Lo he visto y no he podido resistirme. Este lo he traducido del original:
El original lo podéis ver aquí.
Marchó uno de los actores más importantes del cine español de todos los tiempos, José Luis López Vázquez. Desde que lo vi por primera vez, “La cabina” me ha cautivado. Soy un gran aficionado a la ciencia-ficción y una obra de este estilo no puede pasársele a cualquier aficionado a este género. Pero es que tiene tantas lecturas que sólo visionándola varias veces es posible intentar entrever todos los entresijos y juegos mentales a los que nos someten los creadores, Mercero y Garci, con una interpretación magistral de López Vázquez, actor denostado por muchos de la progresía que sin embargo es reconocido en el extranjero como un gran actor.
Si no lo habéis visto nunca, pasad la presentación del principio hasta el minuto 9:25, que es cuando empieza el corto de por si (bueno, un mediometraje en realidad, ya que dura 37 minutos), si no queréis que os destripen parte de la historia y el final (y luego podéis ver el principio con más tranquilidad). Preparaos para sentir una angustia increíble durante esos minutos. Probablemente el mejor cine de terror que se ha hecho en España nunca.
(Si casualmente no pudierais ver el vídeo bien, id directamente al enlace de TVE donde se puede ver in situ).
Estupefacto me quedaba esta tarde mientras comía al ver tan reveladora escena: un ciudadano, bastante cabreado parece ser que con bastante razón, echaba un rapapolvo de narices a Conchita García Campoy, en directo y en máxima audiencia, en la tertulia política, llamando manipuladores a los medios nacionales (ellos incluidos, claro). Pero mi estupefacción no la produjo la amarga queja del ciudadano, sino la respuesta de la señora Conchita: que ni a él ni a nadie le iba a permitir nunca que les llamase manipuladores. Con dos cojones, sí señor.
La auto-denominada “profesional” Conchita García Campoy tuvo los redaños de espetarle algo semejante al ciudadano en cuestión. Como si, por arte de birbiriloque, por ser la presentadora de un programa nacional (cuyo 80% de contenido es todo cuchicheo y revista tipo “El caso”), tuviera derecho alguno a censurar lo que con toda la razón del mundo denunciaba ese ciudadano. Se pensará tamaña “profesional” que puede decirle a los ciudadanos lo que pueden o no pueden decir. Lo flipante de todo es que le dejasen hablar (el hombre empleó una argucia que intuyo cierta, diciendo que era padre de uno de los secuestrados en el “Playa de Bakio”) para decir eso en un medio masivo. Ole sus cojones. Sí señor. Para mi ese hombre es un héroe nacional.
Pues sepa usted, Conchita, que usted no es nadie para mandar callar a un ciudadano. Ni usted ni el rey, coño. Usted se ha ganado tener un televidente menos, simpática, por torpedear la libertad de expresión de un ciudadano que ciertamente representaba con su opinión a millones. Ahora él es un héroe y usted una villana, de las malas, de las de cómic rancio. Siga usted así, segregando imparcialidad y respeto a la libertad. A ver donde termina (aunque claro, estando donde está, probablemente no muy lejos…).
No, no estoy haciendo un chiste cruel sobre el Alakrana… Aunque quiero hablar de ello próximamente (tal y como van las cosas, ya puede ser pronto…), tengo tan poco tiempo que de hecho este post lo escribo casi telegráficamente. Pero me parece que es importante darle a este tema cuanta más publicidad mejor.
Como ya sabreis algunos, se ha aprobado una directiva europea por la cual se da permiso a los estados miembros para ejercitar el famoso “apagón” de Internet para la peña que se baje archivos “protegidos por derechos de autor”. Aunque ni ellos mismos saben bien lo que han aprobado, puesto que ahora se discute si es sólo para los que suben cosas (sea o no con ánimo de lucro), si también para los que se descargan, si es obligatorio o no… Vamos, un caos. Francia y Reino Unido han vuelto a ejercer su poder de presión y han conseguido que sus respectivas leyes estatales hayan dado el salto al ruedo europeo. Desde aquí, ZP & company dicen que no se va a aplicar… Y un carajo. Ahora que la SGAE sabe que puede llegar a ejercitar ese tipo de posibilidad, presionará rápidamente al gobierno para que se haga realidad. Lo veremos en poco tiempo.
