Posts Tagged ‘corporaciones’

A estas alturas de la vida, ya no hay que plantearse quien ha removido los cimientos de la sociedad los últimos dos o tres años. Se llaman bancos. Estas entidades, existentes desde la edad media, son sin lugar a dudas, los más importantes causantes de problemas, dolores de cabeza y stress de nuestra sociedad. Naturalmente, las implicaciones son mayores y no es con lo que me voy a meter ahora (ya habrá oportunidad). Pero algo hay que hacer con esto. Como sociedad y como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de, no ya exigir (sabemos que no nos van a hacer caso), sino de obligar o precipitar la reforma o desaparición del sistema bancario.

Es curioso como hasta hace 400 años aproximadamente (un poco menos tal vez, las fechas son discutibles) era pecado prestar con interés. Se llama “usura”, y era un pecado tipificado por la Iglesia. De alguna forma, estos señores banqueros lograron saltarse este “problemilla” sin importancia y crearon el sistema fraccionario e inflacionario. Este sistema es el que hoy día está causando los principales problemas del mundo. Ahora, debido al que el sistema funciona como funciona, dependemos del crédito para vivir, porque en realidad, todo es crédito. Hace ya mogollón escribí sobre eso, y en realidad, a pesar de todo, la cuestión no es tan compleja, sólo que se nos ha ocultado con gran habilidad todo este tiempo. La usura fue el “primer gran pecado”, pero el siguiente fue crear los bancos centrales. Estas entidades son en realidad la agrupación de los bancos privados y entre otras cosas, tienen la habilidad de controlar la economía de un país y “crear dinero”. Para los que piensen que el dinero lo crea la Casa de la moneda, que vayan despertando de la pesadilla, porque no tiene nada que ver. De hecho, quien controla la Casa de la moneda es el Banco de España (aunque digan que es el ministerio de hacienda -MENTIRA COCHINA, ya que quien define realmente las políticas financieras de este país es el Banco de España, y por extensión, el Banco Central Europeo-). El presidente del banco central es elegido por el ejecutivo (por el presidente, más concretamente), y con la mera firma formal del Rey. Los bancos centrales europeos fueron los primeros en aparecer, y la cosa llegó a su punto álgido con la aparición de la Reserva Federal de los EEUU. La creación de este organismo tiene su miga. Se realizó un 22-23 de diciembre de 1913, a altas horas de la noche, con una aprobación mínima y sin oposición de ningún tipo (en esta época, justo en la que estamos ahora, la actividad de los congresistas es mínima y de hecho la mayoría están en sus respectivos estados). Así se creo la organización de control monetario más influyente del mundo. Esta entidad originó, puso en marcha y amartilló la crisis del 29. El Banco Mundial apareció tras la segunda guerra mundial ante la necesidad de controlar monetariamente el mundo entero.

