es simple y llanamente una copia y extensión de otras anteriores que no aporta nada al momento cultural. Esto objetivando sobre Lady Gaga, pero claro, esto lo podemos extender a una cantidad de gente enorme, y poner una lista aquí sería parcial y sesgado por mis gustos (aunque comparto la lista del post que reseño arriba). También es enorme la lista de creadores culturales, desde el que inventó el fuego hasta el descubridor de la Teoría de Cuerdas. Todos los que de una forma u otra han creado o descubierto algo que ha hecho avanzar a la humanidad de alguna manera son sin duda creadores de Cultura.

Ahora fijémonos en el momento actual de la “cultura” en España. Por ejemplo, la música. Se dice que Chenoa, Miguel Bosé, Sabina, Rosario, etc, son creadores de cultura. Bien, según el razonamiento anterior, esto es falso. No han creado movimientos musicales nuevos, simplemente han ampliado los anteriores con alguna variación. No podemos asegurar, por ejemplo en estos casos concretos, que ninguno de esos artistas haya creado nada diferente de lo ya existente. Sí, cada uno tiene su estilo particular, sin duda, pero eso no es crear cultura. Así pues, ¿podemos decir de algún artista que haya creado cultura musicalmente en este país en los últimos 40 años? Probablemente los podamos contar con los dedos de la mano. Serrat es prácticamente el único que se me ocurre, al fusionar música y poesía de una manera muy particular y que ha sido muy imitado, pero que incluso no es algo que haya creado por si mismo, ya que eso se ha hecho siempre. Hace poco hablaba del Esperpento, la original forma literaria creada por Valle-Inclán, para defender la serie Padre de familia. Valle-Inclán fue un genio creador que hizo aparecer de la nada un nuevo género literario sin parangón anterior. Eso es crear Cultura. Ramón y Cajal descubrió la sinapsis como la forma de comunicación entre las neuronas. Eso es crear Cultura. Manuel de Falla creo algunas de las obras musicales imperecederas más importantes de los últimos 200 años en España. Eso es crear Cultura. El Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo es Cultura. Bienvenido Mister Marshall de Berlanga es Cultura. La movida madrileña fue Cultura. Y puedo seguir mucho más. Hay cientos de ejemplos de arte y ciencia que son cultura, no sólo nacional, sino mundial. ¿El Amante Bandido de Miguel Bosé es Cultura? ¿Opá, Voy a hacer un corral es Cultura? ¿Poker Face es Cultura? Pues permitanme disentir: racional y categóricamente, estas manifestaciones culturales (eso sí lo son), no son creadoras de Cultura. Son, como digo, simples manifestaciones de la cultura creada por otros antes. Por lo tanto, cuando estos señores y señoras salen a manifestarse al Ministerio de Industria diciendo que son “Creadores de Cultura”, deberían pensárselo bien antes de hacer semejantes aseveraciones, porque me da la impresión de que están exagerando en gran medida su papel en el mundo cultural. A lo mucho, puede decirse que forman parte de la industria cultural (de ahí que la verdad sea dicha, fue muy propio que se fueran a manifestar a Industria y no a Cultura). Y la industria cultural, como su nombre indica, está sujeta a las normas del mercado: oferta y demanda. Esto da para otro post y no me voy a alargar aquí con ello, pero todos entendemos lo que quiero decir.

Por terminar ya mi soliloquio, quiero simplemente resumir que para que haya creación cultural ha de haber algún tipo de originalidad, algo que no se haya hecho antes de ninguna manera parecida, para otorgar tal mérito a un artista, científico, etc…, con el detalle de que además pasará a la historia y será recordado por ello mismo. Cualquiera que quiera abrogarse el mérito de ser creador cultural debe también considerar si en su carrera ha creado algo que haya sido iniciador de un movimiento nuevo en la cultura, o haya permitido descubrir algo que haya supuesto un avance para la humanidad en algún sentido. Si no es así, yo les rogaría, más que nada para no seguir insultando la inteligencia del personal, que se quedasen en su casa, tal vez con la sana intención de investigar como conseguir ese algo nuevo que les permita autodenominarse creadores. Hasta entonces, hagan el favor de cerrar el pico, leñe, que ya cansan con tanta tontería.

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Me entero vía Me quedo más ancho que la hoja de un pino del curioso “Efecto Streisand“, es decir, básicamente un manual de como meter la pata en tus relaciones públicas en Internet. Consiste en que cuanto más ahínco pones en censurar algo (sobre todo si eres muy conocido), más posibilidades tienes de que lo que quieres censurar sea aún más público todavía.

El último caso es el de la (ahora) famosa foto de Brooke Shields desnuda de niña. Al parecer su madre hizo unas fotos de promoción (sabemos que esta mujer en concreto ha sufrido mucho desde joven por su carrera artística, básicamente por la depredación a la que fue sometida por su familia, y concretamente por su madre) que eran totalmente artísticas y que estaban en exhibición en una galería de arte londinense. Se ha retirado de la galería (o se ha apartado a otra sala, no estoy muy seguro), y claro, se ha montado bastante pollo en la Red.