Estamos perdiendo constantemente derechos y libertades a marchas forzadas. Las telecos, incluso, han llegado a unirse para hablar de la posibilidad de eliminar la tarifa plana y que se pague por descarga. ¿Qué quieren? ¿Destruir Internet? O sea, nos empiezan a dar conexiones de 50 MB de bajada, pero las vamos a usar para bajarnos el correo? ¿Pero la gente se ha vuelto tonta o que? Es decir, hasta ahora las telecos no quería aplicar medidas contra los usuarios porque pensaban que eso les iba a hacer reducir sus ingresos. ¿Y esto no? En cuanto la gente tenga que volver a pagar por descarga (algo que ya habíamos olvidado), volveremos a conexiones de 2 MB, o directamente muchos ni contrarán, porque no tendrá ningún aliciente para ellos. Pero para mi es mucho más grave. Desde hace tiempo, desde USA vienen presionando a otros países para que se impongan medidas muy restrictivas de acceso y de uso. Yo me plateo si todo esto no vendrá porque ya se están cansando de la libertad que da Internet y quieren, básicamente, reducirlo al intercambio comercial y científico. Porque si no, no comprendo todas esta medidas estúpidas. Todo esto les viene grande y están intentando limitarlo de múltiples formas.
Ahora no tengo tiempo pero quiero escribir otro post haciendo un estudio más profundo de todo esto. Creo que es importante que nos defendamos como internautas, y más teniendo referentes como Finlandia, que ha protegido el acceso a Internet como un derecho ciudadano. ¿Qué tendremos que hacer para que nos dejen en paz?
Por favor, lean esto antes de nada (es largo pero ilustrativo).
Rebelion. El País contra Teresa Forcades.
Ya anteriormente he hablado de esta señora, de su información y lo que quiere decir. Y sólo por afinidad de opiniones, estoy radicalmente a su favor. Naturalmente, era lo esperado: atacar a la fuente de la popularidad de la campaña anti-vacuna para, desprestigiando al sujeto, desprestigiar al movimiento. Pues no les ha salido especialmente bien. Y es que esta señora, doctora en medicina, tiene razones más que de peso para atacar lo que muchos sabemos desde hace tiempo que es un ataque contra nuestras libertades y derechos. Al parecer, según el ataque de El País, esta señora viene de conspiranoica (hay que leer los comentarios de los lectores al pie, algunos son sublimes), cuando lo que dice son verdades como puños, pero que obviamente ni a farmacéuticas (que se juegan sus dineros), ni a los gobiernos (que se juegan excusar porque han gastado millones de euros en vacunas que no se van a usar) les interesan en absoluto. Aquí es cuando muestran su patita y se les ve el plumero. Tanto a ellos como a los medios que los sustentan. Porque no puede existir una dominación mundial sin los medios masivos.
Teresa, tienes todo nuestro apoyo. Adelante.
De forma incomprensible, nos encontramos conque en un país supuestamente desarrollado como el nuestro (y en otros muchos, pero de forma específica en España), ni los ciudadanos ni las empresas tienen acceso a la financiación crediticia. En el caso de los ciudadanos me preocupa menos por una razón: durante años, aquellos que se han dedicado a pedir créditos al consumo de forma bárbara y sin control ahora se encuentran ahogados y endeudados hasta las cejas. Creo que es hora de una cura de humildad para todos aquellos que en vez de ahorrar prefirieron irse de vacaciones o comprarse una tele plana. Y qué decir de las hipotecas. Creo que ahora mismo las familias tienen otra preocupación mucho más acuciante, que es el empleo. Es casi obligatorio para cualquier persona normal pensar en el ahorro y en sistematizar su economía personal antes que dedicarse a pedir créditos. Pero el caso de la empresa es totalmente diferente.