¿Qué hacer con esto? Bueno, siguiendo la máxima “piensa en global, actua en local” tan de los globalistas, tal vez deberíamos hacer lo mismo: intentar destruir el poder global de los bancos actuando localmente en nuestros ámbitos particulares. No hay nada más dañino para el sistema económico-financiero mundial que no consumir más que lo imprescindible. Porque para que el sistema funcione es imprescindible que consumamos en exceso todo lo posible. Y claro, como todo es dinero, y el dinero está controlado por los bancos, esto les afecta de forma directa. El siguiente paso en la escalada financiera es reducir el dinero a dinero digital. Ya todos tenemos costumbre de usar dinero electrónico. Claro que sí, es más fácil, cómodo y “seguro”. Pero no es real. El 90% del dinero que usamos en nuestras transacciones habituales no existe, es puro humo. Sin embargo, todos hemos apostado por ese humo para nuestra vida social. Antes, el dinero tenía que apoyarse en algo existente y con valor, como el oro. Con Nixon, la Reserva Federal consiguió otro de sus grandes éxitos: desligó el dólar del oro, haciendo que la moneda fuera puramente referencial. Los jinetes de la inflación galoparon con fuerza desde entonces (ahora lo estamos sufriendo con las máximas consecuencias). Pero alguien se preguntará: ¿Ellos ya debían saber que ocurriría esto, no? Evidentemente, así es. Desde el keynesianismo sobre todo, las políticas de inflación y deflación se han venido sucediendo de forma totalmente imparable (el mismo Keynes debía ser un bicho de mucho cuidado, por lo que he podido constatar). El objetivo es que, dado que todo debe ser global (no sólo la economía, sino también los gobiernos y lo militar), la moneda también debe ser global. Por eso debe hacerse desaparecer el dólar de una forma u otra, y eso terminará ocurriendo en unos pocos años, siendo sustituida por una moneda gestionada por el Banco Mundial y que será de uso obligatorio por parte de todo el mundo. Esta moneda, paradójicamente, volverá a estar basada en el oro, con lo que su cantidad será infinitamente menor que la cantidad de moneda real existente hoy día. Así, las diferencias entre ricos y pobres será todavía mayor que hasta ahora. ¿Por qué creen ustedes que tantos países están amasando oro en los últimos meses (India, por ejemplo, ha estado comprando hasta 200 toneladas de oro)? ¿Por qué se nos está insistiendo tanto ahora en que vendamos nuestro oro (por supuesto a un precio irrisorio)? Creo que la razón es evidente: acumular todo el oro posible, que será lo único cambiable por moneda cuando esta sea establecida. Más fácil imposible.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer nosotros al respecto? Con razón, la mayoría de ustedes pensará que no gran cosa. Mientras supra-organizaciones como el Banco Mundial tengan el control del dinero, tendrán el control de los países, y por lo tanto, de todos nosotros. Mi idea es bien simple y sencilla de llevar a cabo: no consumir más que lo imprescindible. Es una idea simple, pero no sencilla de llevar a cabo: no porque no pueda llevarse a cabo de forma relativamente simple, sino porque exige que hagamos un examen de conciencia y nos demos cuenta de que somos consumidores compulsivos. Para eso, el marketing lleva haciendo un excelente trabajo desde hace décadas. No sólo nos han convertido en consumidores compulsivos: nos han convertido en adictos. Un adicto es, por definición, un consumidor compulsivo que requiere cantidades cada vez mayores de producto para poder vivir. El adicto es el consumidor perfecto para este sistema. En futuros artículos quiero explayarme más sobre esta cuestión, pero ahora simplemente quédense con la idea: ¿cuanto daño podemos hacer a los bancos y las corporaciones consumiendo lo imprescindible y de forma racional? Bueno, por si alguien tiene problemas para llegar a la respuesta, se la doy yo: herida de muerte.

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Bolonia

Yo hasta ahora no estaba muy enterado del tema del Plan Bolonia, pero ahora lo estoy un poquito más (ambos dos son igual de informativos, pero el segundo se mete con el tema en más profundidad):

Vodpod videos no longer available. Vodpod videos no longer available.

Bueno, que cada uno saque sus propias conclusiones. La mía particular en realidad se divide en dos:

  • Todo esto forma parte de la industrialización mundial que llevamos sufriendo desde hace 20 años.
  • Más que el hecho de que puedan estudiar más o menos según recursos u otros criterios, el hecho patente es que se trata de una forma de crear una nueva élite dirigida por las corporaciones para la creación de una ciencia dirigida. Naturalmente, todo aquello que no proporcione un beneficio directo a las empresas (como las humanidades) serán borradas del mapa lo antes posible (como dice el segundo vídeo, la primera en caer o de las primeras será antropología, algo que ya de por si me ha alarmado sobremanera).