La cuestión es que me puse a investigar si sería fácil o difícil encontrar las fotos, y para mi sorpresa, no sólo no es complicado (si sabes lo que buscar), sino que he encontrado tres fotos del mismo estilo, contando con la que ha levantado todo el revuelo. Así que es fácil que empiecen a aparecer dichas fotos por ahí en un tiempo relativamente breve. Se cree que pueden despertar los instintos pedófilos. Sí, claro, y yo toco el violonchelo manco.

A ver, situémonos. Lo primero es que el que sea pedófilo no necesita una foto de esta señora desnuda con 10 años. Desgraciadamente hay material a porrillo en Internet (y es relativamente fácil de localizar, lo que no entiendo es como no detienen a más gente, porque echando un rato buscando en Google encuentras cosas con relativa facilidad), con lo que creo que el pedófilo tipo encontrará desahogo a su “afición” sin demasiadas complicaciones. Censurando una foto que además ni siquiera era conocida, lo único que han hecho es levantar la liebre (el efecto Streisand), y hacerla de repente conocida en todo el mundo. De hecho, ha salido pixelada en TV.

Para seguir, una consideración personal, más allá de cuestiones morales, porque cada uno podemos tener nuestros reparos. Creo, particularmente, que no se trata de una foto que pueda inducir a una persona “normal” a pensar sexualmente en la niña que se ve en la foto. Son fotos artísticas que, podrán gustar más o menos, eso ya va según gustos, pero que no son ni mucho menos pornográficas. Ahora, podremos tener una opinión sobre la oportunidad o el gusto de su madre para exponer a su hija a tanta visibilidad. También es cierto que cuando se hicieron esas fotos la mentalidad era diferente y no había tanta alarma social con la pedofilia. Aún así, la doble moral en la que nos movemos habitualmente (sobre todo en los países anglosajones) impulsa a un pensamiento mediocre en que incluso la simple visualización del cuerpo humano desnudo provoca temores infundados. Será que soy muy liberal, pero no veo el problema. Ahora, si me dijeras que la propia Shields o su madre hubieran requerido la retirada, pues vale, están en su derecho puesto que son las protagonistas de la historia, pero es que ni eso. Creo que de momento se puede seguir viendo de hecho en la galería Tate.

Mi conclusión es que este es sólo un caso más de estupidez mediática. No saben medir la repercusión de lo que hacen en un mundo cada vez más mediatizado y estas son las consecuencias. Aunque claro, casi peor (por chorras) es la que montó nuestro presi, y ahí anda todavía la fotico de las niñas con Obama.

No voy a hablar aquí de cánones, ministras ni P2P. Son temas ya muy manidos y muy tratados. Me gustaría referirme a un tema que se trata mucho menos y me parece más fundamental, porque en realidad, de ahí viene todo el problema. De ello deriva todo lo demás. Y es la renovación de la industria cultural. En la actualidad, esta industria no avanza, o lo hace sumamente despacio, porque ve como su sistema “infalible” para obtener beneficios de debajo de las piedras ya no funciona tan bien como antes. Hablo de esa industria que no debería ser una industria, pero que lo es: editorial, musical, fílmica, televisiva, etc…

Evidentemente no vamos a negar una verdad incuestionable: producir cultura cuesta dinero. Libros, películas, música… Producirlo, crear soportes, etc., cuesta dinero, y por lo tanto debe ser una empresa la que realice todas las gestiones para llevar a cabo un trabajo que un particular no podría hacer. Últimamente estoy muy interesado en el mundo editorial, y desde luego, publicar un libro no es moco de pavo. Desde que el autor crea el manuscrito hasta que vemos el libro en papel en una librería, hay todo un gran proceso que lógicamente debe llevar a cabo una empresa comercial. Y es cierto que los libros en concreto dejan márgenes muy estrechos (exceptuando las grandes tiradas de los grandes editores), con lo que muchas veces el precio de los libros, inevitablemente, se encarece aunque no queramos. Pero también hay una realidad patente: vivimos en la era de la tecnología digital y aún así, todo el mundo se sigue empeñando en editar en papel. Cierto que todavía no se han popularizado medios digitales adecuados para la lectura sin libro, pero podemos leer en el ordenador, el notebook, el netbook, y los actuales e-books digitales son cada día más baratos (aunque por desgracia no hacen más que meterles DRM y cosas similares, destruyendo la magia del libro). Este mercado necesita renovarse en ese sentido, y parece ser que casi nadie quiere hacerlo, lo que va a redundar en que sólo aquellos que den el paso van a estar preparados para lo que va a venir en los próximos (pocos) años. Y es que Internet, como volveré a repetir después, está democratizando la cultura, y es ubícuo, con lo que podemos disfrutar de uso prácticamente desde cualquier sitio (tarifas abusivas telefónicas mediante).

