Posts Tagged ‘economía’

A estas alturas de la vida, ya no hay que plantearse quien ha removido los cimientos de la sociedad los últimos dos o tres años. Se llaman bancos. Estas entidades, existentes desde la edad media, son sin lugar a dudas, los más importantes causantes de problemas, dolores de cabeza y stress de nuestra sociedad. Naturalmente, las implicaciones son mayores y no es con lo que me voy a meter ahora (ya habrá oportunidad). Pero algo hay que hacer con esto. Como sociedad y como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de, no ya exigir (sabemos que no nos van a hacer caso), sino de obligar o precipitar la reforma o desaparición del sistema bancario.

Es curioso como hasta hace 400 años aproximadamente (un poco menos tal vez, las fechas son discutibles) era pecado prestar con interés. Se llama “usura”, y era un pecado tipificado por la Iglesia. De alguna forma, estos señores banqueros lograron saltarse este “problemilla” sin importancia y crearon el sistema fraccionario e inflacionario. Este sistema es el que hoy día está causando los principales problemas del mundo. Ahora, debido al que el sistema funciona como funciona, dependemos del crédito para vivir, porque en realidad, todo es crédito. Hace ya mogollón escribí sobre eso, y en realidad, a pesar de todo, la cuestión no es tan compleja, sólo que se nos ha ocultado con gran habilidad todo este tiempo. La usura fue el “primer gran pecado”, pero el siguiente fue crear los bancos centrales. Estas entidades son en realidad la agrupación de los bancos privados y entre otras cosas, tienen la habilidad de controlar la economía de un país y “crear dinero”. Para los que piensen que el dinero lo crea la Casa de la moneda, que vayan despertando de la pesadilla, porque no tiene nada que ver. De hecho, quien controla la Casa de la moneda es el Banco de España (aunque digan que es el ministerio de hacienda -MENTIRA COCHINA, ya que quien define realmente las políticas financieras de este país es el Banco de España, y por extensión, el Banco Central Europeo-). El presidente del banco central es elegido por el ejecutivo (por el presidente, más concretamente), y con la mera firma formal del Rey. Los bancos centrales europeos fueron los primeros en aparecer, y la cosa llegó a su punto álgido con la aparición de la Reserva Federal de los EEUU. La creación de este organismo tiene su miga. Se realizó un 22-23 de diciembre de 1913, a altas horas de la noche, con una aprobación mínima y sin oposición de ningún tipo (en esta época, justo en la que estamos ahora, la actividad de los congresistas es mínima y de hecho la mayoría están en sus respectivos estados). Así se creo la organización de control monetario más influyente del mundo. Esta entidad originó, puso en marcha y amartilló la crisis del 29. El Banco Mundial apareció tras la segunda guerra mundial ante la necesidad de controlar monetariamente el mundo entero.

