Posts Tagged ‘televisión’

Leía un artículo que me ha llamado la atención porque, a pesar de su buena intención (criticar que no se respeta el horario infantil en televisión, cosa con la que estoy plenamente de acuerdo), lo hacía, a mi modo de ver, de forma bastante equivocada y equívoca, criticando una serie (concretamente Padre de familia), no por razones estéticas, intelectuales o ideológicas, las únicas que me parecen aceptables para criticar una obra artística, sino por razones puramente extemporáneas y que demuestran que nos gusta mucho criticar por criticar aún sin conocer el producto, porque claramente el autor del post no parece comprender muy bien la serie, probablemente porque no la sigue (lo que no es criticable), pero aún así criticándola con todo desapego (lo que sí es criticable):

Rómpele la cabeza a mamá | Tercera Opinión.

A esta serie se le critica mucho desde la ignorancia, y creo que de vez en cuando hay que echar un cable a los que no pueden defenderse porque me parece harto complicado criticar algo que no se conoce y quedarnos tan anchos. Como he dicho, la parte de la crítica sobre que esa serie no debería emitirse en horario infantil la comparto totalmente: es una serie para adultos, y por lo tanto debería emitirse a partir de las 22:00 horas, que es el horario apropiado. Pero como siempre, en este país tendemos a confundir dibujos animados con infancia, un error que no logramos superar por mucho que insistamos en ello. Pero la dejadez de las instituciones, y sobre todo, la nuestra por seguir permitiéndolo hacen que estas cosas sigan pasando sin más ni más. En este punto, estoy plenamente de acuerdo con el análisis.

Pero vuelvo al tema central, que es criticar concretamente a esta serie. Sí, en el post se habla de un caso concreto (un niño viendo la serie), que puede ser real o no, no lo sé, pero: ¿no se podría haber escogido, por ejemplo, cualquier programa que se emite a cualquier hora dentro del horario infantil? Porque que yo sepa, no se emite solo Padre de familia: desde el punto de la mañana se está emitiendo basura en todos los canales. Los programas de la mañana tienen inevitablemente secciones del corazón, secciones de crónica social y negra, seguido siempre por las noticias, que no son precisamente edificantes la mayor parte del tiempo. A las noticias siguen programas rosas como el Sálvame como máximo exponente (Sé lo que hicisteis tampoco es que sea precisamente edificante), junto con programas tipo Tal Cual, Gente, etc… Por no contar con los culebrones, donde se producen asesinatos, violaciones, etc… Después más noticias y ya se ha terminado el horario infantil. ¿Dónde está la programación infantil? Pues prácticamente reducida a un espacio entre las 6 y las 8 de la mañana, horas en que ningún niño está levantado para ver la tele, y eso cuando hay algo para ver. Sinceramente, habiendo todo esto, criticar a una serie de animación (claramente porque al autor no le gusta, como deja claro en el artículo) como máximo exponente de lo que no debería emitirse en horario diurno, pues hombre, la verdad, queda raro. Es criticar por criticar.

Pero además, hay otro problema, y es que la crítica que se realiza es totalmente gratuita. Si la crítica no hubiera pasado de decir “esta serie es para adultos y no debería emitirse en horario infantil”, pues probablemente yo no estaría escribiendo este artículo. Pero no. Tuvo que meter el dedo en la herida, criticando una escena concreta de la serie, sacada totalmente fuera de contexto y sin mayor explicación. La escena en cuestión, para los qu no hayan leído el artículo, es aquella en que Peter (recordemos que no es un dechado de inteligencia precisamente), pega a Lois para que Stewie se divierta (como sabemos, Stewie y Lois son enemigos mortales, al menos desde la perspectiva del niño). Si no se ha visto el resto de la serie, esa escena probablemente suene a machista y misógina, además de poder decirse que podría impulsar a cometer violencia contra la mujeres. Nada más lejos de la intención original del autor. Pero para comprender esa intención, hay que entender la serie y porque los personajes son como son. Es más, se nota que el autor del post odia literalmente esta serie, diciendo “Normalmente en esta serie no hay capítulo en el que no se haga referencia a la mujer como objeto sexual, mera sirvienta de casa o intelectualmente atrasada.” Esto sólo tiene dos lecturas: o este señor efectivamente no ha visto más que un par de capítulos y no entiende la serie, o bien la ha visto más o menos habitualmente y simplemente le parece repulsiva, lo que en mi opinión denota una serie de problemas que no voy a decir aquí por si alguien se siente identificado y dolido. Porque decir eso de Padre de familia es no haber comprendido absolutamente nada de lo que significa la serie, de lo que transmite y su objetivo, que es hacer una crítica feroz e indolente de la sociedad estadounidense sin dejar títere con cabeza. Algunos dirán que lo mismo hacen Los Simpsons, pero la serie de Matt Groening es una caramelo al lado de la de Seth Macfarlane. Al lado de Peter, Homer es un ser inteligente.

