Posts Tagged ‘banco central’

A estas alturas de la vida, ya no hay que plantearse quien ha removido los cimientos de la sociedad los últimos dos o tres años. Se llaman bancos. Estas entidades, existentes desde la edad media, son sin lugar a dudas, los más importantes causantes de problemas, dolores de cabeza y stress de nuestra sociedad. Naturalmente, las implicaciones son mayores y no es con lo que me voy a meter ahora (ya habrá oportunidad). Pero algo hay que hacer con esto. Como sociedad y como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de, no ya exigir (sabemos que no nos van a hacer caso), sino de obligar o precipitar la reforma o desaparición del sistema bancario.

Es curioso como hasta hace 400 años aproximadamente (un poco menos tal vez, las fechas son discutibles) era pecado prestar con interés. Se llama “usura”, y era un pecado tipificado por la Iglesia. De alguna forma, estos señores banqueros lograron saltarse este “problemilla” sin importancia y crearon el sistema fraccionario e inflacionario. Este sistema es el que hoy día está causando los principales problemas del mundo. Ahora, debido al que el sistema funciona como funciona, dependemos del crédito para vivir, porque en realidad, todo es crédito. Hace ya mogollón escribí sobre eso, y en realidad, a pesar de todo, la cuestión no es tan compleja, sólo que se nos ha ocultado con gran habilidad todo este tiempo. La usura fue el “primer gran pecado”, pero el siguiente fue crear los bancos centrales. Estas entidades son en realidad la agrupación de los bancos privados y entre otras cosas, tienen la habilidad de controlar la economía de un país y “crear dinero”. Para los que piensen que el dinero lo crea la Casa de la moneda, que vayan despertando de la pesadilla, porque no tiene nada que ver. De hecho, quien controla la Casa de la moneda es el Banco de España (aunque digan que es el ministerio de hacienda -MENTIRA COCHINA, ya que quien define realmente las políticas financieras de este país es el Banco de España, y por extensión, el Banco Central Europeo-). El presidente del banco central es elegido por el ejecutivo (por el presidente, más concretamente), y con la mera firma formal del Rey. Los bancos centrales europeos fueron los primeros en aparecer, y la cosa llegó a su punto álgido con la aparición de la Reserva Federal de los EEUU. La creación de este organismo tiene su miga. Se realizó un 22-23 de diciembre de 1913, a altas horas de la noche, con una aprobación mínima y sin oposición de ningún tipo (en esta época, justo en la que estamos ahora, la actividad de los congresistas es mínima y de hecho la mayoría están en sus respectivos estados). Así se creo la organización de control monetario más influyente del mundo. Esta entidad originó, puso en marcha y amartilló la crisis del 29. El Banco Mundial apareció tras la segunda guerra mundial ante la necesidad de controlar monetariamente el mundo entero.

¿Qué hacer con esto? Bueno, siguiendo la máxima “piensa en global, actua en local” tan de los globalistas, tal vez deberíamos hacer lo mismo: intentar destruir el poder global de los bancos actuando localmente en nuestros ámbitos particulares. No hay nada más dañino para el sistema económico-financiero mundial que no consumir más que lo imprescindible. Porque para que el sistema funcione es imprescindible que consumamos en exceso todo lo posible. Y claro, como todo es dinero, y el dinero está controlado por los bancos, esto les afecta de forma directa. El siguiente paso en la escalada financiera es reducir el dinero a dinero digital. Ya todos tenemos costumbre de usar dinero electrónico. Claro que sí, es más fácil, cómodo y “seguro”. Pero no es real. El 90% del dinero que usamos en nuestras transacciones habituales no existe, es puro humo. Sin embargo, todos hemos apostado por ese humo para nuestra vida social. Antes, el dinero tenía que apoyarse en algo existente y con valor, como el oro. Con Nixon, la Reserva Federal consiguió otro de sus grandes éxitos: desligó el dólar del oro, haciendo que la moneda fuera puramente referencial. Los jinetes de la inflación galoparon con fuerza desde entonces (ahora lo estamos sufriendo con las máximas consecuencias). Pero alguien se preguntará: ¿Ellos ya debían saber que ocurriría esto, no? Evidentemente, así es. Desde el keynesianismo sobre todo, las políticas de inflación y deflación se han venido sucediendo de forma totalmente imparable (el mismo Keynes debía ser un bicho de mucho cuidado, por lo que he podido constatar). El objetivo es que, dado que todo debe ser global (no sólo la economía, sino también los gobiernos y lo militar), la moneda también debe ser global. Por eso debe hacerse desaparecer el dólar de una forma u otra, y eso terminará ocurriendo en unos pocos años, siendo sustituida por una moneda gestionada por el Banco Mundial y que será de uso obligatorio por parte de todo el mundo. Esta moneda, paradójicamente, volverá a estar basada en el oro, con lo que su cantidad será infinitamente menor que la cantidad de moneda real existente hoy día. Así, las diferencias entre ricos y pobres será todavía mayor que hasta ahora. ¿Por qué creen ustedes que tantos países están amasando oro en los últimos meses (India, por ejemplo, ha estado comprando hasta 200 toneladas de oro)? ¿Por qué se nos está insistiendo tanto ahora en que vendamos nuestro oro (por supuesto a un precio irrisorio)? Creo que la razón es evidente: acumular todo el oro posible, que será lo único cambiable por moneda cuando esta sea establecida. Más fácil imposible.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer nosotros al respecto? Con razón, la mayoría de ustedes pensará que no gran cosa. Mientras supra-organizaciones como el Banco Mundial tengan el control del dinero, tendrán el control de los países, y por lo tanto, de todos nosotros. Mi idea es bien simple y sencilla de llevar a cabo: no consumir más que lo imprescindible. Es una idea simple, pero no sencilla de llevar a cabo: no porque no pueda llevarse a cabo de forma relativamente simple, sino porque exige que hagamos un examen de conciencia y nos demos cuenta de que somos consumidores compulsivos. Para eso, el marketing lleva haciendo un excelente trabajo desde hace décadas. No sólo nos han convertido en consumidores compulsivos: nos han convertido en adictos. Un adicto es, por definición, un consumidor compulsivo que requiere cantidades cada vez mayores de producto para poder vivir. El adicto es el consumidor perfecto para este sistema. En futuros artículos quiero explayarme más sobre esta cuestión, pero ahora simplemente quédense con la idea: ¿cuanto daño podemos hacer a los bancos y las corporaciones consumiendo lo imprescindible y de forma racional? Bueno, por si alguien tiene problemas para llegar a la respuesta, se la doy yo: herida de muerte.

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