¿Qué hacer con esto? Bueno, siguiendo la máxima “piensa en global, actua en local” tan de los globalistas, tal vez deberíamos hacer lo mismo: intentar destruir el poder global de los bancos actuando localmente en nuestros ámbitos particulares. No hay nada más dañino para el sistema económico-financiero mundial que no consumir más que lo imprescindible. Porque para que el sistema funcione es imprescindible que consumamos en exceso todo lo posible. Y claro, como todo es dinero, y el dinero está controlado por los bancos, esto les afecta de forma directa. El siguiente paso en la escalada financiera es reducir el dinero a dinero digital. Ya todos tenemos costumbre de usar dinero electrónico. Claro que sí, es más fácil, cómodo y “seguro”. Pero no es real. El 90% del dinero que usamos en nuestras transacciones habituales no existe, es puro humo. Sin embargo, todos hemos apostado por ese humo para nuestra vida social. Antes, el dinero tenía que apoyarse en algo existente y con valor, como el oro. Con Nixon, la Reserva Federal consiguió otro de sus grandes éxitos: desligó el dólar del oro, haciendo que la moneda fuera puramente referencial. Los jinetes de la inflación galoparon con fuerza desde entonces (ahora lo estamos sufriendo con las máximas consecuencias). Pero alguien se preguntará: ¿Ellos ya debían saber que ocurriría esto, no? Evidentemente, así es. Desde el keynesianismo sobre todo, las políticas de inflación y deflación se han venido sucediendo de forma totalmente imparable (el mismo Keynes debía ser un bicho de mucho cuidado, por lo que he podido constatar). El objetivo es que, dado que todo debe ser global (no sólo la economía, sino también los gobiernos y lo militar), la moneda también debe ser global. Por eso debe hacerse desaparecer el dólar de una forma u otra, y eso terminará ocurriendo en unos pocos años, siendo sustituida por una moneda gestionada por el Banco Mundial y que será de uso obligatorio por parte de todo el mundo. Esta moneda, paradójicamente, volverá a estar basada en el oro, con lo que su cantidad será infinitamente menor que la cantidad de moneda real existente hoy día. Así, las diferencias entre ricos y pobres será todavía mayor que hasta ahora. ¿Por qué creen ustedes que tantos países están amasando oro en los últimos meses (India, por ejemplo, ha estado comprando hasta 200 toneladas de oro)? ¿Por qué se nos está insistiendo tanto ahora en que vendamos nuestro oro (por supuesto a un precio irrisorio)? Creo que la razón es evidente: acumular todo el oro posible, que será lo único cambiable por moneda cuando esta sea establecida. Más fácil imposible.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer nosotros al respecto? Con razón, la mayoría de ustedes pensará que no gran cosa. Mientras supra-organizaciones como el Banco Mundial tengan el control del dinero, tendrán el control de los países, y por lo tanto, de todos nosotros. Mi idea es bien simple y sencilla de llevar a cabo: no consumir más que lo imprescindible. Es una idea simple, pero no sencilla de llevar a cabo: no porque no pueda llevarse a cabo de forma relativamente simple, sino porque exige que hagamos un examen de conciencia y nos demos cuenta de que somos consumidores compulsivos. Para eso, el marketing lleva haciendo un excelente trabajo desde hace décadas. No sólo nos han convertido en consumidores compulsivos: nos han convertido en adictos. Un adicto es, por definición, un consumidor compulsivo que requiere cantidades cada vez mayores de producto para poder vivir. El adicto es el consumidor perfecto para este sistema. En futuros artículos quiero explayarme más sobre esta cuestión, pero ahora simplemente quédense con la idea: ¿cuanto daño podemos hacer a los bancos y las corporaciones consumiendo lo imprescindible y de forma racional? Bueno, por si alguien tiene problemas para llegar a la respuesta, se la doy yo: herida de muerte.

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Este interesante documental español viene a explicar de forma bastante clara y concisa tanto el origen de la burbuja inmobiliaria como la realidad tanto anterior como actual de la sociedad en lo que a vivienda se refiere (dura unos 50 minutos):

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La primera conclusión clara que se saca es la siguiente: no comprar más vivienda (al menos si se va a usar para vivir), ya que conlleva seguir manteniendo un sistema que está llevando al país a la ruina y al que compra también. El que desde hace 10 años siga viendo un piso como una inversión es simple y llanamente IDIOTA. A no ser, claro, que tengas dinero, en cuyo caso lo seguirá siendo, porque claro, cuando la crisis termine, la cosa volverá a subir (aunque ya podemos aguantar con el culo prieto). Alquilen o compren vivienda de protección oficial. Pero una cosa está clara: no sigamos manteniendo a los que hasta ahora se han aprovechado de nosotros como ya sabemos.

Hablamos hace ya un tiempo de cambiar el sistema. Bueno, al respecto, he de decir que independientemente de las ideas que puedan sugerirse al respecto, todos entendemos que eso es imposible a nivel global. Debe actuarse a nivel local, ya que las expectativas de un cambio a mayores son prácticamente imposibles. Y en aquel momento hablábamos de política únicamente. Alguno aducirá que con eso es suficiente, pero la verdad es que ni mucho menos.

Para el que todavía no se haya dado cuenta, el poder político hoy día ya no cuenta. Lo que nosotros consideramos que es poder en una nación ya no tiene ninguna relevancia. Nuestros gobernantes (ya no digo nosotros, porque la soberanía popular ya no existe) no tienen influencia real en el mundo. Actualmente, lo único que controla el mundo y las circunstancias del orden mundial es el dinero. Y por lo tanto, quien tiene el poder es quien posee el dinero. Es tan fácil como eso. Me echaba unas risas leyendo que los bancos consideran peligroso que la gente se acostumbre a vivir con menos. Claro, una crisis que han provocado ellos acojona a todo el mundo, ellos incluidos. El problema es que a pesar de la crisis, quieren que nosotros sigamos endeudados y malviviendo para que ellos sigan con pingües beneficios. No, hombre, no. Ya vale de joder la marrana.