La pequeña y mediana empresa son los motores del país. Son la mayoría y también contratan a la mayoría de los trabajadores. Durante todo este año (en realidad desde el año pasado) hemos visto como tanto los pequeños empresarios como los autónomos no han podido mantener sus negocios en funcionamiento, quedando no sólo ellos en evidencia, sino teniendo que despedir masivamente a sus contratados, al no poder mantener el funcionamiento normal de la empresa. Empresas de 20 empleados han quedado reducidas al dueño y algún hijo, como quien dice, para no tener que cerrar. Pero también ellos tienen que cerrar. Esta situación es sumamente grave porque quien podría mantener la productividad, que son los bancos, no lo están permitiendo. En una especie de arrebato estilo “Tío Gilito” (para los más jóvenes, es el tío rico y avaro del pato Donald), los bancos están denegando masivamente cualquier intento de financiación que ayude a estas empresas a continuar adelante. Sin embargo, al contrario que en una quiebra empresarial normal (habitualmente debida a la mala gestión), estas empresas están muriendo porque no pueden hacer frente a los pagos de proveedores, no cobran de sus clientes, y además tienen que afrontar los duros pagos de impuestos. No es que haya mala gestión, simplemente se les está abocando a la muerte empresarial. Y al contrario que lo que ocurre con las corporaciones, que cuando quiebran habitualmente son gestionadas por otras para levantarlas de nuevo, la pequeña y mediana empresa simplemente desaparece, nadie se hace cargo.
En España la situación específica devino tras la crisis del ladrillo. Eso creo un efecto dominó en barrena que ha afectado prácticamente a todos los sectores económicos. La pregunta que yo me hago, como cientos de miles de ciudadanos, es donde está el dinero. Mientras que los bancos siguen ingresando y beneficiándose más y más de nuestro dinero (directa e indirectamente por medio de los planes de salvamento gubernamentales), ese dinero desaparece de la calle. La gente y las empresas, con toda la razón del mundo, cada día gastan menos porque saben que el dinero que tienen es el que hay, no hay más. Eso degenera en poco consumo y para sobrevivir, se siguen bajando los precios creando una deflación galopante. Pero claro, eso tiene un límite. En el momento en que no se puedan bajar más los precios, las empresas que todavía siguen adelante tendrán que cerrar, creando a su vez más paro y más incertidumbre, con lo que se consumirá menos, y así sucesivamente. Se está destruyendo el tejido empresarial de este país con políticas totalmente inoportunas y exageradamente inapropiadas. En algunos países ya se está haciendo la “caza al banquero”, de manera que incluso algunos grandes banqueros están en paradero desconocido por amenazas. Algo lógico y normal viendo como se están desarrollando los acontecimientos.
Hay que aplicar soluciones. Pero el problema es que al menos en España, el gobierno no está por aplicar soluciones que beneficien al país y a los ciudadanos (siempre, todo lo que beneficie al país beneficia a los ciudadanos, y viceversa), sino por mantener el status quo económico, es decir, el beneficio de las corporaciones. Así que o empezamos a aplicar soluciones por nosotros mismos o nadie lo va a hacer. Una solución sería una suerte de microcréditos a la empresa que ayude a solucionar, al menos parcialmente, la falta de liquidez que sufre el país. Lo otro es el ahorro, pero no el ahorro en el pequeño negocio, sino en las grandes corporaciones. No comprar en El Corte Inglés o el Carrefour, por ejemplo, sino en las tiendas y pequeños supermercados, y no marcas conocidas, sino marcas blancas. Es decir, ayudemos al pequeño y mediano empresario a salir a flote, porque, no nos equivoquemos, son la gente que mueve el país. Hacer lo contrario es hundirnos más y más en la miseria.