Pero además de no comprenderse la serie, existe un problema cultural bastante importante que hace que se odie a esta serie en concreto. Es ignorancia cultural. Tomo de la Wikipedia el significado de Esperpento:

1. Lo grotesco como forma de expresión:
* la degradación de los personajes.
* la reificación o cosificación de los personajes, reducidos a mero signo o a muñecos.
* la animalización o fusión de formas humanas y animales
* la literaturización del lenguaje coloquial, frecuentemente investido de todo tipo de intertextualidades.
* el abuso del contraste
* la mezcla de mundo real y de pesadilla
* la distorsión de la escena exterior
2. La deformación sistemática de la realidad:
* la apariencia de burla y caricatura de la realidad
* el significado profundo, semi transparente, cargado de crítica e intención satírica que constituye la auténtica lección moral
3. La presencia de la muerte como personaje fundamental.

Cualquiera que conozca Padre de familia podrá ver reflejada la serie en esta definición. De hecho, lo clava (la serie tiene un personaje específico para la muerte). Con lo que los que critican sin piedad la serie, a mi entender, para empezar están pecando de ignorancia literaria bastante importante. Valle-Inclán (creador del género literario del esperpento), en mi opinión, estaría bastante contento con Padre de familia, ya que de hecho clava el concepto de esperpento por todos los poros (muchos más que Los Simpsons). El que no entienda esto o critique la serie por esto, está haciendo de menos a uno de los más grandes literatos y dramaturgos que ha parido este país. Es más, creo que la serie es un homenaje a la obra de nuestro insigne autor. A partir de ahí, puedo entender que haya gente a la que no le guste, como es lógico, ya que no a todos nos gusta todo. Pero una cosa es que algo no nos guste y respetarlo, y otra muy diferente es arremeter contra ello inmisericordemente, y además, desde la ignorancia. Creo que mucha gente tiene que hacer examen de conciencia sobre lo que habla y deja de hablar. Así a lo mejor vivimos todos un poco más felices, sin tocarnos las pelotas mutuamente de forma gratuita.

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Pro-Anti

Hollywood ha sido siempre colaboracionista con el gobierno y los militares. Lo demostró en sus inicios, lo volvió a demostrar en la guerra, y lo demuestra siempre que puede en sus películas y series. Sin embargo, tras el éxito de “Los Soprano”, comenzaron a crearse series de las llamadas “inteligentes” que dieron lugar a que algunas o muchas de ellas comenzasen a divergir de las políticas de los estudios y sus argumentos no fueran precisamente “pro-sistema” o “colaboracionistas” (con el gobierno, el ejército, etc…). Esto proviene también de una cierta tradición cinematográfica de ciertos directores y guionistas que no se han querido nunca ajustar a los patrones marcados por el Establishment. De hecho, muchas películas bélicas no han disfrutado lo que se dice de ayuda de los militares cuando han solicitado fondos o material, por no pasar el examen profundo de censores militares, ya que sus guiones no eran “proclives” a la causa militar. Vamos, que la crítica no era precisamente “idónea” para los intereses del ejército.

Últimamente he estado haciendo repaso de las series que veo o he visto en televisión y he estado haciendo distinciones entre las que son pro- y anti- (o al menos, no tan pro-), y este viene a ser el resultado (naturalmente, hablo de series americanas, y no tienen que ser necesariamente militares o políticas, sino también que hablen de un estilo vida cómodo y superficial, adecuado para el entorno consumista en el que vivimos):

Series PRO:

Caso abierto (Prácticamente cualquier serie policiaca, con algunas excepciones)..
Bones.
Mujeres desesperadas.
Sexo en Nueva York.
CSI (cualquiera de sus encarnaciones, y en general cualquier serie de Jerry Bruckheimer).
El abogado.
Entre fantasmas.
Flashforward (al menos por el momento).
Anatomía de Grey.
Sin cita previa.
Cómo conocí a vuestra madre.
Cinco hermanos.
Navy: Investigación criminal.
J.A.G.
Urgencias.
Sin rastro.
Las chicas Gilmore.
Betty.
One tree hill.

Series NO-PRO o ANTI:

Prison Break.
House.
Dollhouse.
Último aviso.
Boston Legal.
Perdidos.
Los Soprano.
The Riches.
Fringe.
Los Simpsons.
Padre de familia.
Padre “Made in USA”.
Lie to me (Miénteme).
Los 4.400.

