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Toca en esta ocasión hablar del partido al que he votado, Ciudadanos – Partido de la ciudadanía. Como este tema me toca de cerca, quiero comentar ciertos aspectos, además de dar cierta publicidad a una opción política que creo que es de sumo interés para los ciudadanos que realmente creen en una democracia de verdad y no la fiesta que tenemos actualmente.

Partido nacido con una clara vocación ideológica e idealista (realmente fue el fruto de un conjunto de intelectuales y pensadores que pensaron que había que crear un partido de cero que realmente fuera símbolo de democracia), tiene una gran cantidad de virtudes. Reconozco que comulgo con la mayor parte, por no decir con todo, de su proyecto político y su programa electoral. No quiero extenderme mucho en esta cuestión, pero ideológicamente es un partido de centro-izquierda progresista no nacionalista (ni regional ni nacionalmente hablando). En él han recabado muchos descontentos tanto del PSOE como del PP, y consiguieron hace tres años tres escaños en el parlamento catalán, todo un éxito teniendo en cuenta que era la primera vez que se presentaban a unas elecciones. Sin embargo, no todo es de color de rosa, y no por ellos, sino porque las circunstancias, a veces, ya sabemos que no acompañan.

Este está siendo un “anus terribilis” para Ciudadanos. Primero, para las europeas se alían con la coalición europeísta Libertas, lo que no gustó a un conjunto de afiliados y líderes del partido. Y para terminar de rematarla, se eligió en asamblea a Miguel Durán como candidato de la coalición a las elecciones, algo que tampoco gustó a según y quien. Y vamos a ver porqué. Libertas es una coalición que tiene como mayor defecto que no le importa mucho el pelaje político de quien se integra en tal coalición: derecha, izquierda, radicales… Eso tiene la problemática de que se ha tildado a la coalición entera de “ultra-derecha”, aunque sólo sea por joder, porque como en el caso de Ciudadanos, también estaba integrada por partidos de izquierdas. Pero las cosas pesan mucho. La cuestión es que se llegó a un acuerdo con ellos que además terminaron por no cumplir todo lo bien que debían, y eso se ha terminado notando durante la campaña electoral. Además, parece ser que la propia Libertas no se lo ha montado muy bien, dado que en la anterior legislatura tenía 3 escaños y ahora ha quedado con 1, pues desde luego la cosa muy bien no ha ido. Y luego está la cuestión de Miguel Durán. A mi me ha parecido un candidato muy adecuado, pero no gustaba en parte de las filas del partido, que lo veían como alguien negativo por su problemas con la justicia, que finalmente no son tales, ya que fue absuelto por los juzgados en su momento (y hace un tiempo ya). En resumidas cuentas, tal vez la estrategia no ha sido correcta en algunos aspectos y esó se tendrá que arreglar, pero además hay otros problemas.

Sólo se han conseguido poco más de 22.000 votos estas elecciones, y si miramos a las generales de hace un año, fueron unos 46.000, así que algo no cuadra. Vale que ha ido menos gente a votar, pero también es cierto que algo ha debido pasar para que no se haya conseguido animar al voto al menos a una cantidad parecida de gente. Es que han sido menos de la mitad, y eso hace daño. Está claro que ha habido un fallo claro de estrategia que ahora tienen que solucionar los líderes del partido (hay habido ya una dimisión por esto). A esto le sumamos que, por intereses políticos, dos de los tres escaños del Parlament han decidido salirse de la disciplina de partido, uno devolverá su acta de parlamentario en verano y el otro ha quedado poco menos que de tránsfuga. Albert Rivera ha quedado como único representante válido de Ciudadanos, y eso lógicamente merma la capacidad de actuación en las deliberaciones y las votaciones. Albert Rivera es además el presidente del partido, con lo que tiene que lidiar con dos problemas muy de cerca.