Pero eso son sólo los libros. Si nos vamos a la música, ya es de sobra conocido que el mercado necesita una renovación inmediata. Productos como iTunes o Spotify son la avanzadilla (Spotify en concreto es un consorcio de varias discográficas que intentan renovarse de la forma más correcta posible, y están consiguiendo un éxito más que adecuado). Pero la mayoría de las empresas del sector no terminan de ver que su futuro está, una vez más, en la Red. Son pertinaces en su persecución del “delito” y no se dan cuenta de que no pueden luchar contra los millones que día tras día se saltan todo lo saltable para conseguir la cultura que demandan. Y es que no puede ser que el mercado de CDs permita un beneficio de entre un 100% a un 200% por unidad, y para que luego el artista (la mayoría) no reciba más que un 2% a 5% del beneficio final (y es un cálculo muy optimista). Esto da lugar a que muchos grandes artistas cada día saquen menos CDs y hagan más giras, que es de donde más beneficios directos pueden conseguir, como es lógico. La industria musical pues tiene dos vertientes: las grandes empresas que siguen queriendo conseguir los grandes beneficios por la jeta, y el artista, que debería también reconvertirse y optar por vías alternativas, como vender su música por iTunes o Spotify, entre otros medios, de manera que pueda obtener un beneficio directo mucho mayor por su obra. Las discográficas están en proceso de desaparición o conversión y lo saben, pero tienen que morir matando, claro.

Y que decir tiene la industria audiovisual. Aquí la discusión tiene muchas vertientes, sobre todo en un país como España donde, por algún motivo, a pesar de la gran creatividad que destilamos, sólo conseguimos sacar al mercado productos mediocres (en su inmensa mayoría, con excepciones, claro). Los que quieren llegar a algo se tienen que ir fuera necesariamente (véase Amenabar et al.), y es especialmente hiriente en el caso de la animación, por ejemplo. Lo primero de todo, en mi opinión, es eliminar las subvenciones, o en su defecto, orientarlas a los trabajos de calidad. No es de recibo que se subvencionen auténticos engendros tipo “Já, me maten” y cosas por el estilo. Entiendo que los señores políticos del ministerio de cultura no tienen porque saber apreciar de primeras una buena obra de arte, pero vamos, de ahí a eso otro hay un trecho muy, muy grande. Actualmente las subvenciones son sólo una forma de pagar a los amigos del gobierno para realizar películas inmundas que saben que no van a tener ninguna repercusión en el mercado ni local ni extranjero. Los pocos que se pueden autofinanciar, como Almodovar, van a su bola y lógicamente hacen lo que quieren. Pero ahí tenemos otro problema: el cine español está plagado de putas, yonkis, maricas y amas de casa jodidas. Espero que se me entienda bien: esa es la realidad y debe tener su sitio en el cine, desde luego. Pero no el 70% del mercado. La gente no va al cine para ver realidad: va al cine precisamente para desprenderse de esa realidad que le aturulla el 100% del año. Quieren evadirse, ver realidades alternativas, otras posibilidades que les hagan soñar. Por eso el cine americano triunfa y el nuestro no, tan simple como eso. De todas formas, este mercado también tiene otro problema: el producto lo realizas una vez, pero después puedes copiarlo y reproducirlo las veces que quieras, y aún así, siempre tiene el mismo coste. Entiendo que toda empresa se crea con el único objetivo real de conseguir beneficios, pero estas empresas, como los otros tipos que hemos mencionado antes, también se dedican a la cultura, con lo que deben poder compenetrar ambos aspectos de una forma coherente y sincera. En otros momentos ya he mencionado el tema televisivo así que no me voy a repetir aquí.

Hay un hecho evidente en estos momentos y es que estos mercados tienen que renovarse en la dirección correcta. El gran problema es que intentan que sea la demanda la que se adapte a ellos y no al revés, como es lo normal. En cualquier mercado libre, la oferta se ajusta a la demanda porque tiene que cubrir esa demanda. Lo que pretenden en la industria cultural es justamente lo contrario, que la demanda se adecue a su oferta y en las condiciones que ellos quieran, y las cosas no funcionan así. Siempre ha sido la oferta la que se ha tenido que adaptar a los tiempos, y ellos pretenden justo lo contrario. Quiero mencionar aquí el caso del streaming, la capacidad de ver y oír materiales audiovisuales sin descargar, desde cualquier sitio, sólo con una conexión a Internet. Es un medio que está ganando adeptos a diario porque es una forma sencilla y barata de conseguir conocimientos y cultura de una forma directa y sin ambages. La TV, la música y el cine van a tener, inevitablemente, que adaptarse a este tipo de forma de difusión, ya que va a ser la preferida incluso por encima de la descarga (normalmente, el streaming permite también la descarga una vez visto, cosa que hacemos todos si nos ha gustado algo, excepto casos como Spotify).

Como conclusión, decir que esto son sólo mis apreciaciones, pero son apreciaciones basadas en lo que veo a mi alrededor cotidianamente. No estamos hablando de un futuro alternativo de 25 años en adelante, estamos hablando del presente más rabioso. Pero ellos no quieren verlo, siguen ensimismados en su mundo de piruletas monetarias que saben muy buenas, y como los dulces, quieren más y más todo el tiempo, como un niño cuando descubre las chuches. Y piden chuches constantemente porque son adictos al azucar. Bien, pues estos adictos al dinero deberán reconvertirse o morir, igual que ha pasado a lo largo de toda la historia con todas las profesiones habidas y por haber. Ayudémosles un poquito y hagamos que todo sea más rápido: veamos más streaming, descarguemos más material que nos interese, leamos más en PDF o similares que en papel, etc… Que vean que las cosas van por ahí, inevitablemente. Al final, como no puede ser de otra forma, terminarán pasando por el aro. Otro remedio no les queda.