Naturalmente, es una lista simple y de lo que yo veo o he visto (y ahora recuerdo, es posible que cambie la lista más adelante). La lista también puede cambiar dependiendo de como avancen algunas series (puede ser el caso de Flashforward), pero prácticamente es una lista en las que son todos los que están. Alguno puede sorprenderse de la clasificación en algunos puntos. Me gustaría poder explicar esto con más detenimiento, y en próximas entregas voy a ir desgranando algunos de estos puntos. Que haya puesto una serie como PRO no significa que sea mala o perversa. Bones, por ejemplo, es claramente PRO, pero sus personajes y situaciones hacen que sea una serie agradable de ver, si no tienes en cuenta que los personajes principales son totalmente pro-gubernamentales en su forma de pensar y actuar (de hecho, están pagados por el gobierno, lo que en realidad no es un motivo, como en Fringe). En fin, son muchos los detalles. Si queréis proponer algún cambio o añadido a las listas, sois libres de comentarlo.

La cabina

Marchó uno de los actores más importantes del cine español de todos los tiempos, José Luis López Vázquez. Desde que lo vi por primera vez, “La cabina” me ha cautivado. Soy un gran aficionado a la ciencia-ficción y una obra de este estilo no puede pasársele a cualquier aficionado a este género. Pero es que tiene tantas lecturas que sólo visionándola varias veces es posible intentar entrever todos los entresijos y juegos mentales a los que nos someten los creadores, Mercero y Garci, con una interpretación magistral de López Vázquez, actor denostado por muchos de la progresía que sin embargo es reconocido en el extranjero como un gran actor.

Si no lo habéis visto nunca, pasad la presentación del principio hasta el minuto 9:25, que es cuando empieza el corto de por si (bueno, un mediometraje en realidad, ya que dura 37 minutos), si no queréis que os destripen parte de la historia y el final (y luego podéis ver el principio con más tranquilidad). Preparaos para sentir una angustia increíble durante esos minutos. Probablemente el mejor cine de terror que se ha hecho en España nunca.

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(Si casualmente no pudierais ver el vídeo bien, id directamente al enlace de TVE donde se puede ver in situ).

xddddlp2Estupefacto me quedaba esta tarde mientras comía al ver tan reveladora escena: un ciudadano, bastante cabreado parece ser que con bastante razón, echaba un rapapolvo de narices a Conchita García Campoy, en directo y en máxima audiencia, en la tertulia política, llamando manipuladores a los medios nacionales (ellos incluidos, claro). Pero mi estupefacción no la produjo la amarga queja del ciudadano, sino la respuesta de la señora Conchita: que ni a él ni a nadie le iba a permitir nunca que les llamase manipuladores. Con dos cojones, sí señor.

La auto-denominada “profesional” Conchita García Campoy tuvo los redaños de espetarle algo semejante al ciudadano en cuestión. Como si, por arte de birbiriloque, por ser la presentadora de un programa nacional (cuyo 80% de contenido es todo cuchicheo y revista tipo “El caso”), tuviera derecho alguno a censurar lo que con toda la razón del mundo denunciaba ese ciudadano. Se pensará tamaña “profesional” que puede decirle a los ciudadanos lo que pueden o no pueden decir. Lo flipante de todo es que le dejasen hablar (el hombre empleó una argucia que intuyo cierta, diciendo que era padre de uno de los secuestrados en el “Playa de Bakio”) para decir eso en un medio masivo. Ole sus cojones. Sí señor. Para mi ese hombre es un héroe nacional.

Pues sepa usted, Conchita, que usted no es nadie para mandar callar a un ciudadano. Ni usted ni el rey, coño. Usted se ha ganado tener un televidente menos, simpática, por torpedear la libertad de expresión de un ciudadano que ciertamente representaba con su opinión a millones. Ahora él es un héroe y usted una villana, de las malas, de las de cómic rancio. Siga usted así, segregando imparcialidad y respeto a la libertad. A ver donde termina (aunque claro, estando donde está, probablemente no muy lejos…).

Vale, el chiste es malo, pero es que cada día me rechina más el debate este de los doblajes en TV y cine. No estoy en contra ni mucho menos de que si alguien quiere ver algo en versión original (por conocimiento del idioma o por esnobismo, me da igual), lo haga con toda tranquilidad. Me parece muy bien. Pero me empiezan a fastidiar bastante los pringaos que están todo el puñetero día con “V.O. mola, doblaje mierda”, parece que no tienen otra cosa que hacer y la verdad, molestan bastante. Porque una cosa es que des tu opinión sobre un tema y otro muy diferente es que te dediques a fastidiar y a ningunear a los demás, y no sólo a los que defienden posiciones contrarias, sino como en este caso a los que se dedican al tema, en este caso representados por traductores y dobladores.

