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Internautas y gaseosa » El Blog de Enrique Dans.

Un tazón de realidad de parte de Enrique Dans. Y tiene toda la razón: aún no ha terminado todo esto. Que no quede en el olvido como quieren hacer con todo, crisis incluida. En nuestras manos queda.

Actualización: pregunta de Público y respuesta del parlamentario europeo por el Partido Pirata Christian Engström:

¿Logrará alguna ley acabar con las descargas de contenido con copyright?

Es imposible, son imparables aunque cierren internet. Una memoria de un terabyte (1024 gigabytes) puede costar hoy en día 100 euros. Siempre quedará la venta en cualquier esquina, alguien que le pase una película a un amigo para copiarla. Si las compañías de discos no pueden sobrevivir en una sociedad en la que cualquiera puede copiar cualquier cosa, no pueden sobrevivir. No hay nadie que pueda hacer nada contra eso.

Más claro el agua: o eliminamos, no Internet, sino la tecnología informática entera (volviendo a como estábamos antes de 1950), o esta gente no parará nunca (o mueren antes ellos, claro).

Hoy, hasta 12 periódicos sitos en Cataluña se han puesto de acuerdo para hacer el mismo editorial. Esto, que es poco común entre medios que compiten entre si, tiene una serie de lecturas a día de hoy, cuanto menos, ominosas. Que tantos medios se hayan puesto de acuerdo hoy para hablar de lo mismo (es decir, que no les quiten lo bailao), siendo medios que habitualmente discrepan entre si, llama bastante la atención. Y además, para presionar nada menos que al Tribunal Constitucional. Esto tiene interpretaciones de muy diversos tipos:

  • Políticas: de nuevo, los medios, como la Iglesia, se cree en el derecho de meterse en el debate político (el famoso “cuarto poder”). Siendo la libertad de expresión algo sagrado en democracia, eso no significa que cualquiera pueda llegar y decir, por el procedimiento de “esta boca es mía” a un órgano soberano como es el TC: “oye, que a ver que haces, que como te pongas en contra nuestra te la vamos a liar parda”, básicamente. Que eso lo digan los políticos catalanistas, lo puedo entender, porque forma parte del discurso partidista. Ahora, que un medio de comunicación se empeñe en meterse en política (aunque lo hacen habitualmente), es cuanto menos discutible, y por mucha libertad de expresión que se pueda alegar, la ética periodística (juas) exige ciertos límites en el ejercicio de esa libertad de expresión.
  • Informativas: la función de un medio de comunicación es informar y en su caso, opinar. Pero cuando se sobrepasa esta función, cuando se intenta influir en un órgano constitucional y soberano como el TC para que se incline de una forma o de otra, cuando se habla más allá de “respetemos las decisiones del tribunal”, se está entrando en un terreno resbaladizo y cuestionable. Pero si lo es para un político, aún más para un medio de comunicación. Sólo hay que leer el editorial de La Vanguardia para percatarse de esto que estoy diciendo. Se sobrepasa con creces la información o la opinión, que sería en este caso, para entrar en alegaciones y en enmiendas a la totalidad que nos les corresponde hacer. Además, se pone en entredicho de forma expresa que el TC sea capaz de dar una resolución contraria razonada y adecuada a Derecho. Sólo parece haber una posibilidad, que es una resolución a favor, coartando de esta manera la libertad de este tribunal para decidir si realmente una norma es constitucional o no. No, señores de La Vanguardia, esto si no que tiene parangón en democracia. Un Estatuto regional es una ley como cualquier otra, sujeta a Derecho y a la Constitución. Si tiene algún apartado inconstitucional, este deberá ser eliminado o modificado, les guste o no. ¿O es qué tal vez están más cómodos sin fundamentos constitucionales? ¿Es qué tal vez vez nos están diciendo están por encima de la Constitución? ¿Están ustedes a gusto siendo aconstitucionales? Tal vez sea eso.
  • Jurídicas: el TC es un tribunal del más alto rango, junto con el Supremo, y tiene unas funciones muy definidas: investigar y decidir sobre si una norma estatal (y un Estatuto autonómico lo es) es adecuado al Derecho constitucional o no. Cualquiera puede, obviamente, opinar sobre si la decisión le parece más o menos correcta, faltaría más, pero NUNCA se puede poner en duda la decisión. Nos puede gustar o no. La podemos recurrir o no. Podemos considerar que es correcta jurídicamente o no, pero nunca negar la plana a un tribunal. Por eso existe la separación de poderes y por eso, a pesar de la libertad de expresión, debemos acatar y obedecer las órdenes de los tribunales. Si no, esto sería un caos. Viviríamos en la anarquía. Algunos lo mismo se sienten cómodos con esa idea, pero la mayoría no. Los ciudadanos quieren normas que rijan la vida en común y les den seguridad jurídica. Si no respetamos las decisiones de los tribunales, ¿qué será lo próximo? No podemos ser tan alegres “prejuzgando” a un tribunal porque su decisión pueda gustarnos o no. Y si no te gusta lo que hay, mira, dilo, presenta tu verdadera cara y deja que los demás veamos que no eres un demócrata, que tus objetivos son inconstitucionales y que no aceptas las reglas de juego, como hacen los terroristas.

Como puede verse, no he hablado conscientemente sobre qué decisión me gustaría a mi. Mi opinión ha versado sobre lo irreal y estúpido que resulta este “agrupamiento” de periódicos alrededor de lo que claramente es una forma de los políticos catalanistas e independentistas de actuar públicamente de forma indirecta para influir en las decisiones del TC. Porque si no, no tiene el más mínimo sentido que diarios como La Vanguardia o El Periódico de Cataluña, muy respetados en el resto de España, se hayan dispuesto a semejante burla al sistema democrático. Porque si ya empezamos por faltarle el respeto a las alta instituciones, mal rayo nos parta en este país cada vez más echado por tierra. Jodidos vamos.





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