Otro problema añadido, esta vez externo, es el de los medios de comunicación. Han decidido hacer el vacío a Ciudadanos y otros partidos de igual índole, mientras que otros como UPyD de Rosa Díez disfrutan de una visibilidad muy diferente, sobre todo gracias a medios como El Mundo. Sorprende, porque mientras que en Internet se ve mucho a Ciudadanos, que lo usa como plataforma de comunicación con los votantes, no se ve a UPyD por ninguna parte, y sin embargo consigue escaños a diestro y siniestro. Esto es algo que los dirigentes de Ciudadanos tienen que estudiar con mucha atención. De hecho, he podido comunicarme con el portavoz del partido y tras responderme muy amablemente he podido indicarle mi preocupación por el hecho de que no se ha aprovechado en absoluto el tirón mediático que podía haber tenido alguien como Miguel Durán, que fue presidente de la ONCE y Tele 5 en su día. Para mi, sinceramente, es algo bastante incomprensible y que necesita ser explicado.

En resumidas cuentas, este es el panorama. Sin embargo, y a pesar de los pesares, sigo pensando que es la mejor opción política progresista que hay en estos momentos. Los que comulguen con ideas de izquierda deberían revisar su ideario y probablemente encuentren una gran cantidad de cosas a favor que les puede animar a simpatizar con ellos. Necesitan voz y visibilidad (como otros partidos pequeños, por supuesto). Son la opción frente a los grandes partidos y hay que apoyar las opciones que dan realmente espectativas frente al espectáculo que dan los políticos hoy en día.

Ciudadanos en Facebook

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Autoreflexión: PSOE

Siguiendo con el artículo del otro día, me gustaría continuar con el tema enviando al PSOE una serie de ¿recomendaciones? ¿avisos? sobre lo que han sido estas elecciones y lo que significan. Porque claramente no se han enterado: han perdido. La autocrítica brilla por su ausencia en este partido. Todos, empezando por Zapatero, cierran filas alrededor de la idea de que la cosa no ha ido mal, que podía haber sido peor, y que han salvado los muebles. Y además, cuentan con otra cuestión: son el único partido socialista europeo que no se ha ido al garete estas elecciones. Terrible.

Señores socialistas, hagan el favor: han perdido por una cantidad muy apreciable de votos, 4 puntos de diferencia respecto al PP, y con un claro aviso de su base votante: no les gusta lo que estais haciendo. Porque claramente, admitámoslo, a la gente le importa tres narices Europa (irónicamente, ya que ahí es donde se decide todo nuestro futuro, en realidad), y como los grandes partidos han basado toda su estrategia en asuntos internos, eso es lo que realmente ha calado en la ciudadanía. Y ahora mismo la gente sólo está pensando en una cosa: no piensa en Europa, ni en los trajes de Camps, ni en el Falcon… Piensa que está en paro, que no llega a fin de mes, que los sueldos no crecen (y de momento, por suerte, los precios tampoco), que no puede comprarse una casa, etc… Y eso es crisis, señor Zapatero. Eso que usted, muy “acertadamente”, definió como “ligera recesión” hace un año. Y los españoles, especialmente los votantes del PSOE, han dicho que no les mola nada todo esto. El perfil de votante del PSOE es, curiosamente, antagónico al que se supone que debería ser un votante de izquierdas: activo, reinvindicativo, espasmódicamente chillón… El votante de izquierdas se han convertido en alguien pachón, tranquilo, al que no le preocupa nada más allá de sus narices, y claramente el votante del PSOE ha abandonado a su partido de toda la vida. La crisis y la falta de voluntad para afrontarla es lo que ha definido la decisión de estos votantes. Si a eso le sumamos que muchos de los dirigentes y cabezas visibles del partido y ministros son de risa, pues apaga y vamonos. La restructuración del gabinete ministerial no fue más que una pantomima, como las que acostumbra Zapatero, para hacer ver como que hace algo contra la crisis, pero como es lógico, el público no se ha dejado convencer. Señores socialistas, se han ganado a pulso perder la confianza de los votantes, más que nada porque lo que perciben estos es que ustedes la han perdido en ellos. Ya no se gobierna para el pueblo, se gobierna de cara a la galería, para parecer los más guays, y eso, en algún momento tenía que pasarles factura.