En Chica de la tele se hace mención a estas cuestiones. En general, mucha crítica absurda y gratuita contra el doblaje y pocas soluciones. Se apunta, principalmente, a las televisiones, que no aportan una alternativa de calidad al doblaje. En eso estamos de acuerdo. Pero decir salvajadas como que debería eliminarse completamente el doblaje es de un egoísmo y una mala sangre que sinceramente me jode mogollón. Por desgracia, hemos heredado del franquismo el verlo todo doblado. Así tenemos los idiomas en este país, a niveles paupérrimos. Pero la situación es la que es: millones de personas no verían ni cine ni televisión si no fuera en versión doblada, y eso es una realidad indiscutible. El que quiera ver versión original calentita, que se la baje de Internet o la vea por streaming, que hay buenos subtítulos pero otros son una pesadilla. A ver si aprendemos a ser un poquito más solidarios y dejamos nuestras paranoias mentales para otras cosas más importantes.

Y ahora mi opinión personal. Tengo que decir que cuando he visto una película en V.O. con un buen subtitulado la he disfrutado. Pero también digo otra cosa: a veces las voces originales de los actores son asquerosas de narices. Un ejemplo es Cómo conocí a vuestra madre. Sí, lógicamente me he acostumbrado a la versión española, pero es que he visto algunos en versión original y me han parecido inaguantables. En la versión original, Marshall, por ejemplo, no tiene la voz de bobo que tiene en la versión española, y eso jode un huevo, porque tu ves a un tío idiota con voz de tío normal, y sinceramente eso duele a los oídos. Lo mismo Lilly. Prefiero trescientas veces la voz española, donde va a parar. El único que se salva un poco es Barney, pero creo que más porque hace un papelón que otra cosa.

Lo siento, pero no siempre lo auténtico es mejor. Y aquí tenemos una industria del doblaje increíble. En cuanto a las traducciones, se quejan muchos de que no son muy buenas, pero eso se debe fundamentalmente a que las empresas contratan a gente poco capaz, y la que es capaz tiene poco tiempo y posibilidades de hacer buenas traducciones el 100% de las veces. Otra cosa. La gente se queja de que se traducen los chistes o se españolizan para que tengan más sentido, y que eso no mola. Pues a mi sí me mola. Un ejemplo es Padre de Familia. Tienes que ser muy ducho en cultura americana para coger los chistes, porque no se españolizan, como si ocurre en Los Simpsons o en Futurama (las voces de Fry y Bender españolas son mucho mejores que las originales, a mi entender). Sinceramente agradezco las españolizaciones cuando están bien metidas, porque me río cuando debo. Seguramente si escuchase la mera traducción literal me quedaría mirando la pantalla como un gilipollas, y para eso no veo nada, la verdad.

En definitiva, creo que se hace una montaña de una chorrada. El doblaje debe existir, mal que nos pueda pesar. La TV es para entretenerse. El que quiera otra cosa, que se busque la vida, pero es evidente que las televisiones no van a dejar de doblar las series y las películas porque una panda frikis sueñe con un mundo en inglés. Que las televisiones deberían ofrecer subtitulos para todo lo extranjero y que todos deberíamos saber al menos inglés, pues es verdad, que duda cabe. Pero mientras eso no sea así, el doblaje debe seguir existiendo. Y por lo menos el que tenemos es más que decente. Por mucho que les pese a la panda frikis.

Serie: Los 4.400

4400Para suavizar un poco el tono de estos días (que mucho me temo que habrá que mantener), me gustaría hacer un comentario sobre la última serie que he visto y que me parece interesante de destacar, además de aportar mi humilde crítica a lo que me ha parecido una serie potente pero que no supieron aprovechar adecuadamente: Los 4.400.

Los 4.400 comienza con una bola de luz que se acerca a la Tierra y que todos creen que es un meteorito, pero que termina manifestándose como una especie de nave que aterriza en un lago de Seattle y que deja una carga inesperada: 4.400 personas que había desaparecido a lo largo de los 60 años anteriores en todo el mundo aparecen de repente en el lago, para desconcierto de todo el mundo. El NTAC, una agencia de seguridad de los USA, se hace cargo inicialmente de estas personas, poniéndolas en cuarentena durante un cierto tiempo, y liberándolas después al no haber muestras de nada extraño en ellos. Pero eso termina siendo falso, ya que a los pocos días, algunos de ellos comienzan a manifestar una especie de “poderes” extraordinarios, como telequinesia, movimientos ultra-rápidos, visiones del futuro, curaciones, etc… Los agentes del NTAC Tom Baldwin y Diana Skouris se dedican a investigar los casos que se van presentando, y se dan cuenta de que ocurre algo especial con ellos. Un 4.400, Jordan Collier, es un millonario exitoso que decide crear un centro para reunir a todos los 4.400, ya que se sienten discriminados mientras se hace público que posiblemente todos los regresados tengan poderes. Los casos aumentan y la propia familia de Baldwin se ve afectada, ya que su sobrino es un 4.400 y su hijo quedó en coma cuando Shawn (el sobrino) desapareció. Shawn, que muestra poder de curación, pero que al mismo tiempo puede quitar la vida con solo tocar a la gente, es reclutado por Collier para su centro.