Es cierto que la titulitis actual ya no tiene sentido. Como dice el decano en el primer vídeo, las empresas ya no saben que hacer con exceso de licenciados, y el título ya no les sirve como criterio de contratación. Yo soy la viva imagen: no tengo ningún tipo de licenciatura ni diplomatura en informática y he trabajado en empresas punteras del sector en proyectos importantes. Las empresas ya tienen que romperse la cabeza buscando a gente valiosa sin guiarse por de donde vienen o de que están “aparentemente” (porque el título universitario sólo da eso, apariencia de que sabes) preparados para la tarea concreta.

Al final, todo este tinglado se está montando para tener la capacidad de comerciar con la educación. Básicamente se trata de imponer el sistema anglosajón: sólo pueden estudiar los que tienen dinero en materias muy específicas y los que no tienen dinero tienen que pagar prestamos a los estudios durante años, que les endeudan y les impiden desarrollarse a no ser que consigan buenos trabajos. Eso sí, los universitarios que consigan pasar todos los grados, masters y ostias en vinagre tendrán trabajo casi seguro. El resto, o estudia estudios inferiores (que casi será recomendable) o tendrán que estudiar de forma “clandestina”, por su cuenta, y serán unos “intocables” en el sentido más hindú posible. Si ya teníamos una educación cojonuda, la que nos viene encima…

Fuente: http://noticiaserb.wordpress.com/2009/12/10/plan-bolonia-explicado-sin-rodeos/

Como ya sabemos todos, hoy día todo es Global. Algo muy útil y práctico para los mercaderes “globales” sin duda. Ya sabemos que para nosotros, no tanto. Lo único “global” interesante para los ciudadanos hoy día es Internet, pero claro, es una globalización totalmente opuesta a la que buscan gobiernos y corporaciones. Es una globalización que les molesta, e incluso les infunde terror, como se ha demostrado esta semana pasada. Ahora el gobierno de España ha quedado, al menos formalmente, a la altura de China en lo que se refiere a defensa y promoción de los derechos fundamentales, y eso quita votos.

Pero no voy a reincidir en el tema del Manifiesto, polémica de la que hay que seguir haciendo un seguimiento constante, si no de uno que me parece más preocupante e insidioso, que es nuestro querido “calentamiento global”. Soy consciente de que las opiniones que se vierten al respecto alegran y ofenden por igual a grupos contrarios. Pero al contrario que en asuntos como el aborto, que es un tema meramente moral y por lo tanto opinable por propio conocimiento-desconocimiento de causa, este otro tinglado es muy más complejo, porque… ¿Cuántos investigadores del clima hay en la audiencia? (ya, vale, que este blog no es El País, pero bueno, por probar suerte…). Quiero decir con esto que nosotros, simples mortales, sólo sabemos lo que nos cuentan, no tenemos acceso a nada más. Lo que nos cuentan los ecologistas, los políticos, los mass media, los científicos… ¡Pero es que cada uno nos dice una cosa! Y claro, a uno, que es escéptico hasta la médula, le da por pensar de todo y claro, la única conclusión a la que llego es que simple y llanamente, esto no es más que una “guerra global” (como la médica, la política, la económica, la propagandística, etc., a las que nos vemos sometidos a diario y que se han convertido en la nueva “guerra fría” de nuestra época) donde los distintos lobbies se dedican a intentar convencernos incesantemente de que su posición es la correcta. Pero… ¿Quienes son los lobbies? Los lobbies son los ejércitos de los poderes fácticos, los que se pelean lo que sus amos les dicen que hagan. Si el interés es hacer creer que hay un calentamiento global, pues Greenpeace entre otros se lo pelea para convencernos a todos de que es así; si es todo lo contrario, pues lo mismo (lo siento, sinceramente ahora no conozco ningún lobby al respecto y no tengo ganas de buscar). Luego están los científicos, que no se ponen de acuerdo ni hartos de vino malo. Unos que sí, otros que no, otros que todo lo contrario… Así llegamos a un status quo caótico que se resumen en que miremos donde miremos, alguien tiene una opinión “confrontada” con hechos “científicos” (recordemos la espantada de los últimos días sobre esos “correos de la infamia” que falseaban datos a favor del calentamiento) que al ciudadano de a pie no le soluciona nada y que lleva de una forma sistemática a engaño. A eso, hablando en claro, se le llama Desinformación. Mientras los ciudadanos estamos confusos sobre lo que pasa, ellos, tanto unos como otros, se buscan la vida para sacar tajada de donde sea. La última tajada interesante es la del mercado de CO2, auténtico hito en el procedimiento de “meter la mano en la saca”. Kyoto fue grande en ese aspecto, permitiendo el mercadeo de gases de efecto invernadero. Si alguien se preguntaba si alguna vez las corporaciones comerciarían con el aire, que sepa que lleva ocurriendo ya una década.