Opera: La Traviata

Folleto de La TraviataAunque algo tarde (mardito trabajo), os comento lo que fue mi asistencia a la representación de La Traviata este domingo en el Auditorio de Zaragoza. Aunque me gusta más la música orquestal (no existen óperas en español, lo que hace que para muchos de nosotros pierda parte de su interés), lo cierto es que pillas el truco enseguida, y por suerte unos libretos bien editados ayudan a seguir la función con más o menos posibilidades de enterarte de algo. Así que a continuación paso a comentaros lo que fue la historia y después mi crítica personal.

En la Italia de los años 1840-50 (más o menos), Violetta da una fiesta para sus amigos y allí le presentan a Alfredo, un joven apuesto que cae inmediatamente rendido a sus pies tras unos coqueteos. Ambos terminan enamorándose pero Violetta se resiste a ligarse a Alfredo ya que se considera una mujer libre y no entra en su pensamiento en esos momentos comprometerse con otra persona (muy adelantado para la época). Tras la fiesta Alfredo y Violetta hablan de amor y Violetta lo despide, en realidad ansiosa por el encuentro.

Tras la escena de la fiesta (el primer acto), vemos a Violetta y Alfredo juntos en su casa de París. Ha pasado ya un tiempo y viven juntos, pese a lo que parecía un rechazo inicial en la fiesta en que se conocieron. Alfredo se muestra feliz de vivir con su amada y no duda en manifestarlo a los cuatro vientos. Después, mientras Violetta se encuentra sola escribiendo unas cartas, aparece Don Giorgio Germont (padre de Alfredo) exigiendole que deje a Alfredo, ya que su fama como cortesana puede ensuciar el futuro compromiso de su hija, al estar relacionada con Alfredo. Ella, que intenta resistirse a las palabras del padre, al final se rinde, y escribe una carta a Alfredo diciendole que le abandona, ya que quiere volver a su antigua vida de cortesana. Alfredo recibe la carta de Annina, la doncella de Violetta, y antes de abrirla ya intuye lo que dice ya que no ve a Violetta por ninguna parte. Al leer la carta, le parte el corazón, y aunque su padre, intentando mitigar el dolor de su hijo inútilmente.

Algún tiempo más tarde, Alfredo y Violetta vuelven a encontrarse en otra fiesta, pero esta vez Alfredo la denigra y la pone en evidencia delante de sus amigos, tirándole dinero a la cara “en pago por los servicios prestados” (incidiendo en su condición de cortesana). Ella, avergonzada, sigue negando su amor, pero a sabiendas de que el padre de Alfredo está por allí y no dejará que vuelvan a juntarse.

En el tercer y último acto, Violetta yace en cama consumida por una grave enfermedad. Se lamenta de lo vivido y de no haber sido valiente para manifestar su amor por Alfredo. El médico le tranquiliza recomendándole reposo, pero en un aparte le confiesa a Annina que le quedan pocas horas de vida. De fondo se escucha el carnaval, representando el renacimiento tras la caída. Al tiempo llega Alfredo, que va en su busca ya que su padre, arrepentido, le ha confesado la verdad. Intenta reconciliarse con Violetta y juntos hacen planes para que ella se cure y puedan vivir felices. Sin embargo, Violetta vacila, la enfermedad la consume y tras declararse amor eterno, ella cae muerta, consumando la tragedia de los dos enamorados.

Una obra maestra de la música, con momentos realmente memorables (sobre todo en el primer acto hay partes orquestales antológicas), que dispuso en escena hasta 250 participantes (entre actores y coros), aunque tengo que decir que no fue tan bien como debería haber sido. Vamos por partes. La soprano Minerva Moliner (Violetta) estuvo correcta, aunque no derrochó interpretación por los cuatro costados. Mucho menos afortunado estuvo Gastón Rivero (Alfredo), que no sacó ningún partido al personaje, y se le vio la mayor parte del tiempo demasiado hierático, muy poco expresivo. Caso aparte es el de Toni Marsol (Don Giorgio), que fue probablemente el mejor del grupo con una actuación con partes realmente muy buenas que dejaban el corazón en un puño. En ese sentido se puede decir que sin duda fue el mejor de la noche. En cuanto al resto de personajes, en realidad son pura comparsa en esta obra, ya que como mucho el papel más largo podía ser de 5 minutos. En cualquier caso fueron correctos y los coros hicieron efectivamente su trabajo, y como deben ser los coros: transparentes, ni se notaba que estaban allí (realmente no se les veía, ya que estaban tras un telón). La parte de vestuario y escenografía fue tal vez la peor de todas, ya que prácticamente no hubo variedad en los trajes y vestidos (el único que destacaba era el de Don Giorgio), y en cuanto al mobiliario y la puesta en escena, nada del otro mundo, y podría decirse que hasta muy austera. De todas formas el escenario de la sala Mozart del auditorio tampoco es para lanzar cohetes, así que mucho partido no se le podía sacar.

