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No ha sido una sorpresa

Sólo una pequeña reseña sobre el tema de las Olimpiadas. Podemos ser todo lo chovinistas que queramos (ahora a eso se le llama ser patriota), pero Madrid no podía ganar. Era imposible. Me ha sorprendido que Chicago se cayera la primera, pero era muy evidente que sería una ciudad americana la ganadora. Chicago y Río eran mis favoritas.

Que no se moleste nadie, pero ha sido una bendición que perdieran. Unas olimpiadas son una lacra para un país. Es un evento que sólo sirve para gastar en infraestructuras inútiles y para generar empleo precario que dura dos meses, en el mejor de los casos. En el caso concreto de Madrid, que ya lo tenía casi todo hecho (lo que podía considerarse una ventaja, pero no lo es), iba a suponer mucha menos inversión, así que ni para eso serviría. De hecho en Chicago y Tokyo los ciudadanos fueron los suficientemente inteligentes como para dar la espalda a sus candidaturas, lo que habrá pesado mucho en la decisión del COI.

Ahora Río de Janeiro tiene un papelón de narices. No sé como andan de infraestructuras, pero muchas cosas tienen que mejorar para conseguir unas olimpiadas decentes. Como en el caso de China, no les servirá para mucho, ni económica ni culturalmente. Lo único que pueden pretender conseguir es un poco de notoriedad política y social, pero nada más. Además, las olimpiadas hoy día son una sombra muy tenue de lo que fueron (y la gente lo sabe, o al menos una parte de la población), así que llueve sobre mojado.

Así que… ¡Enhorabuena, Madrid! De buena te has librado… (y todos los españoles, por añadidura).

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Finito. Hoy terminan las olimpiadas, y todo el pescado se ha vendido ya. Como es habitual, España ha quedado en una posición relativamente discreta con 18 medallas (dos conseguidas hoy), lejos de las veintitantas que se decían que se iban a ganar, siendo la mayoría de plata (10). Hoy estaba viendo precisamente la segunda parte de la final de baloncesto y la verdad, aunque no han jugado mal, cometían los fallos suficientes como para no poder ganar a los americanos. Es una plata merecida. De todas formas, echando la vista atrás, se puede decir que la mayoría de las platas han sido merecidas. Como las de David Cal, que en las preliminares a sus finales lo hacía todo estupendamente, pero luego en las finales o salía mal o luego en la carrera se lo montaba de pena y terminaba segundo. No sé muy bien como nos lo montamos los españoles pero siempre terminamos haciendo este tipo de cosas. Vamos estupendos y siempre pinchamos al final, y muchas veces, cuando ganamos, ganamos muchas veces de coña, como pasó el primer día en ciclismo en ruta o en el K2 de piragüismo, que ganamos por 3 malditas décimas. Las olimpiadas demuestran quien es una potencia en según que deportes y quien no. Y España sigue siendo una potencia de segundo nivel en la inmensa mayoría de los deportes. No es una crítica fácil al uso, lo demuestran las medallas y los manejos que hemos hecho a lo largo de la competición. Las olimpiadas son el summum de las competiciones deportivas, donde se demuestra quien es mejor de verdad, más que en un mundial o en una competición continental.

Y que decir de China. Totalmente irreal. Es muy evidente que han sacado pecho por ser los anfitriones, y han tenido 8 años para conseguir localizar a sus campeones entre más de mil millones de personas. Han actualizado sus sistemas de entrenamiento y han conseguido lo que hasta ahora había sido imposible. Probablemente no volverán a conseguir semejante palmarés ni de lejos, pero que les quiten lo bailao. Las 93 medallas (49 de oro) les dan un primer puesto probablemente poco merecido, pero claro, las cosas se demuestran en la cancha, y la cancha es inapelable. Más realista hubiera sido que no hubieran conseguido tantas de oro. Y los USA han vuelto a estar en los niveles habituales, con 106 medallas, aunque menos de oro que China, con 36. En fin, han estado arriba los que tenían que estar, mientras que nosotros nos hemos quedado en una digna posición 14.

