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Los nuevos radares de velocidad media

Hoy saltaba la noticia acerca de que Tráfico va a empezar a instalar radares especiales que en vez de medir la velocidad en un punto fijo, hacen una media de velocidad entre dos puntos separados de un mismo vehículo. Eso significa que en vez de medir puntos discretos de velocidad, medirán tendencias, de forma que la sanción no se impondrá por un momento puntual de velocidad (todos estamos de acuerdo en que es injusto en muchas ocasiones), sino porque la velocidad se ha mantenido durante una cierta distancia, con lo que se aprecia la tendencia a ir a esa velocidad. Y os voy a decir una cosa: me parece muy bien. Porque la gente que realmente va a velocidades indebidas, lo hace continuamente, durante todo el recorrido que les es posible, y es una infracción que creo que debería poder controlarse de mejor manera que hasta ahora.

La crítica que se le hace es que tiene afán recaudatorio. No te fastidia, pues claro. Que te piensas que los de Tráfico se van a dedicar a plantar bichos de esos por todos lados sólo por hacer gasto. Claro que quieren recaudar más, pero a costa de la gente que se pasa de la raya con conocimiento de causa y con temeridad. Se han dado cuenta, por desgracia, de que la única forma que tienen de hacer que la gente se limite en carretera (y ciudad) es metiendoles miedo con la billetera. En mi opinión, veo una nula necesidad de ir a 150 km/h por una vía que sólo permite 100, por decir algo, incluso llevando prisa. Porque puedes llevar toda la prisa que quieras, pero estás arriesgando tu vida y la de los demás innecesariamente y de forma temeraria. Este es un detalle que me parece interesante resaltar: realmente no sé si ha sido así siempre (porque conduzco desde hace poco tiempo), pero veo que la gente es cada día más temeraria y hace las cosas más increíbles sólo por adelantar al que tiene delante, por decir algo. Si la gente no tiene respeto por su propia vida (esto incluye a los peatones), que decir de respetar la de los demás. Estoy completamente seguro de que en la inmensa mayoría de los accidentes, la temeridad es el factor clave (ya sea por intentar ir más deprisa, por adelantar indebidamente, por beber alcohol, y otras muchas razones…). Otro factor interesante desde el punto de vista circulatorio es la ignorancia de las señales y la falta de conocimiento sobre el tráfico (lo que vulgarmente podemos llamar “leer la carretera”) de la mayoría de la peña. Hoy mismo, yendo al trabajo, me encuentro una situación lo más normal del mundo: hay un tramo del camino en que hay un semáforo que permite cambiar de dirección a la derecha aunque el resto de carriles tienen el semáforo en rojo. Bueno, pues a diario me encuentro (día sí, día no, tiene que coincidir como es lógico) con gente que no es que no se de cuenta de que la señal parpadea, indicando que puedes pasar (con precaución), sino que la ven perfectamente y simplemente pasan de continuar el recorrido, haciendo que los que estamos atrás nos quedemos esperando como idiotas. Normalmente la gente que hace esto arranca cuando les pitas, pero algunos ni eso, lo que hace que te preguntes hasta que punto llega el desconocimiento de la normativa de tráfico (realmente piensan que al estar en rojo, no pueden pasar, aunque el semáforo secundario indique que se puede pasar). Como esto, miles de cosas más pasan a diario en cualquier ciudad. Si cosas tan simples no son conocidas por el personal, ¿qué otras cosas, mucho más importantes, pueden ser olvidadas por la mayoría de los conductores?

Estos son puntos a tener en cuenta para hacer también (que duda cabe) examen de conciencia sobre nosotros mismos. Descubriremos que muchas veces, sin darnos cuenta, cometemos errores, que casi siempre son inocentes y no dan lugar a problemas, pero también en muchas ocasiones cometemos imprudencias, bien por no fijarnos, bien conscientemente, por saltarnos señales, y también formas de conducir indebidamente que pueden terminar terriblemente en un accidente mortal. Como dice el anuncio: si sabemos que haciendo determinadas cosas ocurren accidentes, ¿por qué no las evitamos? Dedicad por favor un momento a la autoreflexión y pensad en ello. Tal vez podamos evitar un problema muy gordo el día de mañana.

PD: buscando algún video de los últimos en YouTube (no lo he podido encontrar), he visto que circulan por ahí videos intentando desacreditar a la DGT, como que lo que presentan en los videos no es real y que es todo una chufa. Quiero pediros que no hagais caso de semejantes cosas. Desgraciadamente, lo que la DGT muestra en los anuncios es tan real como la vida misma. Ya no es sólo el accidente en si (que puede ser más o menos espectacular), sino el rastro de tristeza y muerte que deja, no sólo para los involucrados, sino para sus familias y amigos. Ojalá ninguno tengamos que pasar por eso, incluidos los descerebrados que dicen semejantes cosas.

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Este fin de semana ha sido triste. Se que llevo mucho tiempo sin escribir pero hoy tenía que hacerlo, para decir algo que no me puedo callar. El viernes un familiar de mi novia sufrió un accidente mortal que ha llevado, como siempre ocurre en estos casos, la desgracia y el sufrimiento a sus más allegados. Más allá de las circunstancias y las situaciones concretas, siempre es una carga la marcha de un ser querido. Pero en este caso las circunstancias han marcado la diferencia entre lo que pudo haber sido y lo que fue, al menos para los que hemos sobrevivido a la tragedia.