A pesar de los puntos negativos fue una buena velada, muy recomendable y aunque la ópera no sea mi fuerte, siempre se disfruta con los toques maestros del señor Verdi. Ah, y un punto para la orquesta, defendida con gallardía por el director Juan Luis Martínez.

A raíz de una entrevista a Albert Serra, supuestamente director de cine (digo supuestamente porque ni lo había oído mencionar, y no me considero un inculto cinéfilo), me ha venido a la mente la denominación “ideológicamente impresentable”, y retrógrado de cojones debo añadir, para alguien que debería amar el P2P por ser precisamente un cineasta de autor y elitista. Claro que, contraproducentemente, eso le exige criticar al P2P. Pero uno ya empieza a estar un poco cansado de tanta chorrada y sandez con el tema. Recuerdo que en su día, en el miniblog que tenía en Barrapunto, escribí acerca de que la industria discográfica debería variar su política respecto a la compartición de la música (de esto estamos hablando de hace unos cuatro años), y que los propios artistas deberían considerar deshacerse de las cadenas de la industria y autoeditarse. Años más tarde las cosas siguen parecidas, aunque algunos ya han tomado la calle del medio y van a su bola, pero son una minoría. Por cierto, tengo que hablaros también algún día de un rifi-rafe que tuve con Ramoncín en la radio, también hace unos cuatro años, invitado a un debate en la cadena SER (localizaré el audio y lo publicaré por aquí, que aunque fue una intervención corta, se puede decir que tuve mis cinco minutos de gloria radiofónica).

Pero lo que yo me cuestiono ahora mismo es la necesidad de que la cultura deba seguir rigiéndose por los parámetros de la industria, o más bien, de que la industria deba seguir funcionando como hasta ahora. Las discográficas sobre todo no se percatan de que no van a ganar su guerra contra el P2P. Algunas ya se van haciendo a los tiempos y se adaptan a cosas como el iTunes, pero lo cierto es que siguen impertérritas, acosando a los ciudadanos que lo único que quieren es, principalmente, comparar y, a fin de cuentas, consumir responsablemente. Ahora mismo, si tú vas al cine o te compras un CD, no puedes probarlo antes de comprar: debes morir al palo de lo que te den, te guste o no. Prácticamente todo, desde una casa, un coche o un simple jersey, todo lo puedes probar antes de comprar. Si no, no compras, a no ser que sea algo que te interese mucho o que te hayan recomendado como bueno. En la cultura no puedes hacer eso. Y es algo que debe terminar. Los propios ciudadanos no podemos permitir de ninguna manera que se nos siga pisando de esta manera, y si para eso hay que seguir tocándoles las narices, debemos seguir haciéndolo.

No soy quien para darle recomendaciones a nadie, pero yo les diría una cosa a las discográficas: si no quereis desaparecer, reformaros. Mi consejo es que se conviertan en representantes de artistas, que dejen de publicar música en CD, porque en muy poco tiempo será un formato totalmente desfasado. Hoy día, que te puedes conectar desde el móvil para bajarte la música, y dentro de no mucho desde el MP3, los soportes físicos no tienen ya casi ningún sentido. Seguir persistiendo inmisericordes en una forma de pensar trasnochada y reaccionaria simplemente por unos beneficios que van a terminar siendo cero es absurdo. De que se den cuenta de ello dependerá de que los artistas tomen también conciencia de sus derechos y beneficios como tales. La sobreprotección de las discográficas, editoriales y organizaciones de derechos de autor ha creado una filosofía de esclavo en los artistas que no ha hecho más que perjudicarles desde el siglo pasado. Y ya vale. Ahora es posible la autoedición con calidad en Internet y la autopromoción. Que no dependemos de esta gente, concienciemonos.

Sólo una cosa más para terminar: usad P2P. No es ilegal, ni jurídica ni políticamente hablando. Que no os intenten convencer de lo contrario, ni el gobierno ni sus acólitos y mandamases (obviamente, la SGAE es el amo del PSOE, visto lo que le hace hacer al gobierno para defender sus intereses. Compartid, sed solidarios, y aportad algo al mundo, ya que ellos no lo hacen.

Serial Experiments Lain III

(Continuación del post Serial Experiments Lain y Serial Experiments Lain II)

Sin embargo, los problemas no hacen más que crecer para Lain. Su disociación se hace cada vez más patente, y no consigue averiguar porque le está ocurriendo todo eso. Mientras, descubre, por medio de sus indagaciones en la red, que su familia no es su familia. Nunca ha tenido familia. Ni siquiera puede decir que sea adoptada. Las personas a las que consideraba su familia, su padre, su madre, su hermana… Todos estaban contratados para hacer de su familia. Ella simplemente fue colocada en aquella casa para tenerla controlada, aunque en realidad ella era libre para hacer lo que quisiera, desde el principio.