Todo se escapa de las manos cuando se van conociendo los poderes de los abducidos, y el gobierno empieza a rodear políticamente a los 4.400. Mientras, se van sucediendo los casos y Diana adopta a una de los 4.400, Maia, que tiene visiones del futuro. Los dos agentes, por motivos personales, se ven cada vez más involucrados en la investigación, hasta que finalmente se descubre que es lo que proporciona a los 4.400 sus poderes: un quinto neurotransmisor llamado Promicina libera aspectos de su mente que para los “normales” están vedados y les aportan sus poderes extraordinarios. Por otro lado está la historia de Richard y Lilly, dos 4.400 que no han desarrollado ningún poder, pero tienen una hija en común que ya desde el seno materno manifiesta poderes especiales, pero especialmente poderosos. Además, según como le da al futuro bebé, puede matar a los que intentan agredir a sus padres, y aporta una visión del futuro a Collier, que se convierte de duro y competitivo empresario a benefactor humanitario.

Las historias van entrelazándose y no voy a contar cada detalle, porque la trama va enredándose tanto que se generan historias alternativas por doquier. Baste decir que a medida que se van introduciendo personajes nuevos las historias se van complicando cada vez más, llegando a un punto en que el hijo de Baldwin se convierte en lider de los 4.400 y un grupo de perseguidores por el tiempo, los “marcados”, intentan destruirlos de cualquier forma. Además, la Promicina queda disponible para los simples mortales, pero sólo el 50% puede sobrevivir a un “chute” de la droga. Sí, no olvidaré indicar que en realidad, todo este follón lo monta la “gente del futuro”, que es quien ha raptado a los 4.400 y los ha devuelto, en teoría, para “salvar al mundo”.

Esto no vale ni como resumen. Recomiendo a aquellos que gusten de buenas historias y de la ciencia-ficción que la vean (creo que la están emitiendo ahora en Cuatro, y la suelen emitir en las digitales -no TDT-). Sirva sólo como aperitivo de lo que podeis llegar a ver. Ahora bien, ahí va mi sensación particular sobre la serie. La idea de la serie es muy interesante y bastante original, ya que por una vez los abducidos no lo son por los extraterrestres, sino por gente del futuro que teoricamente quiere salvar la Tierra de un futuro catastrófico. Los argumentos y los personajes comienzan bien, de forma relativamente creíble (todo lo que pueden serlo), pero hay varios problemas que fueron haciendo que la cosa se fuera yendo al garete con el paso de las temporadas (4):

  • Es una serie muy procedimental: esto significa que, aunque haya una historia de fondo, todos los capítulos tienen básicamente la misma estructura. Esto está bien para una serie policiaca, pero para una historia como esta, comienza a crear limitaciones que a priori no tenía y que van dejando la trama principal en un segundo plano, cuando tenía que haber sido al revés. Además, las historias procedimentales se van entrelazando con la principal, lo que crea desconcierto al espectador.
  • Las sub-tramas se entrelazan a veces de forma torpe con la trama principal, no siendo muy creíble que un chico asustadizo que no entiende porque oye voces (en realidad, lee la mente de los demás), se convierte de la noche a la mañana en un super-agente de la CIA capaz de terminar con un director del NTAC, sólo por poner un ejemplo. Las visiones de Maia se cumplen, pero sólo parcialmente, porque en ocasiones parecen olvidarse de ellas para retomarse una temporada después, con lo que ya nos hemos olvidado de lo que predijo. El personaje de Tom Baldwin, que en principio es muy sólido, no hace más que dar bandazos: de última esperanza de los 4.400 se convierte en un “marcado” obstinado con terminar con los abducidos.
  • Los WTF (What The Fuck: algo así como “¿Qué ostias pasa?”) de la serie están repartidos de manera poco uniforme, y lo mismo te asaltan a mitad de temporada como estás esperando uno al final de una y no llega, o se desinfla como un globo.
  • La historia no es del todo lineal, como ocurre en Perdidos, y eso hace perder un tanto el interés si no la sigues a pies juntillas. En parte esto tiene sentido porque durante la serie se juega con el concepto del tiempo, pero claro, eso supone que los seguidores de la serie tengan que hacer algunas cábalas chungas para seguir el entradado del argumento, y a no ser que seas un poco friki, es bastante difícil. Yo me la he visto de un tirón y me ha costado seguirla.

En fin, son detalles que creo que hicieron que la serie fuera perdiendo el favor de la gente, y aunque tuvieron muchos seguidores, la tuvieron que cancelar al final de la cuarta temporada. Creo que con algunos cambios en la tercera temporada hubieran podido seguir con una fama equivalente a la de Perdidos. En cualquier caso, creo que es una serie estupenda para ver, aunque aviso que el final no gustará a muchos, aunque claro, no tuvieron más remedio ya que no podían continuar. Que la disfruteis.