Pero estos juegos han tenido otro tipo de dimensiones, que ya hemos indicado en artículos anteriores en este blog. Política, economía, cultura… Han sido unos juegos muy politizados, llegando a niveles como los del 36 de Berlín o los del 80 de Moscú. Lo habitual cuando quien celebra unos juegos es una nación dominada por una dictadura, en este caso de un partido. Muchas son las razones por las que China no debía haber celebrado las olimpiadas, pero ahora se queda en lo puramente anecdótico, pasadas las aguas, más turbias que otra cosa, con esa exaltación del nacionalismo y esa solapada continuación de la presión interna contra los grupos, los separatismos y los que piensan diferente. Los deportistas tampoco demuestran tener mucha mejor ética, ya que les da igual jugar en una democracia que en una dictadura, y les da lo mismo conseguir sus éxitos bajo la represión que en la libertad del mundo libre. Algunos han hecho boicot, y eso les hace merecedores de nuestro aplauso, pero claro, a ver como se explica al mundo que por mucho que se celebren las olimpiadas, sin deportistas no hay nada.

Las siguientes son en Londres, al menos volvemos al mundo civilizado y democrático. No digo que China no sea civilizada, pero mientras siga el status quo actual dudo mucho que el menda quiera saber nada de ellos a ningún nivel, por mucha potencia económica mundial que sea. Ojalá (eso es lo que parece que está planteado) se vuelva a las antiguas costumbres olímpicas en todos los sentidos, sin tanta artificiosidad y maniqueísmo patente como hemos vivido durante dos semanas. Ah, y ahora recuerden que tenemos las paraolimpiadas, donde las personas con problemas físicos o psíquicos se enfrentarán, y donde los juegos suelen ser un poco más de verdad que con sus homólogos “sin problemas”. De hecho que yo sepa nunca le ha ido mal a España en las paraolimpiadas. Va a resultar que nos va mejor con nuestros amigos paralíticos que con los que tienen todos sus miembros sanos. No es malo, simplemente deberían llamar la atención de los deportistas, que muchas veces van de divos y luego deben bajar la cabeza. Espero que tengan como mínimo la misma suerte que hemos tenido hasta ahora.

Falsedad olímpica

Mucho se está hablando estos días sobre la inauguración de las olimpiadas. Resulta que la ceremonia como tal debió ser más que nada mucha realidad virtual, donde las imágenes del estadio no eran tales y los fuegos artificiales poco menos que inexistentes en su inmensa mayoría. Hasta la niñita que aparecía cantando no era la que cantaba realmente. Pase porque fuera un playback, pero es que ni siquiera la niña que cantaba era la que apareció ante nuestras pantallas. Vamos, que en general puede decirse que fue una engañifa.

No es que esto sea mejor o peor. Bueno, visto por el lado más cínico, puede decirse que todo este tinglado ha sido una extensión de la falsedad olímpica en toda su dimensión. Ya critiqué hace una semana los juegos por parecerme poco menos que algo fuera de lugar respecto a lo que fue en sus inicios. La política, la economía y los intereses mundiales priman en la cita deportiva más importante del mundo. Cada inauguración debe ser cada vez más espectacular e impresionante y claro, los chinos han optado por la ayuda informática para conseguir su efecto televisivamente hablando. Porque en el estadio podía haber fácil 100.000 personas, pero viéndolo por televisión podría haber miles de millones, con lo que primó sin duda el efectismo con una suspensión de la credulidad inverosímil a la realidad, menos visible y espectacular. Está claro que las siguientes ceremonias van a tener que seguir el mismo curso de acontecimientos si quieren estar a la altura.