¿Saben que hay una forma de vencer a este sistema tan injusto e ineficaz (excepto para ellos, claro)? Sí, se llama economía de mercado. Existe la relación de oferta-demanda: alguien vende y la gente compra lo que se vende. Cuando la demanda acepta un producto, este se vende, y cuando no, desaparece del mercado. Es así de simple. Fíjate si es viejo, desde Adam Smith, más que mear pa’rriba. El nuevo orden mundial, establecido por las corporaciones, quiere que nosotros sigamos consumiendo irracionalmente para mantener su status quo. Fíjense que no son más que empresas, por mucho que sean megacorporaciones multinacionales. Si dejan de recibir ingresos por ventas, quiebran como cualquier pequeña empresa local (no exactamente, porque de tan grandes que son aplastan todo a su paso). Si nosotros comenzamos a actuar racionalmente con nuestro poco dinero y empezamos a no malgastarlo, a gastarlo sólo en lo necesario y de forma útil, las cosas serán muy diferentes. Algunos dirán: “oh, piensen en los pobres trabajadores”. ¿En cuales? ¿En los que están sufriendo continuamente EREs y despidos directos día sí y otro también? ¿Qué mucha gente sufriría? Por supuesto. Soy plenamente consciente. Pero, ¿piensan ustedes que la cosa puede seguir así indefinidamente? Para mi es evidente que el sistema tiene que darse un gran batacazo, porque es insostenible. No sé cuando ocurrirá, pero pasará. Lo que estamos viviendo ahora es pecata minuta en comparación con lo que está por venir. Si piensan que hay recuperación, lávense los ojos con jabón: es puro espejismo.

Así que amigos y amigas, sean responsables: no den más dinero del imprescindible a ninguna empresa que no lo merezca. Confíen en su propio mercado local y nacional. No gasten en multinacionales. Compren marcas blancas. Ahorren. Sean productivos consigo mismos. Tal vez descubran que son igual de felices o más sin necesidad de tener más y más cosas. Recuperen su humanidad, la que nos están quitando estos sacamantecas. Sean libres.

De forma incomprensible, nos encontramos conque en un país supuestamente desarrollado como el nuestro (y en otros muchos, pero de forma específica en España), ni los ciudadanos ni las empresas tienen acceso a la financiación crediticia. En el caso de los ciudadanos me preocupa menos por una razón: durante años, aquellos que se han dedicado a pedir créditos al consumo de forma bárbara y sin control ahora se encuentran ahogados y endeudados hasta las cejas. Creo que es hora de una cura de humildad para todos aquellos que en vez de ahorrar prefirieron irse de vacaciones o comprarse una tele plana. Y qué decir de las hipotecas. Creo que ahora mismo las familias tienen otra preocupación mucho más acuciante, que es el empleo. Es casi obligatorio para cualquier persona normal pensar en el ahorro y en sistematizar su economía personal antes que dedicarse a pedir créditos. Pero el caso de la empresa es totalmente diferente.

La pequeña y mediana empresa son los motores del país. Son la mayoría y también contratan a la mayoría de los trabajadores. Durante todo este año (en realidad desde el año pasado) hemos visto como tanto los pequeños empresarios como los autónomos no han podido mantener sus negocios en funcionamiento, quedando no sólo ellos en evidencia, sino teniendo que despedir masivamente a sus contratados, al no poder mantener el funcionamiento normal de la empresa. Empresas de 20 empleados han quedado reducidas al dueño y algún hijo, como quien dice, para no tener que cerrar. Pero también ellos tienen que cerrar. Esta situación es sumamente grave porque quien podría mantener la productividad, que son los bancos, no lo están permitiendo. En una especie de arrebato estilo “Tío Gilito” (para los más jóvenes, es el tío rico y avaro del pato Donald), los bancos están denegando masivamente cualquier intento de financiación que ayude a estas empresas a continuar adelante. Sin embargo, al contrario que en una quiebra empresarial normal (habitualmente debida a la mala gestión), estas empresas están muriendo porque no pueden hacer frente a los pagos de proveedores, no cobran de sus clientes, y además tienen que afrontar los duros pagos de impuestos. No es que haya mala gestión, simplemente se les está abocando a la muerte empresarial. Y al contrario que lo que ocurre con las corporaciones, que cuando quiebran habitualmente son gestionadas por otras para levantarlas de nuevo, la pequeña y mediana empresa simplemente desaparece, nadie se hace cargo.