El protocolo de la red está cambiando. Lleva mutando incansablemente desde su aparición, y desde que el hipertexto dio una nueva perspectiva sobre el potencial humano. El proyecto Xanadú de Ted Nelson y su predecesor el Memex de Vannevar Bush eran los desarrollos más espectaculares sobre el avance de la información en el mundo real. La empresa Tachibana desarrolla los mejores navegadores y son la empresa que se encuentra en la vanguarda de la red. Uno de sus ingenieros, Masami Eiri, descubre que gracias a la resonancia Schuman es posible que los humanos puedan conectarse si alguna vez se descubre la forma de sincronizar la resonancia con el sistema de señales del cerebro humano. Entonces comenzó en secreto la elaboración de la versión 7 del protocolo, que daría a la gente la total libertad para intercambiarse entre el mundo real y el virtual. Pero al mismo tiempo hizo algo que se convertiría, a posteriori, en su maldición: creo a un ente todopoderoso en la red, guardian de los secretos del protocolo, y que permitiría la supervivencia del mismo más adelante. Masami, consciente de que su cuerpo no era necesario y de que podría vivir en la red de forma consciente, se suicidó, o al menos eso hizo creer, pero ya había sembrado la semilla que daría lugar a todo lo que ocurrió posteriormente. Ese Dios de la red es un ente imparcial que examina sin intervenir los hechos de los usuarios. ¿Pero quién es ese Dios? ¿Y por qué existe?

Mientras, los caballeros están siendo eliminados uno a uno. Los mejores hackers de la red están siendo asesinados despiadadamente por los mismos que vigilan a Lain, por encargo de un cliente, la empresa Tachibana. Ellos eran los que persistían en la actitud de mantener la versión 7 del protocolo, y Tachibana es una empresa de hardware, con lo que no les interesa que ese protocolo se convierta en el estándar. Ahora lo reescribirán para que sea necesario seguir usando hardware para que los humanos se conecten a la red. Pero lo que no pueden evitar, y es algo que está desesperando a muchos, es que ese Dios continue mientras la implementación siga activa.

La situación de Lain no mejora. Descubre que en realidad la disociación que tanto le preocupaba no era una disociación. En realidad, ella era ella todas las veces. Lain es Lain en todas las situaciones. Simplemente estaba ocupando a otros usuarios, y eso hacía que la Lain de la red fuera muchas Lain, y la Lain del mundo real fuera desapareciendo poco a poco. Lain intenta reconciliarse con Alice, pero la chica tiene sus propios problemas. Se encuentra aislada de los demás por los rumores, y no soporta la situación, decidiendo enfrentarse a Lain para encontrarse con sus miedos y derrotarlos antes de que la consuman inevitablemente. Mientras, Lain se encuentra con Masami Eiri en la red, y este le explica que el la creó, que Lain no es más que con una agrupación de ribosomas artificiales cuyo único objetivo era preservar el secreto del protocolo. Pero Lain se revela ante su creador, indicándole que ella ha cambiado el protocolo, y que lo ha reescrito para adaptarlo a sus necesidades. Masami, impresionado, sin embargo no puede permitir que eso ocurra, y se enfrenta a ella. Todo esto ocurre mientras logra rehabilitar su amistad con Alice, aún a costa de poner en peligro su propia vida…

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No voy a contarles el final, claro. Eso se lo dejo para que vean la serie y comprueben por ustedes mismos lo interesante que es esta obra. Esta serie, anterior a Matrix y en realidad en gran parte madre involuntaria de la película de los hermanos Wachowski, es una obra cumbre del cyberpunk y es postmodernismo. Y no es baladí el hecho de que sea una serie japonesa. Lo que se explica en ella posiblemente no tendría mucho sentido, ni social ni conceptualmente hablando, si hubiera sido realizada en otro país. Es tan sui generis que es difícil encontrar parangón anterior, y posteriormente, como hemos dicho, sólo Matrix llega a niveles de complejidad y abstracción semejantes. Interesante es su profundidad psicológica, pero su interés social es aún mayor, describiendo a una sociedad, la japonesa, que se desestructura imparablemente día tras día. El problema puede ser que, dado que terminamos copiando lo que hacen los japoneses aunque sea diez años más tarde, esa desestructuración puede llegar a occidente de la forma más inoportuna, empezando por Estados Unidos y continuando en Europa. Tal vez no ocurra nunca, pero uno no puede dejar de pensar en como puede ser el mundo del mañana y en lo que nos podemos llegar a convertir. Que se lo digan a los de Second Life

Serial Experiments Lain II

(Continuación del post Serial Experiments Lain)

Mientras tanto, Lain se hace cada vez más sociable, acompaña más a sus amigas y se interesa también más por la red. En su cajetín del instituto recibe un sobre con una especie de cajita extraña que nadie sabe lo que es. Intrigada, decide investigar por su cuenta y por fin decide dirigir sus pasos hacia el Cyberia, donde está segura que podrá encontrar a alguien que le ayudará con ese tema. Por fin encuentra a un grupo de muchachos, y al enseñárselo, esto flipan en colores. Resulta que el aparatito es lo que llaman una “Psyche”, un acoplamiento al ordenador que potencia tanto el acceso a la red del navegador que prácticamente puede hacer e ir a donde quiera dentro de la red. En el mundo de Lain, la red está controlada por una especie de “ministerio de la información” que gestiona como funciona la información en la red, pero con la Psyche es posible sobrepasar esos límites y hacer lo que a uno le de la gana. Además, la Psyche es ilegal y es fabricado de forma clandestina por un grupo llamado “Los caballeros”.