En cualquier caso, nos encontramos con los juegos posiblemente más artificiales de la historia. Esta mañana estaba viendo las pruebas de atletismo, de lo más interesante que tienen unos juegos, y ahora los jueces ya no ven las salidas falsas a ojo, como antes, sino que se guían por quien ha presionado los clavos de las zapatillas más fuerte antes de que se hiciera el disparo de inicio de las pruebas. A los corredores de maratón se les seguirá por GPS, y en natación las marcas están totalmente controladas en cuanto rozan la meta. Cierto es que ahora las marcas son cada vez más ajustadas y que las sorpresas son menores que antaño, pero ahora no vale mentir a la foto-finish: un ojo electrónico estará observando a los deportistas en todo momento, estando todo totalmente automatizado de principio a fin. En definitiva, todo es poquito más artificial y falso en las olimpiadas. No digo que la peña tenga que correr desnuda como hace 2.000 años, pero vamos, que la autenticidad se pierde a pasos agigantados con cada nueva olimpiada. Que le vamos a hacer.

La guerra de Georgia es un buen ejemplo de como los países se pasan por el forro las olimpiadas. Si ni los propios países deciden comportarse pacíficamente durante los juegos, ¿cómo van los ciudadanos a respetar un evento teóricamente orientado a la paz y la comunión de los pueblos? Lo primero que debía haber hecho el Comité Olímpico es amenazar a Rusia con expulsarles de los juegos si la agresión no termina de inmediato. Pero no, priman más los intereses geopolíticos y que Rusia es una potencia deportiva. Es más importante tener a sus deportistas exhibiendose que las razones que se puedan tener para llevar a cabo unos juegos olímpicos de verdad. Esta es la demostración más fehaciente de que el sueño de Pierre de Coubertin ha sido enviado al más profundo de los cajones por los intereses económicos y políticos. Las cosas ya no son lo que eran, no señor.

Aunque sólo sea por que es lo actual me gustaría hacer un comentario al respecto. Ya sé que las cosas no son como antes, y que los juegos olímpicos deberían representar la unidad de los pueblos por la paz, pero sabemos que hoy día eso ya no se respeta. En la antigüedad, todos los pueblos que querían acudir a las olimpiadas tenían que detener sus guerras y firmar tratados de paz. Ahora mismo ni el pepe deja sus conflictos militares por el bien de su participación en los juegos. También es cierto que los propios organizadores no hacen nada al respecto: no impiden a los países sumergidos en conflictos la posibilidad de participar, con lo que aquí hace todo Dios lo que le da la gana y así va el tema. Los juegos olímpicos ya no son lo que eran, y antes tenían un prestigio que ahora lógicamente no tienen.

Porque qué decir de la repercusión mediática. Todo lo controla el COI, que no permite que absolutamente nadie intente ir por su cuenta en el suculento negocio de las televisiones, radios, prensa… Por no hablar de los deportistas que van con patrocinadores, cosa que realmente no es legal olímpicamente hablando pero que ocurre. Se generan una serie de desbarajustes que lo único que hacen es que cada vez menos gente tenga respeto a las olimpiadas, que deberían ser un momento álgido para la humanidad y que resultan ser quince días que, excepto para los deportistas, para la mayor parte del mundo pasa sin pena ni gloria.

Recuerdo que de chaval todo el mundo quería ver las olimpiadas porque eran un momento deportivo álgido. Ahora, encima, el COI ni siquiera tiene en cuenta para elegir al país que sea una nación donde se respeten los derechos humanos o que no tenga conflictos armados pendientes. Interesaba que fuera China por su alto potencial y sus características económicas en el nuevo mundo neo-liberal. Con esto, el COI ha dado la patada definitiva a sus principios y simplemente ha dado la razón a los críticos, haciendo que, eso sí, sean unas olimpiadas supertecnológicas y la leche en verso deportivamente hablando. Pero ya no tiene los valores y principios de antes. Y eso se nota mucho. En fin…





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