Que nadie se lleve a engaño. El hecho constatado (eso lo podemos apreciar todos por inspección directa sin necesidad de datos científicos) es que nuestra acción industrial fundamentalmente (añadiendo los transportes y algunas cosas más) es nociva, tanto para nosotros como para el planeta. Es de cajón y me da igual las cifras que se saquen por ahí al respecto: es un hecho empírico. Ahora bien, nosotros llevamos aquí dos días como quien dice (y “poniendo en peligro” al planeta, menos de dos siglos), y la Tierra ha tenido que enfrentarse a cataclismos mucho más impresionantes que la emisión masiva de gases invernadero (de hecho, así ha sido en varios episodios no consecutivos en estos 4.600 millones de años de vida del planeta, por lo que sabemos gracias a la geología), y hasta ahora hemos vivido en un remanso de paz respecto a lo que ha sido la vida planetaria en todo este tiempo. En este tiempo, la tierra se ha secado, congelado, inundado, arrasado por volcanes y terremotos, separados sus continentes y creado desiertos y selvas por igual de forma incesante. Los seres vivos han tenido que sufrir esto durante miles de millones de años (aunque los pluricelulados como tales sólo tengamos unos 800 millones de años). La vida ha afectado a la Tierra de innumerables maneras. Por ejemplo, si hoy día tenemos oxígeno es porque la cianofíceas se dignaron en empezar a hacer la fotosíntesis, consumiendo el dióxido de carbono para producir energía. El oxígeno es un veneno para la vida, eso ya lo sabemos: genera radicales libres y oxida las células, acelerando su muerte. Pero lo necesitamos para vivir. Si esas bacterias primigenias no hubieran causado el primer desastre biológico de la historia terráquea, ahora no estaríamos aquí, puesto que es el oxígeno lo que permite la creación de colágeno y por lo tanto la formación de seres pluricelulados. Y alguno se estará preguntando: ¿a donde va el Lainon con todo esto? Pues a lo siguiente.

Nos están acoquinando entre unos y otros con memeces de calibre máximo. Sí, la responsabilidad de la especie humana, siguiendo al Dr. Dawkins, es salvaguardar nuestro acervo genético, y eso implica, egoístamente hablando, que debemos salvaguardar el medio ambiente en el que vivimos. ¿Pero cómo vamos a hacerlo si constantemente nos bombardean con datos contradictorios y nunca definitivos? No existe ningún tipo de acuerdo en la comunidad científica sobre el problema, si es que lo hay, y por supuesto, de los políticos y los lobbies no te puedes fiar por definición. Y por supuesto tampoco de las corporaciones, pero tanto de las “contaminantes” como de las “ecológicas”. Recordemos que, sea cual sea el mercado en el que se mueva una corporación, su objetivo último e incuestionable es conseguir el mayor beneficio trimestral posible. Las corporaciones defensoras de las “energías limpias” son ahora mismo el negocio más en auge, y sus lobbies son poderosos. Las corporaciones “contaminantes” siguen peleándose su sitio y van a por todas en lo que se refiere a mantener su predominio energético, aunque sepan (porque lo saben) que debido a su propia esencia (energías no renovables, excepto las provenientes de biomasa), tienen que desaparecer en un cierto plazo aún no definido.