En España la situación específica devino tras la crisis del ladrillo. Eso creo un efecto dominó en barrena que ha afectado prácticamente a todos los sectores económicos. La pregunta que yo me hago, como cientos de miles de ciudadanos, es donde está el dinero. Mientras que los bancos siguen ingresando y beneficiándose más y más de nuestro dinero (directa e indirectamente por medio de los planes de salvamento gubernamentales), ese dinero desaparece de la calle. La gente y las empresas, con toda la razón del mundo, cada día gastan menos porque saben que el dinero que tienen es el que hay, no hay más. Eso degenera en poco consumo y para sobrevivir, se siguen bajando los precios creando una deflación galopante. Pero claro, eso tiene un límite. En el momento en que no se puedan bajar más los precios, las empresas que todavía siguen adelante tendrán que cerrar, creando a su vez más paro y más incertidumbre, con lo que se consumirá menos, y así sucesivamente. Se está destruyendo el tejido empresarial de este país con políticas totalmente inoportunas y exageradamente inapropiadas. En algunos países ya se está haciendo la “caza al banquero”, de manera que incluso algunos grandes banqueros están en paradero desconocido por amenazas. Algo lógico y normal viendo como se están desarrollando los acontecimientos.

Hay que aplicar soluciones. Pero el problema es que al menos en España, el gobierno no está por aplicar soluciones que beneficien al país y a los ciudadanos (siempre, todo lo que beneficie al país beneficia a los ciudadanos, y viceversa), sino por mantener el status quo económico, es decir, el beneficio de las corporaciones. Así que o empezamos a aplicar soluciones por nosotros mismos o nadie lo va a hacer. Una solución sería una suerte de microcréditos a la empresa que ayude a solucionar, al menos parcialmente, la falta de liquidez que sufre el país. Lo otro es el ahorro, pero no el ahorro en el pequeño negocio, sino en las grandes corporaciones. No comprar en El Corte Inglés o el Carrefour, por ejemplo, sino en las tiendas y pequeños supermercados, y no marcas conocidas, sino marcas blancas. Es decir, ayudemos al pequeño y mediano empresario a salir a flote, porque, no nos equivoquemos, son la gente que mueve el país. Hacer lo contrario es hundirnos más y más en la miseria.

Obviamente, no me estoy refiriendo a la droga. Todos sabemos de qué hablo: hace 80 años, el mundo vivió la crisis más importante que hasta la fecha ha sufrido la humanidad. Se dice que por muchos motivos la actual puede ser peor, pero eso lo dirá el tiempo. Lo cierto es que, a pesar de saber lo que ocurrió en aquel entonces, hemos vuelto a caer exactamente en los mismos problemas y errores. A pesar de que Hayek ya vaticinó los ciclos económicos, el liberalismo galopante (el económico), que creó la gran crisis del siglo XX, ha vuelto a conseguirlo de nuevo. Su voluntad de amasar más y más dinero a costa de todos y de todos ha vuelto a conseguir lo que se pensaba que no podía volver a pasar. Los seres humanos somos, sin duda, los campeones del error y el fracaso. Aunque lo vistamos de éxito.