No voy a hablar aquí de cánones, ministras ni P2P. Son temas ya muy manidos y muy tratados. Me gustaría referirme a un tema que se trata mucho menos y me parece más fundamental, porque en realidad, de ahí viene todo el problema. De ello deriva todo lo demás. Y es la renovación de la industria cultural. En la actualidad, esta industria no avanza, o lo hace sumamente despacio, porque ve como su sistema “infalible” para obtener beneficios de debajo de las piedras ya no funciona tan bien como antes. Hablo de esa industria que no debería ser una industria, pero que lo es: editorial, musical, fílmica, televisiva, etc…

Evidentemente no vamos a negar una verdad incuestionable: producir cultura cuesta dinero. Libros, películas, música… Producirlo, crear soportes, etc., cuesta dinero, y por lo tanto debe ser una empresa la que realice todas las gestiones para llevar a cabo un trabajo que un particular no podría hacer. Últimamente estoy muy interesado en el mundo editorial, y desde luego, publicar un libro no es moco de pavo. Desde que el autor crea el manuscrito hasta que vemos el libro en papel en una librería, hay todo un gran proceso que lógicamente debe llevar a cabo una empresa comercial. Y es cierto que los libros en concreto dejan márgenes muy estrechos (exceptuando las grandes tiradas de los grandes editores), con lo que muchas veces el precio de los libros, inevitablemente, se encarece aunque no queramos. Pero también hay una realidad patente: vivimos en la era de la tecnología digital y aún así, todo el mundo se sigue empeñando en editar en papel. Cierto que todavía no se han popularizado medios digitales adecuados para la lectura sin libro, pero podemos leer en el ordenador, el notebook, el netbook, y los actuales e-books digitales son cada día más baratos (aunque por desgracia no hacen más que meterles DRM y cosas similares, destruyendo la magia del libro). Este mercado necesita renovarse en ese sentido, y parece ser que casi nadie quiere hacerlo, lo que va a redundar en que sólo aquellos que den el paso van a estar preparados para lo que va a venir en los próximos (pocos) años. Y es que Internet, como volveré a repetir después, está democratizando la cultura, y es ubícuo, con lo que podemos disfrutar de uso prácticamente desde cualquier sitio (tarifas abusivas telefónicas mediante).

Pero eso son sólo los libros. Si nos vamos a la música, ya es de sobra conocido que el mercado necesita una renovación inmediata. Productos como iTunes o Spotify son la avanzadilla (Spotify en concreto es un consorcio de varias discográficas que intentan renovarse de la forma más correcta posible, y están consiguiendo un éxito más que adecuado). Pero la mayoría de las empresas del sector no terminan de ver que su futuro está, una vez más, en la Red. Son pertinaces en su persecución del “delito” y no se dan cuenta de que no pueden luchar contra los millones que día tras día se saltan todo lo saltable para conseguir la cultura que demandan. Y es que no puede ser que el mercado de CDs permita un beneficio de entre un 100% a un 200% por unidad, y para que luego el artista (la mayoría) no reciba más que un 2% a 5% del beneficio final (y es un cálculo muy optimista). Esto da lugar a que muchos grandes artistas cada día saquen menos CDs y hagan más giras, que es de donde más beneficios directos pueden conseguir, como es lógico. La industria musical pues tiene dos vertientes: las grandes empresas que siguen queriendo conseguir los grandes beneficios por la jeta, y el artista, que debería también reconvertirse y optar por vías alternativas, como vender su música por iTunes o Spotify, entre otros medios, de manera que pueda obtener un beneficio directo mucho mayor por su obra. Las discográficas están en proceso de desaparición o conversión y lo saben, pero tienen que morir matando, claro.

Y que decir tiene la industria audiovisual. Aquí la discusión tiene muchas vertientes, sobre todo en un país como España donde, por algún motivo, a pesar de la gran creatividad que destilamos, sólo conseguimos sacar al mercado productos mediocres (en su inmensa mayoría, con excepciones, claro). Los que quieren llegar a algo se tienen que ir fuera necesariamente (véase Amenabar et al.), y es especialmente hiriente en el caso de la animación, por ejemplo. Lo primero de todo, en mi opinión, es eliminar las subvenciones, o en su defecto, orientarlas a los trabajos de calidad. No es de recibo que se subvencionen auténticos engendros tipo “Já, me maten” y cosas por el estilo. Entiendo que los señores políticos del ministerio de cultura no tienen porque saber apreciar de primeras una buena obra de arte, pero vamos, de ahí a eso otro hay un trecho muy, muy grande. Actualmente las subvenciones son sólo una forma de pagar a los amigos del gobierno para realizar películas inmundas que saben que no van a tener ninguna repercusión en el mercado ni local ni extranjero. Los pocos que se pueden autofinanciar, como Almodovar, van a su bola y lógicamente hacen lo que quieren. Pero ahí tenemos otro problema: el cine español está plagado de putas, yonkis, maricas y amas de casa jodidas. Espero que se me entienda bien: esa es la realidad y debe tener su sitio en el cine, desde luego. Pero no el 70% del mercado. La gente no va al cine para ver realidad: va al cine precisamente para desprenderse de esa realidad que le aturulla el 100% del año. Quieren evadirse, ver realidades alternativas, otras posibilidades que les hagan soñar. Por eso el cine americano triunfa y el nuestro no, tan simple como eso. De todas formas, este mercado también tiene otro problema: el producto lo realizas una vez, pero después puedes copiarlo y reproducirlo las veces que quieras, y aún así, siempre tiene el mismo coste. Entiendo que toda empresa se crea con el único objetivo real de conseguir beneficios, pero estas empresas, como los otros tipos que hemos mencionado antes, también se dedican a la cultura, con lo que deben poder compenetrar ambos aspectos de una forma coherente y sincera. En otros momentos ya he mencionado el tema televisivo así que no me voy a repetir aquí.