Mi conclusión es que, sintiéndolo mucho, no me caso con nadie. Entre unos y otros consiguen el objetivo final de todo este asunto: confundir a la población para que no seamos capaces de pensar racionalmente sobre la cuestión. Si a eso le sumamos la más que generalizada ignorancia científica de la población, conseguimos lo que los poderes fácticos quieren: que dejemos de pensar en los problemas y nos centremos, post-modernisticamente hablando, en nosotros mismos, y no le demos importancia a nada más. Además, la ciencia está quedando en entredicho porque no está sabiendo posicionarse correctamente en el problema, no sabiendo aportar los datos y pruebas fehacientes necesarias para que la población sea capaz de articular una opinión al respecto. Mientras este caos continúe, seguiremos enganchados al marasmo mediático proveniente de los lobbies, los soldados de fortuna de los gobiernos y corporaciones. Mientras, en Copenhague, nuestros jefecillos y sus acólitos se dedican a mercadear con nuestro aire (porque tengámoslo muy claro: su objetivo final no es solucionar el supuesto calentamiento global, sino simplemente comprar y vender CO2) a golpe de talonario y con unos canapés de caviar entre pecho y espalda, unas limusinas de la ostia y tomándose unas vacaciones pagadas por los ciudadanos y los nuevos impuestos ecológicos. Claro que, quien a estas alturas crea que nos representan de alguna manera, debería volver a la escuela y estudiar lógica, asignatura de la que parece que todo el mundo pasaba como de la m. en el instituto. Así nos va, claro.

Actualización:

ClimateGate: El Secuestro del Movimiento Ecologista y su Reconquista.

Actualización: interesante vídeo y artículo sobre como se captan a los “pro-ecologistas” (aunque esto en realidad vale para los pro-loquesea, simplemente en este vídeo se muestra como se capta a supuestos pro-ecologistas, con un sueldo anual bastante elevado, para hacer causa pública y en Internet). Esto hace preguntarte cuanta gente no hay pagada para promocionar determinados productos o ideas. En un reportaje sobre el tema vi hace tiempo que actualmente este tipo de marketing directo se está imponiendo a marchas forzadas. Lo que hace la necesidad…

Actualización: Artículo de The Guardian donde se especula con la posibilidad de que el mercadeo de gases de efecto invernadero sea dos veces superior al actual del petroleo en una década. A eso yo le llamo COMERCIAR CON EL AIRE.

Actualización: el biodiesel y semejantes tampoco son la solución. Bueno, ya lo sabíamos, contaminan tanto como el petroleo y además eliminan zonas de cultivo enteras (si es de primera mano, pero también lo han intentado con aceite de cocina y tampoco). En fin, ¿este fracaso, de quién es culpa? Yo ya paso de entenderlo…

Castarco nos informa de los últimos hallazgos detrás de los suicidios de France Telecom:

France Telecom: perversidad en estado puro « El Diario de Aleth.

Bueno, en realidad nada nuevo bajo el sol. Así actúan todas las corporaciones, lo que pasa es que cada una de una forma y sobre un problema propio específico. En el caso de France Telecom, eran los trabajadores que recortaban los beneficios el objetivo de la corporación.

Como sentencia el autor al final, y como he comentado en más de una ocasión, la única forma de parar a esta gente es no comprándoles. Parece demasiado simple, ¿verdad? Pero es que es tan fácil y tan difícil para eso. No compréis productos Orange, la marca de France Telecom en España, si no estáis de acuerdo con sus prácticas económicas y laborales. Y así con todo.

Hablamos hace ya un tiempo de cambiar el sistema. Bueno, al respecto, he de decir que independientemente de las ideas que puedan sugerirse al respecto, todos entendemos que eso es imposible a nivel global. Debe actuarse a nivel local, ya que las expectativas de un cambio a mayores son prácticamente imposibles. Y en aquel momento hablábamos de política únicamente. Alguno aducirá que con eso es suficiente, pero la verdad es que ni mucho menos.