Me considero política y filosóficamente liberal, pero no puedo decir lo mismo de la vertiente económica. Considero que los seres humanos nacemos y vivimos libres e iguales, ante la ley y ante nosotros mismos. Pero una cosa es que sea nuestro designio y otra muy diferente que podamos ejercerlo exactamente igual en todas las facetas de nuestra vida. Insisto en dos principios fundamentales: libertad e igualdad. Son los dos principios básicos y eternos, e iguales en su tratamiento y función. Ahora bien, la economía liberal pone mucho mayor peso en la libertad y la igualdad queda relegada a un tercer o cuarto plano. Para que el sistema económico liberal exista, el capitalismo, debe existir, como base fundamental de funcionamiento, la desigualdad. El capitalismo se basa en que exista un capitalista y un trabajador. El capitalista amasa capital, y el trabajador consigue ese capital con su trabajo. Además, es condición indispensable que exista una cantidad inmensamente mayor de trabajadores que de capitalistas, porque la pretensión final es amasar la mayor cantidad posible de capital en las menos manos posibles. Así que definir el capitalismo como economía liberal, es, cuanto menos, paradójico.  Que nadie se lleve a engaño: no vivimos en un sistema económico liberal (que respetaría la igualdad de todos a acceder a la riqueza), sino en un sistema autárquico donde sólo algunos tienen la capacidad de amasar el capital, y por lo tanto, tener el poder económico y político, los dos únicos poderes realmente interesantes de este mundo. Esta forma de pensar ha creado, en menos de 80 años, dos crisis mundiales, y lo que te rondó morena. Y lo triste de todo es que nos sigue pareciendo bien. No exigimos una reformulación del sistema económico, y mientras que los grandes líderes nos dicen una y otra vez frases vacías y reuniones de alto copete para, supuestamente, reformar el sistema, todo sigue funcionando exactamente igual que antaño. Ya hice una vez referencia a Jefferson hablando de los bancos, como los grandes enemigos de la sociedad. Claro, por aquel entonces no existía la corporación transnacional como la conocemos ahora, así que hoy día podemos agregarlo a la frase del ilustre revolucionario. Pero ya es tarde, no le hicimos caso en su día y ahora estamos en estas. ¿Hasta cuándo?

Por cierto, según www.efemerides.net, pasaron un montón de cosas tal día como hoy, increíble para la mayoría de los días del año. Comento sólo algunos ejemplos:

  • 1876 España Se establece la Institución Libre de Enseñanza.
  • 1921 Estados Unidos: Segundo proceso del caso Sacco y Vanzetti.
  • 1922 Italia: Víctor Manuel III confía el poder a Benito Mussolini.
  • 1923 Turquía: Kemal Ataturk asume como presidente de la nueva República.
  • 1929 EE.UU.: Crack de 1929 en el día conocido como Jueves Negro.
  • 1933 España: Fundación de Falange Española por José Antonio Primo de Rivera.
  • 1947 Se lleva a cabo en Bruselas la unión aduanera entre Bélgica, Holanda y Luxemburgo, conocida como Benelux.
  • 1987 Yugoslavia surge como nación independiente.
  • 2004 Los jefes de gobierno de la Unión Europea firman en Roma el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

Casi le da uno en pensar que este día ha sido uno de los que ha marcado la historia de la humanidad, al menos en tiempos recientes. Curioso cuanto menos…

Reflexionando un poco sobre el tema este del cambio horario y leyendo un poco por ahí sobre el tema, llegamos a la conclusión de que esto del cambio horario, lejos de ser una ventaja para el ciudadano, simplemente nos jode los biorritmos de forma estúpida para que las grandes corporaciones ahorren un poquito de electricidad. Claro, eso es bastante dinero en realidad, pero para un 5% de ahorro que se produce, nos joden a todos por igual. Si a esto le sumamos la organización totalmente caótica de los husos horarios, que es totalmente arbitraria y que no se sabe en realidad muy bien a qué intereses atiende (estamos en el mismo huso horario que Inglaterra pero tenemos una hora más, por ejemplo), pues nos encontramos con un caos horario realmente importante. Si, que todo esto lo inició (teóricamente) Franklin con muy buenas intenciones y tal, pero no deja de ser un trastorno importante, y claro, por lógica, dos veces al año.

A lo que yo llego es a lo siguiente. Dicen que se ahorra, y para eso nos tienen que joder a todos. ¿Pero quién ahorra? Porque nosotros no. Nuestra factura va a seguir siendo exactamente la misma. Ningún español (persona física) ni pequeña o mediana empresa consigue beneficio alguno con esto. ¿Cuál es la razón entonces? ¿Quien ahorra realmente? Pues claro está, ahorra el gobierno y las grandes corporaciones. Al adelantar (en este caso) una hora, el tiempo de luz ha decrecido por una noche, con lo que la Administración, por una noche, ha gastado una hora menos de luz, y también las eléctricas (que por supuesto no han dejado de producir una hora, si no simplemente no la han gastado). Lo mismo pasará dentro de 6 meses a la inversa, porque el sol también se comporta al revés. Ese ahorro no se manifiesta de ninguna manera para los ciudadanos. Sí, claro está que al menos el sábado algunos aprovecharon para salir por ahí una hora más, pero eso en todo caso sólo ha beneficiado a los bares de copas.