Es evidente que en época de crisis el votante de izquierdas se abstiene más de lo habitual. Ya paso con González y ha vuelto a pasar ahora. Si lo de la crisis se hubiera sabido antes de las generales del año pasado, desde luego Zapatero no hubiera salido de nuevo. O tal vez sí, pero tan a la mínima respecto del PP que casi hubieran tenido que pegarse por los escaños. Pero la abstención, en el caso de Zapatero, tiene más significados. La diferencia más notable con Felipe González es que este último era más un hombre de acción, y aunque fallase, hacía cosas. La gente lo castigó porque no supo afrontar la crisis, pero tampoco Aznar tuvo un respaldo muy importante en las primeras elecciones que ganó, por lo que tuvo que hacer pactos hasta con el diablo. Sin embargo, en este caso Zapatero ha perdido precisamente por todo lo contrario: inacción total y absoluta. El Plan E hace aguas por todo sitios y es pan para hoy y hambre para mañana. Tiene encima la suerte de que no hay elecciones generales hasta dentro de tres años, cuando susceptiblemente se habrá superado la crisis (aunque hay quien no está muy seguro de eso), con lo que si no media alguna que otra huelga general, tenemos ZP para rato. Sólo pediría que no fueran tan soberbios y bajasen la cabeza un poco, que se les ve hasta la coronilla.

Autocrítica

Acaban de pasar las elecciones europeas y quiero hacer autocrítica. Y además de hacer autocrítica, quiero que los demás la hagan también. Han sido unas elecciones bochornosas, en muchos sentidos: los partidos en general (con algunas excepciones) han sido totalmente inadecuados tanto en la forma como en el contexto. La gente está totalmente desinteresada por Europa y lo han demostrado con creces. Y los que tenían algo que ofrecer simplemente están desaparecidos. Quiero escribir varios artículos en los próximos días dando a cada uno lo suyo, y voy a empezar por mi, que es bueno dar ejemplo.

Sí, yo no me presentaba a las elecciones, pero me tengo que poner en mi sitio. Mi voto ha ido por la coalición Libertas-Ciudadanos de España, y así lo estuve recomendando días atrás. Pero claramente no ha sido suficiente. No me arrepiento de mi decisión, pero tras los resultados, me planteo cuales han sido los problemas, y es algo en lo que me extenderé pronto en los próximos artículos.

De alguna forma, el partido de Rosa Díez, UPyD, ha conseguido una cantidad de votos enorme (al menos en Madrid), como para lograr un escaño. Lo más sobresaliente de la cuestión es que es un partido infimo, cuatro gatos se diría, pero que por algún motivo tiene predicamento en fuentes como El mundo, que le han hecho una publicidad preciosa, mientras que otros partidos bastante más interesantes, como Ciudadanos, han sido denostrados por esos mismos medios en pro de la ex-socialista. Las varas de medir, extrañamente, no son las mismas, ya que ideológicamente son partidos muy parecidos, y además, no les pega nada a esos mismos medios, tradicionalmente afines a los conservadores.

Mi creencia es que he votado correctamente, pero, llamémosle suerte o como queramos, la cosa no ha acompañado. Ni siquiera teniendo a alguien como Miguel Durán en cabeza de lista. No ha tenido la proyección mediática debida, y extraña incluso, teniendo en cuenta que se trata de un conocido empresario que ha manejado medios de comunicación, entre otras cosas. Me ha parecido una candidatura abierta, sincera y entregada, aunque muchos la han criticado por efectista, fundamentalmente. En mi opinión creo que ha sido desmerecido desde el principio, fundamentalmente por los contrarios, fundamentalmente seguidores de UPyD y compañía. Y la coalición con Libertas creo que también ha sido un detonante negativo para mucha gente, que no lo ha visto con buenos ojos. Pero esto lo comentaré en un próximo artículo.

En definitiva, creo que estas elecciones han sido sucias, estúpidas y decadentes. Nuestros dirigentes han presentado su peor cara, y han enviado al electorado al ostracismo más recalcitrante. Esto seguro de que mucha gente ni siquiera sabía de que eran las elecciones, si es que sabían que había elecciones. Y teniendo en cuenta que en Europa se decide todo lo importante que ocurre en nuestro país y entorno, creo que el desprestigio que día a día se van ganando nuestros políticos está llegando a límites insospechados. Tiempo al tiempo.