Para el que todavía no se haya dado cuenta, el poder político hoy día ya no cuenta. Lo que nosotros consideramos que es poder en una nación ya no tiene ninguna relevancia. Nuestros gobernantes (ya no digo nosotros, porque la soberanía popular ya no existe) no tienen influencia real en el mundo. Actualmente, lo único que controla el mundo y las circunstancias del orden mundial es el dinero. Y por lo tanto, quien tiene el poder es quien posee el dinero. Es tan fácil como eso. Me echaba unas risas leyendo que los bancos consideran peligroso que la gente se acostumbre a vivir con menos. Claro, una crisis que han provocado ellos acojona a todo el mundo, ellos incluidos. El problema es que a pesar de la crisis, quieren que nosotros sigamos endeudados y malviviendo para que ellos sigan con pingües beneficios. No, hombre, no. Ya vale de joder la marrana.

¿Saben que hay una forma de vencer a este sistema tan injusto e ineficaz (excepto para ellos, claro)? Sí, se llama economía de mercado. Existe la relación de oferta-demanda: alguien vende y la gente compra lo que se vende. Cuando la demanda acepta un producto, este se vende, y cuando no, desaparece del mercado. Es así de simple. Fíjate si es viejo, desde Adam Smith, más que mear pa’rriba. El nuevo orden mundial, establecido por las corporaciones, quiere que nosotros sigamos consumiendo irracionalmente para mantener su status quo. Fíjense que no son más que empresas, por mucho que sean megacorporaciones multinacionales. Si dejan de recibir ingresos por ventas, quiebran como cualquier pequeña empresa local (no exactamente, porque de tan grandes que son aplastan todo a su paso). Si nosotros comenzamos a actuar racionalmente con nuestro poco dinero y empezamos a no malgastarlo, a gastarlo sólo en lo necesario y de forma útil, las cosas serán muy diferentes. Algunos dirán: “oh, piensen en los pobres trabajadores”. ¿En cuales? ¿En los que están sufriendo continuamente EREs y despidos directos día sí y otro también? ¿Qué mucha gente sufriría? Por supuesto. Soy plenamente consciente. Pero, ¿piensan ustedes que la cosa puede seguir así indefinidamente? Para mi es evidente que el sistema tiene que darse un gran batacazo, porque es insostenible. No sé cuando ocurrirá, pero pasará. Lo que estamos viviendo ahora es pecata minuta en comparación con lo que está por venir. Si piensan que hay recuperación, lávense los ojos con jabón: es puro espejismo.

Así que amigos y amigas, sean responsables: no den más dinero del imprescindible a ninguna empresa que no lo merezca. Confíen en su propio mercado local y nacional. No gasten en multinacionales. Compren marcas blancas. Ahorren. Sean productivos consigo mismos. Tal vez descubran que son igual de felices o más sin necesidad de tener más y más cosas. Recuperen su humanidad, la que nos están quitando estos sacamantecas. Sean libres.

Reflexionando un poco sobre el tema este del cambio horario y leyendo un poco por ahí sobre el tema, llegamos a la conclusión de que esto del cambio horario, lejos de ser una ventaja para el ciudadano, simplemente nos jode los biorritmos de forma estúpida para que las grandes corporaciones ahorren un poquito de electricidad. Claro, eso es bastante dinero en realidad, pero para un 5% de ahorro que se produce, nos joden a todos por igual. Si a esto le sumamos la organización totalmente caótica de los husos horarios, que es totalmente arbitraria y que no se sabe en realidad muy bien a qué intereses atiende (estamos en el mismo huso horario que Inglaterra pero tenemos una hora más, por ejemplo), pues nos encontramos con un caos horario realmente importante. Si, que todo esto lo inició (teóricamente) Franklin con muy buenas intenciones y tal, pero no deja de ser un trastorno importante, y claro, por lógica, dos veces al año.