Hay un hecho evidente en estos momentos y es que estos mercados tienen que renovarse en la dirección correcta. El gran problema es que intentan que sea la demanda la que se adapte a ellos y no al revés, como es lo normal. En cualquier mercado libre, la oferta se ajusta a la demanda porque tiene que cubrir esa demanda. Lo que pretenden en la industria cultural es justamente lo contrario, que la demanda se adecue a su oferta y en las condiciones que ellos quieran, y las cosas no funcionan así. Siempre ha sido la oferta la que se ha tenido que adaptar a los tiempos, y ellos pretenden justo lo contrario. Quiero mencionar aquí el caso del streaming, la capacidad de ver y oír materiales audiovisuales sin descargar, desde cualquier sitio, sólo con una conexión a Internet. Es un medio que está ganando adeptos a diario porque es una forma sencilla y barata de conseguir conocimientos y cultura de una forma directa y sin ambages. La TV, la música y el cine van a tener, inevitablemente, que adaptarse a este tipo de forma de difusión, ya que va a ser la preferida incluso por encima de la descarga (normalmente, el streaming permite también la descarga una vez visto, cosa que hacemos todos si nos ha gustado algo, excepto casos como Spotify).

Como conclusión, decir que esto son sólo mis apreciaciones, pero son apreciaciones basadas en lo que veo a mi alrededor cotidianamente. No estamos hablando de un futuro alternativo de 25 años en adelante, estamos hablando del presente más rabioso. Pero ellos no quieren verlo, siguen ensimismados en su mundo de piruletas monetarias que saben muy buenas, y como los dulces, quieren más y más todo el tiempo, como un niño cuando descubre las chuches. Y piden chuches constantemente porque son adictos al azucar. Bien, pues estos adictos al dinero deberán reconvertirse o morir, igual que ha pasado a lo largo de toda la historia con todas las profesiones habidas y por haber. Ayudémosles un poquito y hagamos que todo sea más rápido: veamos más streaming, descarguemos más material que nos interese, leamos más en PDF o similares que en papel, etc… Que vean que las cosas van por ahí, inevitablemente. Al final, como no puede ser de otra forma, terminarán pasando por el aro. Otro remedio no les queda.

Hace un par de días se cumplían 20 años de la aprobación del Real Decreto que permitía la aparición de entidades televisivas privadas, que trajo consigo la aparición de Antena 3, Telecinco (sigh) y Canal +. En estos 20 años hemos visto de todo, pero ante todo mi resumen general del experimento es que ha sido UNA MIERDA PINCHADA EN UN PALO.

Perdón por las mayúsculas. Es que no he visto nada bueno en lo que trajeron las privadas (con la honrosa excepción de Canal+, que por mucho que digan no es lo mismo que Cuatro), con su telebasura, contraprogramación y demás estupideces dignas de niños de patio de colegio. Si, ha habido más variedad general en la televisión, pero esa ha sido la única ventaja. Hemos tenido que sufrir unos canales, concretamente Antena 3 (que empezó bastante bien, todo sea dicho de paso, pero se fue a tomar por saco no se sabe muy bien como) y Telecinco (esto fue insufrible desde el principio, aunque tuvo épocas, sobre todo informativamente hablando, de esplendor), que válgame el cielo, que malos han sido en general. De hecho verán que tengo como enlace interesante Desintoniza Telecinco, toda una declaración de intenciones.