Acabo de ver un documental sobre populismo y sinceramente me ha preocupado. Bueno, es una tendencia política que siempre me ha producido resquemor, pero después  de ver el tema desde una perspectiva europea, sinceramente me ha dejado tieso. Los radicalismos y los nacionalismos están aprovechando las crisis (locales y mundiales) para sacar tajada política a costa, como siempre, de los bienpensantes ciudadanos.

Pero vámonos al lado contrario, a los tecnócratas. Los que piensan para el pueblo, pero sin el pueblo. Nuestro mayor exponente hoy día es ZP, que desde que salió elegido el año pasado ha sido un desproposito con patas permanente. Pensándolo detenidamente, se ha convertido en un tecnócrata populista, si es que es posible semejante cosa. Se dedica, las 24 horas del día, a lanzar eslóganes y soflamas chorras que el ciudadano de a pie se traga porque son políticamente correctas. Pero ninguna de esas frases vacías significa realmente nada. No cumple sus promesas, como ha quedado patente en el último debate del estado de la nación (acto que por otro lado no vale para nada, se lo inventó en España Felipe con la sana intención de revalidar cada año su mandato haciendo, como nuestro coleguita, promesas vacías que no iban a ninguna parte). En vez de pensar en soluciones y ponerlas en práctica, lo único que estamos presenciando es un teatro del absurdo en el que los políticos se alejan cada vez más del pueblo, pero engañándonos, haciéndonos creer que efectivamente piensan en nosotros. Las elecciones europeas ya son la risa. No dicen absolutamente nada sobre Europa, sólo se atacan entre ellos y manipulan hábilmente a los indecisos. No hay que pensar en Europa, esa es su idea general. Luego les extraña que haya tanta abstención. Los únicos partidos que están hablando realmente de europa, como Ciudadanos, son silenciados sistemáticamente en los medios de comunicación, y es realmente costoso que se les vea o se les oíga porque, simplemente, deben desaparecer de la vista de los grandes partidos. A Rajoy no me refiero porque tiene tan poco carisma que prácticamente sólo convence a los que ya están convencidos, o sea, que llueve sobre mojado.

En conclusión, tan malo es ser populista como tecnócrata. Los primeros porque intentan convencerte con banales esperanzas y subterfugios, y los segundos porque el pueblo no les interesa un carajo. Y que nadie se confunda. A los populistas radicales no les importa el pueblo. Simplemente se aprovechan de él para conseguir sus prebendas políticas. Por suerte hay vías intermedias pero poco conocidas. Decid no a unos y otros, votad puramente en conciencia y si no veis alternativas reales a vuestras necesidades, votad en blanco. Al cabo del tiempo me he dado cuenta de que abstención lo único que hace es beneficiar a los de siempre. Si no quieres votarles, al menos castígales. Diles que no en su cara.

Esta frase la conocemos, desgraciadamente, porque a nuestro presi le dio por decirla varias veces en las últimas elecciones. Es una frase de Edward R. Murrow que popularizó George Clooney en su película del 2005 (muy buena, por cierto). Ahora, mirando retrospectivamente, me doy cuenta de que la decía con todo el sentido y responsabilidad. Nos estaba deseando buena suerte de verdad. Lo decía sinceramente. Porque sabía que las ibamos a pasar tan putas que lo mejor es que al menos nos sintiéramos reconfortados con sus amables palabras.

Está claro que los socialistas ya sabían de la crisis antes de las elecciones, y como los populares con el 11-M, se callaron como putas, obviamente para no perder votos. Y les salió bien. Esto es evidente ahora, pero es que cuando terminaros las elecciones y comenzó a avistarse la crisis, algunos ya lo dijimos, pero como siempre, la gente sólo oía lo que quería oír. Y ahora estamos como estamos.

¿Hasta cuando, señor Zapatero? ¿Hasta cuando? Pues aún nos quedan unos tres años de aguantar marea. Claro que tan malos son estos como los otros, así que en un sistema cada vez más bipartidista como este pocas esperanzas nos quedan, si es que teníamos alguna. Buena suerte, amigos míos, que la vamos a necesitar. Todos.





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