Por el motivo que sea (no sé si por feliz coincidencia de base de datos o porque alguien se ha acordado de mi, el mensaje no lo especifica), he recibido un correo de Google indicándome que me dan acceso a Google Wave, la famosa y portentosa nueva herramienta que según Google sustituirá al correo electrónico en un futuro más o menos cercano.
Según he podido leer últimamente por ahí, este asunto ha creado mucho hype entre los tecnólogos de la blogosfera y más allá. Parece como si tener una cuenta de este cacharro fuera poco menos que el santo grial y muchos se desesperan por conseguir algo así. Tan difícil no será cuando me han mandado un invitación a mi. Pero disquisiciones aparte, quiero indicar que aún no he confirmado mi cuenta. No sé si lo haré. No sé si quiero entrar. Explico porqué. Cuando Google o cualquier otra empresa del sector y sobre todo de su tamaño quiere que la gente entre a probar sus productos, es por esa única y exclusiva razón: probar el producto. Tengo que recordar que Gmail estuvo unos 5 años en beta, lo que sería inaceptable para cualquier producto, pero parece ser que es lógico y razonable para cualquier cosa que quiera llevar la etiqueta “web 2.0″. Hasta Microsoft ha entrado a ese trapo. Es decir, básicamente lo que me están diciendo es: entra, pruébalo, dinos lo que falla, jódete si la cosa no funciona hasta que hagamos los arreglos y además haz de evangelista (término acuñado por Microsoft para sus fieles marketineros) de nuestro producto para que el hype sea aún más grande. Y joder, lo consiguen. Montones de blogueros idiotas se dedican a hablar de ello incesantemente, diciendo que han entrado y lo han probado, y luego soltando lindezas a favor o en contra como si tuvieran autoridad para ello. En resumidas cuentas, la misma trampa de siempre.
Sinceramente, no estoy tan desesperado por esto. Si sacan Wave adelante, me alegraré, porque todo en esta vida es digno de ser admirado si sirve para algo y hace un bien a la comunidad. Pero que no me usen de conejillo de indias. No soy un beta-tester gratuito, alguien que por el mero hecho de lo guay que parezca el asunto va a correrse de gusto. Hasta ahí no llego. También tengo betas de Windows 7 y Visual Studio 2010 y las tengo muertas de risa. Tengo cosas mucho más importantes en esta vida que hacer que estar probando los productos de los demás cuando con los míos tengo bastante. Si ellos no tienen recursos o simplemente no quieren invertir en ello para sacar adelante sus productos, pues bueno, que intenten aprovecharse de los demás. Cantera tienen mogollón, con eso cuentan. Pero conmigo, al menos de momento, no.
(No quería dejar de comentar el tema político del día, aunque no tenga nada que ver: ¿Qué hará hoy Rajoy? Es un misterio, pero como dijo aquel, probablemente el hombre está más que caducado. Si no se va él lo van a terminar echando, así que…).
La ICANN ha aprobado (por fin, porque no se sabe los años que llevamos con esto) que se puedan escribir nombres de dominio en caracteres distintos de los occidentales (más concretamente latinos simples). Aunque hay quien dice que esto es uno de los mayores avances de Internet en 40 años (sinceramente, hay cosas mucho más importantes que esto, como la IPv6, pero claro, quien es uno para decir otra cosa…), y la verdad, tengo mis discrepancias siquiera de que sea algo útil.