Mientras tanto, algunos muchachos están muriendo misteriosamente suicidándose sin razón aparente. Nadie sabe porqué ocurre esto, pero Lain descubre que se trata de un juego llamado Phantoma. Resulta que los chicos han estado jugando al juego con una versión adulterada, y no pueden salir de él. Además, parece ser que el juego se ha interconectado a otro juego para niños y están empezando a morir también niños pequeños a causa de esto. Lain decide investigar un poco más y descubre que quince años antes, un científico estuvo investigando secretamente con los poderes parapsicológicos de los niños en un proyecto llamado KIDS. Se trataba de potenciar sus poderes y de reunirlos en una unidad Kids que contuviera ese poder, pero algo salió mal y todos los chicos murieron. El científico pensaba que se había desecho de todo, pero al parecer alguien se había hecho con ello y estaba replicándolo en la red. Parece que “Los caballeros” también pueden estar detrás de todo esto. ¿Quienes son los caballeros?

Mientras Lain realiza sus pesquisas, Mika, su hermana, empieza a sufrir una especie de ataque mental hasta que llega un momento en que su cuerpo y su mente se disocian. Por un lado, queda un cuerpo físico, como sin alma, como un zombie, y su espíritu ha quedado en la red. Empieza a hacerse evidente que la separación entre el mundo real y la red es cada vez menor, y el límite está cada vez menos claro. De hecho, esto mismo le acontece a Lain, puesto que hay una Lain en el mundo real y una Lain en la red, que se dedica por su cuenta y riesgo a hacer y deshacer cosas. En una de esas, lanza un rumor sobre que Alice, su amiga, se ve con un profesor del instituto y que practican sexo. Eso, por supuesto, enfrenta a Lain con sus amigas, y ella no entiende porqué, ya que la Lain del mundo real no ha hecho nada para que sus amigas se enfaden. Sin embargo, Alice no cree que haya sido ella, y decide no culparle. Lain (la real) no soporta la situación y decide que no quiere que eso haya ocurrido nunca. Su poder en la red es tal que efectivamente consigue borrar el rumor de la mente de todos, y al día siguiente todo parece haberse olvidado. Sin embargo, la disociación que ha sufrido Lain es tan grande que la Lain real ya no es real. Ahora está encerrada en la red, y la Lain de la red ha tomado su cuerpo.

Esto último pasa intermitentemente y hay momentos en que Lain es Lain y otras veces que no. Mientras todo esto ha ido pasando, se ha obsesionado tanto con su navegador que lo ha hecho tan grande y potente como un superordenador de la NASA. Refrigeración por agua, sistemas de aireación automáticos, nuevos y más grandes acoples para crear un ordenador aún más grande. Tal es el interés que está despertando que se siente vigilada, y efectivamente así es. Dos hombres le vigilan, de forma que día tras día ella se obsesiona aún más con ellos y un día decide plantarles cara. Estos hombres le piden que les acompañe a un sitio, y ella acepta. Cuando llegan, Lain habla con otro hombre que le pone un acertijo para adivinar hasta que punto Lain ha llegado a un nivel superior en la red. Cuando realmente se da cuenta de su potencial, le avisa de que las cosas están cambiando, que están cambiando el protocolo de la red y que si las cosas no cambian, pronto no habrá diferencia entre el mundo real y la red. La Lain de la red se ríe de él y se marcha, porque en realidad ella disfruta con ello, ya que puede cambiar entre los dos mundos sin problemas.

Continuará…

Serial Experiments Lain

Ahora estoy volviendo a visualizar la serie Serial Experiments Lain, a la que considero como una de las mejores series de animación de la historia. Si, me gustan los dibujos, y creo que no dejarán de gustarme nunca. Esta historia es, además, particularmente interesante y adulta, y me gustaría dedicarle una serie de posts para explicarles la historia… Hasta cierto punto claro. Me gustaría que la vieran, aún está disponible en las tiendas y se la pueden bajar por la mula. Yo me compré la serie en su momento en VHS, pero como ya no uso este formato, me baje los DivX y lo veo en el DVD con tranquilidad. Puedo asegurarles que, les guste o no, no les dejará indiferentes en absoluto.

Lain Iwakura es una niña que acaba de entrar en el instituto. Es muy retraída y poco sociable. Sólo tiene unas pocas conocidas en su clase, y de esas chicas sólo Alice le hace un poco de caso. Es una jovencita que vive una vida anodina, no sólo fuera, si no también fuera de casa. Resulta que una compañera de su instituto se suicida (algo que en Japón cada vez es más común, según dicen), y esto no dejaría de ser una anécdota de no ser porque varias chicas del instituto han recibido, una semana después de su muerte, un mensaje de la misma chica que se ha suicidado. La cosa se complica un poco y sin embargo, Lain, que no sabe usar bien su ordenador (en la serie lo llaman “navegador”, y en el original lo llamaban “navi”), no sabe si ha recibido también el mensaje o no. Armándose de valor, mira su correo y descubre que efectivamente lo ha recibido. En el mensaje, la chica le invita a hacer lo mismo que ella, pero lógicamente decide no hacerle caso.