Y todo esto entronca con otra cuestión curiosa. Hace ya un tiempo hablábamos de la campaña “Bolsas Caca” de Carrefour. Por supuesto, hubo muchos que lo apoyaron como buenos ecologistas que son. Ay, infelices. Os coméis la basura de las corporaciones y los gobiernos como ratas. Es igual que lo de la separación de basuras, algo que obligatoriamente nos obligan a hacer culpabilizándonos de que si no se hace así, no hay forma de ayudar al medio ambiente. ¿Vosotros os pensáis que Carrefour ha dejado de usar plástico para su uso interno? ¿Os pensáis que los que os obligan a reciclar están dejando de contaminar porque vosotros separéis los detritos? ¡NO! ¡IGNORANTES! Os coméis toda esa basura con patatas y os pensáis que sois los más guays y no tenéis ni puñetera idea. Mientras vosotros os devanáis los sesos ahorrando cada gota de agua, separando cada misero plástico y apagando la luz a cada segundo, ellos siguen gastando, contaminando, jodiéndonos la vida. ¿Os creéis esas campañas de “apagar la luz 5 minutos ayuda al medio ambiente? Mientras vosotros, pobres tontos, apagáis la luz esos cinco minutos, ellos siguen emitiendo sus gases a la atmósfera, acumulando entonces la energía sobrante y usándola para cuando hay picos de tensión como ocurre en verano. Están usando vuestro amor por la Naturaleza para venderos una moto enorme y vosotros no sólo no os dais cuenta si no que os tragáis la moto y la escudería entera. Ah, y os obligan a reciclar porque no quieren hacerlo ellos, porque supone un coste elevadísimo que no les repercute de ninguna forma, o muy poco. Porque la tecnología para separar adecuadamente la basura existe desde hace mucho, pero aplicarla supone unos beneficios bajísimos. Vosotros les separáis la basura y ellos la reciclan de nuevo, convirtiéndose en nuevos beneficios para ellos ya que vosotros, bienintencionadas personas, comprareis de nuevo esos productos reciclados, además normalmente más caros que los originales.

Quiero terminar diciendo algo. Si les seguimos la corriente como hasta ahora, lo único que vamos a conseguir es seguir engañados, y el medio ambiente no sólo no estará ganando nada, sino que probablemente los estemos perjudicando más. Cada vez que se recicla, se gasta energía, que emite más gases a la atmósfera. Es decir, el mismo material contamina más de una vez. Ellos siguen consiguiendo su beneficio a pesar nuestro y de la Naturaleza. Si queréis realmente ayudar a la Naturaleza, la única solución posible es no consumir productos que afecten al medio ambiente. Y si no queda más remedio que consumirlo, hacerlo de la forma más restrictiva y responsable que sea posible. No apaguéis las luces porque os lo manden: apagarlas porque os supondrá a vosotros un ahorro. A la Naturaleza no se lo va a suponer, eso tenedlo claro. La postura más inteligente que he visto hasta la fecha con respecto a esto y lo de la hora es algo que me dijo el padre de mi novia hace ya un tiempo: no cambia la hora porque, total, el año que viene hay que volver a cambiarla…

PD: ¿Nadie se ha percatado de que al atrasar la hora nos obligan a enceder la luz una hora antes? A particulares, empresas y ciudades incluso… Venga, a seguir sangrando a la peña…

Los moros de la Morería se nos suben a la parra:

La OPEP quiere subvenciones si les compramos menos petróleo

Vale que tengamos que aguantar el morrazo de nuestros políticos locales, como para que encima tengamos que pagar los lujos de los simpáticos traficantes de CO2. Ya no es que sean los saudíes, porque el petroleo sale de muchos sitios, pero claro, como ahora les queremos cortar el grifo, nos vienen con que van a perder, y claro, quieren su ayudita de 400 euros de ZP ya que van a convertirse en clase desfavorecida… Después de décadas de tirar literalmente el dinero por el retrete, ahora quieren compensaciones… A ver si hay alguien lo suficientemente duro en nuestro “amado” mundo occidental para ponerles en su sitio. Lo que hay que oir por tener orejas.

Serias dudas

Tengo serias dudas. Así, sin más. Ya saltará alguno para decir: “¿de qué?”. Pues miren ustedes, me asaltan dudas prácticamente de casi todo, a la altura de la vida que estamos.