A lo que yo llego es a lo siguiente. Dicen que se ahorra, y para eso nos tienen que joder a todos. ¿Pero quién ahorra? Porque nosotros no. Nuestra factura va a seguir siendo exactamente la misma. Ningún español (persona física) ni pequeña o mediana empresa consigue beneficio alguno con esto. ¿Cuál es la razón entonces? ¿Quien ahorra realmente? Pues claro está, ahorra el gobierno y las grandes corporaciones. Al adelantar (en este caso) una hora, el tiempo de luz ha decrecido por una noche, con lo que la Administración, por una noche, ha gastado una hora menos de luz, y también las eléctricas (que por supuesto no han dejado de producir una hora, si no simplemente no la han gastado). Lo mismo pasará dentro de 6 meses a la inversa, porque el sol también se comporta al revés. Ese ahorro no se manifiesta de ninguna manera para los ciudadanos. Sí, claro está que al menos el sábado algunos aprovecharon para salir por ahí una hora más, pero eso en todo caso sólo ha beneficiado a los bares de copas.

Y todo esto entronca con otra cuestión curiosa. Hace ya un tiempo hablábamos de la campaña “Bolsas Caca” de Carrefour. Por supuesto, hubo muchos que lo apoyaron como buenos ecologistas que son. Ay, infelices. Os coméis la basura de las corporaciones y los gobiernos como ratas. Es igual que lo de la separación de basuras, algo que obligatoriamente nos obligan a hacer culpabilizándonos de que si no se hace así, no hay forma de ayudar al medio ambiente. ¿Vosotros os pensáis que Carrefour ha dejado de usar plástico para su uso interno? ¿Os pensáis que los que os obligan a reciclar están dejando de contaminar porque vosotros separéis los detritos? ¡NO! ¡IGNORANTES! Os coméis toda esa basura con patatas y os pensáis que sois los más guays y no tenéis ni puñetera idea. Mientras vosotros os devanáis los sesos ahorrando cada gota de agua, separando cada misero plástico y apagando la luz a cada segundo, ellos siguen gastando, contaminando, jodiéndonos la vida. ¿Os creéis esas campañas de “apagar la luz 5 minutos ayuda al medio ambiente? Mientras vosotros, pobres tontos, apagáis la luz esos cinco minutos, ellos siguen emitiendo sus gases a la atmósfera, acumulando entonces la energía sobrante y usándola para cuando hay picos de tensión como ocurre en verano. Están usando vuestro amor por la Naturaleza para venderos una moto enorme y vosotros no sólo no os dais cuenta si no que os tragáis la moto y la escudería entera. Ah, y os obligan a reciclar porque no quieren hacerlo ellos, porque supone un coste elevadísimo que no les repercute de ninguna forma, o muy poco. Porque la tecnología para separar adecuadamente la basura existe desde hace mucho, pero aplicarla supone unos beneficios bajísimos. Vosotros les separáis la basura y ellos la reciclan de nuevo, convirtiéndose en nuevos beneficios para ellos ya que vosotros, bienintencionadas personas, comprareis de nuevo esos productos reciclados, además normalmente más caros que los originales.

Quiero terminar diciendo algo. Si les seguimos la corriente como hasta ahora, lo único que vamos a conseguir es seguir engañados, y el medio ambiente no sólo no estará ganando nada, sino que probablemente los estemos perjudicando más. Cada vez que se recicla, se gasta energía, que emite más gases a la atmósfera. Es decir, el mismo material contamina más de una vez. Ellos siguen consiguiendo su beneficio a pesar nuestro y de la Naturaleza. Si queréis realmente ayudar a la Naturaleza, la única solución posible es no consumir productos que afecten al medio ambiente. Y si no queda más remedio que consumirlo, hacerlo de la forma más restrictiva y responsable que sea posible. No apaguéis las luces porque os lo manden: apagarlas porque os supondrá a vosotros un ahorro. A la Naturaleza no se lo va a suponer, eso tenedlo claro. La postura más inteligente que he visto hasta la fecha con respecto a esto y lo de la hora es algo que me dijo el padre de mi novia hace ya un tiempo: no cambia la hora porque, total, el año que viene hay que volver a cambiarla…