Entonces comienzan a suceder cosas extrañas. Comienza a ensoñarse y a ver extrañas formas y sombras, y voces que le hablan. Eso podría pasar por una paranoia si no fuera porque esas cosas extrañas que ocurren en realidad están ocurriendo. Lain comienza a darse cuenta de que esto tiene algo que ver con la red, pero al no estar muy interesada no piensa más en ello. En una visita que realiza a la discoteca Cyberia con sus amigas, ocurre un suceso peligroso. Un tio más pasado que un turismo a 150 por hora empieza a disparar a la gente de la discoteca, y mata a dos chicas. Lain se encuentra ante él, pero no puede moverse por culpa del miedo. El chico le habla pero ella no le contesta. Nervioso, le apunta con el arma y le dice que se vaya, pero antes al contrario, Lain empieza a acercarse a él y le dice que no puede huir de lo que le da miedo, ya que todos estamos conectados a la red. El chico, entonces, al ver que está totalmente acorralado, decide suicidarse, y lo hace. En realidad, todo esto ha ocurrido porque el chaval ha tomado una especie de cápsula llamada “Accela” que acelera el tiempo mental y hace que todo transcurra más despacio para él, entrando en una especie de estado de consciencia alterado, que le hizo pensar que estaba ligado a la red. Por ese motivo intenta deshacerse de ello, pero al darse cuenta de que no es posible, decide terminar con todo.

Al volver a casa tras el acontecimiento, a altas horas de la mañana, descubre otra cosa preocupante. No hay nadie en su casa. Ni sus padres, ni su hermana están durmiendo en sus camas. Por alguna razón esto no le preocupa, al menos aparentemente. Al día siguiente, al volver al colegio, ve como un transportista le ha traído un nuevo ordenador. Su padre, a petición de Lain, decidió comprarlo para que la joven se introduzca en Internet y se sienta más integrada con sus compañeros de instituto. Es un último modelo, y ella no sabe hacer más que lo que hacía con su ordenador para niños, pero pronto descubre que tiene posibilidades insospechadas para ella un poco antes. A partir de este momento, todo comienza a acelerarse para Lain. Introducirse en la red le dará una perspectiva diferente del mundo que hará que los siguientes momentos de su vida se conviertan en realmente interesantes.

Continuará…

Descubriendo lo mismo de siempre

Lo acabo de ver, y no salgo de mi asombro. Una chica medio francesa/nigeriana es (dicen) la nueva diva del Soul. Hace nada lo era una tal Duffy, y hace un poco mas, la tal Amy Winehouse. Cada tres meses descubrimos una nueva diva o divo de algo. Lo mismo pasa en el resto de géneros musicales. A mi particularmente me cansa toda esta tontería. Que cada X meses tengamos que redescubrir el fuego me parece absurdo. Que aparezcan artistas nuevos es lógico y beneficioso, pero que se nos quieran vender como lo más en cuanto aparecen es cuanto menos estúpido.

Pero esto casi ocurre sólo en la música, porque en otros ámbitos artísticos es difícil que te estén vendiendo cada mes un nuevo gran actor o un nuevo gran escritor. Son entornos mucho más estables y cuando aparece un nuevo artista de renombre es porque ya tiene un recorrido y una carrera con personalidad. Pero en la música no. En cuanto aparece uno que tiene pretensiones, ya nos lo cascan como lo último de lo último. Para mi al menos es la demostración de que el mercado de la música está agotado y le faltan las ideas que tenía antes. Estas pretensiones constantes de renovación generan desinterés y excepto los frikis que se compran todo lo nuevo que sale, al resto mostramos indiferencia ante lo que no son más que operaciones meramente de marketing. Ya veremos cuanto tarda en aparecer la próxima diva del Soul, o de lo que sea.

Hartura de artisterío

penelope_cruzEstaba pensando en escribir sobre algo que me tuviera muy harto. A veces es la mejor manera de criticar: la hartura es un medio eficaz de racionalizar un suceso o acontecimiento, negativamente, claro. Y estoy hartuno de los “artistas”. Yo me considero amante del mundo del arte, porque es una de las mayores representaciones de la elevación intelectual humana. Sí, esa que practicamos tan poco. Pero al caso. La cuestión es que junto con los artistas de verdad existen las garrapatas del mundo del arte. Gente que no hace nada original, decente, bueno o siquiera artístico aunque ellos digan lo contrario. Mencionar nombres queda feo, pero para mi un actor es, por ejemplo Harrison Ford o Imanol Arias. Una actriz es Nicole Kidman o Maribel Verdú. Un cantante es Freddy Mercury o Nino Bravo. Sólo por poner ejemplos. Es decir, gente a la que podemos considerar que tiene talento artístico y lo manifiesta. Pero luego nos encontramos con los tipicos casos, Seguir leyendo »





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