Los nuevos canales, Cuatro y La Secta Sexta, empezaron bien pero están terminando como clones de las anteriores, programando mal, peleándose entre ellas como antaño ocurría con el fútbol (mal que sigue en la actualidad), y desarrollando una mala conducta ética que da grima. Cuatro se salva un poco por los informativos (no de deportes, que son malos de narices) y algunas otras cosas, pero tiene demasiados realities. La Sexta no se sabe bien por donde va, todavía va dando tumbos porque no saca rentabilidad a los deportes. Y la TDT no está mejorando mucho el panorama, aunque por lo menos tenemos canales de series, algunos infantiles, y los que quieren deportes, tienen canales propios. Justo lo que ocurre con la televisión digital de pago. Cuando hace 5 años decidí comprar el cable, me di cuenta de que la televisión terminaría siendo así, en general, y es una teoría que se está demostrando cierta.

En fin, disfruten mientras puedan. Espero que la TDT nos de mejores satisfacciones que lo que ha sido la TV hasta ahora, es decir, un poco de maledicencia, basura y estupidez en grado sumo.

La larga mano de La Sexta

sextaHoy se ha sabido que el gobierno ha aprobado, por la vía de decreto de urgencia (algo que sólo se usa para situaciones de excepcionalidad), la TDT de pago. Lo primero de todo, no entiendo a que viene la prisa para algo que la gente realmente no necesita. Si me dijeras que es algo más urgente, como ayudas a damnificados (que no será que no hay con los incendios y las inundaciones) y cosas así, lo entiendo, pero para esto, la verdad es que no, no entiendo a que viene tanta prisa. Claramente se está atendiendo a razones comerciales, concretamente de La Sexta, para llevar a cabo tal operación, lo que pone dos hechos sobre la mesa (los siempre abusados “hechos”): que La Sexta tiene un control sobre el gobierno bastante importante, y que acojona bastante que el gobierno sea manejado de esta manera por una corporación. Pero no es nuevo, ya que así ya hemos dicho que pasa también con organismos como la SGAE, y los nacionalistas, que especialmente en algunos sitios consiguen del gobierno lo que quieren. En este sentido, tenemos un gobierno tan sumamente débil que resulta increíble que este país funcione.

Además, tenemos la otra cuestión a tener en consideración: nadie podrá ver la TDT de pago a no ser que se compre un decodificador adaptado. Todo el mundo se ha comprado TDTs como locos (incluso televisores con el decodificador incorporado) y muy poca gente va a querer cambiarlo en menos de un año, a no ser que seas un maldito loco del fútbol y quieras ver los partidos en directo (y que probablemente podrás ver en diferido al día siguiente, por ejemplo, y gratis). Estos de La Sexta se piensan que somos gilipollas o algo así. La mayoría de la gente, de hecho se ha comprado TDTs baratos simplemente porque les parecen abusivos los precios que se han impuesto en el mercado, así que como para decirles que se vuelvan a comprar otro. Y que decir de los que se han comprado la tele entera: esos ni se lo piensan. Todo esto lleva a una situación extraña y absurda a la vez que parece sacada de un relato de Valle-Inclán, más que otra cosa.

A mi, hombre, como que me da lo mismo porque ya hace tiempo que pasé de la televisión generalista y uso cable, pero los que no quieren dar el paso, sobre todo por razones económicas ahora están vendidos. Va a pasar mucho tiempo antes de que la TDT de pago sea una realidad en este país, como siempre tarde y mal, y además con estas prisas… Y yo con estos pelos, añado.

imanol-ariasPues el amigo Imanol Arias ha rectificado su declaración de que se marchaba de “Cuéntame como pasó”. Así, primero suelta que se leyó su declaración fuera de contexto (ni de coña) y que le parece estupendo que quiten la publicidad y pitos, flautas y flautines varios. Vamos, que le han leído la cartilla. Esa es mi opinión. O eso, o le han subido el sueldo, que puede ser. En cualquier caso, donde dije digo, digo diego.

No es muy serio comportarse de esta forma. Si al menos sonase a globo sonda, bueno, te lo comes con patatas y punto, pero ni es un político ni un intelectual. Es un señor que se dedica a actuar (es decir, a cobrar por engañar a la gente haciéndoles pensar que son otras personas) y que ponerse reborde le queda demasiado grande. Se las ha dado de divo y donde las dan las toman. Normalmente, cuando haces una declaración en público, se piensan primero las cosas y luego se dicen, porque este señor es un personaje público que sirve de modelo para otras personas. No se puede ser un cultureta y quejarse porque quitan la publicidad, para acto seguido decir que nones, que me han interpretado mal y que soy un coleguita más como siempre. No señor. A ti lo que te han dicho es que o te callas la boca o no vuelves a pisar un plató de Televisión Española, empresa de la que este señor ha comido y quiere seguir comiendo durante muchos años. Insisto, o eso, o le han subido el sueldo, pero tal y como están las cosas en el Ente público, y en los tiempos que corren, dudo mucho que la cosa esté para subir muchos sueldos.

En definitiva, espero que esto sirva de lección para tantos que se les suben los humos echando leches, para que sepan que se los van a terminar bajando a leches. Ya vale de tanta tontería.





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