Este viernes pasado, a eso de las tres de la tarde, un buen hombre esperaba con su camión en una rotonda para pasar cuando llegó la fatalidad. Como tuve la suerte de conocerle, aunque no mucho, puedo decir que era una de esas buenas personas que crees que lo es nada más verlo. El destino, para quien crea en eso, o la suerte, que diría más en mi caso, hizo que estuviera en un lugar equivocado en el momento incorrecto. Un trailer arrasó con todo y dos coches y el camión de este buen hombre resultaron embestidos. Afortunadamente, dentro de lo malo, el resto de víctimas terminaron leves y no hubo que lamentar más tragedias, pero el mal ya estaba hecho.

Más allá del impacto emocional y psicológico de un accidente de estas características, sobre todo para la familia y amigos, hay dos circunstancias que hacen que este caso en particular sea más hiriente. Primero, la zona donde ocurrió. Se trata de una “rotonda” (llamada así porque la han llamado así, porque ni es rotonda ni es nada) en la que los coches que vienen de frente por la carretera convencional (es la llamada “Carretera del Aeropuerto” de Zaragoza, que va también a PLAZA, el punto logístico central de la zona) pueden pasar impunemente, mientras los que esperan en el ceda el paso sufren lo suyo para conseguir hacer cualquier maniobra. En estas circunstancias ocurrió lo que ocurrió. Las víctimas en casos como este son además víctimas inopinadas. Todas las víctimas son terribles, pero además, este caso tiene sus agravantes. Ni la Guardia Civil ni los bomberos avisaron en ningún momento a la familia y la empresa de lo sucedido (aparte de llegar como media hora tarde, según se comenta), y no fue hasta la tarde que, de forma además totalmente fortuita (un contacto en el clínico hizo la llamada fatídica), nos enteramos del accidente y el estado del difunto. Incluso hasta el sábado, no nos enteramos realmente de lo que había pasado y en que circunstancias, agravando lógicamente el sufrimiento de los familiares que durante horas no supieron nada de lo ocurrido. Era innecesario, inhumano y totalmente fuera de lugar. El comportamiento de las fuerzas de seguridad ha sido totalmente lamentable y bochornoso, pero es que por desgracia suele ser así casi siempre. Pues no tiene el camión el número de teléfono bien gordo en las puertas, que además es obligatorio, como para que hubieran hecho la llamada de rigor, especialmente los agentes de atestados. Y encima nos toman por tontos diciendo que actuaron debidamente según el procedimiento y que aquí paz y después gloria. Terrible de veras.

Ni ese tramo se arreglará a corto plazo ni las fuerzas dejarán de comportarse de esas maneras, mientras se indignan cuando cualquiera dice que no hacen bien su trabajo. Ahora lo hecho, hecho está, pero para los cientos de personas que han recordado al difunto, entre familia, amigos y compañeros de trabajo, esta desgracia es algo más. Es impotencia, inoperancia, imprevisión, falta de sentido del riesgo de las autoridades y diversas agencias, entre otras cosas. Ahora ya sólo queda recordar a este buen hombre, pero no se nos debe olvidar tampoco el origen del problema, un cruce realmente mal hecho desde la Expo, y la falta de humanidad e inoperancia de unas fuerzas de seguridad que no hicieron nada bien, nada más que llegar, firmar lo acontecido e irse.

Descanse en paz.

Actualización: a estas alturas, la empresa todavía no sabe donde está el camión. Así de coordinadas están la cosas en nuestras fuerzas del orden.

La paranoia con las motos en la DGT está llegando a límites insospechados. Ahora, Tráfico estudia prohibir las motos de más de 100 caballos, con lo que se supone que esperan conseguir que caiga el número de accidentes mortales en los vehículos de dos ruedas. Esta decisión, como otras que se toman en el calentón del momento, nace de no saber qué otra cosa hacer para evitar este problema creciente. La cuestión es que el problema no son las motos de gran cilindrada, sino las personas que las montan. La actitud sobre el manillar y la forma de conducir son las que provocan los accidentes (no cuento, claro está, los provocados por otros vehículos, turismos mayormente). Pero les voy a ser sincero: me parece bien la idea. Soy motorista, mi moto no tiene tanta cilindrada ni mucho menos, pero me gustan las motos, y para mi una moto es un medio de transporte, al igual que lo es un turismo, y sirve sólo para eso, para llevarme de un sitio a otro. Pero parece ser que para mucha gente una moto o un coche son para algo más, concretamente para correr a la velocidad que les da la gana y hacer piruetas en la calle o en la carretera. Esa actitud, ni el gobierno la puede cambiar. Y ante esta imposibilidad (impotencia diría yo), los de Madrid se montan este rollo prohibicionista. Pero yo digo una cosa: para motos, y también para coches. Que sí, que una moto mal llevada es más peligrosa para el conductor, pero un coche mal llevado es peligroso para el conductor, los acompañantes y el resto de la humanidad. Si nos ponemos a limitar cilindradas, capacidades y velocidad, hagámoslo en todos los casos y para todos. Eso, no sólo sería justo, si no además conveniente para la sociedad. Y al que no le mole, pues chico, ajo y agua. Que yo prefiero que a ti no te dejen pasar de 100 que el no poder salir a la calle sin tener que temer que alguien me pase por encima, la verdad.

Motos, prioritarias

En Barcelona han puesto en marcha una experiencia piloto para ayudar a las motos a adelantarse en los semáforos, ya que por lo que parece debe ser imposible que los usuarios de estos vehículos se detengan tras los coches como debe ser. Yo soy conductor de moto y me parece simplemente una estupidez. Resulta que como es peligroso que las motos se pongan por delante, salgan por adelantado, etc., pues vamos a ponerlas en la Pole Position para que estén contentos. Está claro que como es imposible luchar contra la ignorancia y la estupidez, pues hay que parchear y permitir oficialmente que lo hagan. Luego que ocurren accidentes, problemas y situaciones peligrosas. Así nos va.





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