Tengo serias dudas sobre estas cuestiones del aborto (no sobre el tema en si, sino por la parafernalia de alrededor). Ya hay un artículo sobre eso, así que aquí no voy a extenderme sobre el tema. Unos dicen que dos millones, otros que 250.000. Me inclino más por la segunda cifra simplemente por una razón: la beligerancia de los españoles es prácticamente nula. Ahora que además hay método para medir una manifa incluso pibe a pibe, estas disquisiciones se van a acabar. Pero es que además, tengo serias dudas sobre los objetivos, diversos y discordantes, de la manifestación: por un lado, es aprovechada por la derecha para defender sus intereses ideológicos y desestabilizar el gobierno. Pero fíjense: el gobierno usa estas manifestaciones para desviar, una vez más, la atención sobre temas mucho más importantes. Así, no se habla de los presupuestos, de los soldados que mandarán a Afganistán, de los recortes sobre I+D, etc… También el PP lo usa como cortina de humo: así tampoco se habla mucho del caso Gürtel. En fin, todos manipulan esta situación a su voluntad de forma maestra. Y vaya, consiguen su efecto, que narices. Porque al final, ni a unos les mueves de su sitio ni a los otros. No hay diálogo, no hay pensamiento crítico. Ahora estaría guay que el PSOE promoviese una manifa abortista, a ver que tal.

Tengo también serias dudas sobre la crisis. No por la crisis como tal, sino porque realmente parece ya algo virtual. Día sí y otro también, nos asaltan con que otro banco a vuelto a pagar multimillonarios pagarés a sus ejecutivos a pesar de que muchas de ellas han recibido ayuda estatal con el dinero de TODOS. Y todos tan contentos. No veo que nadie se lance a la calle por eso. Ni por eso, ni por nada (por eso no me creo lo de los dos millones, digo). El neoliberalismo nos ha metido en esto y no sabe salir, porque no tiene herramientas para ello. En 1934, Roosvelt firmó una serie de leyes para impedir que volviera a pasar lo del 29, leyes que Clinton retiró del mercado al llegar a la Casa Blanca. De ahí que, sorpresivamente, las empresas de Wall Street comenzasen a financiar a los demócratas, algo impensable hasta la fecha. Ninguna corporación es digna de admiración. Sólo se mueve por intereses egoístas. Pero con los políticos ocurre exactamente igual. Sólo sería digno de admiración el político humanista, interesado exclusivamente en el bien del pueblo, pero eso no existe. Así, ni crisis ni leches: el mundo está abocado al fracaso. ¿Contundente? Dejen pasar un poco el tiempo.

Tengo serias dudas. Principalmente en la especie humana. No termino de ver claro que seamos la especie inteligente del planeta. Potencial tenemos, eso seguro, pero parece que todavía no hemos empezado a usar ese poder. Los seres humanos somos como los mapas: no somos realmente humanos, sino representaciones de humanos. Hacemos que nos comportamos como tales, pero a los hechos me remito. Sí, parezco bastante pesimista, pero que haga alguien el favor de indicarme donde está los positivo del mundo en que vivimos, aparte de estar vivos, claro. Intuyo una ardua tarea para llegar al objetivo. Si llegan.

ciencia_tijeras

Me uno a la iniciativa “La ciencia en España no necesita tijeras“, que lleva unos días rondando por ahí. Y se nos pide dar al menos una razón por la que no debería reducirse el presupuesto de I+D con fondos públicos. Hay muchas razones, y seguramente mi razonamiento lo repetirán otros en toda la blogosfera española, pero creo que es de justicia resaltar que sin el debido apoyo a la ciencia y la investigación, una nación no puede desarrollarse y evolucionar debidamente para convertirse en una potencia.

Lamentablemente, eso es lo que esta haciendo nuestro amigo ZP: torpedear la linea de flotación del desarrollo de España. Con la excusa de la crisis, y con el firme voluntad de ganar votos aunque estemos jodidos, se quita de donde sea para darlo a donde menos hay que hacerlo. Dicen que los científicos e investigadores tienen que apretarse el cinturón, pero claro, los banqueros no pueden, ni los sindicatos, ni es necesaria una reforma laboral que baje el paro y cree empleo de calidad. Tampoco es necesario ayudar a las factorías en apuros como la de Opel, que dejará en la calle a 1300 personas, mientras llega a acuerdos multimillonarios con Renault por 10 años. Vaya, ¿con unos es posible y con otros no? ¿Qué esfuerzos son esos, si puede saberse?