Me explico. Hasta ahora, existía una universalidad en Internet. Tú podías escribir una dirección web en tu navegador e ir a una página de cualquier parte del mundo, tuviera esa página el idioma que tuviera. Si lo entendías, fantástico. Pero ahora nos vamos a encontrar con un problema bastante importante. Mucha gente, en un arrebato fanático-patriótico, empezará a crear web con direcciones inaccesibles para la mayoría de la gente. Ya sea en chino, japonés, ruso, sánscrito… Empezaremos a parcelar Internet por motivos nacionales. Vamos, nuestro odiado nacionalismo tecnificado. Yo tengo un colega que sabe chino. Y hasta ahora, podía ir a cualquier página de China con su teclado normal y corriente. Hasta ahí todo bien. Ahora no podrá. Si se le ocurre ir a un sitio que sólo tenga una dirección en chino, no podrá. Tendrá que hacer mil pirulas para escribir la dirección o tendrá directamente que comprarse un teclado en chino. ¿Absurdo? No tanto. Porque sí, algunos dirán que siempre pueden asociar al dominio un nombre en letras occidentales, pero, ¿y los que no lo hagan? Su página será accesible sólo por aquellos capaces de escribir su dirección.
Entre esto y que quieren terminar con la neutralidad de la Red, estamos arreglando Internet a ostias. Vamos a terminar parcelando la red como se parcelaban las tierras en Inglaterra hace 300 años. Vamos a restringir hasta límites insospechados la capacidad de acceso a la información. Y lo que parecerá a los nacionalistas como un adelanto soñado, en realidad terminará volviéndose, en muchas ocasiones, en su contra. O no. Desde luego, los que puedan y quieran se comprarán también direcciones occidentales, pero aún así, hemos creado un problema nuevo donde antes no lo había. Así de fácil.
Vía Barrapunto.
No hay ni más, ni menos que decir. Ya lo dice todo él:
Una vez descubierto el streaming, te engancha. No te tienes que bajar nada “ilegalmente” y tienes una cantidad importante de material que puedes ver como y cuando quieras. Es la nueva tele. Pero bueno, voy al grano. Soy aficionado a la animación, y un tanto por nostalgia y otro tanto por recordar, me he estado viendo la serie “Erase una vez el hombre”. Sí, es una serie de los 70 y por lo tanto adolece de una calidad de producción inferior a lo que estamos acostumbrados, pero aún así te pegas en la pantalla para verlo y además, el iletrado en Historia aprende cosas. Pero no me esperaba ver lo que vi, anoche, al visualizar el último capítulo de la serie. Mientras que en el resto de episodios van narrando sucintamente distintos episodios de la Historia (con los reconocibles personajes de Pedro, Gordo, el Maestro…) desde los orígenes, poniendo siempre un cierto acento crítico a la naturaleza hostil y bipolar del ser humano, el último capítulo me ha sorprendido agradablemente en muchos aspectos. Desde un punto de vista del futuro, narra como es nuestra época actual, en la que vivimos ahora. Alguno dirá que como podían hablar de ello hace 30 años. Pero os puedo asegurar que aciertan de una forma alarmantemente importante. Describen nuestra sociedad post-moderna prácticamente al dedillo. Incluso aciertan con ciertas cifras, como las de la población.
Pero lo más impresionante de todo es que describe una sociedad basada en el consumismo, la producción exagerada de oferta, la destrucción del medio ambiente, la creación de bandos a nivel mundial que entran en conflicto para satisfacer sus necesidades de autoridad y poder, y económicos, la sumisión de la población a los poderosos y a la economía, y la destrucción final del planeta a nuestras manos (cosa que obviamente no ha pasado pero que si las cosas no cambian radicalmente terminará ocurriendo). Lo que pasa es que al final deciden darle un toque de esperanza, suponiendo que sobrevivirán los más sabios e inteligentes que intentarán comenzar de nuevo, pero claro, eso ya es ciencia-ficción…
Recomiendo vívidamente su visionado. No dura mucho. Aunque no se pueden insertar videos de MegaVideo aquí, os dejo el enlace para que lo sigais. Si no estais apuntados al sistema tendreis que dar algún click de más. Disfrutadlo. Algunos lo reconoceréis con nostalgia y otros lo veréis de nuevas, pero observar hasta que punto unos dibujos animados pueden darnos información sobre como es nuestro mundo.