PD: ¿Nadie se ha percatado de que al atrasar la hora nos obligan a enceder la luz una hora antes? A particulares, empresas y ciudades incluso… Venga, a seguir sangrando a la peña…

Serias dudas

Tengo serias dudas. Así, sin más. Ya saltará alguno para decir: “¿de qué?”. Pues miren ustedes, me asaltan dudas prácticamente de casi todo, a la altura de la vida que estamos.

Tengo serias dudas sobre estas cuestiones del aborto (no sobre el tema en si, sino por la parafernalia de alrededor). Ya hay un artículo sobre eso, así que aquí no voy a extenderme sobre el tema. Unos dicen que dos millones, otros que 250.000. Me inclino más por la segunda cifra simplemente por una razón: la beligerancia de los españoles es prácticamente nula. Ahora que además hay método para medir una manifa incluso pibe a pibe, estas disquisiciones se van a acabar. Pero es que además, tengo serias dudas sobre los objetivos, diversos y discordantes, de la manifestación: por un lado, es aprovechada por la derecha para defender sus intereses ideológicos y desestabilizar el gobierno. Pero fíjense: el gobierno usa estas manifestaciones para desviar, una vez más, la atención sobre temas mucho más importantes. Así, no se habla de los presupuestos, de los soldados que mandarán a Afganistán, de los recortes sobre I+D, etc… También el PP lo usa como cortina de humo: así tampoco se habla mucho del caso Gürtel. En fin, todos manipulan esta situación a su voluntad de forma maestra. Y vaya, consiguen su efecto, que narices. Porque al final, ni a unos les mueves de su sitio ni a los otros. No hay diálogo, no hay pensamiento crítico. Ahora estaría guay que el PSOE promoviese una manifa abortista, a ver que tal.

Tengo también serias dudas sobre la crisis. No por la crisis como tal, sino porque realmente parece ya algo virtual. Día sí y otro también, nos asaltan con que otro banco a vuelto a pagar multimillonarios pagarés a sus ejecutivos a pesar de que muchas de ellas han recibido ayuda estatal con el dinero de TODOS. Y todos tan contentos. No veo que nadie se lance a la calle por eso. Ni por eso, ni por nada (por eso no me creo lo de los dos millones, digo). El neoliberalismo nos ha metido en esto y no sabe salir, porque no tiene herramientas para ello. En 1934, Roosvelt firmó una serie de leyes para impedir que volviera a pasar lo del 29, leyes que Clinton retiró del mercado al llegar a la Casa Blanca. De ahí que, sorpresivamente, las empresas de Wall Street comenzasen a financiar a los demócratas, algo impensable hasta la fecha. Ninguna corporación es digna de admiración. Sólo se mueve por intereses egoístas. Pero con los políticos ocurre exactamente igual. Sólo sería digno de admiración el político humanista, interesado exclusivamente en el bien del pueblo, pero eso no existe. Así, ni crisis ni leches: el mundo está abocado al fracaso. ¿Contundente? Dejen pasar un poco el tiempo.

Tengo serias dudas. Principalmente en la especie humana. No termino de ver claro que seamos la especie inteligente del planeta. Potencial tenemos, eso seguro, pero parece que todavía no hemos empezado a usar ese poder. Los seres humanos somos como los mapas: no somos realmente humanos, sino representaciones de humanos. Hacemos que nos comportamos como tales, pero a los hechos me remito. Sí, parezco bastante pesimista, pero que haga alguien el favor de indicarme donde está los positivo del mundo en que vivimos, aparte de estar vivos, claro. Intuyo una ardua tarea para llegar al objetivo. Si llegan.





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