Los investigadores se marchan forzadamente de nuestro país porque aquí no pueden hacer su trabajo. Mientras que países como EEUU gastan el triple porcentual a nuestro gasto respecto al PIB (considerando que, lógicamente, su PIB es como muy mayor respecto al nuestro), e incluso algunos países europeos gastan cuatro veces más que nosotros, ZP insiste en gastar dinero inutilmente en cosas que van a empobrecer la nación de manera inaudita y que nos van a lastrar por décadas, y sin ningún remordimiento. Los únicos países que pueden sobrevivir y competir en un mundo como este son los que crean y desarrollan cosas, no los que las compran. Así, España no podrá decir nunca que pertenece al club de los mejores (ese nuevo G-20 que sustituye al vetusto G-8), porque no se lo merece. Seguiremos desgañitándonos con olimpiadas chorras en vez de preocuparnos por las cosas realmente relevantes. Futuro negro nos espera como esta gente siga haciendo lo que está haciendo.

PD: Añado que los países industrializados “de verdad” saben esto desde hace tiempo, por eso su inversión en desarrollo científico es amplio. Pero recordemos que en estos países no sólo son las instituciones públicas las que invierten (por medio de organismos directos o la universidad), sino que multitud de empresas privadas son dinamizadas y animadas a invertir ellas mismas en esa investigación y desarrollo. Así se explica que estos países logren unos avances que para España son inimaginables. Estamos en un páramo inasequible, en el que, y siento ser tan pesimista, nos vemos abocados al fracaso más absoluto. No sólo el gobierno recorta, sino que la universidad está prácticamente inhabilitada para investigar (no lo digo yo) por muchas razones, algunas técnicas, otras ideológicas, otras económicas… Y la empresa española no está interesada en el I+D, y los que lo están, son porque tienen un apoyo detrás que no es mayormente oficial y los resultados que consiguen son exiguos. Recuerdo el caso de ese coche que quiere lanzar SEAT en 2014, eléctrico, cuando los coches eléctricos ya son una realidad en prácticamente todos los países avanzados. ¿Qué cómo es posible que andemos tan atrasados a estas alturas? Pues porque lo estamos permitiendo. Llegamos tarde a todos sitios y eso deviene en la situación en que estamos ahora. Nuestros líderes llevan más de 15 años hipotecando nuestro futuro hasta límites insospechados, y los resultados los estamos “empezando” a sentir ahora. Digo empezando porque estamos aún en los albores del desastre. En los próximos años, de seguir esto así, vamos a hundirnos en la miseria más absoluta.

Yo, Zapatero

Os presento una muy acertada visión sobre nuestra situación actual:

Yo te lo administro. Y van 2

No es que ni la terminología ni las expresiones no sean de sobras conocidas por los que os pasáis por aquí de vez en cuando, pero ahora que nuestro querido gobierno quiere darnos por saco una vez más (hacía ya muchísimo tiempo que no se subían los impuestos en plena recesión), tenemos que recordarnos todos que no hay que dejar que nos vapuleen de esta manera. Ya no es que no estemos organizados para resistir semejantes empujes, es que ni siquiera nos enteramos de que recibimos ostias por todos lados… Hasta que nos duele.

Zapatero, una vez más, nos la vuelve a jugar. ¿Cuánto más vamos a aguantar? Como dicen en el artículo, la derecha sólo está interesándose por cosas que al fin y al cabo importan a una minoría, como el aborto o la eutanasia. Lo que nos afecta a todos, vaya, eso es harina de otro costal. Zapatero sabe que la derecha se quejará, claro, pero que acatará la subida de impuestos porque al fin y al cabo, ellos harían lo mismo si estuvieran ellos (de hecho, eso es lo que hacen en sus propios gobiernos locales y regionales). Ya sabemos que no hay diferencias ideológicas importantes, pero hombre, esto clama al cielo…

Zapatero es la imagen adulterada del irracionalismo metódico. Ya no se sabe por donde va. Su desdibujada figura ya no representa nada. Ni siquiera él es capaz de defender las propias políticas que firma de su puño y letra, y tiene que mandar a sus perros a hacerlo, le pese a quien le pese. Joder Solbes, que listo eres, macho. Que bien te lo has sabido montar. No sé si por iniciativa propia o por presiones, pero tú ya sabes como van a ir las cosas y ni en el Parlamento quieres estar. Ojalá el resto de la población lo tuviera tan claro como tu…





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